YAXCHILÁN
EL CIELO NACIDO
Estrategias del poder en el mundo Maya

Parte VII. PROPAGANDA POLÍTICA: EL ARTE DEL PODER
Por Pausanias el Ácrata

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Unido a las anteriormente comentadas estrategias, el poder también supo aprovechar otro de los recursos a su mano para mantener su posición. La arquitectura y el arte formaron parte importante de la estratagema general empleada por la clase gobernante maya. Otro de los destacables roles del ahaw era el de organizador y constructor del sacro recinto urbano. Bajo su tutela y mandato las ciudades crecían paralelas a su poder. Cuanto más destacable y voluminosa aparecía una ciudad, cabe suponer que mayor concentración de riqueza y poder acumulaba. De ahí el ahínco de los gobernantes mayas por construir y reconstruir, remodelar edificios y erguir nuevos en el complicado entramado urbano de sus capitales.

Los gobernantes de Yaxchilán sacaron provecho de la perennidad pétrea con el objeto de legar la propaganda política necesaria para la justificación de su continuidad. No ya frente a unos comunes que, seguramente,no dispusieron entre sus saberes del arte de escribir y leer, sino ante una elite segmentada en linajes con intereses contrapuestos en ocasiones, aunque siempre unida bajo la bandera de su bienestar. Hacia ellos, el ahaw dirige un cuerpo artístico que proclama sus victorias, logros y magnificencia. Nunca se registran derrotas. El ahaw aparece altivo, erguido ante el resto de figuras que pueblan el arte maya siendo la mayor figura y justificando su papel ante una elite ansiosa de ampliar sus prerrogativas.

Siyaj Chan jugó como ninguna otra ciudad en el terreno de la escultura. Si bien sus edificaciones nunca alcanzaron la grandiosidad de las de Tikal, con aquellas cresterías izadas hacia el cielo, sus dinteles, estelas y esculturas en general responden a la mano de consumados artistas que elevaron en este sitio la escultura al nivel del más fino arte. La primera estela que se conoce (lo cual no quiere decir, por supuesto, que no hubiera anteriores) pertenece al año525 d.N. E.(Imagen 13) y corresponde al ahaw Jaguar Ojo de Nudo y registra un hecho insólito: la restauración 200 años más tarde por el gobernante Pájaro Jaguar IV. Se aprecia en este interés restaurador el afán legitimador que este rey (Yaxun Balam IV) mantuvo a lo largo de su reinado.


IMAGEN 13: JAGUAR OJO DE NUDO I EN LA ESTELA 27

Los famosos dinteles que incluyen la primera genealogía de Yaxchilán se los debemos al sucesor de Jaguar Ojo de Nudo, su hermano y décimo gobernante, Tatb’u Cráneo II que jugó con ese papel político del arte. Dado que su hermano cayó en batalla contra Piedras Negras (ver sección V. I.) la crisis en el poder debió ser palpable. Cuando él accede al cargo ordena estos dinteles con el objetivo de legitimar su posición reclamando la línea genealógica directa hacia el antepasado fundador. Como se ve, el arte maya nunca fue gratuito. Pero el gran constructor por antonomasia de Yaxchilán fue su ahaw número treceavo en la lista que nos ha llegado. Itzamnaaj Balam II dedicó gran parte de su reinado a erigir estelas y a engrandecer el recinto sagrado con nuevas edificaciones.

La primera gran obra de este señor maya fue el templo 23, dedicado a su esposa principal, Kabal Xook. Los tres dinteles que cerraban las puertas cuentan con unos de los relieves mejor ejecutados de todo el mundo maya y, seguramente, de toda la antigüedad. En ellos, la reina protagoniza sendos rituales: en el primero de ellos, donde se inicia la narración, el dintel 25 (Imagen 11), un conjuro visión que celebra la ascensión de su esposo al poder. Se transluce la influencia teotihuacana en el estilo:elguerrero que aparece lleva un tocado de Tlaloc y emerge de las fauces de un monstruo puramente mexicano, un ser mitad ciempiés, mitad serpiente.

