EL SALVADOR, DE LA ESPERANZA A LA DESILUSIÓN. PARTE VII. LA GUERRA CIVIL: SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL
Por Heródoto el Rojo

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El estallido de la guerra civil hundió aún más a una sociedad con grandes deficiencias y desigualdades sociales.

En 1990 la población estimada era de 5.171.585 habitantes, siendo la casi totalidad de ella mestiza. La población indígena es actualmente insignificante después de su virtual exterminio durante los sucesos de 1932.

La población masculina representa el 47% de la población total, mientras que la población femenina alcanza el restante 53%. El 48% habita en el  área urbana, mientras que el 52% se ubica en zonas rurales.

El hogar promedio en el  área urbana está  compuesto por 4,8 miembros, y en el  rea rural por 5.27. Esto significa que la familia salvadoreña tiene como promedio 5 miembros, por los que las familias sumarian aproximadamente un millón.

Para 1990 la densidad poblacional en El Salvador se estimó en 250 personas por kilómetro cuadrado, lo que convierte a este país en uno de los más densamente poblados del continente americano.

La estructura por edades de la población en la década de los noventa muestra que la población salvadoreña es fundamentalmente joven. Esta característica poblacional ha sido altamente influida por la situación de guerra civil experimentada en los ochenta. La edad promedio es de 16 años. Los niños menores de 15 años representan el 44% de la población, y dentro de este grupo, los menores de 5 años constituyen el 16.3%.

LA POBREZA.

En 1985, la Encuesta Nacional de Hogares señaló que a nivel nacional el 55.25% de la población se encontraban en situación de pobreza o de pobreza extrema. Este porcentaje admitía a su vez la siguiente subdivisión: 26% estaba constituido por la población en situación de pobreza extrema y 28% por la población en condición de pobreza relativa.

Lo anterior significa que en ese año, de cada 100 salvadoreños 28 tenían ingresos monetarios insuficientes para adquirir el conjunto de bienes y servicios identificados como necesarios para suplir los requerimientos mínimos de una vida normal en términos de salud, alimentación, vivienda, educación, transporte, vestuario y esparcimiento. Mientras que otros 26 salvadoreños no podían con sus ingresos acceder ni tan siquiera a los alimentos necesarios para reproducir su vida en condiciones normales de nutrición. Tan sólo 45 podían considerarse como no pobres. Esta situación se presentaba con mayor intensidad en el  área rural del país.

Causas de la pobreza

Los orígenes de la pobreza en El Salvador presentan una gran complejidad, sin embargo, parece existir un consenso bastante generalizado de que sus causas son esencialmente de índole estructural. Esto significa que la estructura económica, social y política en El Salvador genera y refuerza continuamente aquellos factores de pobreza entre la mayor parte de la población.

El factor determinante de la pobreza lo representan los bajos niveles de ingreso de la mayor parte de los salvadoreños que les imposibilitan acceder a los bienes y servicios esenciales para que su vida transcurra en condiciones dignas. En 1985, el ingreso per cápita familiar promedio a nivel nacional era de 52 $. En el  área rural ese ingreso era de apenas 30 $ mensuales.

La existencia de estos precarios niveles de ingreso promedio obedece principalmente a dos factores de tipo estructural, la incapacidad del aparato productivo salvadoreño de generar empleo permanente y adecuadamente remunerado, y la estructura de la propiedad privada de los medios de producción fundamentales de la economía que margina de manera constante de los beneficios de la propiedad a la mayoría de la población.

A nivel nacional en 1985 la población ubicada en situación de extrema pobreza era básicamente desocupada en un 90%.

En lo que respecta a la estructura de la propiedad salvadoreña, a inicios de la década de los ochenta se determinó que, con muy pocas excepciones, 114 grupos familiares controlaban y dominaban 1.716 sociedades anónimas y empresas no agrícolas, cifra que incluía la totalidad de empresas grandes y gigantes de la economía. Un 45% de la producción nacional era generado por las empresas de mayor tamaño, que en conjunto representaban el 0.7% del total de empresas operando dentro de la economía. Esas mismas empresas se apropiaban del 59% del excedente social disponible para toda la economía.

A esta concentración de la actividad económica corresponde el denominado "control oligárquico" de la economía salvadoreña, históricamente atribuido a un grupo de familias cuyos intereses dominan la casi totalidad de ramas de la actividad económica y detentan la propiedad de los medios fundamentales de producción, dejando marginada a la mayoría de la población de los beneficios que supone dicha propiedad.

Es obvio que los factores apuntados anteriormente no representan la única explicación del fenómeno de la pobreza en El Salvador. Existen otros elementos que generan pobreza o bien contribuyen a su agudización, por una parte, está la crisis económica en general, que durante la década de los ochenta se tradujo en una caída acumulada del 14% en el Producto Interior Bruto con relación a 1978 y que hizo retroceder el ingreso per. cápita del país a niveles de un cuarto de siglo atrás.

