La Asimetría Fluctuante

Por Plinio el insurrecto

El uso de la Asimetría Fluctuante (AF) como herramienta para realizar comparaciones cuantitativas de la precisión en el desarrollo entre organismos y caracteres, se ha convertido en un campo científico muy prometedor, tanto a nivel de conocimiento básico como a nivel de ciencia aplicada (sobre todo debido a las relaciones encontradas entre AF y la degradación ambiental).

La AF es la desviación respecto a la simetría perfecta de un carácter bilateral y es un índice utilizado para estimar la estabilidad en el desarrollo de los organismos. La estabilidad en el desarrollo de un organismo se refleja en su habilidad para producir una forma ideal bajo una determinada serie de condiciones. Las estructuras bilaterales en organismos bilateralmente simétricos, ofrecen una forma ideal concreta, la simetría bilateral perfecta, con la que pueden compararse las distintas desviaciones. Por tanto, la asimetría de estas estructuras proporciona un método muy adecuado para calcular desviaciones de la norma y estudiar los factores que pueden influir en tales desviaciones.

Los factores que supuestamente causan la AF pueden clasificarse en genéticos y ambientales. Dentro de los factores genéticos, se pueden reconocer al menos cinco grandes categorías: la perdida de variabilidad genética, la homocigosis, la selección direccional, las mutaciones y la hibridación. En cuanto a los factores ambientales, son muchos y variados. Existen estudios que demuestran un aumento de la AF en los organismos sometidos a temperaturas adversas, a estrés nutricional, a factores químicos, a densidad de población, a alta presión de parásitos y a muchos otros que provocan algún tipo de estrés durante el desarrollo.

Pero ¿qué aplicaciones potenciales tiene el estudio de la AF?. Desde un punto de vista del simple conocimiento científico, las medidas de inestabilidad en el desarrollo tienen implicaciones muy importantes para los estudios de genética, ecología y evolución. Desde un punto de vista más aplicado, el estudio de la AF tiene una varias aplicaciones potenciales.

En el campo del bienestar animal, la AF puede darnos una medida objetiva de las condiciones en las que mantenemos a los animales (y plantas) de los que dependemos para la alimentación y otros usos. Los animales domésticos pueden ser particularmente sensibles a la inestabilidad durante el desarrollo, y la AF podría facilitar la estimación de las técnicas más optimas de mantenimiento de estos animales. Las condiciones de los animales domésticos (así como de las plantas que cultivamos) en las sociedades industrializadas, han sido objeto de recientes debates acerca de los efectos negativos que sobre estos animales (y en consecuencia en sus consumidores, los humanos) tiene la producción a escala industrial. Las discusiones se suelen centran en como podemos saber si los animales sometidos a explotación están en buenas condiciones. Junto a parámetros comportamentales y fisiológicos, los niveles de asimetría son uno de los métodos que se pueden usar para saber el estado de bienestar de nuestros animales domésticos. Según las condiciones de cría y cautividad se alejan más y más de lo que sería un óptimo, el nivel de asimetría aumentaría. Así se ha comprobado que los pollos domésticos criados en la Francia rural a la manera tradicional, son mucho más simétricos en su estructura esquelética que los mismos pollos criados de forma industrial. Además, si las medidas de estabilidad en el desarrollo reflejan la habilidad de los individuos para hacer frente al estrés, y si esta habilidad tiene una base genética, sería posible utilizar la AF en animales o plantas para seleccionar aquellos grupos o individuos que fuesen potencialmente más viables. Por ejemplo, si existe una relación negativa entre AF y tasa de crecimiento, seria conveniente utilizar esta relación para establecer estrategias adecuadas de manejo forestal y agrícola, ya que controlar la asimetría de las semillas y brotes sería ventajoso desde un punto de vista de la producción.

Otra aplicación del estudio de la AF, es resultado de la relación entre parasitismo y asimetría, lo cual podría tener importantes consecuencias para la medicina veterinaria y humana. El parasitismo es el modo de vida mas común entre los seres vivos, ya que más de la mitad de las especies son parásitas. Los individuos que se encuentra en una condición corporal más pobre, a menudo han sufrido de inestabilidad en el desarrollo. Por lo que no es sorprendente que los individuos más asimétricos sufran más frecuentemente infecciones por parásitos que otros individuos mas simétricos; esto tiene importantes implicaciones para la medicina y veterinaria.


Se ha demostrado que la asimetría en la cola de las golondrinas está correlacionada positivamente con la carga de parásitos


También, la población de los países más industrializados suelen estar sometida a una gran cantidad de sustancias químicas en las comidas y bebidas, y estas sustancias pueden tener serias consecuencias en el estado de salud. Los efectos de todas estas sustancias influyen sobre todo en la supervivencia y la reproducción, pero los estudios de estabilidad en el desarrollo pueden ser una técnica que ayude a predecir y detectar rápidamente los problemas derivados de la perdida de calidad alimenticia, y así poder corregirlos más fácilmente con tratamientos adecuados. Sin embargo hacen falta más estudios experimentales para explorar esta relación entre asimetría y medicina.

Las medidas de AF pueden ser muy importantes también como indicadores del impacto de una gran variedad de agentes contaminantes sobre los seres vivos y, por tanto de una gran utilidad como indicador de la salud de los ecosistemas y del estrés ambiental. Los productos químicos producidos por los humanos, a menudo interfieren en el crecimiento, la reproducción y supervivencia del resto de organismos. Una forma objetiva de estimar el potencial impacto negativo de estos contaminantes, es utilizar varias medidas de inestabilidad en el desarrollo en un amplio espectro de organismos. Hasta ahora son varios los estudios en plantas y animales que han encontrado relaciones entre la asimetría morfológica y la distancia a las fuentes de contaminantes, como son las industrias. Ejemplos de esto incluyen la positiva relación encontrada entre la asimetría estructural y la concentración de DDT y metales pesados en las hojas de los árboles.

Pese a que hemos visto que el estudio de la asimetría fluctuante, puede ser muy prometedor, como todo en ciencia, no está exenta de críticas. Para muchos científicos, el uso de los índices de AF presenta una serie de inconvenientes, como es el hecho de que las variaciones que se miden son muy pequeñas (alrededor de un 1% del carácter), y es necesario controlar muchos otros factores que pueden provocar una pequeña desviación de la simetría perfecta, tales como los efectos directos del genoma o del ambiente externo. Por lo tanto, surgen a menudo problemas en relación a la insuficiente precisión de las medidas, al posible efecto distorsionador de otros factores (tamaño, edad, etc.) o a la baja potencia estadística para poder detectar diferencias en AF. Pero lejos de desanimar, la polémica existente sirve como aliciente para investigar más sobre el tema.

Opina sobre este artículo