9)
LOS MOVIMIENTOS SECTARIOS
Como
ya hemos explicado anteriormente, la libertad de expresión
y de imprenta fue determinante en la expansión de
diferentes ideologías, así como la libertad
religiosa, que hizo resurgir a muchos movimientos reprimidos
durante años, como los herederos de los loardos,
anabaptistas o la “familia
del amor”. La mayor parte de ellos emigraron
a América y Holanda, pero muchos se quedaron viviendo
como una elite en la clandestinidad. Esta libertad, unida
a la idea del cristianismo protestante de no tener intermediarios
con Dios, dio lugar durante la revolución a una vorágine
de sectas religiosas que pretendían acabar con la
“corrupción” de la iglesia oficial anglicana
y los presbiterianos. Pero muchas de ellas tenían
una gran carga social y política, cogiendo el testigo
del radicalismo después de la desaparición
de los Levellers y los Diggers.
En general se caracterizaron por el utopismo y milenarismo
de sus líderes y seguidores, siendo realmente una
variante “izquierdista” del puritanismo presbiteriano.
Reclamaban una verdadera igualdad entre los hombres, basada
casi siempre, en una visión social de la Biblia o
en la llamada “magia”, presente en gran parte
de una sociedad sin prácticamente conocimientos científicos,
y que se utilizaba como instrumento alternativo para poder
controlar la naturaleza.
En general no fueron movimientos organizados, excepto los
Cuáqueros, y con el tiempo se fueron diluyendo en
la nueva etapa conservadora que siguió a la Restauración.
9.1
La nueva concepción del pecado
En
casi todas las religiones, y más la cristiana, se
tenía la leyenda de que la humanidad, en su origen,
vivía en un estado de felicidad e inocencia, es decir,
sin pecado. Pero se perdió, y esta “caída
del hombre” hacia un destino inestable y cruel hacía
imposible la felicidad en la Tierra, por lo que había
que esperar a la “otra vida” después
de la muerte.
En una sociedad agrícola como esta, recordemos que
estamos en una etapa preindustrial y precapitalista, las
plagas, las guerras y el hambre generaban una gran inseguridad
en las personas, que aceptaban los designios de un Dios
tan impredecible como el tiempo. La pobreza, el pecado y
la inferioridad social eran aceptados ante la impotencia
y frustración de no poder evitar el pecado original
y el poder de la naturaleza.
Todo esto fue utilizado por la Iglesia medieval como sistema
de control social, con la ruptura del protestantismo el
pecado se interiorizó, siendo reemplazado por la
penitencia o castigo interno. Esto liberó a muchos
hombres de los terrores del pecado, a lo que se unió
la idea protestante de “predestinación”,
en la que los individuos están predestinados a ir
al infierno o al cielo. Así, los “elegidos”,
o también llamados “santos”, están
predestinados a la salvación aunque no sean conscientes
de ello, son los verdaderos hombres libres.
Estas teorías, muy parecidas al calvinismo primitivo,
dieron a un selecto grupo de hombres la convicción
y sentido de unidad mutua suficiente para abrirse camino
hacia la libertad política y religiosa por medio
de una organización que llamamos Sectas. Esta conversión
confería una sensación de fortaleza al unirse
a otras personas que pensaban lo mismo, los hombres se sentían
libres respecto a los curas y las autoridades, sin duda
era una libertad ilusoria pero suficiente como para rebelarse
ante los poderosos.
En esta visión también influyeron personajes
como el “cavador” Winstanley,
que mantenía que si el pecado era una invención
para mantener a las clases bajas atemorizadas ¿qué
justificaba la división de clases y la propiedad?,
es precisamente la propiedad lo que produjo la “caída
del hombre”. Además, los miedos al demonio
no eran más que “la angustia de las conciencias
atormentadas y reflejan las pasiones y deseos de cada uno”.
También el culto a la magia o la alquimia ofreció
una liberación frente al pecado, según Francis
Bacon, mediante el experimento y la habilidad mecánica
se podía recrear la “abundancia del Edén”,
por lo que el pecado original no era más que el resultado
de la ignorancia y la pobreza.
El
poco desarrollo de la historia y las ciencias hacían
inviable el éxito del ateísmo, aunque muchos
rechazaban incluso a la existencia de Dios, se daba la paradoja
de que la vía de escape a la teología era
teológica.
9.2.
Seekers
Los
Seekers o “buscadores” representan
el movimiento menos homogéneo de todos, de hecho
sus integrantes solían ir de una secta a otra hasta
encontrar alguna que les terminara convenciendo. Su origen
viene de los movimientos heréticos anteriores, sobre
todo familistas y seguidores de Heinrich y Niclaes, que
contenían una gran carga social e igualitaria. Si
bien no eran teorías peligrosas en tiempos de paz,
con la revolución muchas personas del pueblo llano
empezaron a tomarlos muy en serio. Es a partir de ahora
cuando aparecen gran cantidad de escritos y predicadores
radicales, debido a la quiebra de confianza en la religión
tradicional y al entusiasmo milenarista, sobre todo en Londres
y el ejército, en donde se ponía en duda todo,
desde la existencia del alma hasta la validez de las escrituras,
muchos simplemente no querían pertenecer a ninguna
religión.
