GUATEMALA
GUERRA Y REPRESIÓN EN EL SIGLO XX
II. Se abre un siglo: 1901, revolución democrática: los terranetientes

Por Pausanias el Ácrata (dciembre 2005)

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Desde el siglo XIX se había venido desarrollando en el país centroamericano una oligarquía terrateniente que decidida a mantener sus prerrogativas y prebendas comienza a influir fuertemente en la vida política guatemalteca. A esta clase influyente responden los diversos gobiernos que se suceden en la segunda mitad del siglo XIX que, con la salvedad del que preside el general Justo Rufino Barrios, desde 1871 y hasta 1885 con corte autárquico y liberal (2), encaminan todo su esfuerzo para favorecer y hacer perdurar el poder económico de la clase a quien representan. Estos líderes personalistas de derechas y marcada ideología conservadora tienen su continuación en este periodo que abre el siglo XX en Guatemala. Así, los  dictadores que por prolongados espacios de tiempo controlan con mano de hierro el país desde 1901 lo mantienen anclado en un sistema de latifundios con un régimen de semiesclavitud para los campesinos que se adscriben a la tierra.

Manuel Estrada Cabrera (dominó el país desde 1898 hasta 1920), Jose María Orellana o Jorge Ubico encabezan gobiernos represivos y totalitarios con todos los poderes concentrados en su persona. Ejecuciones sin juicio previo, anulación de cualquier derecho de los trabajadores, entrada de capital extranjero, exención fiscal para las empresas,...

En este primer tercio de siglo comienza amparada por estos gobiernos conservadores y represivos la penetración de la United Fruit Company junto con otras empresas norteamericanas. Atraído por las favorables condiciones que los regímenes guatemaltecos ofrecían, el capital estadounidense se vuelca en el rico país. En 1901 la empresa norteamericana UFCO consigue su primera concesión. A partir de aquí, el titán capitalista yanqui comienza una sospechosa campaña, ambiguamente legal, de adquisición de tierras (3). Solo en 1924 firma el primer contrato con la presidencia de Orellana que le concede suculentos derechos de explotación. En 1930 consiguen nuevos territorios en la costa pacífica a condición que construyeran un puerto sobre ese mar. En 1936, el caprichoso Ubico dispensó esa obligación y le otorgó los derechos de explotación por un periodo de 50 años más. Además y por si fuera poco las ventajas que los gobiernos chapines adscritos a la política de Washington ofrecen a la entrada de su capital, los monopolios resultantes estafaban y defraudaban al Estado de distintas formas. La UFCO, por ejemplo y no es el único caso (4), ocultaba sistemáticamente las cifras reales de su exportación de banano para defraudar al fisco guatemalteco y el peso real por racimo para defraudar al fisco de Estados Unidos. Solo en 1949, cuando se realiza una investigación de la mano del FMI, se pudo establecer el ocultamiento de más de la mitad de exportaciones anuales.


Cultivos controlados por UFCO

Como se puede apreciar sin demasiado esfuerzo neuronal, esta serie de gobiernos atan al país a una situación feudal de servidumbre. La postración ante los EE.UU. de los diversos líderes represivos que manejan el país con mano de hierro se refleja en una pobreza extrema para el pueblo y una posición ventajosa para el capital extranjero y la elite terrateniente que mantienen este sistema tiránico estrangulando al bello país centroamericano.
Jorge Ubico representará el último periodo de esta primera mitad del siglo XX antes del alzamiento que se ha dado a conocer por “Revolución de 1944”. Estandarte de la burguesía terrateniente, Ubico se reeligió en dos ocasiones. La totalidad del poder gubernativo se concentraba en su persona. El gobernante llegaba incluso a resolver asuntos judiciales, administrativos y legislativos. Dada la flagrante arbitrariedad jurídica, su principal soporte se encontraba en el aparato militar y policial. La represión se institucionalizó llegándose a realizar fusilamientos de personas cuya culpabilidad nunca se probó judicialmente. En el plano social, el sistema que Ubico representaba empujaba al campesinado hacia un estado de servidumbre y pobreza perenne: la ley de la vagancia garantizaba mano de obra forzosa a la fincas cafetaleras en las condiciones de trabajo que fijaran los patrones o la ley de vialidad que obligaba a los campesinos a prestar una semana de trabajo sin remuneración alguna en la construcción de obras públicas son representativos  ejemplos de la idiosincrasia de este régimen despótico.

Desde 1930 el régimen ubiquista despliega su brutalidad en pro de los intereses de la clase social poseedora de la tierra a la cual representa. Durante los 14 años que este preboste se mantuvo en el poder se perpetúa un gobierno autoritario que ancla el país en las viejas fórmulas medievales de tenencia de tierra y explotación campesina. Sin embargo, la dictadura llegó a un punto de agotamiento histórico cuando las características que el país reunía no se correspondían con las necesidades que el desarrollo capitalista mundial demandaba. Jorge Ubico, de escasas miras y una perspectiva mental incapaz de asimilar los cambios requeridos por las nuevas circunstancias sociales, es derribado tras una serie de manifestaciones en su contra llevadas a cabo desde posicionamientos liberales entre los que destacaba la burguesía industrial y comercial, la pequeña burguesía (especialmente afectada por la carencia de alternativas bajo la dictadura) entre la que se incluían artesanos, así como estudiantes y algunos profesionales democráticos. El general Federico Ponce Vaides intentó suceder a Ubico, pero un movimiento armado con participación de oficiales de la pequeña burguesía se lo impide y remata el moribundo sistema ubiquista.

Esta reacción desde la burguesía industrial, comercial y la pequeña burguesía en contraposición al bloque burgués-agropecuario que había acaparado la hegemonía en el poder desde inicios del siglo, abre lo que, erróneamente, se ha nominado como “periodo revolucionario” y que durante diez años encauzó una reforma social y económica destinada a la regeneración del país y sus gentes, en especial aquellos más agredidos por los sistemas dictatoriales anteriores. Como se verá en el siguiente capítulo, el proceso que se inició con el fin de crear unas condiciones adecuadas en Guatemala para la reproducción capitalista (instigado por esa burguesía lesionada en el sistema anterior) derivó hacia un sistema social basado en reformas y leyes que muchos, los más conservadores,  tildaron de socialistas y, finalmente, no dudaron en apoyar el golpe de estado que decapitaría las esperanzas del pueblo de Guatemala.

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(2) Durante los catorce años de su mandato se inclinó por abolir el poder de la iglesia, quitó tierras a los poderosos para repartirlas entre los campesinos y estableció un sistema de educación pública.
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(3)  En 1904 el representante de Keith consigue, a cambio de su compromiso para construir el último tercio de la línea férrea de Puerto Barrios a Guatemala, el regalo por parte del gobierno de Estrada Cabrera los otros dos tercios de la línea férrea ya construida, el muelle de Puerto Barrios, las líneas telegráficas del ferrocarril, 50 acres de tierras urbanas en Puerto Barrios, todo el material rodante existente, los almacenes, bodegas del ferrocarril, una franja de playa de una milla de largo y 500 yardas de ancho a cada lado del muelle y 170.000 acres de la mejor tierra agrícola de la región a ser escogida por la Keith, además de exención de impuestos de todo tipo. Para más INRI se estipulaba que transcurridos 99 años, es decir, en el 2003, el gobierno guatemalteco podía comprarles esas propiedades por un precio que debía ser fijado previamente. Citado de Guillermo Toriello Garrido de La batalla de Guatemala.
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(4)  Léase la IRCA o la EXMIBAL, entre otras.

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