Capítulo siguiente ----- Índice Relatividad
Con
los dos principios que presentamos el mes pasado, y que
en conjunto se conocen como Teoría Especial
de la Relatividad, Einstein cambió en buena
parte la visión que tenemos del Universo. Sin embargo,
el concepto de relatividad ya había sido acuñado
tiempo atrás por otro gigante de la ciencia:
RELATIVIDAD
DE GALILEO
El
Italiano Galileo Galilei (1564-1642), había
demostrado que en un vehículo que se mueve a velocidad
constante y que avanza en línea recta, los resultados
de los experimentos sobre mecánica serían
los mismos que en reposo.
Si
imaginamos dos científicos, uno situado en un barco
y el otro en tierra firme, podemos comprobar esta afirmación.
Supongamos que el barco se mueve a 15 Kilómetros
por hora, y se lanza una bola desde su interior con una
velocidad de 10 kilómetros por hora, en la misma
dirección en que avanza el barco. Entonces el científico
del barco medirá que la velocidad de esa bola es
de 10 Kilómetros por hora con relación a sí
mismo. Al mismo tiempo, cuando el científico de tierra
firme lanza otra bola a 10 Kilómetros por hora, obtendrá
el mismo resultado con su bola que el del barco con la suya.

Los experimentos
mecanicos son equivalentes en el barco y en tierra
Por otro lado, si el científico de
la costa observa el experimento del barco, medirá
que aquella bola se mueve a 25 kilómetros por hora,
puesto que comprobará que, con relación a
su propia posición inmóvil, los 10 kilómetros
por hora de la bola se suman a los 15 del barco. Del mismo
modo, el del barco verá que la bola lanzada en tierra
firme se mueve a 25 kilómetros por hora con relación
al barco si este se mueve en el mismo sentido de la bola,
o a 5 Kilómetros por hora si el sentido es el contrario.
Así pues, las velocidades serán
iguales para cada uno dentro de su entorno, pero relativas
si el que está en movimiento observa al que está
en reposo, o viceversa.
RELATIVIDAD
ESPECIAL DE EINSTEIN
Albert Einstein dio un paso más.
Recordemos los dos postulados de su teoría presentada
en 1905:
1-
La luz se mueve siempre a una velocidad constante de 300000
Kilómetros por segundo en el vacío, independiente
de la velocidad de la fuente que la emita.
2- No existe ningún experimento posible en un vehículo
que nos permita saber si nos estamos moviendo a velocidad
constante y en línea recta.
EL
PRIMER PRINCIPIO
El
primer principio puede resultar sorprendente, pero ya se
había intuido previamente tras los experimentos de
Michaelson y Morley que
vimos el mes pasado. Desde entonces se han diseñado
infinidad de experimentos que han demostrado tal afirmación.
Si nosotros vamos en un coche a 100 Kilómetros por
hora y encendemos los faros, la velocidad de la luz de esos
faros, medida desde fuera, no será de 300000+100
kilómetros por hora, seguirá siendo de trescientos
mil.
También
hay que tener en cuenta que la velocidad de la luz es siempre
la misma en el vacío, es decir,
en lugares como el espacio exterior. Pero a la hora de atravesar
ciertos cristales, gases o líquidos se puede ver
frenada al ser afectada por los mismos. Por ejemplo, en
el agua la velocidad es de aproximadamente 225000 kilómetros
por segundo, y en un cristal típico de unos doscientos
mil.

La luz viaja
más despacio en el agua que en el vacío
Por suerte, el aire que respiramos suele
ser lo suficientemente transparente como para que la velocidad
de la luz sea la misma que en el vacío, lo cual ha
permitido realizar experimentos con ella sin necesidad de
abandonar la atmósfera terrestre ni de fabricar complicados
laboratorios.
EL
SEGUNDO PRINCIPIO
El
segundo principio se puede enunciar más formalmente
de esta forma: “los efectos de las leyes físicas
deben resultar iguales para cualquier observador que viaja
a velocidad constante y en línea recta”.
Parece, en un primer vistazo, que no dice nada que no hubiera
ya explicado Galileo, sin embargo, donde Galileo hablaba
de mecánica, Einstein habla de
todas las leyes físicas. De hecho, en tiempos
de Galileo no había teoría sobre gravitación
ni sobre electromagnetismo. (Se puede mirar una descripción
resumida de la mecánica clásica en la segunda
parte de los artículos sobre mecánica cuántica,
en el número de abril de Alejandría Revolucionaria)
Einstein
ya conocía que la Teoría de Gravitación
de Newton respondía a este segundo
principio. La fuerza con que dos objetos se atraen depende
única y exclusivamente de sus masas y de la distancia
que los separa, no de la velocidad uniforme a la que se
mueven.
Entonces,
se preguntó porqué no iba a ocurrir lo mismo
con el Electromagnetismo de Maxwell
que con la Gravitación de Newton. Si dos partículas
cargadas eléctricamente se atraen o repelen con una
cierta intensidad, sólo ha de depender de su carga
y su distancia, y no de sus velocidades uniformes respectivas.
Después Einstein siguió por
el camino trazado por Galileo, lo aplicó a todas
las leyes físicas y expuso que no podemos saber si
el barco se mueve con relación a la costa o, por
el contrario la costa con relación al barco. Es decir,
que el reposo no existe.
REPOSO
El
concepto de reposo queda eliminado de un plumazo con el
segundo postulado de Einstein. No hay experimento posible
que nos indique si estamos moviéndonos a velocidad
uniforme o si estamos parados.
Lo
cierto es que el reposo absoluto no existe en el Universo.
Aunque estemos cómodamente tumbados en el sofá,
nos movemos porque la Tierra lo hace rotando sobre sí
misma y alrededor del Sol. El Sol se mueve alrededor del
centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea,
y esta se está separando de las demás desde
el principio de los tiempos.
Pero
en relatividad la cosa va más allá. Si yo
voy en tren y me estoy alejando de la estación a
velocidad constante, las leyes físicas serán
las mismas dentro del tren que dentro de la estación,
por tanto, no hay experimento posible que demuestre que
lo que se mueve es el tren con respecto a la estación
y no la estación con respecto al tren. Entonces,
la estación no es una referencia válida para
decir que el tren se mueve con relación a ella porque
en realidad podría estar ocurriendo lo contrario.
El hecho de moverse o no moverse no es referencia para nada.

Es tan válido
decir que se mueve el tren como que se mueve la estación
La aportación clave de Einstein fue
explicar que la única referencia inamovible es la
velocidad de la luz, la cual siempre es la misma en el vacío,
independientemente de si su fuente emisora se mueve deprisa,
despacio o está parada.
A
partir de todo esto, Einstein sacó consecuencias
espectaculares concernientes al tiempo
a la velocidad y al espacio.
Las cuales veremos el mes que viene concluyendo con la Teoría
Especial de la Relatividad.
Capítulo
siguiente ----- Índice
Relatividad