Sin duda el representante más destacado de este movimiento
fue William Erbery. Ferviente defensor
del parlamento en la guerra, estuvo como capellán
en el New Model Army, en donde criticaba ferozmente al rey
y su iglesia anglicana, pero también a los presbiterianos
y los diezmos. Él mismo se consideraba “lleno
de desconcierto, como un hombre que busca su camino”.
Consideraba a los “santos” representantes de
Dios en la tierra y serían los que castigarían
a los reyes, los santos siempre serían miembros de
las clases más bajas. Erbery veía al New Model
como al ejército de pobres que liberarían
a Inglaterra. Llegó a escribir a Cromwell para que
subiera los impuestos a los ricos y terratenientes con vistas
a crear un “tesoro para los pobres”.
9.2.
Ranters
Los
Ranters, cuya traducción aproximada sería
“delirantes” o “extravagantes”,
se caracterizaban por su vida licenciosa, su lugar de culto
favorito era la taberna, donde bebían cerveza y fumaban
tabaco hasta el “delirio”. Además, consideraban
las relaciones sexuales fuera del matrimonio como algo natural,
así como el uso de continuas blasfemias. A muchos
Seekers se les consideraba Ranters y viceversa.
La blasfemia era considerada como una expresión simbólica
de libertad con respecto a la moralidad, era un acto de
desafío a Dios y a la sociedad de ética puritana.
Al poco tiempo el parlamento sacaba leyes para cerrar tabernas
y cervecerías.
El origen social de este grupo parece ser el típico
del pueblo llano, campesinos y artesanos expulsados de sus
chozas que terminaban en grandes ciudades, en donde se organizaban
en grupos religiosos cada vez más radicales. Al igual
que los Seekers, no había ningún líder
teórico ni organización “ranter”,
y su nombre se debe más a como lo nombraban sus detractores.
En su conjunto es muy difícil extraer principios
coherentes o comunes, siendo su principal argumento alardear
de su libertad.
Esta libertad hacía escribir interesantes panfletos
en donde se decía que Dios estaba también
en las cosas diabólicas, otros negaban la existencia
de Dios y los ángeles, así como el juicio
final o la resurrección, y, por consiguiente, el
pecado no era algo tan horrible. Otros se preguntaban que
si Dios era omnipresente ¿por qué permite
el mal?, muchos pensaban que lo del juicio final era un
invento para tener al pueblo atemorizado. En 1650 el parlamento
sacó unas leyes contra las blasfemias, se prohibía
“la negación de la necesidad de la rectitud
civil y moral entre los hombres”, así como
igualarse a Dios o negar actitudes “vergonzantes”
como el adulterio, la embriaguez, etc..”
Muchos ranters fueron condenados a muerte, aunque solían
retractarse en los tribunales, la resistencia hasta la muerte
exigía una ideología mucho más profunda
y coherentemente elaborada, además, al negar muchos
la inmortalidad valoraban mucho su única vida.
Abizer Coppe fue un destacado ranter, como
otros predicaba en el ejército, donde exhortaba que
Dios era un nivelador que cambiaría el mundo. Para
él “estar borracho todos los días
y yacer con putas no era peor que despojar de su dinero
a los pobres campesinos”, obligado a rectificar
por una comisión del parlamento tuvo que admitir
que la fornicación y la obscenidad eran pecado, pero
que los que clamaban contra esos pecados eran pecadores
de pensamiento, lo cual era peor. Para él los peores
pecados eran el orgullo, la hipocresía, la opresión,
la tiranía, la crueldad y el desprecio hacia los
pobres.
Otro
conocido ranter fue Lawrence Clarkson.
Luchó en el ejército parlamentario y después
se hizo predicador itinerante, en donde pasó a ser
baptista y más tarde seeker antes de empezar a ser
considerado ranter. Escribía manifiestos niveladores
al pueblo llano contra la nobleza y la gentry: “Vuestra
esclavitud es su libertad, vuestra pobreza es su prosperidad,
la paz es su ruina pues se enriquezen con la guerra”.
También clamaba en contra de los impuestos pues “roban
a los pobres para pagar a los ricos”
A
veces los ranters se unieron con otras comunidades, como
con los “cavadores” de Winstanley. La vida libertina
de estos trajo algunos problemas. Según Winstanley
daban “demasiada importancia a la bebida y las
mujeres”, la promiscuidad separó muchas
familias y aparecieron las enfermedades venéreas.
