Antes de entrar en materia, permítanme presentar el siguiente escenario:
Existe un poblado ubicado en una región remota que ha sido asolado durante años por dos bandas de rufianes armados. Aunque generalmente los jefes de las bandas llegan a acuerdos para evitar la violencia excesiva, cuando algunos de sus miembros acuden a la cantina del pueblo y consusmen demasiado alcohol, ocurren balaceras en las que no sólo mueren o quedan heridos algunos rufianes, sino también habitantes pacíficos que tuvieron la mala suerte de encontrarse en el lugar en el momento de la riña. Cansados de tanta inseguridad, algunos habitantes pacíficos del pueblo se reúnen y eligen a un comisario para que imponga la ley y el orden en la comunidad. Cuando finalmente un vecino valiente acepta el cargo de comisario, se realiza una votación y la mayoría de los habitantes del pueblo conviene en asignarle un sueldo; también se acuerda proporcionarle dos ayudantes y una oficina, desde donde tratará de acabar con la violencia y la impunidad. Como además de valiente también es prudente, el recién nombrado comisario inicia su gestión reuniéndose con los jefes de las dos bandas y exigiéndoles que entreguen sus armas, con la promesa de que todas sus diferencias serán resueltas imparcialmente. Los jefes de los rufianes se ríen en su cara y le advierten que si se atreve a interferir en sus asuntos lo matarán, a él y a sus ayudantes. El comisario todavía tiene ánimos de explicarles que a ellos mismos les conviene tener un árbitro imparcial que resuelva pacíficamente sus disputas, pero no logra convencerlos. A la semana siguiente el comisario y sus ayudantes mueren en un enfrentamiento con algunos rufianes. Posteriormente se convoca a una nueva reunion de vecinos del pueblo en la que se elije otro comisario. El nuevo comisario, no menos valiente que el anterior, pero más prudente, se reúne con los jefes de las bandas y les pide con todo comedimiento que ya no acudan a emborracharse a la cantina del pueblo, o que si lo hacen, se presenten desarmados. Los jefes de las bandas nuevamente se ríen de la propuesta. Como resultado de esta infructuosa reunión, el comisiario convoca a una reunión en la que informa al pueblo que, como carece de capacidad (poder de fuego) para meter en cintura a los delincuentes, lo que hará será manifestar públicamente su rechazo a la conducta prepotente e incivil de los rufianes y que después se dedicará a castigar únicamente a los infractores menores.
Si agrandamos este escenario y en vez de un pueblo remoto colocamos al mundo entero y en vez de un comisiario colocamos a la ONU, se verá claramente en qué situación nos encontramos actualmente y cuan urgente es la necesidad de iniciar un cambio radical
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Sólo imaginando la inmensidad del cosmos podemos apreciar cabalmente la insignificacia de nuestro planeta. Vivimos en un pequeño astro que gira alrededredor de una de las 100 000 millones estrellas de una galaxia denominada Via Lactea. Esta galaxia, a su vez, es una de las millones de aglomeraciones de estrellas que constituyen el universo conocido.
Hasta donde sabemos, ni en el Sistema Solar ni alrededor de las estrellas cercanas existen planetas apropiados para la vida humana; así que si deseamos colonizar otros mundos tendremos que buscarlos a muchos parsecs de distancia, para lo cual requeriremos de una tecnología que sólo estará disponible dentro de varios siglos, siempre y cuando la ciencia y la tecnología continúen progresando al ritmo actual y no ocurra alguna catásatrofe natural o social de proporciones planetarias.
Así pues, como éste es el único planeta de que disponemos, ya es hora de que los más de 6 000 millones de habitantes de la Tierra comencemos concientizarnos plenamente de que si no la administramos apropiadamente, dentro de poco tiempo lo lamentaremos (si es que todavía queda alguien para lamentarlo). Si hacemos inhabitable este planeta todos, pobres, ricos, blancos, negros, amarillos, cristianos, judíos, musulmanes, budistas, ateos, etc. nos quedaremos sin hogar.