Esta caída del ingreso estuvo a su vez acompañada de un fuerte deterioro de los salarios reales en general, ya que el poder adquisitivo de los mismos se redujo en los ochenta a menos de la mitad del valor que tenían en la década anterior. Unido a estos factores se encuentra la drástica reducción en el gasto social resultante del significativo incremento en los gastos militares propiciado por el estallido de la guerra civil, y del creciente servicio de la deuda publica externa e interna para financiar el conflicto.

Adicionalmente, distintos factores de índole extraeconómica, como el terremoto de 1986, la destrucción misma generada por la guerra, así como condiciones climatológicas predominantemente adversas al desempeño de la actividad agrícola (como sequías e inundaciones), contribuyeron también al incremento de los niveles de pobreza en los ochenta.

Sin embargo, posiblemente sea la política económica el factor no estructural que más ha contribuido en los últimos años a profundizar los niveles de pobreza y de pobreza extrema entre la población salvadoreña.

En 1986, el Gobierno de la Democracia Cristiana bajo la presión del FMI, aplicó el primer programa de estabilización económica destinado a corregir los principales desequilibrios financieros de la economía salvadoreña. Olvidando el hecho de que el principal límite para la estabilidad económica del país lo constituía en ese momento la persistencia y profundización del conflicto armado, el Gobierno demócrata cristiano dictó una serie de medidas tendientes a eliminar el déficit del sector externo, disminuir el déficit fiscal y controlar el proceso inflaccionario. Las principales medidas adoptadas fueron la devaluación del Colón salvadoreño en un 100%, el aumento en las tasas de interés, el aumento de los impuestos, especialmente de los impuestos al consumo, restricción a las importaciones, aumento en el precio del combustible y el aumento en las tarifas del transporte publico.

No obstante el programa de estabilización económica de la Democracia Cristiana contemplaba la congelación de los precios de algunos productos considerados básicos dentro del consumo de las familias de menores ingresos (granos básicos, azúcar, aceite, leche en polvo, medicinas, etc.), así como el aumento en los salarios mínimos vigentes en el  rea urbana y rural, en la práctica tales disposiciones no pudieron evitar un mayor deterioro en las condiciones de vida de la población. El proceso inflaccionario desatado a raíz de la devaluación del Colón salvadoreño junto al manejo restrictivo de la política económica (que incluyó entre otras cosas una mayor reducción del gasto social), terminó imponiendo un mayor deterioro en los salarios reales de los trabajadores y en un mayor índice de subempleo.

En última instancia, el programa de estabilización económica impulsada en el período 1986-1988 terminó por agudizar aún más la situación de pobreza y de pobreza extrema de la población salvadoreña. No obstante los datos disponibles para 1988 hacen referencia únicamente a la zona urbana , a partir de ellos puede verse un comportamiento similar para el área rural. Entre 1985 y 1988 la pobreza relativa urbana creció de 17% a 18%, mientras que la pobreza extrema lo hizo de 18% a 21%.

Lo anterior significa que, en términos absolutos, para 1988 el número de pobres en las zonas urbanas de El Salvador se había incrementado en 464.464 personas, es decir, aproximadamente unas 92.892 familias más habían pasado a engrosar las filas de los pobres urbanos.

A raíz de las elecciones presidenciales de 1989, asumió el poder el Partido ARENA, de extrema derecha y con vínculos directos con los grupos empresariales más poderosos. Su plataforma en lo económico abogaba por la instauración de un modelo de economía de Mercado de corte neoliberal, basado en la liberalización económica y la apertura externa, como alternativa al modelo económico agro exportador que hizo crisis en los ochenta.

En julio de 1989 fue anunciada la implantación del Programa de Ajuste Estructural, basado en los fundamentos del Banco Mundial y del FMI como un instrumento para el asentamiento de las bases del nuevo modelo de economía neoliberal. Fundamentalmente, las medidas contenidas en dicho programa de ajuste estaban volcadas a lograr dos objetivos:

1) La estabilización de la economía mediante un manejo restrictivo del consumo y de la inversión.

2) El logro de una mayor competitividad de las exportaciones salvadoreñas mediante una disminución de los salarios reales.

En la práctica, ambos objetivos se tradujeron en un drástico incremento en los niveles de pobreza y de extrema pobreza. De acuerdo a las cifras oficiales disponibles del Ministerio de Planificación, entre 1989 y 1991 el porcentaje de hogares urbanos en situación de pobreza relativa en relación al total de hogares urbanos, creció de 31.9% a 34.2%; los hogares urbanos ubicados en el estrato de pobreza extrema se incrementaron de 23.3% a 30.0% durante el mismo período. El porcentaje de hogares no pobres disminuyó de 44.8% a 35.8% en tan sólo dos años.

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