Con la pretensión de informar,
sensibilizar y denunciar las muchas
situaciones de injusticia en las que viven los países del Sur,
la
Comisión de Solidaridad de la Asociación de Vecinos del
Picarral,
comenzó a trabajar a primeros del año 2000.
Nuestras primeras acciones se concretaron
en pequeñas ayudas a
algunos proyectos de cooperación al desarrollo que se estaban
realizando en el Tchad, concretamente en el sur del país. No se
trataba, ni se trata, de recaudar dinero o materiales y hacerlos llegar
al sur del Tchad, sino que cada ayuda a los determinados proyectos ha
ido, y va unida a actos de denuncia y sensibilización. Desde la
Comisión no se entiende la ayuda a la cooperación sino va
unida a la
denuncia de las relaciones Norte-Sur.
Por ello hemos participado activamente,
junto a otras asociaciones, en
las Campañas Antiglobalización, tanto en Praga como en Barcelona;
en el Foro Zaragoza 2002, y actualmente nuestra presencia el la
Campaña de la Consulta Social Europea es prioritaria.
Y por ello, también, no hemos, ni queremos, recibir ayudas
económicas de Administración alguna. Todo lo que hemos recaudado
en
estos casi tres años, y todo lo enviado ha sido posible gracias
al
esfuerzo y a las pequeñas aportaciones de personas y asociaciones
de
diversos tipos, que con su participación en las actividades
realizadas, hacen posible que la red solidaria se vaya extendiendo en
el
barrio y en la ciudad.
Nuestra corta pero intensa experiencia
nos ha hecho plantearnos la
necesidad de profundizar en las características que hacen que los
pueblos del Sur vivan sufriendo en la más absoluta degradación.
Somos conscientes de que en la mayor parte de los pueblos del Sur se
dan situaciones semejantes, no obstante nosotros nos hemos centrado en
la denuncia de lo que acontece actualmente en el Tchad, ya que pensamos,
este es un país del que casi nunca nadie habla y por ello candidato
a
sufrir más explotación que otros.
La historia del Tchad no se diferencia
mucho de la de otros países
africanos.
El Tchad como nación surgió a partir del reparto arbitrario
hecho
desde un despacho de Berlín, para favorecer a las potencias
colonialistas europeas, sin tener en cuenta las diferentes etnias y
culturas propias de la región. Desde finales del siglo pasado los
franceses han estado dominando, controlando y colonizando el país
hasta 1960, año en el que el Tchad alcanzó su independencia.
A
partir de esta fecha y como secuela de la colonización el país
se
vio inmerso en tensiones e inestabilidad política que siguen
perdurando. Las diferencias culturales y religiosas de la distintas
etnias han sido fuentes de conflictos. A este hecho hay que añadir
la
guerra con Libia entre 1972 y 1982, que dejó al país completamente
devastado.

Actualmente el país se define como una democracia, pero podemos
decir
que en el Tchad lo que existe como forma de gobierno es una auténtica
dictadura, en la que la etnia del presidente domina a las demás
y cuya
forma de cambio suelen ser los golpes de estado.
Golpes de estado propiciados por los países del norte, que cuando
el
dictador de turno ya no sirve para sus intereses, lo cambian y
solucionados los problemas.
La inestabilidad de la zona es permanente.
A esta situación se ha sumado la explotación de una bolsa
de
petróleo de grandes proporciones, situada al sur del país.
El papel de Francia en toda la historia del Tchad como nación es
al
igual que todas las formas de colonialismo, perverso y cruel. De la mano
del gobierno francés, las grandes multinacionales petrolíferas
han
llegado al Tchad. De la mano de Francia, EE.UU. ha ocupado este
territorio, controlándolo y asolándolo. De la mano de Francia,
el
B.M y el F.M.I. han extendido sus garras sobre los pueblos del Tchad.
De
la mano de Francia, el actual dictador, Idriss Déby, sigue gobernando
con total impunidad, haciendo uso de todos los medios y formas de
represión contra las voces disonantes. Y de la mano de Francia,
la
situación tiende a perpetuarse, al menos durante los próximos
10
años que serán los necesarios para dejar al país
vacío de su oro
negro y lleno de más hambre y miseria.

Ante esta situación, desde
la Comisión de Solidaridad del Picarral,
nos hemos propuesto llevar a cabo una Campaña de Defensa de lo
Derechos Humanos en el Tchad para denunciar que:
....En 1990 Francia colocó
en el poder al corrupto dictador Idriss
Déby, quien continua gobernando en la actualidad con el único
objetivo de enriquecerse y de proteger los intereses de los capitales
extranjeros en el Tchad. Hoy Francia, en el Tchad, sigue siendo el
país colonialista que en teoría dejó de ser en 1960.
....Para mantenerse en el poder,
el dictador Idriss Déby no duda en
violar los más elementales derechos civiles. Matanzas, secuestros,
extorsiones o torturas son las líneas de actuación de Déby
en el
Tchad.
...Ante esta situación de
injusticia, el FMI y el BM se limitan a
salvaguardar los intereses de los capitales estadounidenses y europeos
en el Tchad, en lugar de impulsar políticas de desarrollo, puesto
que
el escaso 5% sobre la explotación que recibe el gobierno tchadiano
no
son dirigidos al alivio de la pobreza que sufre la población, sino
al
mantenimiento de una clase política que viola constantemente los
derechos humanos.
Si quieres colaborar con esta campaña
de denuncia a la vez que
conocer más sobre el Tchad y sus gentes, y sobre el trabajo que
desde
la Comisión de Solidaridad del Picarral hacemos, visítanos
en:
www.picarral.org