Los hombres y mujeres de la actualidad tenemos derecho a soñar y a exigir un mundo mejor: más sano, más limpio, más justo y más seguro. Por supuesto que nunca vamos a lograr un mundo perfecto, ya que esto no lo sueña ni el más fervoroso utopista. Pero sí deseamos vivir en un planeta en el que no haya diferencias tan brutales entre ricos y pobres; en el que no haya explotación infantil, guerras (y sus secuelas, como la devastación de los ecosistemas, destrucción del tejido social, hambrunas, etc), menosprecio y abuso institucional de las mujeres y los niños, indiferencia ante las enfermedades curables, deforestación y otros daños ecológicos, impunidad de politicos y militares criminales, etc.
Ya estamos hartos de que en ciertos países todavía se considere a las mujeres como menores de edad durante toda su vida y que se les conculquen sus derechos políticos, se les prohíba ejercer su derecho al voto, a casarse quienes ellas deseen, a manejar vehículos motorizados, a salir solas a la calle, etc. Tampoco queremos volver a oir que en algunos países se obliga a los niños a participar en las guerras, o que se les se recluta para realizar trabajos forzados en maquiladoras clandestinas (y no tan clandestinas). Nos oponemos a que en todo el mundo sea una práctica común la prostitución infantil, la trata de blancas, el tráfico de indocumentados y otras actividades, y que que los gobiernos nacionales no puedan (o no quieran) combatir estas prácticas.
Pero de esto no sólo son culpables los gobiernos ineficientes, autoritarios y corruptos del llamado Tercer Mundo. Muchas de estas problemáticas las generan, directa o indirectamente, los países desarrollados, cuyos gobernantes hipócritamente se lavan las manos. Por ejemplo, mucha de la tala de los bosques amazónicos se debe en gran medida a la enorme demanda de maderas tropicales en Estados Unidos y Europa; mucho del denominado “turismo sexual” de los países desarrollados genera una amplia “oferta” de niños en los países del Tercer Mundo; muchos de los ejemplares de las especies en extinción capturados en los los trópicos son enviados a los países desarrollados, en donde se utilizan como mascotas. Pero lo más preocupanate es el voraz apetito del Primer Mundo por las materias primas del mundo subdesarrollado que, gracias a la complicidad de los gobiernos locales, genera desestabilización política y social, así como deterioro ambiental en amplias zonas de Asia, África y América Latina. Detrás de las masacres de Ruanda, Etiopía, Sudán y otros países estuvieron las sucias manos de las trasnacionales de varios países occidentales y de sus gobiernos cómplices.
Sin embargo, el caso más emblemático en este momento es el de la invasión de Irak. Con el pretexto de que el régimen de Sadán Husein poseía armas de destrucción masiva “que constituían un peligro para el mundo entero” la camarilla neoconservadora de Estados Unidos inició una invasión unilateral sin autorización de la ONU. Con la ayuda de sus aliados de la “coalicion” arrasó prácticamente toda la infraestructura de ese país, provocó la muerte de casi 300 000 civiles y destruyó el tejido social al revivir viejas pugnas interétnicas e interreligiosas. Cuando descubrió que no existían las peligrosas armas de destrucción masiva que buscaba, el gobierno norteamericano debió disculparse, abandonar el país e indeminzar a la población por los destrozos de la invasión. Pero Bush y sus cómplices no podían desperdiciar la oportunidad de posicionar estratégicamente sus fuerzas armadas y apoderarse del petróleo iraquí, así que decidieron quedarse, continuar la masacre y declarar al mundo que “en realidad, de lo que se trataba era de eliminar una dictadura e implantar la democracia en Iraq”
Pero pocos creyeron que un país que ha apuntalado dictaduras en Haití, Nicaragua, Argentina, El Salvador, Irán, Chile, etc. repentinamente se había convertido en promotor de la democracia. No obstante, ningún gobierno del mundo protestó por este descarado acto de abuso, genocidio y rapiña. Sólo la sociedad civil se manifestó en contra de los gobiernos que habían participado en la “coalición”, y así fue como se organizaron nutridas manifestaciones de rechazo a la guerra en Inglaterra, España, Alemania y en el propio Estados Unidos. Pero estas manifestaciones públicas poco influyeron en los acontecimientos posteriores a la invasión: los jefes del complejo militar industrial norteamericano continuaron con su labor de “pacificación” en Iraq, hasta que lograron que el gobierno títere impuesto por ellos mismos aprobara una ley que autorizaba la explotación indiscriminada de los yacimientos petroleros a las trasnacionales norteamericanas y a las de sus socios ingleses. El caso de Agfanistán es similar, pero este país no es tan estratégico para Washington, porque prácticamente no tiene reservas petroleras. No obstante, por su posición geográfica y por ser un “semillero de terroristas”, el gobierno de Bush también decidió invadirlo y, según todas las apariencias, tiene planeado quedarse allí por largo tiempo.