En el dintel 24 la reina estárealizando un doloroso autosacrificio, pasando una cuerda de espinas a través de su lengua (Imagen 9). Itzamnaaj Balam II la acompaña en la escena. El dintel 26 cierra el episodio. Un rito poco claro se graba en él. La señora consorte entrega un casco en forma de cabeza de jaguar a su marido (Imagen 12). Su extensa obra también incluye templos, como el 44 o el 11, pequeño complejo para una esposa secundaria, y quizá el templo 41, dedicado en el año 740, además de un cuerpo de estelas abultado donde se exaltaba su persona.

Es destacable sin duda su sucesor, Yaxun Balam IV (Pájaro Jaguar IV) que tras un desconocido interregno de diez años alcanza el poder y se dedica a legitimar su figura como dirigente de Siyaj Chan. Hijo de una reina segundona de su padre, la señoraIk Cráneo, se empeñó en recuperar la figura materna en una serie de estelas y dinteles. Así, puso el arte pétreo al servicio de la restauración de la imagen de su madre olvidada por su padredurante su mandato. Consumado en cuerpo y alma a engrandecer su imagen, lo cual denota cierta fragmentación y escasa cohesión, se volcó en el arte y la arquitectura. Sin duda la cantidad superó a la calidad si se comparan las obras que comisionó con las de su progenitor. Se dedicó a plasmar de nuevo en piedra la historia de la ciudad, quizá aprovechando para rescribirla. Al igual que con su antecesor Kinich Tatbu Cráneo II, este hecho puede hacernos pensar en momentos complicados para su gobierno que intentó suavizar hasta cierto punto con las ventajas que la proclamación genealógica le podía traer. La escalera jeroglífica 1, en plena Plaza Principal, le coloca como el 17º gobernante del linaje Jaguar desde el fundador dinástico. Al tiempo reubicó en el templo 12 los dinteles que Kinich Tatbu Cráneo II ordenara construir.

Además y como ya se apuntó, su obra también se encaminó hacia la restauración y recuperación del pasado.La estela 27 fue toscamente reparada y tal vez, dos más. Embarcado en este aferramiento al pasado, legó a su abuelo, Pájaro Jaguar III, una banca con jeroglifos de figura completa y a Kinich Tatbu Cráneo II una estela, la número 50, con su figura.

Dedicó especial atención dentro del corpus iconográfico a sus mujeres. La prominencia de la que gozan estas señoras representadas en el arte lapidario de Yaxchilán fue debida, casi con total seguridad, a la importancia de las uniones políticas que ellas representaban. Dos de ellas provenían de Motul de San José y otra de Hix Witz, ambas entidades políticas que Yaxchilán había incorporado (ver apartado V. I. Y V. II.). Las nuevas relaciones consumadas por la guerra se fortalecían con enlaces familiares que, dada la importancia, podían ser perpetuados en la piedra como recordatorio.

A lo largo del reinado de Pájaro Jaguar IV, las representaciones de cargos políticos subordinados fueron mayores que en otras etapas de la historia de Yaxchilán. Numerosos sahalob comisionaron estelas en que aparecían en diversos actos en el estilo propio del ahaw. Esta cesión de la exclusividad nos indica una escasa centralización del poder que ante las fuerzas centrífugas perdía parcelas de sus prerrogativas aunque también ha sido interpretado por Schele y Freidlel como una recompensa de Yaxun Balam para con la nobleza que le apoyó en su conflictiva entronización.

