Llevamos ya varios años sufriendo en el municipio de Madrid a la esposa del poco añorado ex presidente José María Aznar. La señora Ana Botella, desde su puesto de segunda teniente de alcalde y encargada de servicios sociales, ha demostrado en suficientes ocasiones qué tipo de ideas cobija en su mente, sin embargo, este mes de marzo llegaron a mis oídos unas declaraciones que superan incluso lo peor que podía esperarme, que no era poco.
Entre los temas estrella de la actualidad de los últimos tiempos: el estatuto catalán, las OPAS y el abandono de las armas por parte de ETA, la cadena SER encontró un hueco para emitir unas declaraciones de la señora Botella en las que decía: “España ha progresado mucho y ya no vemos a un español subido en un andamio. Ahora los españoles están en unos puestos más altos. Yo creo que en eso la población inmigrante es fundamental, y nuestro progreso se ha debido también a ellos”, y se quedaba tan a gusto.
Como esto me parecía excesivo, aún viniendo de una de las máximas exponentes de la derecha ultracatólica hispana, procedí a buscar en los medios escritos de Internet reacciones a tal barbaridad. Cuál no fue mi sorpresa al comprobar que estas frases las había pronunciado la insigne concejal madrileña en junio de 2005. Caben dos posibilidades: o bien las ha repetido en marzo de 2006 por si no había quedado clarito, o la Cadena SER, próxima al PSOE y perteneciente a un amigo de Felipe González, las saca a relucir de vez en cuando y sin venir a cuento, para dinamitar a un miembro del partido político rival.
Como ambas opciones son igual de probables, y al PSOE y su manipulación ya me he dedicado a menudo (y volveré a hacerlo), voy centrarme en esta ocasión en la señora Botella y en su brillantes palabras, más que nada porque en el pasado junio no me enteré, posiblemente porque me encontraba fuera, disfrutando de unas inmerecidas vacaciones y desconectado de la realidad.
Esas declaraciones justifican el porqué los miembros del Partido Popular cuentan con un único discurso, sin la más mínima discrepancia entre ellos. Cuando hablan en público han de medir cada sílaba que pronuncian y hablar de memoria, siguiendo el dictado que reciben de arriba, porque si improvisan un poco corren el peligro de decir lo que realmente piensan.
Parece que Ana Botella, por ser esposa de quien es, no se encuentra tan encorsetada y se permite hablar sin preguntar antes, como cuando expuso en una ocasión: “El matrimonio entre homosexuales es tratar de la misma manera lo que es diferente. Si se suman dos manzanas, pues da dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera nunca puede dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta”, una fórmula de alto contenido científico sin duda.
El tema de los homosexuales ha quedado bastante aparcado desde que la ley que permite su matrimonio tiene difícil vuelta atrás, no ocurre desgraciadamente lo mismo con lo referente a un asunto tan delicado como el de los andamios.
La construcción es el sector económico que más accidentes laborales se cobra en España, concretamente, en el año 2005, de las 1031 muertes ocurridas en el puesto de trabajo, más del 40 por ciento se han dado en este sector. Sin ser consciente, o tal vez siéndolo, Ana Botella estaba diciendo: “ahora los que se caen del andamio no son españoles, de esta manera los inmigrantes aportan mucho a este gran país”
Nuestra querida concejal es una reconocida y ferviente católica, algunos dicen que se halla cercana al Opus Dei y otros la colocan próxima a los Legionarios de Cristo, aunque todo indica que no hace ascos a ninguna de ambas organizaciones fundamentalistas. Ello me hace suponer que será una gran conocedora de la Biblia, y siempre me he preguntado porqué los católicos de la derechona nunca repasan las páginas de su libro sagrado donde Jesús dice que todos somos hermanos e iguales ante su Dios, y cuál será la causa de que siempre se salten aquella frase de Cristo que dice: “Le resulta más fácil a un camello entrar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”.
No obstante, Ana Botella está disculpada de no conocer todos los pasajes de la Biblia, imagino que su capacidad de comprender la lectura en general debe de ser limitada, puesto que ignora que no hay pocos españoles subiéndose a andamios (¡Y a mucha honra!, dirán ellos). De hecho, el porcentaje de extranjeros trabajando en la construcción en España no llega al 20 por ciento, o puede ser que esté convencida de que el 80 por ciento de los que trabajan en las obras ocupan todos lo que ella llama “puestos altos”.
Y a esta mujer hay gente que la vota, por no hablar de su jefe, el alcalde Gallardón, que ese sí que entiende de andamios y de obras, pero ese es otro tema.