LA REVOLUCIÓN INGLESA
Parte III. El interregno republicano
Por Heródoto el Rojo

Con la ejecución de Carlos I no acabaron ni mucho menos los problemas. La proclamación de la Commonwealth dio paso a muy tímidas reformas, como por ejemplo la eliminación de la cámara de los pares, que no contentaban a nadie. Pronto la situación se volvió muy inestable, lo que fue aprovechado por Cromwell y los “puritanos” conservadores para controlar el poder a su favor.

4) EL INTERREGNO REPUBLICANO (1649-1660)

Los conflictos armados, políticos y sociales no cesaron, Irlanda no estaba ni mucho menos dominada, y de Escocia se temía que volviera a apoyar a la vieja dinastía y su libertad religiosa. Dentro de Inglaterra todavía existían muchos realistas que no aceptaban esta nueva situación, los Levellers insistían en formar un nuevo parlamento aceptando sus nuevos principios y peticiones. En el plano social, grandes movimientos sociales reclamaban derechos universales y libertades para todas las personas y clases sociales.
Cromwell, que se sabía con el apoyo de gran parte del ejército, no tuvo piedad, arrestó a la mayoría de los Levellers, haciéndoles desaparecer de la vida política y siendo duramente reprimidos en el ejército, todas estas actuaciones radicalizaron mucho más a diversos grupos, como los Diggers ( también llamados los “verdaderos Levellers”) encabezados por Winstanley.
Además, en 1651, comienza la guerra contra Holanda por rivalidades comerciales.

El problema de Irlanda fue solucionado mediante campañas militares, con una fortísima represión e imponiendo al país un durísimo ordenamiento político y territorial (expropiaciones masivas de las tierras de los católicos) que la convertía definitivamente en una colonia, y cuyos efectos todavía son hoy patentes.
Parecida suerte tuvo Escocia, al ser invadida en 1650, por haber firmado un pacto con el hijo del rey ejecutado, Carlos II, exiliado pero con intenciones de hacerse con el trono de nuevo.

Mientras tanto los soldados empezaban a estar bastante hartos de luchar y no ver las reformas prometidas. El parlamento estaba prácticamente “depurado” de radicales y la mayoría puritana aplicaba su rodillo. Pronto se sacaron leyes opresoras, como el aumento de penas por traición y sobre todo, la reinstauración de la censura de prensa, que había provocado la extensión de ideales democráticos y de tolerancia religiosa.


Pero Cromwell necesitaba, y quería, una mayor e incontestable autoridad para controlar la situación, que no dependiera sólo de los designios del parlamento, pero que le permitiera no ser él quien tomara la iniciativa legislativa. Así, en 1653, se crea el llamado “pequeño parlamento”, formado en gran parte por puritanos, y divididos en comités con diferentes funciones.
Fue un fracaso, la imposibilidad de conseguir compromisos y reformas hizo que el propio parlamento se auto disolviera, devolviendo el poder a Cromwell.

Ya no se hicieron más pruebas, con una nueva ley ( “Instrument of Government”) se proclama a Cromwell como “lord protector”, es decir, un dictador al servicio de los intereses que le habían llevado al poder, sobre todo el ejército, aunque controlado por un Consejo de Estado y un debilitado Parlamento que no podía modificar la constitución recién creada.


Cromwell como Lord Protector

Pronto su autoridad fue aprovechada con una acertada política exterior, se firmó una ventajosa paz con Holanda, así como una alianza con Francia en contra de España que le devolvió a Inglaterra el carácter de potencia europea perdida durante los años de guerra civil.

Sin embargo, los problemas estaban en el interior. Pronto los llamados “republicanos”, es decir, antiguos miembros del parlamento que lucharon contra el rey, propugnaban que este nuevo modelo no era más que una forma de gobierno parecida a la época monárquica de Carlos I. Pedían el control del ejército y más poder y soberanía para el parlamento. Ante la insistencia de los republicanos de acabar con el “Instrument”, Cromwell decide disolver el parlamento acusándolos de querer causar desórdenes. Por entonces unas nuevas rebeliones realistas, fácilmente reprimidas militarmente pero costosas, habían dejado vacías las arcas del gobierno.