Podría llenar cientos de páginas describiendo los abusos, arbitrariedades e injusticías que se comenten continua y sistemáticamente en todo el mundo y que habitualmente quedan impunes o simplemente son ignoradas por la opinión pública mundial. Las diarias tribulaciones del pueblo palestino y las guerras civiles de Etiopía y Somalia ya no parecen interesar a nadie. También parece que el mundo ya se olvidó de casos añejos como el de la República Sajaraui, continuamente hostigada por por el rey de Marruecos, el de las Islas Malvinas y la reticencia de los británicos a devolverlas a sus legítimos dueños; la ocupacion abusiva del territorio de Guantánamo sin el consentimiento del gobierno de Cuba, etc.
Por supuesto que ya se están haciendo intentos serios para enfrentar algunos de los problemas más acuciantes de nuestro mundo. Desde hace varios años existen organizaciones que tratan de resolver globalmente problemas ambientales, sanitarios, alimentarios, migratorios, etc. Otros grupos se conforman con denunciar actividades gubernamentales o privadas que atentan contra la justicia, los derechos de los sectores marginales, las minorías étnicas, los niños, los animales o los ecosistemas.Cada vez ganan más espacios en la opinión pública los organismos como Amnistía Internacional, Green Peace, World Wildlife Organization, Médicos sin Fronteras, Periodistas sin Fronteras, One Planet Fundation, One life, etc. Sin embargo, por mejores intenciones que tengan estos grupos, sus esfuerzos siempre serán insuficientes, por dos razones fundamentales: no disponen de las enormes cantidades de dinero que se requieren para resolver a fondo los problemas mundiales y carecen de poder coercitivo para imponer sanciones.
Así pues, la única institución que podría imponer orden y justicia en este mundo y que tendría capacidad para frenar el creciente deterioro ambiental y social del planeta es la Organización de las Naciones Unidas. Desafortunadamente, este organismo jamás podrá alcanzar esta meta si no lo sometemos a una profunda reestructuración, y para que esto sea posible primero tendríamos que convencer a todos los gobiernos del mundo de la urgente necesidad realizar dicha reestructuración.
No obstante, sólo una ONU fortalecida y reestructurada podrá resolver estas problemáticas, realizando labores de coordinación entre los distintas naciones y sancionando económica o militarmente a los gobiernos infractores y renuentes a acatar los lineamientos establecidos por la comunidad mundial. Esto es necesario debido a que existen realidades que requieren no sólo de labores de coordinación, sino también de coerción, ya que, aun cuando algunos gobiernos aseguran que no pueden erradicar ciertas prácticas, la realidad es que no quieren hacerlo.
¿Es éste un proyecto utópico? Probablemente lo sea, como los son todos los proyectos realmente trascendentes. Pero, ¿qué sería de la Humanidad si a lo largo de la Historia no hubiera habido hombres y mujeres que no aceptaron la fea realidad que les tocó vivir? ¿Actualmente quién se atrevería a burlarse de los sueños de Espartaco, Bartolomé de las Casas, Ghandi o Luther King?
