DESARME SÍ, PERO TODOS

Por Heródoto el “Rojo” (abril 2003)

Los acontecimientos, de lo que posiblemente se llame la II Guerra del Golfo, están indignando a grandes grupos de ciudadanos de todo el mundo. El descaro demostrado por este nuevo imperio americano no está dejando indiferente a casi nadie, las acusaciones de querer controlar las reservas mundiales de petróleo son tan claras como las más sencillas de simplemente tener dominado el mundo al gusto de los poderes económicos de los USA, y sus siervos en todo el mundo. Sin embargo hay otros factores, que pasan habitualmente desapercibidos, como por ejemplo que este tipo de conflictos sean inevitables por una sencilla razón, el planeta está lleno de armas.

No cabe duda de que esta guerra tiene unos intereses tanto económicos como políticos, desgraciadamente tal y como han sido a lo largo de la historia de la humanidad. Es precisamente en este aspecto en el que me gustaría incidir, siempre ha existido una justificación para estar armado, para defenderse del vecino o mil excusas para simplemente demostrar que no nos merecemos el adjetivo de especie inteligente.
¿Por qué somos incapaces de resolver nuestros asuntos de forma pacífica?. Seguramente haya muchas respuestas a esta pregunta pero yo resaltaría éstas:

Actualmente existen en el mundo tantas armas como para destruir a la mayor parte de la humanidad. Aunque los tiempos de la Guerra Fría ya pasaron, no se ha producido desde entonces lo que la mayor parte del mundo esperaba, un desarme mundial. Curiosamente la escalada sigue su curso ¿Por qué? Pues muy fácil, la gran industria militar que se formó en esos años necesita nuevos clientes para sobrevivir, y para que haya clientes se necesitan conflictos.
Sólo hay que ver las 30 guerras olvidadas, que todavía están latentes en el mundo, para darse cuenta que los que siempre ganan dinero son la industria del armamento y los que trafican con ellas.
Aquí la hipocresía alcanza límites que sobrepasan cualquier ética, los mayores productores y vendedores de armamento son curiosamente los 5 países permanentes del consejo de seguridad de la ONU, es decir, USA, Rusia, Francia, Reino Unido y China, que son los que tienen la última palabra para decidir si hay guerras justas o no, guerras en las que por cierto se utilizan las armas que ellos han construido y vendido (da igual el bando que sea). Un buen ejemplo son los contratos millonarios que tuvieron las compañías americanas de los países del golfo después de la guerra de Iraq, o el interminable conflicto de Pakistán e India, o las decenas de conflictos en África.



El interés de estos países por la defensa de sus industrias, promueve que otros países estén permanentemente en conflicto con otros, que el miedo haga que te veas en la necesidad de comprarles sus armas para sentirse más seguro. Nos intentan inculcar el famoso dicho de “si quieres la paz prepárate para la guerra”, pero que nadie lo dude, si quieres la Paz busca la Paz.

Las consecuencias de estas políticas son evidentes, en un mundo a rebosar de armas es lógico que se utilicen antes o después, al final las guerras, en gran parte, son consecuencia precisamente de emplear esas armas que nunca se deberían tener. No hay ni un solo conflicto que no se pudiera resolver de forma pacífica. Recordemos, además, que muchos países pobres se gastan gran cantidad de sus presupuestos en armarse, y todo ello vendido por los países productores ( los nuestros), son famosos y sabidos los grandes sobornos que reciben los dirigentes de estos países para comprar determinadas armas u otras.

Los argumentos de los países productores no pueden ser más inmorales, suelen utilizar razones tales como que se dejaría a mucha gente en paro, al tener que desmantelar esas fábricas, o que la tecnología militar luego se puede aplicar al mundo civil, son respuestas que da cualquier líder político de cualquier país, suficiente para desacreditarle como ser humano.
Lo que nunca dicen estos oscuros poderes es que la inversión en investigación civil, médica, científica etc... daría mucho más trabajo y con aplicaciones muchísimo más beneficiosas para la humanidad. Además, como referente tecnológico se podría sustituir perfectamente la industria militar por la exploración de un mundo que tenemos para descubrir..... el sistema solar, que mejor y pacífica forma de experimentar y avanzar en nuestra tecnología.



Así se nos tendría que caer la cara de vergüenza de permitir que, nuestros llamados gobiernos “democráticos”, practiquen estas políticas comerciales por el simple hecho de ganar dinero. Que cada uno saque las consecuencias que quiera cuando vaya a votar.

Pero no toda la culpa es de nuestros denostados gobiernos, una gran parte es nuestra, por el simple hecho de que la podemos evitar, me refiero a esa cultura de la guerra que existe, más que menos, en todas las culturas. Ya es hora de que sustituyamos de nuestras sociedades el culto a las armas, a los héroes guerreros y mitos de las guerras pasadas, es vergonzoso ver como muchos juguetes son imitaciones de armas de verdad, como se le inculca al niño (el cual es imposible que razone esos procesos) desde pequeño que las guerras pueden ser “buenas”. Aquí si que tenemos poder sobre nosotros mismos, crear y promover a nuestro alrededor una cultura de la Paz, que se sustituya el rencor y el odio por la cordialidad y el entendimiento, si queremos la Paz hay que trabajar por la Paz, ahora y siempre.

Así lo vi, así os lo cuento.
Heródoto el “Rojo”

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