LA REVOLUCIÓN INGLESA
Parte VII.Los movimientos sectarios y conclusión general
Por Heródoto el Rojo

9) LOS MOVIMIENTOS SECTARIOS

Como ya hemos explicado anteriormente, la libertad de expresión y de imprenta fue determinante en la expansión de diferentes ideologías, así como la libertad religiosa, que hizo resurgir a muchos movimientos reprimidos durante años, como los herederos de los loardos, anabaptistas o la “familia del amor”. La mayor parte de ellos emigraron a América y Holanda, pero muchos se quedaron viviendo como una elite en la clandestinidad. Esta libertad, unida a la idea del cristianismo protestante de no tener intermediarios con Dios, dio lugar durante la revolución a una vorágine de sectas religiosas que pretendían acabar con la “corrupción” de la iglesia oficial anglicana y los presbiterianos. Pero muchas de ellas tenían una gran carga social y política, cogiendo el testigo del radicalismo después de la desaparición de los Levellers y los Diggers.

En general se caracterizaron por el utopismo y milenarismo de sus líderes y seguidores, siendo realmente una variante “izquierdista” del puritanismo presbiteriano. Reclamaban una verdadera igualdad entre los hombres, basada casi siempre, en una visión social de la Biblia o en la llamada “magia”, presente en gran parte de una sociedad sin prácticamente conocimientos científicos, y que se utilizaba como instrumento alternativo para poder controlar la naturaleza.
En general no fueron movimientos organizados, excepto los Cuáqueros, y con el tiempo se fueron diluyendo en la nueva etapa conservadora que siguió a la Restauración.

9.1 La nueva concepción del pecado

En casi todas las religiones, y más la cristiana, se tenía la leyenda de que la humanidad, en su origen, vivía en un estado de felicidad e inocencia, es decir, sin pecado. Pero se perdió, y esta “caída del hombre” hacia un destino inestable y cruel hacía imposible la felicidad en la Tierra, por lo que había que esperar a la “otra vida” después de la muerte.

En una sociedad agrícola como esta, recordemos que estamos en una etapa preindustrial y precapitalista, las plagas, las guerras y el hambre generaban una gran inseguridad en las personas, que aceptaban los designios de un Dios tan impredecible como el tiempo. La pobreza, el pecado y la inferioridad social eran aceptados ante la impotencia y frustración de no poder evitar el pecado original y el poder de la naturaleza.

Todo esto fue utilizado por la Iglesia medieval como sistema de control social, con la ruptura del protestantismo el pecado se interiorizó, siendo reemplazado por la penitencia o castigo interno. Esto liberó a muchos hombres de los terrores del pecado, a lo que se unió la idea protestante de “predestinación”, en la que los individuos están predestinados a ir al infierno o al cielo. Así, los “elegidos”, o también llamados “santos”, están predestinados a la salvación aunque no sean conscientes de ello, son los verdaderos hombres libres.

Estas teorías, muy parecidas al calvinismo primitivo, dieron a un selecto grupo de hombres la convicción y sentido de unidad mutua suficiente para abrirse camino hacia la libertad política y religiosa por medio de una organización que llamamos Sectas. Esta conversión confería una sensación de fortaleza al unirse a otras personas que pensaban lo mismo, los hombres se sentían libres respecto a los curas y las autoridades, sin duda era una libertad ilusoria pero suficiente como para rebelarse ante los poderosos.

En esta visión también influyeron personajes como el “cavador” Winstanley, que mantenía que si el pecado era una invención para mantener a las clases bajas atemorizadas ¿qué justificaba la división de clases y la propiedad?, es precisamente la propiedad lo que produjo la “caída del hombre”. Además, los miedos al demonio no eran más que “la angustia de las conciencias atormentadas y reflejan las pasiones y deseos de cada uno”.

También el culto a la magia o la alquimia ofreció una liberación frente al pecado, según Francis Bacon, mediante el experimento y la habilidad mecánica se podía recrear la “abundancia del Edén”, por lo que el pecado original no era más que el resultado de la ignorancia y la pobreza.

El poco desarrollo de la historia y las ciencias hacían inviable el éxito del ateísmo, aunque muchos rechazaban incluso a la existencia de Dios, se daba la paradoja de que la vía de escape a la teología era teológica.