Sin embargo, años e incluso décadas de lamentaciones, denuncias y manifestaciones públicas no han servido para conmover a la opinión pública mundial ni para obligar a los gobiernos a resolver definitivamente los asuntos pendientes a lo largo y ancho del planeta. Ante este panorama, insisto en que ha llegado el momento de abandonar las acciones aisladas en las que sólo participan algunos individuos entusiastas, a quienes les sobran buenas intenciones pero carecen del tiempo, el dinero y sobre todo de la autoridad y la fuerza para extirpar de raíz los tumores que laceran a la Humanidad.
Por lo tanto, ahora que disponemos de esta ágora pública global denominada Internet, propongo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de este planeta, nuestro único hogar, el siguiente proyecto de transformación radical de la Organización de las Naciones Unidas.
ANTECEDENTES
Como todo mundo sabe, el primer intento de crear un organismo mundial que permitiera a losgobiernos resolver de manera pacífica sus diferencias fue la creación de la Liga de las Naciones. Desafortunadamente, desde su aparición este organismo estaba destinado al fracaso, principalmente por dos razones: no contaba con mecanismos coercitivos para hacer valer sus resoluciones y no disponía de suficiente presupuesto para operar. Era natural que naciera prácticamente muerto, pues, en primer lugar no todas las naciones del mundo se adhirieron a él; además, los países que lo conformaron nunca estuvieron dispuestos a ceder soberanía ni a destinar institucionalmente una aportación anual para su sostenimiento.
Para el año de l933, cuando el Partido Nazi llegó al poder en Alemania y los fascista de Italia y Japón llevaban años gobernando, la Liga de las Naciones prácticamene había desaparecido, así que en l939 no hubo poder terrenal que impidiera los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
Al concluir la guerra, las potencias victoriosas, encabezadas por Estados Unidos, Inglaterra y la URSS, decidieron revivir la Liga de las Naciones, ahora con el nombre de Organización de las Naciones Unidas.
Pero el nuevo organismo todavía estaba muy lejos de convertirse en la materializacion del sueño de los amantes de la paz y el orden mundial. Aun cuando ya disponía de un presupuesto más o menos asegurado y podía echar mano de tropas internacionales en momentos de crisis, sólo tenía capacidad para operar en países periféricos y no podía meter en cintura a las grandes naciones, mucho menos a las potencias mundiales. Por otra parte, mientras que desde el principio la mayoría de los países tenían incentivos para integrarse a la Asamblea General, la pertenecia a sus organismos filiales, como la UNICEF, la UNESCO, la FAO, no era obligatoria. Por lo tanto, cuando a un gobierno no le agradaba la actuación de algún órgano de la ONU, simplemente lo abandonaba.Otro órgano filial que muestra la debilidad de la ONU es el Tribunal Internacional de Justicia, cuyos veredictos (al igual que algunas resoluciones de la Asamblea General) no siempre son acatados por los gobiernos, especialmente por los de las grandes potencias.
No soy el primero ni el único en sugerir una reestructuración total de la ONU, pero casi todas las propuestas anteriores han consistido en modificaciones que esencialmente no producirían un cambio sustancial en el status quo mundial, ya que únicamente proponían medidas para incrementar su eficiencia operativa; es decir, se trataba de transformaciones administrativas. No ignoro que también se han propuesto medidas de carácter político, como la desaparición del Consejo de Seguridad, por constituir un especie de club de los privilegiados (como se sabe, los cinco miembros permanentes de este órgano tienen derecho a veto, por lo que pueden bloquear cualquier acción que amenace sus intereses). También se ha sugerido que se dote a la ONU un ejército permanente y que posea su propio territorio, así como de patrimonio propio. Esto último está bien (y lo incluyo en mi propuesta), Sin embargo, una trasformación completa debe empezar con la modificación radical de todas legislaciones nacionales, en un proceso inédito de cesión de soberanía en favor de este organismo, para que pueda ejercer a cabalidad su función de árbitro mundial plenamente soberano y autónomo.
