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GUERREROS Y CAMPESINOS, EL MUNDO
DE LA ALTA EDAD MEDIA. Parte I. El origen de la sociedad medieval. Siglos VI y VII Por Heródoto “el Rojo” La
Edad Media es la época de la Historia europea que quizás
más atrae a la gente, sobretodo debido a esa visión mítica
y épica que nos dejó el movimiento del “romanticismo”.
Sin embargo la realidad fue mucho más dura y ominosa.
Los historiadores económicos y sociales siempre han tenido dificultades para reunir datos fiables sobre este periodo. Con una escritura en retroceso y documentación escasa, la cuantificación de datos es sumamente difícil, lo que siempre ha dejado un amplio margen para la conjetura. Sin embargo se pueden definir claramente, después de siglos de estudios y trabajos arqueológicos, cuales fueron las bases de esta época de nuestra civilización: A) La Naturaleza y las fuerzas productivas. En estos primeros años, si
hay algo que los defina, sería la lucha del hombre contra las fuerzas
naturales para poder sobrevivir. El bosque reina por todas partes, lo
que dificultaba la roturación de nuevas tierras de cultivo. Las características del paisaje dependían en gran parte de las diferencias culturales, tradición romana o germánica. La agricultura romana, muy productiva y basada en la dieta Mediterránea, fue decayendo a medida que los nuevos invasores germánicos se hacían dueños del antiguo imperio, además la caída del comercio hizo que ya no llegaran muchos productos a zonas alejadas de los grandes centros agrícolas, “las villae” romanas, lo que provocó en muchas zonas una vuelta a los productos autóctonos, como el tocino o la mantequilla, frente al aceite de oliva y cereales. También influyó mucho en la decadencia del sistema romano las dificultades para mantener un sistema de producción con grandes necesidades organizativas, de infraestructura y seguridad. La decadencia romana se manifiesta por el retorno a las aldeas y sistemas de cultivo primitivos de estilo “germánico”, es decir, basados sobretodo en función de la necesidad de pastos y bosques para el ganado, caza y recolección (saltus), frente al predominio de los campos de cultivo (ager). Poco a poco se llegaría a un sistema mixto, primero porque los europeos-romanos volvían a la barbarie y segundo porque los germanos fueron absorbidos en gran parte por la civilización que habían destruido; como por ejemplo la pérdida del tabú pagano que se oponía a la roturación de los bosques. En un principio la escasez de útiles, técnicas y brazos hizo que los campos de cultivo se trasladaran a las tierras abiertas más aptas, como las zonas aluviales de los ríos. La mayor parte de la población se distribuía en pequeños núcleos, por una parte estaba la casa del señor (domus), situada en el centro de sus dominios y rodeado de edificios para la explotación agrícola y almacenes, y por otra la residencia de los campesinos (casae), dispersas por toda la propiedad. El estudio demográfico es uno de las mayores complicaciones en esta época, la falta de documentación escrita hace que estas investigaciones se basen sobretodo en estudios arqueológicos, con la consiguiente falta de exactitud. Sin embargo hay información suficiente para saber que ya en el siglo II la población del Imperio fue decayendo lentamente, acentuándose sobre el siglo VI por una serie de epidemias de la peste y las guerras continuas que mermaron aún más a la población europea. Lo único que se sabe es que la población llegó a ser muy escasa. Los grandes bosques del norte estaban casi vacíos, mientras que en el Mediterráneo, el abandono de los drenajes de los cultivos hizo que se formaran zonas pantanosas en donde la malaria se convirtió en endémica. Los estudios en los huesos remarcan la desnutrición general de la población, lo que agravaba sin duda la expansión de la peste y otras enfermedades. La falta de brazos para el cultivo no era el único problema de la falta de productividad, los útiles de trabajo de esta época son casi menos conocidos que los del Neolítico. Existía una especie de arado, aunque no tenemos datos completos de su forma y usos, sin embargo la falta de hierro y artesanos profesionales haría de estos instrumentos una herramienta poco útil para terrenos difíciles. Se supone que gran parte del trabajo se producía con utensilios manuales. La imagen global en esta época es la de una sociedad agraria mal equipada y con insuficiencia demográfica, con una dieta que debe complementarse con recolecciones en el bosque, la caza y la pesca. En este vacío humano el espacio natural es sobreabundante, con estas condiciones el poder no será sólo la posesión del suelo, sino el controlar y dominar el bien más escaso: el hombre, lo que explicará sin duda la estructura social de este tiempo.
