MANIFIESTO
EN CONTRA DE LA RELIGIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO
Por los miembros
de Alejandría Revolucionaria (julio 2003)
La noticia sobre la reforma
de la religión en el sistema educativo ha indignado
a grandes sectores de la sociedad, entre ellos nos incluimos
nosotros por una serie de razones, tanto filosóficas
como sociales, científicas, históricas e incluso
éticas y morales.
Somos unos de los países
de Europa con peor calidad en la enseñanza, y los estudiantes
de las escuelas españolas (tanto públicas como
privadas) están entre los que tienen peores indicadores
de la OCDE (grupo de países más “desarrollados”)
en comprensión y capacidad de lectura, en conocimiento
científico y en conocimiento matemático. Ante
esto el gobierno del PP reacciona con la reforma de la religión
introducida con la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de
la Enseñanza). Los alumnos de primaria estudiarán
las mismas horas de contenido religioso que de educación
artística, lengua extranjera y educación física.
En la ESO los alumnos aprenderán más religión
que ciencias naturales y tecnología.
La religión, como
cualquier otra creencia, es una cuestión individual,
ya que cada cual puede creer o no, así como elegir
unas religiones frente a otras. No hay un solo criterio que,
de forma objetiva, considere verdadera, mejor o peor cualquier
creencia o religión. Además, las nulas pruebas
de que disponemos acerca de la existencia de Dios, ponen el
catolicismo a la altura de cualquier otra superstición
o mitología. Del mismo modo se podría estudiar
en las aulas la naturaleza de los fantasmas, el comportamiento
social de los duendecillos del bosque o la genética
de los ciudadanos de la Luna. Ninguno de estos campos del
“conocimiento” resulta más descabellado
que la existencia de un ser omnipotente que nos vigila y vela
por nosotros desde “allí arriba”.
Pero el problema no termina
aquí, pretenden que la alternativa a la enseñanza
del catolicismo, o cualquier otra religión, sea otra
asignatura con un temario basado en la influencia del “hecho
religioso” en la sociedad , donde al parecer, y no sin
cierto sarcasmo, se incluiría el ateísmo. Curiosamente
esta asignatura será impartida por profesores de Historia
y Filosofía, y he aquí otra de las absurdas
contradicciones de esta reforma. Las religiones deben explicarse
dentro de su contexto histórico y filosófico,
casualmente dos asignaturas que ya existen y que verán
como una parte de su temario, y no precisamente la más
importante, será subida a los altares como una asignatura
al nivel de la Historia, la Filosofía, la Biología,
Matemáticas, etc.. Es impresentable que por el interés
de un gobierno reaccionario, las nuevas generaciones tengan
que seguir condicionándose por unas creencias sin ningún
valor científico. Está claro que a muchas personas
y poderes fácticos les interesa que la sociedad de
su entorno se cree necesidades tan poco racionales como el
“algo tiene que existir” o “en algo hay
que creer”, en vez de darle la oportunidad de ser educada
en los valores de la racionalidad y el sentido común.
El único interés
que podría tener la religión en un sistema educativo
moderno, sería el de explicar a las nuevas generaciones
los graves errores de nuestros antepasados. La religión
ha servido, y desgraciadamente sigue sirviendo, para dividir
a los humanos, para enfrentarles en guerras sin sentido y
para promover auténticas cazas de brujas. Por lo demás,
cada cual es libre de creer en las cosas más insospechadas
y absurdas, pero ello no debe salpicar la educación
pública, la cual ha de ceñirse a la realidad
y olvidarse de viejos libros escritos hace miles de años
y cuyo contenido es falso sin lugar a dudas.
Un sistema educativo
público que promueve la enseñanza de determinadas
creencias y valores religiosos, es un sistema educativo en
decadencia, que potencia la intolerancia y el desconocimiento.
En definitiva, el PP busca que las nuevas generaciones sean
aun más dóciles que sus padres, más analfabetos
y más temerosos de Dios. La religión es absolutamente
necesaria para ellos, como lo fue para el franquismo.
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