9.2. Seekers

Los Seekers o “buscadores” representan el movimiento menos homogéneo de todos, de hecho sus integrantes solían ir de una secta a otra hasta encontrar alguna que les terminara convenciendo. Su origen viene de los movimientos heréticos anteriores, sobre todo familistas y seguidores de Heinrich y Niclaes, que contenían una gran carga social e igualitaria. Si bien no eran teorías peligrosas en tiempos de paz, con la revolución muchas personas del pueblo llano empezaron a tomarlos muy en serio. Es a partir de ahora cuando aparecen gran cantidad de escritos y predicadores radicales, debido a la quiebra de confianza en la religión tradicional y al entusiasmo milenarista, sobre todo en Londres y el ejército, en donde se ponía en duda todo, desde la existencia del alma hasta la validez de las escrituras, muchos simplemente no querían pertenecer a ninguna religión.

Sin duda el representante más destacado de este movimiento fue William Erbery. Ferviente defensor del parlamento en la guerra, estuvo como capellán en el New Model Army, en donde criticaba ferozmente al rey y su iglesia anglicana, pero también a los presbiterianos y los diezmos. Él mismo se consideraba “lleno de desconcierto, como un hombre que busca su camino”. Consideraba a los “santos” representantes de Dios en la tierra y serían los que castigarían a los reyes, los santos siempre serían miembros de las clases más bajas. Erbery veía al New Model como al ejército de pobres que liberarían a Inglaterra. Llegó a escribir a Cromwell para que subiera los impuestos a los ricos y terratenientes con vistas a crear un “tesoro para los pobres”.

9.2. Ranters

Los Ranters, cuya traducción aproximada sería “delirantes” o “extravagantes”, se caracterizaban por su vida licenciosa, su lugar de culto favorito era la taberna, donde bebían cerveza y fumaban tabaco hasta el “delirio”. Además, consideraban las relaciones sexuales fuera del matrimonio como algo natural, así como el uso de continuas blasfemias. A muchos Seekers se les consideraba Ranters y viceversa.

La blasfemia era considerada como una expresión simbólica de libertad con respecto a la moralidad, era un acto de desafío a Dios y a la sociedad de ética puritana. Al poco tiempo el parlamento sacaba leyes para cerrar tabernas y cervecerías.

El origen social de este grupo parece ser el típico del pueblo llano, campesinos y artesanos expulsados de sus chozas que terminaban en grandes ciudades, en donde se organizaban en grupos religiosos cada vez más radicales. Al igual que los Seekers, no había ningún líder teórico ni organización “ranter”, y su nombre se debe más a como lo nombraban sus detractores. En su conjunto es muy difícil extraer principios coherentes o comunes, siendo su principal argumento alardear de su libertad.

Esta libertad hacía escribir interesantes panfletos en donde se decía que Dios estaba también en las cosas diabólicas, otros negaban la existencia de Dios y los ángeles, así como el juicio final o la resurrección, y, por consiguiente, el pecado no era algo tan horrible. Otros se preguntaban que si Dios era omnipresente ¿por qué permite el mal?, muchos pensaban que lo del juicio final era un invento para tener al pueblo atemorizado. En 1650 el parlamento sacó unas leyes contra las blasfemias, se prohibía “la negación de la necesidad de la rectitud civil y moral entre los hombres”, así como igualarse a Dios o negar actitudes “vergonzantes” como el adulterio, la embriaguez, etc..”

Muchos ranters fueron condenados a muerte, aunque solían retractarse en los tribunales, la resistencia hasta la muerte exigía una ideología mucho más profunda y coherentemente elaborada, además, al negar muchos la inmortalidad valoraban mucho su única vida.

Abizer Coppe fue un destacado ranter, como otros predicaba en el ejército, donde exhortaba que Dios era un nivelador que cambiaría el mundo. Para él “estar borracho todos los días y yacer con putas no era peor que despojar de su dinero a los pobres campesinos”, obligado a rectificar por una comisión del parlamento tuvo que admitir que la fornicación y la obscenidad eran pecado, pero que los que clamaban contra esos pecados eran pecadores de pensamiento, lo cual era peor. Para él los peores pecados eran el orgullo, la hipocresía, la opresión, la tiranía, la crueldad y el desprecio hacia los pobres.

Otro conocido ranter fue Lawrence Clarkson. Luchó en el ejército parlamentario y después se hizo predicador itinerante, en donde pasó a ser baptista y más tarde seeker antes de empezar a ser considerado ranter. Escribía manifiestos niveladores al pueblo llano contra la nobleza y la gentry: “Vuestra esclavitud es su libertad, vuestra pobreza es su prosperidad, la paz es su ruina pues se enriquezen con la guerra”. También clamaba en contra de los impuestos pues “roban a los pobres para pagar a los ricos

A veces los ranters se unieron con otras comunidades, como con los “cavadores” de Winstanley. La vida libertina de estos trajo algunos problemas. Según Winstanley daban “demasiada importancia a la bebida y las mujeres”, la promiscuidad separó muchas familias y aparecieron las enfermedades venéreas. Además, su estilo de vida sin compromisos hacía que el resto de la comunidad tuviera que hacer las obligaciones que ellos no hacían muchas veces. Con el tiempo la gente empezó a confundir ranters con cavadores, lo que obligó a Winstanley a marcar las diferencias, aunque les criticó dejó claro que “nadie intente acabar con ese influjo de los ranter imponiendo un castigo, si necesitas castigar mira entonces si tu estás sin pecado”. Parece que estas experiencias fueron las que llevaron a Winstanley a modificar su ideología, convenciéndose de la necesidad de tener leyes y autoridades en su comunidad ideal.

