UN PUEBLO QUE YA HA SUFRIDO DEMASIADO

Por Aristarco el Bolchevique

Desde su independencia en 1932, el pueblo iraquí no ha contado con demasiados momentos de bienestar.

Durante la segunda guerra mundial este país árabe fue invadido por Gran Bretaña a causa del acercamiento de sus gobernantes al III Reich. Poco después, en 1948, tras recuperar su soberanía, sus dirigentes se embarcaron en una contienda contra Israel de resultados desastrosos. En las dos décadas siguientes sufrió una sucesión de golpes de estado y luchas internas que dio como resultado la subida al poder del partido Baaz, en 1968.

Sadam Hussein, quien rápidamente ascendió de vicepresidente a máximo mandatario, inició otra guerra más, esta vez contra Irán, que se prolongó durante 8 años desde 1979 y acabó con casi toda la capacidad industrial del país. En 1991 Hussein invadió Kuwait, y la brutal respuesta de EEUU y sus aliados sumió aún más en la miseria al pueblo iraquí, quien todavía paga las consecuencias de esa última acción, padeciendo un embargo económico de consecuencias nefastas.

Así pues, en 2003, el pueblo iraquí se halla cercado entre la represión de sus dirigentes y el castigo continuado de la llamada comunidad internacional.

El líder absoluto, Sadam, sigue en el poder tras propugnar años de detenciones, torturas y asesinatos de todo lo que huela mínimamente a oposición. Familias enteras de militantes comunistas y de otros grupos han sido exterminadas en este periodo de terror, que no ha disminuido como resultado del bloqueo comercial, más bien al contrario, ha servido para reforzar el régimen.


Sadam Hussein

Siendo el segundo país en reservas petrolíferas, se encuentra asolado económicamente ante la prohibición de vender su único bien exportable en la actualidad. Fue vano el intento de paliar la situación mediante el llamado “Pacto de petróleo por alimentos”, de 1996, que permitía el intercambio del oro negro por bienes de primera necesidad, dado que entre esos bienes no se incluyeron muchos de los más fundamentales.

De este modo, el pueblo iraquí no tiene derecho a comprar equipos para tratamiento del agua, cobalto para radioterapia o incluso camiones de basura, de forma que la salud pública se encuentra en un estado catastrófico.

Los niños más pequeños mueren de desnutrición, gastroenteritis y enfermedades respiratorias, y los mayores de 5 años de enfermedades cardiacas, renales o del hígado. No se ha podido construir ningún hospital desde hace 10 años, y los que hay carecen de suficiente electricidad y equipamiento. El escenario es tan dramático que Cáritas Internacional ha declarado que “nadie sabe cuanta gente ha muerto como resultado de las sanciones, pero se cree que fallecen miles de niños al mes”.


La vida de los niños iraquíes no vale nada para la ONU

George Bush y su cada vez menor número aliados, entre los que destacan Blair y Aznar, nos quieren vender que Sadam Hussein es una amenaza para el mundo, cuando en realidad dirige un país ruinoso. Las ansias de destrucción del imperio norteamericano, tras el atentado de las torres gemelas, encuentran un blanco fácil y lucrativo en Irak, matando dos pájaros de un tiro al dominar el petróleo iraquí y dejar de depender del de Arabia Saudí. Sus rastreros socios europeos han sido aleccionados con promesas de grandes beneficios, como la que hizo recientemente el hermano de Bush a Aznar, al cual creía presidente de una república.


El presidente de la "república española" vendiéndose a Bush

Lo que es evidente es que el pueblo iraquí cuenta sus últimas décadas como años de sufrimiento, y una invasión sanguinaria de EEUU no es la receta para mejorar. Con toda seguridad las muertes se contarían al menos por decenas de miles, y el títere que pondrían en lugar de Sadam no haría nada bueno por los que quedaran vivos, ni le importaría a Bush siempre y cuando se portara bien con el imperio.

Si se pretende ayudar por una vez al pueblo iraquí, conviene escuchar a los miembros del Partido Comunista de Irak, quienes desde la oposición en el exilio explican: “Venimos pidiendo el levantamiento del embargo desde hace más de 10 años porque es injusto castigar a millones de personas por un crimen que no han cometido. La comunidad internacional debe convencerse de que el pueblo es la principal víctima, pero pedimos que continúen las sanciones políticas y diplomáticas contra el régimen, el verdadero responsable de llevar el país al desastre”.

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