Los acontecimientos, de lo que posiblemente
se llame la II Guerra del Golfo, están indignando a grandes grupos
de ciudadanos de todo el mundo. El descaro demostrado por este nuevo imperio
americano no está dejando indiferente a casi nadie, las acusaciones
de querer controlar las reservas mundiales de petróleo son tan
claras como las más sencillas de simplemente tener dominado el
mundo al gusto de los poderes económicos de los USA, y sus siervos
en todo el mundo. Sin embargo hay otros factores, que pasan habitualmente
desapercibidos, como por ejemplo que este tipo de conflictos sean inevitables
por una sencilla razón, el planeta está lleno de armas.
No cabe duda de que esta guerra tiene
unos intereses tanto económicos como políticos, desgraciadamente
tal y como han sido a lo largo de la historia de la humanidad. Es precisamente
en este aspecto en el que me gustaría incidir, siempre ha existido
una justificación para estar armado, para defenderse del vecino
o mil excusas para simplemente demostrar que no nos merecemos el adjetivo
de especie inteligente.
¿Por qué somos incapaces de resolver nuestros asuntos de
forma pacífica?. Seguramente haya muchas respuestas a esta pregunta
pero yo resaltaría éstas:
Actualmente existen en el mundo tantas
armas como para destruir a la mayor parte de la humanidad. Aunque los
tiempos de la Guerra Fría ya pasaron, no se ha producido desde
entonces lo que la mayor parte del mundo esperaba, un desarme mundial.
Curiosamente la escalada sigue su curso ¿Por qué? Pues muy
fácil, la gran industria militar que se formó en esos años
necesita nuevos clientes para sobrevivir, y para que haya clientes se
necesitan conflictos.
Sólo hay que ver las 30 guerras olvidadas, que todavía están
latentes en el mundo, para darse cuenta que los que siempre ganan dinero
son la industria del armamento y los que trafican con ellas.
Aquí la hipocresía alcanza límites que sobrepasan
cualquier ética, los mayores productores y vendedores de armamento
son curiosamente los 5 países permanentes del consejo de seguridad
de la ONU, es decir, USA, Rusia, Francia, Reino Unido y China, que son
los que tienen la última palabra para decidir si hay guerras justas
o no, guerras en las que por cierto se utilizan las armas que ellos han
construido y vendido (da igual el bando que sea). Un buen ejemplo son
los contratos millonarios que tuvieron las compañías americanas
de los países del golfo después de la guerra de Iraq, o
el interminable conflicto de Pakistán e India, o las decenas de
conflictos en África.

El interés de estos países por la defensa de sus industrias,
promueve que otros países estén permanentemente en conflicto
con otros, que el miedo haga que te veas en la necesidad de comprarles
sus armas para sentirse más seguro. Nos intentan inculcar el famoso
dicho de “si quieres la paz prepárate para la guerra”,
pero que nadie lo dude, si quieres la Paz busca la Paz.
Las consecuencias de estas políticas
son evidentes, en un mundo a rebosar de armas es lógico que se
utilicen antes o después, al final las guerras, en gran parte,
son consecuencia precisamente de emplear esas armas que nunca se deberían
tener. No hay ni un solo conflicto que no se pudiera resolver de forma
pacífica. Recordemos, además, que muchos países pobres
se gastan gran cantidad de sus presupuestos en armarse, y todo ello vendido
por los países productores ( los nuestros), son famosos y sabidos
los grandes sobornos que reciben los dirigentes de estos países
para comprar determinadas armas u otras.
Los argumentos de los países
productores no pueden ser más inmorales, suelen utilizar razones
tales como que se dejaría a mucha gente en paro, al tener que desmantelar
esas fábricas, o que la tecnología militar luego se puede
aplicar al mundo civil, son respuestas que da cualquier líder político
de cualquier país, suficiente para desacreditarle como ser humano.
Lo que nunca dicen estos oscuros poderes es que la inversión en
investigación civil, médica, científica etc... daría
mucho más trabajo y con aplicaciones muchísimo más
beneficiosas para la humanidad. Además, como referente tecnológico
se podría sustituir perfectamente la industria militar por la exploración
de un mundo que tenemos para descubrir..... el sistema solar, que mejor
y pacífica forma de experimentar y avanzar en nuestra tecnología.

Así se nos tendría que caer la cara de vergüenza de
permitir que, nuestros llamados gobiernos “democráticos”,
practiquen estas políticas comerciales por el simple hecho de ganar
dinero. Que cada uno saque las consecuencias que quiera cuando vaya a
votar.
Pero no toda la culpa es de nuestros
denostados gobiernos, una gran parte es nuestra, por el simple hecho de
que la podemos evitar, me refiero a esa cultura de la guerra que existe,
más que menos, en todas las culturas. Ya es hora de que sustituyamos
de nuestras sociedades el culto a las armas, a los héroes guerreros
y mitos de las guerras pasadas, es vergonzoso ver como muchos juguetes
son imitaciones de armas de verdad, como se le inculca al niño
(el cual es imposible que razone esos procesos) desde pequeño que
las guerras pueden ser “buenas”. Aquí si que tenemos
poder sobre nosotros mismos, crear y promover a nuestro alrededor una
cultura de la Paz, que se sustituya el rencor y el odio por la cordialidad
y el entendimiento, si queremos la Paz hay que trabajar por la Paz, ahora
y siempre.
Así lo vi, así os lo
cuento.
Heródoto el “Rojo”