LA NUEVA ERA DE LA BIOLOGÍA.
Por Plinio el insurrecto

Se ha dicho, que la biología es la ciencia que marcará el siglo XXI, al igual que la física marcó el siglo XX. La biología es la única rama de la ciencia que posee los conceptos y métodos para analizar cómo se ha organizado la materia viva y que mecanismos han generado la biodiversidad actual. Es una disciplina del conocimiento que presenta la esperanza de acabar con las enfermedades y con el hambre en humanos. Es la ciencia que proporcionará explicaciones de las conductas y que permitirá conocernos a nosotros mismos. Es la ciencia que puede salvar el medio ambiente que nos rodea y por tanto ayudar a gestionar correctamente los limitados recursos del planeta. En resumen, la biología está llamada a ser parte integral de la política científica del futuro, aunque como decía Ramón y Cajal: “en España al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia”.

Una característica importante de la biología es que es una ciencia integradora, aunque no siempre lo haya sido. En biología no hay leyes en el sentido ordinario que se tiene por ejemplo en física. Esto es así porque la vida ha evolucionado por medio de la selección natural. Lo que tenemos en biología son una serie de mecanismos y a menudo hay excepciones a esos mecanismos; lo que hace que sea una ciencia con una alta capacidad de integración de otras disciplinas y que permitirá empezar a responder a las grandes preguntas acerca de la vida. La biología integra los conocimientos físicos, químicos y matemáticos para acercarnos cada vez más a comprender la maravillosa complejidad de la vida.

Gracias al desciframiento completo del genoma humano, se ha dado un gran paso en el avance del conocimiento de la especie humana. Sin embargo, debido a la falta de cultura científica entre la población y al sensacionalismo con que los medios de comunicación tratan las noticias relacionadas con el mundo de la ciencia, se están levantando falsas expectativas (sobre todo a nivel del avance de la medicina y de curación de enfermedades), así como están surgiendo debates éticos-sociales demasiado prematuros. Esta euforia, por ejemplo ya se desencadenó cuando se descubrieron genes asociados directamente con el desarrollo del cáncer (oncogenes), y los medios de comunicación se apresuraron a anunciar una solución al cáncer a muy corto plazo que hasta ahora no ha sido posible.

Con la secuencia completa del genoma humano, lo que se ha conseguido es la secuenciación (lectura) de los aproximadamente 3000 millones de bases (letras) que componen el ADN humano. Es decir que sabemos el lugar exacto en el que están esas letras, pero no sabemos ni para que sirven, ni donde empiezan, ni donde acaban, ni donde están colocados la mayoría de los libros (genes) escritos con esas letras. Por lo tanto, falta por saber cuales y como son las relaciones entre genotipo y fenotipo, es decir entre los genes y el individuo propiamente dicho.

En ciencia se ha abusado del reduccionismo, esto es que sólo puede entenderse el funcionamiento de los sistemas complejos mediante el estudio de sus partes más simples. Y en biología, esto significa, que en vez de estudiar el organismo en su conjunto, se estudiarían solo los componentes más elementales, las moléculas. Pecaríamos de reduccionistas si creyésemos que solo con conocer la composición intima del ADN todo el trabajo está ya hecho, y que aquí está la clave para la inmensa mayoría de nuestras preguntas acerca de la vida. Tanto el descubrimiento del genoma humano como del ratón, son grandes avances, pero es necesario integrar este conocimiento básico para generar un conocimiento global. Los seres vivos son sistemas muy complejos y hay que tratarlos como tales para su estudio. Un ser vivo se desarrolla de un modo jerárquico, o lo que es lo mismo, a medida que avanza en su desarrollo aparecen niveles de complejidad superiores que poseen elementos, estructuras y comportamientos emergentes. Al pasar de un nivel de la jerarquía a otro, hay un entramado de relaciones que genera niveles de organización que no pueden ser analizados desde los niveles inferiores.

Por esta razón, para conocer cuales son las relaciones entre los genes y el individuo propiamente dicho, será necesario diferenciar e identificar los componentes genéticos y no genéticos (variación ambiental) que forman un individuo. Esto es una tarea que promete ser muy larga y compleja. Y para estudiar esa interacción entre genes y ambiente, los estudios evolutivos, el conocimiento del contexto ecológico y la genómica, serán fundamentales en definir los componentes genéticos de, por ejemplo, el comportamiento o la predisposición a ciertas enfermedades.

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