PROPUESTA
CONSIDERANDO:
1.- Que para la satisfacción de nuestras necesidades vitales los seres humanos sólo disponemos de un planeta, el cual es el único habitat que puede sustentar por tiempo indefinido la civilización universal en la que ha devenido la conjunción todas las civilizaciones regionales que hemos desarrollado a lo largo de los siglos.
2.- Que todas las etnias y culturas de la Tierra han contribuido, en mayor o en menor medida, a la formación de la actual civilización planetaria, por lo que todas tienen igual derecho a disfrutar de los beneficios del desarrollo científico, tecnológico y cultural que han alcanzado conjuntamente todas las naciones del Planeta.
3.- Que el actual desarrollo de las comunicaciones y los trasportes ya no permite el aislamiento de ninguna de las regiones y países que conforman la comunidad planetaria, y que fenómenos como las epidemias, el narcotráfico, el trasiego de armas, la trata de personas, la migración, el cambio climático, la extinción de especies, etc. sólo pueden ser abordados desde una perspectiva mundial.
4.- Que así como los gobiernos nacionales realizan acciones institucionales para fomentar el desarrollo de las regiones más rezagadas de cada país, debe haber una institución mundial que contribuya sistemáticamente a reducir las enormes diferencias que actualmente existen entre los países pobres y ricos del Planeta.
5.- Que ningún gobierno u oligarquía política, militar o religiosa es propietaria de país alguno del mundo y que, aun cuando se autoproclamen custodios de alguna cultura, ideología, etnia, religión o nación, no tienen derecho a sojuzgar a sus pueblos ni a obstaculizar su derecho a la libertad política, al libre tránsito, a la libre expresión de ideas y creencias religiosas y todos los demás derechos humanos esenciales.
6.- Que los gastos que actualmente se realizan los países en armamento y en el sostenimiento de los ejércitos nacionales ya no se justifican, y que son todavía menos tolerables los costos económicos y sociales de las secuelas de las guerras de cualquier naturaleza.
7.- Que así como todos los individuos de una nación son iguales ante la ley, las naciones débiles o pequeñas deben tener los mismos derechos que las grandes y poderosas, y que esto sólo puede lograrse mediante la intervención de un árbitro mundial con capacidad y recursos suficientes para imponer sus veredictos a cualquier nación del Planeta, independientemente de lo grande, rica y poderosa que sea.
Con base en las anteriores consideraciones, me permito exponer las siguiente propuestas para modificar el injusto, prfecario y peligroso orden mundial que actualmente prevalece, y que puede llevarnos a la barbarie, al caos e incluso a la extinción.
PRIMERA PROPUESTA.
Por acuerdo universal se declara la desaparición de todos los ejércitos nacionales, por lo que cada país sólo dispondrá de un cuerpo militar con las características y atribuciones de una guardia civil. Los países que cuenten con litorales marítimos también dispondrán de una guardia costera. El número de elementos militares con que contará cada país, así como el armamento de que dispodrán para cumplir con sus obligaciones será determinado por la Organización de las Naciones Unidas.
Tanto la guardia civil como la guardia costera sólo operarán en el territorio del país al que pertenezcan, así como en sus mares patrimoniales, y en ningún caso intervendrán fuera de sus territorios jurisdiccionales.
SEGUNDA PROPUESTA
Todas y cada una de las naciones del mundo contribuirán obligatoria mente al sostenimiento de la organización de las Naciones Unidas. Las naciones con ingreso per cápita superior a l5 000 dólares anuales aportarán el 1 por ciento de su producto interno bruto; las naciones con ingreso per cápita entre 4 000 y 15 000 dólares anuales aportarán el 0.5 por ciento de su producto interno bruto; Los países con ingreso per cápita inferior a 4 000 o que se encuentren en estado de crisis por guerras, hambrunas u otro tipo de catástrofes sociales o naturales provisionalmente quedarán exenteas de esta aportación, sinmenoscabo de sus derechos. El monto de la aportación de cada país se incluirá en el presupuesto de egresos de cada nación y no estará sujeto a negociación o condicion de ningún tipo.
