NOCHE DE FEBRERO
Por Oscar Portela (febrero 2006)

Y mis ojos definitivamente abierto en tus entrañas
noche abisal surgida de otro albur más profundo
y más hondo, desmesuradamente vivos
y templados por el aura de luz de las estrellas,
noche, manando espejos en el aire, imágenes
no heridas por el destello de los soles, ni la
ciega memoria, oh dulce, oh, bienhechora, oh embrujada,
que nos roes de preces y suspiros, febrero entre
tus párpados florece, tan repentino y casto que mi
alma comulga con ángeles y voces.
¿Y si el amor? Definitivamente surgen de la tierra
los hechizos que un día sepultó la inclemencia,
el párpado sesgado y en la carne,
el alumbre del sueño desterrado: ahora sí, noche,
más abierta que el mar y que los besos,
más honda y más raigal que las nostalgias, ahora
sí, desprendido de mí, bajo hacia ti y suspiro
por los cuitados dones que malogró
el hastío de Sísifo, porque no hay cumbres aquí,
ni distancias o metros, sino tú sólo cielo,
cielo sin sol ni luna, alumbrada de estrellas.
Tú me diste el poder y lo devuelves, sólo tú hablas
en mi distante y portadora de un mensaje
de paz, de cierto arrojo, labio sereno, muslo
entregado al estupor del dueño, sólo tú vuelves
devuelves la primitiva imagen coagulada,
porque tú nos sostienes, y nadie cae en ti
que lo circundas todo, nadie levanta en ti la piedra
de Sísifo, tan leve en ti como caricia,
como el espeso aroma del jardín que encendiste
en la carne inmortal que ahora cantas,
oh amatísima, oh sosegada veste, oh anunciadora
de los signos que callan. Y sólo en ti volver,
retornar a mí mismo, porque en mí mismo
desterrado de mí, mudo y cegado, el día aciago
me entregó a sus crueldades. Ven pues a mí,
penetra en mí, déjame poseerte como el niño
que en sueños esperaba la aurora para que ?
y acógeme en tú vientre fecundante, noche primera,
noche segunda, noche de las noches.