Además, su estilo de vida sin compromisos hacía
que el resto de la comunidad tuviera que hacer las obligaciones
que ellos no hacían muchas veces. Con el tiempo la
gente empezó a confundir ranters con cavadores, lo
que obligó a Winstanley a marcar las diferencias,
aunque les criticó dejó claro que “nadie
intente acabar con ese influjo de los ranter imponiendo
un castigo, si necesitas castigar mira entonces si tu estás
sin pecado”. Parece que estas experiencias fueron
las que llevaron a Winstanley a modificar su ideología,
convenciéndose de la necesidad de tener leyes y autoridades
en su comunidad ideal.
Al
no estar organizados no sabemos muy bien lo que pasó
después de 1651, cuando los principales líderes
fueron eliminados o se escondieron, cambiándose el
nombre o exiliándose.

Imagen
de la vida “ranter” vista por sus enemigos
9.3.
Los Cuáqueros
Este
movimiento de los “estremecidos” (quakers)
es sin duda el más organizado y coherente de todas
las sectas, de hecho ellos mismos se consideraban un grupo
homogéneo y se auto denominaban como “La sociedad
de amigos”. En un principio muchos cuáqueros
fueron ranters o seekers, aunque posteriormente se arrepintieron
de su pasado, como Nayler, que entró en Bristol en
un asno como Jesús pero que luego se retractó.
Además, siempre tuteaban y nunca se quitaban el sombrero
para saludar. Sin duda el principal líder de este
movimiento fue George Fox, que junto su
manifiesto “Journal”, es considerado el principal
inspirador del movimiento.
Su nombre viene del “estremecimiento” que sentían
los “elegidos”, si bien este movimiento fue
sin duda el más político de todos, sobre todo
al coger el testigo de los niveladores tras su disolución,
incluyendo a John Lilburne, que tras su
expulsión del parlamento se unió a los cuáqueros.
Su base social era muy parecida a la de los Levellers, comerciantes
y artesanos que encontraron en este movimiento una salida
en un programa nivelador. Así, exigían parlamentos
anuales y se declaraban antimonárquicos, también
pedían la abolición de los diezmos o la creación
de una política social. Fox propuso que “todas
las grandes mansiones, iglesias y tierras monásticas
fueran utilizadas para ayudar a los pobres y transformadas
en asilos”.

George
Fox
Desde
el punto de vista religioso, la absorción de una
gran variedad de gentes que venían de ambientes ranters
y seekers, con interpretaciones muy personales, planteó
el problema de cómo crear una doctrina homogénea.
El dilema estaba entre el individualismo surgido en este
ambiente milenarista, o el principio de una cierta “organización”.
Un dirigente cuáquero llegó a pedir un “poder
eclesiástico” pues sino “sería
abrir las puertas al ranterismo y al ateísmo”.
Al final este grupo fue el único que tuvo cierta
disciplina y organización, lo que entre otras cosas
favoreció su larga duración muchos años
después de la restauración monárquica,
incluso existen en la actualidad en varios lugares del mundo.
Un elemento principal en su ideología era su pacifismo,
aunque no todos rechazaban la guerra para conseguir objetivos,
la mayoría consideraba más útil y moral
conseguirlos de forma pacífica.
9.4.
La Quinta Monarquía
Terminamos
con el grupo más violento y político de todos.
Su movimiento estaba dentro del “milenarismo revolucionario”,
pues pensaban que con la cabeza del rey Carlos se acababa
el “cuarto imperio corruptor” y “empezaba
el quinto de los santos y Cristo”, su intención
era establecer “el reino de Dios en la tierra”
y tenían a la Biblia como única ley, pero
realmente era un movimiento muy aristocrático, no
rechazaban la propiedad privada y detestaban al vulgo, sobre
todo a los ranters, por lo que no creían en la democracia
y sí en una especie de gobierno de “santos”.
Aún así, también odiaban a los ricos
por su ostentación y orgullo. En política
exterior defendían un milenarismo internacionalista
protestante frente a los papistas y musulmanes.
Tras una serie de intentos fallidos de complots y asesinatos,
en 1661 desaparecen.
CONCLUSIÓN SOBRE LA REVOLUCIÓN
INGLESA
Con
la Restauración, los tiempos de libertad de pensamiento
y movimiento se desvanecieron, los Niveladores, Cavadores,
Ranters y hombres de la Quinta Monarquía desaparecieron,
triunfó la propiedad, los obispos volvieron a la
Iglesia nacional, los diezmos sobrevivieron y las mujeres
fueron devueltas a su antiguo sitio. Sin embargo, hay que
destacar el mérito de los radicales del siglo XVII,
que a pesar de adelantarse a las posibilidades técnicas
de su época, consiguieron dar a conocer que era posible
un mundo en el que no fuera lo más importante el
beneficio o el poder de un país. Sin duda vale la
pena conocerlos.
Así
lo vi, así os la cuento.
Lecturas
recomendas: Todos los libros de Christopher
Hill.
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