B) La estructura social Ni la sociedad romana ni germánica eran igualitarias, ambas estaban gobernadas por una nobleza (clase senatorial y líderes guerreros) con privilegios jurídicos y sociales. En ambas culturas existía la esclavitud, y la guerra era uno de los motores de la economía. La ruralización y mestizaje de la nobleza romana con la bárbara no hizo más que revitalizar este modelo. Este proceso nos llevó a la creación de tres “cuerpos sociales”: Los esclavos, los campesinos libres y los grandes señores, dueños de sus vidas y trabajo. 1- Los esclavos. Las formas a través de la cual se podía llegar a ser esclavo (servus) eran diversas, las más comunes eran por guerras, saqueos, delitos, enajenación propia obligado por la necesidad, y sobretodo por la procreación natural de parejas esclavas. Toda casa noble, laica o religiosa, disponía de estos siervos. La iglesia católica, aunque prohibía la esclavitud, nunca la condenó ni atacó seriamente. 2- Campesinos libres El concepto de libertad individual
en las sociedades germánicas estaba muy ligado al hecho de tener
armas, poder participar con el jefe de su tribu en los saqueos y posteriores
beneficios de las “razzias” de primavera. Esta libertad incluía
también el aprovechamiento conjunto de las riquezas del territorio,
pero también la obligación de reunirse periódicamente
para juicios y decisiones que afectaran al grupo o algún individuo. 3- Los Señores Las estructuras políticas
cambiaron con las invasiones bárbaras, desde entonces el poder
de mandar el ejército y administrar justicia recaerán en
la persona del rey. La casa de este linaje será la más importante
de entre la aristocracia, y recogerá el vocabulario romano para
definirla como el Palacio (palatium), donde
se reúnen parientes y jóvenes aristócratas para completar
su educación. El rey tiene la ayuda para gobernar de numerosos
sirvientes y una serie de “fieles amigos”. En esta nueva corte
se mezcla la tradición germánica con la clase senatorial
romana, con lo que se crea una nueva nobleza que emana del propio rey,
el cual devuelve los favores con riquezas y tierras. Muchos serán
otorgados con un territorio para poseerlo, el señorío,
donde tienen el poder de recaudar impuestos y sobretodo administrar justicia,
a estos nobles privilegiados se les llamará Condes (comte).
C) La mentalidad Alto Medieval Hay dos elementos fundamentales que influirán en la forma de pensar de los europeos de los siglos VII y VIII: Un mundo salvaje dominado por el hábito del saqueo y la necesidad de la donación, a esto se uniría el recuerdo casi mítico de los tiempos antiguos y que servirán de referente durante 1000 años. 1-Tomar y dar. Uno de los elementos más curiosos
de la forma de vida de estos tiempos era la creación y distribución
de la riqueza. Desde el caos de los últimos años del Imperio
Occidental, el saqueo y las “razzias” se convirtieron en una
forma de vida para muchas tribus bárbaras. Con ellas el guerrero
demostraba su superioridad social sobre los campesinos, pero sobretodo
era el motor de su economía. La guerra proporcionaba esclavos,
provisiones, y un sin fin de riquezas. Al cabo del tiempo estos saqueos
se institucionalizaron, y pasaron a ser “tributos”,
este botín pactado entre las partes solía ser anual y con
él las zonas más ricas se libraban del saqueo. Estos tributos
eran más pesados cuanto más desigualdad militar hubiera
entre los afectados. Un buen ejemplo de esto fueron los siglos de tributos
que pagaron los emperadores bizantinos (Basileus),
a las tribus germánicas para mantener estables sus fronteras periféricas.
Pero esto no sólo afectaba a reinos y señoríos, el
miedo en el mundo rural a los saqueos hacía que los campesinos
libres pidieran protección a otros señores, a los cuales
a partir de entonces les debía el tributo de estar protegido en
sus tierras, casi siempre el diezmo. 2- Los modelos antiguos Uno de los rasgos fundamentales de
la mentalidad de esta época fue la fascinación de los bárbaros
por la forma de vida romana. Pronto ocuparon sus palacios, termas, etc...
pero no supieron mantener su economía, por lo que pronto todas
las ciudades de Europa occidental se ruralizaron, agravándose además
por la caída del comercio que dejó sin sentido los grandes
asentamientos. En resumen, en esta época nunca se perdió la imagen y el recuerdo de la esplendorosa época romana, tantos unos como otros tenían en su pensamiento volver a reconstruir el antiguo imperio. Los humildes anhelaban la vida en paz y sin saqueos, mientras que los poderosos soñaban con el poder de los antiguos emperadores. De hecho, todos los grandes señores que dominaron temporalmente grandes territorios de Europa se auto proclamaban “Emperador de los romanos”, desde Carlomagno hasta el último ....Napoleón, ya en el siglo XIX.
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