¿ES NECESARIO DIOS EN EL UNIVERSO?
Por Aristarco el Bolchevique

Puede resultar sorprendente darse cuenta de que el Universo funciona según unas leyes que hacen posible la vida y que permiten que nosotros estemos aquí, sentados frente a los monitores y navegando por Internet. A poco que hubieran cambiado algunas características del Cosmos no habría sido posible la existencia de nada remotamente parecido a seres como nosotros.

En ello se basa el principio antrópico, y ya escribí un artículo sobre él en febrero de este año. Si la gravedad fuera más fuerte o más débil, si la fuerza que atrae los protones no consiguiera vencer su repulsión, si la antimateria hubiera predominado sobre la materia o, en definitiva, si las cosas fueran un poco distintas, la vida basada en el ADN habría resultado imposible.

¿Creó Dios un Universo acogedor?

Este ha sido uno de los pilares fundamentales de muchas religiones. Los creyentes opinan que la única explicación posible a que se hayan dado tantas casualidades consiste en que una mano omnipotente ha dirigido los acontecimientos. Esta conclusión, además de denotar una falta absoluta de inquietud por parte de quien la defiende, por pretender zanjar un tema tan complejo de un plumazo, es la más improbable de todas. No consigo imaginar a alguien con poder supremo dedicando su tiempo a crear a tipos insignificantes como nosotros.

La simple casualidad es un factor bastante más creíble que la presencia de un Dios porque, efectivamente, las cosas son así como podrían ser de otras muchas formas, pero, ¿por qué habrían de ser de otro modo? Aunque el Universo puede ser de incontables maneras nada impide que tenga las características actuales.

Además de la casualidad, hay otra explicación posible al hecho de que el Universo sea un lugar propicio para la vida. Imaginemos que este no fuera el único Universo, sino que hubiera innumerable cantidad de ellos. Entonces, el nuestro sólo sería uno más, y no supondría nada extraño que, entre tantos, hubiera uno concreto (o varios o muchos), en el que pudiera aparecer la vida basada en ADN. Se trata de la teoría de los Universos Paralelos, según la cual no habría un Universo, sino un inmenso conjunto de ellos llamado Multiverso. Esto puede parece tan especulativo como la existencia de Dios, pero no opinan así muchos científicos. Ya me extenderé sobre ello en algún artículo próximo.

¿Tuvo opciones Dios?

Otra aproximación muy interesante al tema que nos ocupa sería a través de la pregunta que se hizo Einstein: “¿Pudo Dios haber hecho el Universo de una manera distinta?

Tal vez nuestro Universo, ya sea el único o haya muchos, presente unas características cerradas y sin posible variación para lograr albergar vida, es decir, si un supuesto Dios fuera lo bastante insensato como para que su máxima aspiración consistiera en crear seres humanos, tendría que diseñar unas leyes que lo hicieran posible. Pero si hubiera una única combinación de esas leyes entonces ese Dios sería bastante limitado.

Un ser omnipotente por definición no puede estar sujeto a reglas, y una única posibilidad en su elección contrariaría su supuesta naturaleza todopoderosa. Esto tal vez quede aclarado cuando se disponga de una teoría que unifique las dos que actualmente se complementan para explicar el Universo: la Teoría Cuántica y la Teoría General de la Relatividad. Sería la llamada Teoría Final, la cual, a pesar de su nombre pretencioso, no es para tanto, como explicaré en otra ocasión, pero será de importancia fundamental el día que se alcance, si es que ese día llega, aunque podría estar cerca.

La Teoría Final tal vez convertiría a una posible entidad creadora en un ser con una sola opción, lo cual se alejaría enormemente del concepto establecido de Dios. Esto nos lleva a la tercera pregunta sobre la naturaleza de un supuesto Dios.

¿Y quién creó al Creador?

Los religiosos no conciben un universo sin un creador, pero si les preguntamos sobre quién hizo a Dios, nos contestan que Él lo es todo y no necesita nada ni a nadie anterior. A esto, el gran científico y genial divulgador Carl Sagan respondía: ¿y por qué no ahorrarnos ese paso tan improbable y nos quedamos con que el Universo es todo y no requiere de ningún creador consciente?

Lo cierto es que el concepto de Dios no es más que una hipótesis, bastante primaria dicho sea de paso, y sólo así podemos contemplarlo. Además es muy peligrosa, puesto que elimina toda opción de mentalidad crítica y de progreso en el conocimiento, al convertirse en una explicación para todo lo que hay, basada sólo en una conjetura lejos de ser demostrable.

No deja de haber personas razonables, entre las que se han contado algunos de los más grandes científicos de la historia, que aún siendo creyentes se plantean las cosas de forma que intentan comprender el Universo que Dios creó. Por desgracia, suelen ser minoría, como demuestra la sanguinaria historia de la humanidad, plagada de fanáticos dispuestos a eliminar a cualquiera que pusiera en duda la verdad indiscutible de su Libro Sagrado, sea este el que sea. Aún hoy, lamentablemente, no hay que ir muy lejos para encontrarlos.