La solución a esta crisis financiera fue la reducción del ejército regular, que se sustituiría por la creación de nuevas milicias voluntarias en los diferentes municipios. El mando de estas nuevas milicias recaía en los llamados “generales de brigada”, que muy pronto fueron utilizados como controladores de los gobiernos locales. Eran la policía, los espías y supervisores del orden y la moral. Es precisamente en esta época cuando la represiva moral puritana tuvo su apogeo, se prohibieron las carreras de caballos y gran cantidad de tabernas por considerarse inmorales y posible causa de desórdenes contra el gobierno.

En un principio los generales mantuvieron el país libre de sublevaciones, aunque a costa de aumentar considerablemente la represión, ayudados por nuevas leyes que intensificaron la censura.

En 1656 se formó un nuevo parlamento, que pronto saltó por los aires ante el caso del cuáquero James Nayler, cuyo delito de blasfemia quería ser castigado ejemplarmente por la mayoría puritana. El talante más tolerante en temas religiosos de Cromwell le volvió a enfrentar contra la cámara, este problema no hizo más que agravar lo que ya sabían todos, que el “Instrument” había fracasado.

Cada vez más voces pedían una nueva constitución que garantizara una estabilidad política, al estilo de la antigua monarquía. Además, Cromwell envejecía rápidamente y su salud era delicada, lo que aceleró la creación de una nueva constitución, la “Petition and Advice” de 1657, que incluía el título de rey para Cromwell. Ante la negativa del ejército, y el propio Cromwell, en asumir ese título real, al final se optó por dejar al Protector que eligiera a su sucesor.

Sin duda la “Petition” era un paso atrás, con una forma institucional muy parecida a la época de los Estuardo, el Consejo de Estado se convirtió en Consejo Privado del Protector, y se volvió a instaurar la Cámara de los Lores. Las victorias contra los españoles en el exterior no conseguían mantener el orden y las luchas internas en las cámaras y el consejo. En medio de esta incertidumbre, el 3 de septiembre de 1658 muere Oliver Cromwell, dejando como heredero a su hijo, Ricardo Cromwell.

5) LA RESTAURACIÓN

Ricardo fue proclamado y aceptado sin resistencia. Pronto tuvo que hacer frente a los problemas más inmediatos, como la reducción del ejército, tanto por los gastos que causaba como por ser el principal centro de ideas radicales. Sin embargo, Ricardo no tenía la influencia de su padre en el ejército y rápidamente fue contestado por los militares, que no aceptaban su pérdida de influencia.

Se convocó un nuevo parlamento que formalizara el nuevo gobierno, realizándose las elecciones según los antiguos sistemas , lo que se tradujo en una mayoría conservadora y antirrepublicana, incluso había presencia de realistas. Sin embargo, no tenían unas políticas comunes y sólo defendían sus propios intereses. Ricardo, viendo la imposibilidad de salir de esta situación, decide retirarse, dejando todas sus responsabilidades al ejército.

Esto no gustó a la mayoría conservadora y presbiteriana, temerosos del radicalismo de los militares, lo que provocó un acercamiento con las posiciones realistas, cuya corte en el exilio tenía cada vez más influencia. Mientras tanto los militares crearon un Comité para mantener el orden y la administración mientras se fraguaba una nueva constitución.

Toda esta incertidumbre se vio reflejada cuando el General Monk, comandante del ejército en Escocia, dio un golpe de estado sin mucha oposición. Gran parte de los antiguos partidarios del parlamento pensaban ahora que la única forma de apaciguar el país era volviendo a la monarquía. Monk depuró el ejército de radicales y desestimó todas las protestas de los republicanos.

En 1660 se forma un nuevo parlamento, con cámara de comunes y lores, que decreta la vuelta al antiguo orden, es decir, la vuelta de Carlos II, el 29 de mayo entra en Londres arropado por el mismo ejército que había ejecutado a su padre.


Carlos II

Al final, el miedo de los poderes económicos y sociales a las reformas radicales, provocaron la vuelta de la monarquía con el fin de devolver la estabilidad y el orden, es decir, el seguir manteniendo los privilegios de los poderosos.

Así lo vi, así os lo cuento

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