Índice Guatemala --- Siguiente capítulo
Guatemala representa el tristemente paradigmático caso de violencia institucional en su máximo grado. El país centroamericano, con unos ocho millones de habitantes, de los cuales aproximadamente más del 50% son indígenas maya parlantes (1), ha conocido uno de los más escandalosos casos de violación sistemática de los derechos humanos ante la supervisión atenta de Estados Unidos. Instigador de gran parte de los dramáticos acontecimientos que la segunda mitad del siglo XX presenció para el país del quetzal, los EE. UU. vigilaron con celo que esa pequeña parcela en su “patio trasero” no cediera a la presión de un pueblo que reclamaba justicia e igualdad, consignas que hacían peligrar sus intereses en la zona. Ante esta insidiosa situación para la estabilidad del modelo que los Estados Unidos querían implantar para América Latina, el titán del norte comienza a financiar una serie de dictaduras militares que regirán la vida política del país guatemalteco durante prácticamente todo el siglo XX. Esta institucionalización de la violencia cobra mayor virulencia a partir del año 1954, tras el único periodo democrático de la historia del país centroamericano, momento desde el cual las actividades de los escuadrones de la muerte y la represión sistemática desde el poder militar hacia el pueblo inician una espiral de masacres y asesinatos sin precedentes en la triste historia del subcontinente americano.
Este somero trabajo tiene como intención realizar un sucinto análisis de la evolución histórica de la violencia como herramienta de represión y mutilación de la voz del pueblo en el país de Guatemala. Para ello y a través de la utilización de diversas fuentes documentales se rastreará la enquistación en el poder de regímenes militares, en ocasiones y como se verá, maquillados con carácter civil a través de gobiernos títeres, de carácter genocida y represor de las libertades básicas. Las ignominiosas masacres, torturas, violaciones y matanzas que se cometieron en el país durante la segunda mitad del pasado siglo han sido comparadas por Ricardo Falla (1992) con las perpetradas 500 años atrás por los conquistadores castellanos, a mi entender quedándose corto. Porque si algo ha caracterizado a los innumerables gobiernos que ocuparon el poder en Guatemala durante ese nefasto periodo de su historia es el uso de las más crueles y despiadadas tácticas para acallar una revuelta generada por las tremendas contradicciones de un sistema salvajemente neoliberal y oligopólico. El país veía escurrirse su riqueza natural, sus recursos y materias primas hacia el extranjero de manos de compañías trasnacionales que celosamente vigilaban que todo siguiera como estaba. Los gobiernos conservadores de abierto carácter represor favorecían a estas empresas afincadas en el país para mantener sus prerrogativas y exenciones fiscales y seguir drenando los inmensos recursos que esatierra les ofrecía por un bajo costo. La mano de obra, semiesclavizada en los grandes latifundios de la United Fruit Company, recordaba a las encomiendas de la conquista. Las privatizaciones se sucedían en un país donde la mutilación de los sindicatos y la ablación de los derechos civiles más elementales y básicos le convertían en un paraíso para las corporaciones estadounidenses.
La segunda mitad del siglo XX se saldó con unas cifras vergonzantes y dolorosas. Las frías estadísticas, distantes matemáticas que hacen olvidar que hablamos de seres humanos, cobran verdadera dimensión cuando se les suman los escalofriantes testimonios de sobrevivientes a matanzas y ataques de los militares y comandos paramilitares. Sus palabras, marcadas por el dolor y el miedo, dotan de carne y hueso esas cuantificaciones y nos recuerdan el horror que se cernió y, no nos engañemos, en gran parte sigue presente en el pequeño país centroamericano. Las elecciones se han ido sucediendo dotando de apariencia democrática un sistema dictatorial. La baja participación en las llamadas a urnas y la prohibición explícita de los partidos de izquierdas y sindicatos convertían el sistema participativo guatemalteco en una auténtica farsa diseñada para mantener lo insostenible. El país se convirtió en esta segunda mitad del siglo pasado en un polvorín. La guerrilla nacida en los años 60 cobraba fuerza y apoyo popular. Desde la selva y la montaña los guerrilleros hostigaban al ejército. Los sucesivos gobiernos optaron por incrementar la represión y la violencia para mermar el avance de los subversivos. Las olas de terror se iniciaron. El infierno se desató para la población guatemalteca. Los escuadrones de la muerte y el ejército regular desencadenaron unas campañas de exterminio que iban destinadas a eliminar el apoyo que desde el pueblo campesino e indígena recibían las organizaciones armadas. Lejos de lograr este objetivo, lo que si consiguieron estos actos genocidas fue establecer una clara divisoria: el pueblo inerme, de un lado, el gobierno, con su brazo armado, del otro. Se abrió una enorme brecha imposible de salvar que empujó a miles de indígenas a unirse a los movimientos guerrilleros que hacían suyo el único recurso que dejaba el poder de facto y el nominal para el intento de cambio: la lucha armada. Como quinientos años atrás, los indígenas mayas de Guatemala se enfrentaban a los colonizadores. Como quinientos años atrás, la suerte estaba echada. Solo fue cuestión de tiempo... y sangre.
El presente trabajo representa un breve bosquejo de la situación del país mesoamericano. Abordar la historia guatemalteca del pasado siglo podría llevar una investigación de varios volúmenes. De hecho, existe una extensa y nutrida bibliografía que ha analizado desde diferentes ángulos y encuadres el genocidio que padeció el pueblo guatemalteco durante el extinto siglo XX. Esta queda reflejada al final del ensayo con el objetivo de que las lagunas que este sumario escrito deja puedan ser rellenadas con la ayuda que los títulos reseñados al final prestan. He dividido el siglo pasado en diversas etapas. Esta sistematización responde a motivos estructurales y de organización política y social. Espero que sirva para una mejor estructuración y comprensión del desarrollo histórico de Guatemala a lo largo de esos cien años así como a mi me ha facilitado la investigación y su ulterior redacción. Dado la imposibilidad por espacio y tiempo de abarcar todos los aspectos y facetas de la complicada política e historia del país, he debido obviar ciertas cuestiones, pasar de puntillas por otras y resumir hasta la saciedad algunos puntos de tremenda importancia. Pido disculpas por ello y la comprensión e indulgencia del lector que encare este ensayo, quedando ya avisado de los defectos que encontrará en el transcurso de las siguientes páginas. Espero que con las líneas generales y las claves que se dan a lo largo del texto, aunadas a la bibliografía final, el cuadro se complete para acercar una visión global de la tragedia que Guatemala vivió desde 1954 hasta nuestros días.
Índice Guatemala --- Siguiente capítulo
(1) Algunos autores (Reyes, 1986, usando el censo oficial) reducen esta cantidad al 44%. Otros (Dumbar Ortiz, 1985) estiman que la cifra estaría en torno al 70%, mientras que Dierchxsens (1986) and Smith (1990b) hablan de un 50% de indígenas en la sociedad guatemalteca (datos citados de Susanne Jonas, 1991). Volver