Itzamnaaj Balam III también supo jugar con el arte como codificador de mensajes políticos. A él se le atribuye la conclusión del templo 33 (Imagen 4), iniciado por su padre, en memoria de su progenitor y como legitimador de su cargo recién adquirido. El edificio está compuesto por una cámara con tres puertas y una crestería de gran altura perforada para evitar la presión del viento. Estuvo embellecido a la usanza la mayoría de los edificios del sitio, es decir, con figuras y adornos de estuco, entre ellos y dentro de la cámara principal una escultura de bulto redondo, sedente y a tamaño natural del que se cree Pájaro Jaguar (su nombre aparece escrito en el tocado de la figura). Los dinteles que guardan sus entradas, el número 1, el número 2 y el número 3, respectivamente, nos ofrecen legitimadoras imágenes del ahaw con su padre intercambiando símbolos de poder. Este monarca se volcó en la parte oriental de la acrópolis donde mandó elevar el templo 20 con cuatro estelas frente a él (la número 4, 5, 6 y 7) y dinteles (el 12, el 13 y el 14) que recrean imágenes del pasado del monarca (desde su nacimiento a diversos rituales-visión). Una escalera jeroglífica labrada envuelve su plataforma y narra las conquistas y hazañas de ámbito militar de este rey.

En dos dinteles, el 14 ubicado en el templo 20 y el 58 de la puerta oeste de la estructura 54, aparece Gran Cráneo, su tío, honrado así en recompensa por su fidelidad y, suponemos, relevancia militar durante el mandato de Escudo Jaguar III. Aparecer en una estela o dintel debía ser una concesión valiosa por parte del poder hacia ciertos subordinados que demostraran merecerlo.

Su sucesor, Kinich Tatbu Cráneo III no contó ya con el poder suficiente como para continuar el engrandecimiento del centro. Su escasa capacidad para ello presagia la decadencia final. Solo el templo 3, edificio pequeño de una sola entrada, con sus inscripciones conmemorativas, fue el legado de este último monarca que apenas pudo emplear el arte como estandarte de su poderío. La construcción monumental cesa en Yaxchilán tras el levantamiento de este último espacio sacro. Los reyes constructores abandonaban su cargo.


IMAGEN 14: AJ NIK’, PRISIONERO DE ITZAMNAAJ BALAM II QUIEN EXALTÓ SU VICTORIA MANDÁNDOLA INMORTALIZAR EN PIEDRA.

El arte público maya grabó en la roca toda la grandeza de sus mecenas, los reyes mayas, quienes controlaban todo el proceso artístico donde la creatividad quedaba excluida como virtud. Dada su función, existían unos códigos estrictos y preestablecidos a la hora de ejecutar cualquier obra. No se ansiaba el deleite visual ante la creación. Carentes de otro medio tan espectacular y eficaz para comunicar y difundir sus logros y cosmología los señores de Yaxchilán apostaron por la escultura, pintura y la arquitectura como mecanismo para su autoexaltación. Cada soberbia edificación, cada mascarón, cada estela, dintel y altar separaba al ahaw del resto de los mortales apartados de la capacidad, raramente cedida, de plasmarse en piedra y enterrare bajo los grandes templos de sus dioses. Es lógico pues suponer que los propios arquitectos y artistas, dada su elevado estatus, pudieran ser parte de esa elite familiar del ahaw.Registrar todo el ceremonial del poder tanto en su vertiente guerrera o religiosa (celebrando victorias ante enemigos derrotados o interactuando con las fuerzas sobrehumanas), como en su aspecto diplomático (consumando alianzas matrimoniales y políticas o recibiendo embajadas), necesitaba de un ingente cuerpo arquitectónico y artístico que el ahaw desde pronto generó y auspició.

Desde los primerizos ejemplos se demuestra una manipulación intencionada del arte al servicio de una ideología política, de un engrandecimiento personal del ahaw ante su propia elite. El arte no se entiende como un mero placer estético para recrear los sentidos sino que se dirige intencionadamente hacia la legitimación por medio del engrandecimiento y, si fuera necesario, falsificación de los éxitos personales del líder. La escritura, intrínsecamente unida al mobiliario artístico, contribuyó a convertir el legado constructivo de los ahawob de Yaxchilán en un discurso unilateral dirigido hacia el observador que asistía asombrado al despliegue del potencial real plasmado en la piedra.


IMAGEN 15: EDIFICACIÓN DE LA PLAZA PRINCIPAL.FOTO: GEMA LÓPEZ.

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