Al no estar organizados no sabemos muy bien lo que pasó después de 1651, cuando los principales líderes fueron eliminados o se escondieron, cambiándose el nombre o exiliándose.


Imagen de la vida “ranter” vista por sus enemigos

9.3. Los Cuáqueros

Este movimiento de los “estremecidos” (quakers) es sin duda el más organizado y coherente de todas las sectas, de hecho ellos mismos se consideraban un grupo homogéneo y se auto denominaban como “La sociedad de amigos”. En un principio muchos cuáqueros fueron ranters o seekers, aunque posteriormente se arrepintieron de su pasado, como Nayler, que entró en Bristol en un asno como Jesús pero que luego se retractó. Además, siempre tuteaban y nunca se quitaban el sombrero para saludar. Sin duda el principal líder de este movimiento fue George Fox, que junto su manifiesto “Journal”, es considerado el principal inspirador del movimiento.

Su nombre viene del “estremecimiento” que sentían los “elegidos”, si bien este movimiento fue sin duda el más político de todos, sobre todo al coger el testigo de los niveladores tras su disolución, incluyendo a John Lilburne, que tras su expulsión del parlamento se unió a los cuáqueros. Su base social era muy parecida a la de los Levellers, comerciantes y artesanos que encontraron en este movimiento una salida en un programa nivelador. Así, exigían parlamentos anuales y se declaraban antimonárquicos, también pedían la abolición de los diezmos o la creación de una política social. Fox propuso que “todas las grandes mansiones, iglesias y tierras monásticas fueran utilizadas para ayudar a los pobres y transformadas en asilos”.


George Fox

Desde el punto de vista religioso, la absorción de una gran variedad de gentes que venían de ambientes ranters y seekers, con interpretaciones muy personales, planteó el problema de cómo crear una doctrina homogénea. El dilema estaba entre el individualismo surgido en este ambiente milenarista, o el principio de una cierta “organización”. Un dirigente cuáquero llegó a pedir un “poder eclesiástico” pues sino “sería abrir las puertas al ranterismo y al ateísmo”. Al final este grupo fue el único que tuvo cierta disciplina y organización, lo que entre otras cosas favoreció su larga duración muchos años después de la restauración monárquica, incluso existen en la actualidad en varios lugares del mundo.
Un elemento principal en su ideología era su pacifismo, aunque no todos rechazaban la guerra para conseguir objetivos, la mayoría consideraba más útil y moral conseguirlos de forma pacífica.

9.4. La Quinta Monarquía

Terminamos con el grupo más violento y político de todos. Su movimiento estaba dentro del “milenarismo revolucionario”, pues pensaban que con la cabeza del rey Carlos se acababa el “cuarto imperio corruptor” y “empezaba el quinto de los santos y Cristo”, su intención era establecer “el reino de Dios en la tierra” y tenían a la Biblia como única ley, pero realmente era un movimiento muy aristocrático, no rechazaban la propiedad privada y detestaban al vulgo, sobre todo a los ranters, por lo que no creían en la democracia y sí en una especie de gobierno de “santos”. Aún así, también odiaban a los ricos por su ostentación y orgullo. En política exterior defendían un milenarismo internacionalista protestante frente a los papistas y musulmanes.
Tras una serie de intentos fallidos de complots y asesinatos, en 1661 desaparecen.


CONCLUSIÓN SOBRE LA REVOLUCIÓN INGLESA

Con la Restauración, los tiempos de libertad de pensamiento y movimiento se desvanecieron, los Niveladores, Cavadores, Ranters y hombres de la Quinta Monarquía desaparecieron, triunfó la propiedad, los obispos volvieron a la Iglesia nacional, los diezmos sobrevivieron y las mujeres fueron devueltas a su antiguo sitio. Sin embargo, hay que destacar el mérito de los radicales del siglo XVII, que a pesar de adelantarse a las posibilidades técnicas de su época, consiguieron dar a conocer que era posible un mundo en el que no fuera lo más importante el beneficio o el poder de un país. Sin duda vale la pena conocerlos.

Así lo vi, así os la cuento.

Lecturas recomendas: Todos los libros de Christopher Hill.

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