SÍNTESIS MODERNA DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN BIOLÓGICA
Por Plinio el Insurrecto (marzo 2006)


La palabra evolución en sentido amplio significa cambio en el tiempo. En castellano, la palabra evolución es empleada en un amplio abanico de situaciones. No obstante, si nos referimos a la evolución biológica, el término evolución implica dejar descendientes con modificación. Es decir, la evolución biológica es el proceso continuo de transformación de los organismos a través de cambios producidos en sucesivas generaciones.

La síntesis moderna de la Teoría de la Evolución es un modelo científico que describe el origen de todos los organismos vivientes a partir de un ancestro común. Dicho de otro modo, son las explicaciones o modelos conceptuales de los mecanismos y procesos que intervienen en la evolución biológica. Como cualquier teoría científica, el componente especulativo esta sujeto a la verificación y falseo de hipótesis; pero en las ciencias biológicas actuales, la síntesis moderna de la Teoría de la Evolución es la teoría más robusta y aceptada para explicar los fenómenos evolutivos y la diversidad de organismos y formas de vida que han existido y existen.

Está teoría de la evolución se basa en tres puntos fundamentales: la ascendencia común de todos los organismos de la tierra, la variabilidad heredable de ciertas características o rasgos y los mecanismos por los que algunos caracteres persisten mientras que otros desaparecen.

Ascendencia común de todos los organismos de la tierra.

Se dice que un grupo de organismos tienen ascendencia común cuando descienden de un ancestro común o de un recurso genético común. La evidencia de un ancestro común puede encontrarse en las características compartidas entre todos los seres vivos. Por ejemplo, todos los seres vivos utilizan ácidos nucleicos como material genético y adicionalmente utilizan los mismos veinte aminoácidos como las piezas de construcción de las proteínas. Todos los organismos utilizan el mismo código genético (con algunas excepciones extremadamente raras) para traducir secuencias de ácidos nucleicos a proteínas. Debido a que la selección de estas características es arbitraria, su universalidad es una fuerte evidencia en respaldo a la teoría del origen común para todos los seres vivos.

Variabilidad heredable de ciertas características o rasgos.

La variaci ón en las características hereditarias de los organismos se origina a través de cambios al azar de los genes que las determinan, los cuales están codificados en moléculas lineales llamadas ADN. La principal fuente de variación genética en los seres vivos es la mutación, que no es otra cosa que un cambio al azar, permanente y transmisible en el material genético de una célula. Debido a este fenómeno, continuamente nacen individuos con nuevas variaciones genéticas, pero de ninguna manera los hábitos o necesidades de estos individuos determinan en que dirección se producirán las mutaciones. Sin embargo, las mutaciones son una inagotable fuente de novedades sobre las que los mecanismos evolutivos actúan. Las mutaciones por si solas no producen cambio evolutivo ni nuevas especies. Además, esta variación genética aumenta por recombinación durante la reproducción sexual, que produce nuevas combinaciones de genes, y también por flujo génico, es decir, por la entrada de nuevos genes desde otras poblaciones.

Mecanismos de cambio evolutivo.

Al mismo tiempo que las mutaciones pueden crear nuevas variantes, otros factores determinan la frecuencia de las variantes existentes. Es decir, estos factores hacen que algunas características sean más frecuentes mientras que otras disminuyen o se pierden completamente. El cambio en las frecuencias génicas se conoce como cambio evolutivo. Los dos principales procesos impulsores del cambio evolutivo son la deriva genética y la selección natural.

Deriva genética:

Las poblaciones de los organismos cuentan con un número limitado de individuos. Debido a que las poblaciones son finitas en número, las frecuencias génicas pueden cambiar por un puro proceso de azar conocido como deriva genética. Esto es frecuente en poblaciones muy reducidas, donde la deriva genética puede producir grandes cambios en la frecuencia de determinadas variantes genéticas (o alelos) de una generación a la siguiente; mientras que en las grandes poblaciones, los cambios por azar en la frecuencia de los alelos son generalmente muy pequeños. Por lo tanto, la deriva genética resulta de la variación al azar en la supervivencia y reproducción de las diferentes variantes o genotipos. La deriva genética resulta en cambio evolutivo, pero no en adaptación, aunque en combinación con la selección natural puede favorecerla.

La selección natural:

Se puede decir que la selección natural es el agente de cambio evolutivo más importante, simplemente porque, del total de variaciones posibles en un organismo, se seleccionan aquellas que son más favorables en un determinado entorno. La selección natural provoca que individuos con rasgos o características más ventajosas en un determinado entorno tengan mayor éxito reproductivo (esto es, mayor eficacia biológica) que los individuos que no poseen esas características. Como resultado habrá una frecuencia más alta de sus genes o genotipos en la población debido a que sus descendientes los habrán heredado y serán más numerosos que los descendientes de aquellos individuos que no poseían esas características ventajosas.

En la mayoría de los casos, las circunstancias ambientales son las que determinan qué variante tiene la mayor eficacia biológica, y la consecuencia común de la selección natural es la adaptación, es decir una mejora en la habilidad media de los miembros de la población para sobrevivir y reproducirse en su ambiente. Las presiones selectivas (influencia del ambiente en la eficacia biológica) son las causas de que ocurran los procesos de selección natural. La consecuencia inmediata de estas presiones o agentes selectivos sobre las poblaciones de seres vivos es la evolución de características o rasgos que mejoran la adaptación de los organismos al ambiente que les rodea. Por tanto, los procesos evolutivos por selección natural son los únicos que pueden dar lugar a adaptaciones.

La selección natural no persigue un objetivo. Es más, no hay variantes mejores que otras en sentido absoluto, sino que todo depende de las circunstancias del entorno. Lo que es favorable en un momento dado, puede no serlo en otro.

Históricamente, la selección natural se ha dividido en dos categorías: la selección ecológica y la selección sexual. Sin embargo, básicamente son los mismo; es decir, se trata de producir más progenie. Se puede conseguir un mayor número de descendientes viviendo más, siendo más fecundo o maximizando el éxito de emparejamiento, existiendo costos y beneficios para cada una de esas estrategias. El medio físico, ecológico y social impone presiones selectivas que afectan a la probabilidad de conseguir descendientes. El compendio de todas esas presiones es la selección natural, una de cuyas formas se denomina selección sexual.

Existe un hecho que muy pocos discuten, y es que la Teoría de la Evolución es la base de la biología. Desde finales de los años 50 del pasado siglo hasta la actualidad se ha pasado de una ausencia total de la perspectiva evolucionista en las investigaciones biológicas a una presencia continua. Esta transformación se ha acelerado, extendido e intensificado durante las últimas tres décadas. En el momento actual, publicaciones científicas en todas las disciplinas biológicas, desde la biología molecular a la neurobiología, pasando por la biología celular, anatomía y todas las demás, utilizan la Teoría de la Evolución como principio de explicación y fuente de hipótesis de trabajo.

Para terminar, me gustaría dejar claro que este texto no es más que un intento de resumir los aspectos más fundamentales de que consta la actual Teoría de la Evolución. La complejidad y extensión real de la teoría es suficiente para que haya varios libros que la abordan en profundidad, y su enseñanza requeriría de varias asignaturas universitarias.