TERCERA PROPUESTA
La Organización de las Naciones Unidas conservará todas las atribuciones que tiene actualmente pero, además, dispodrá de otras facultades, para lo cual se modificará radicalmente su estructura, de la siguiente manera:
a) Desaparece el Consejo de Seguridad, por lo que ya no habrá miembros privilegiados con derecho a veto.
b) Desaparece la Asamblea General y en su lugar se crea una Asamblea Permanente de Representantes, integrada por delegados de todos los países de la Tierra. Cada delegado tendrá derecho a un voto si representa a un país con menos de 100 millones de habitantes, y a otro voto por cada 100 millones de habitantes adicionales. Por lo tanto, un país con más de l00 millones pero con menos de 200 millones de habitantes tendrá derecho a 2 votos, un país con más de 200 pero con menos de 300, tendrá 3 votos, etc.
La Asamblea de Representantes sesionará una vez a la semana y, en tiempos de crisis, se reunirá diariamente. Los representantes eligirán, por mayoría de votos, a un presidente y a un secretario, quienes coordinarán las actividades de la asamblea durante 4 años, pudiendo reelegirse para otro periodo igual si así lo disponen los representantes.
Todas las acciones relevantes de la ONU se realizarán previa votación de los representantes; sólo en casos urgentes el presidente podrá ordenarlas unilateralmente, pero posteriormente tendrá que consultar con el pleno de la Asamblea y revocarlas si así lo decide la mayoría. Las actividades rutinarias de los distintos órganos dependientes de la ONU no requerirán de la aprobacién previa de la Asamblea, excepto en ocasiones especiales, como durante los brotes de epidemias globales, catastrofes naturales de gran magnitud, golpes de Estado, revueltas sociales, etc.
CUARTA PROPUESTA
a) La ONU y todos todos sus órganos internos se instalarán en un territorio propio, absolutamente autónomo e independiente, el cual será cedido por alguna nación, previa indemización. El territorio de la Organismo tendrá cuando menos 5 000 kilómetros cuadrados, y deberá ubicarse preferentemente en una isla cercana a zonas conflictivas, como el mar Mediterráneo, el mar Rojo o elgolfo Pérsico.
b) La máxima autoridad del territorio autónomo de la ONU será la Asamblea de Representantes, misma que elaborará y promulgará la legislación necesaria para su gobierno.
c) Provisionalmente se seguirán utilizando los mismos idiomas de trabajo que tradicionalmente ha utilizado este Organismo, pero inmediatamente despues de la reestructuración se iniciará un proceso que culminará en el uso de un lenguaje único. Se propone como idioma único de trabajo el esperanto, para lo cual se establecerá una institución encargada de su enseñanza y difusión, no sólo en el territorio autonómo, sino en todo el mundo. Se fijará una fecha límite para establecer el uso obligatorio de este lenguaje en el desempeño de todas las actividades realizadas por el Organismo, dentro y fuera de su terrritorio autónomo.
QUINTA PROPUESTA
a) La ONU dispondrá de una fuerza armada permanente, integrada por el número de elementos que establezca la Asamblea de Representantes. Este ejército contará con fuerzas terrestres, marítimas y aéreas, las cuales estarán instaladas dentro de su territorio autónomo. Sin embargo, cuando surja un conflicto grave y prolongado en alguna región del Planeta que requiera vigilancia continua, la Asamblea de Representantes podrá establecer temporalmente una base militar en esa región y la demantelará cuando considere innecesaria su presencia.
b) Todas las armas químicas, biológicas y nucleares del mundo serán requisadas por la ONU y concentradas en su territorio autónomo, en donde la Asamblea de Representantes decidirá su destino final. Se pugnará porque las armas químicas y biológicas sean destruidas y que sólo se reserven algunas armas nucleares para destruir aerlolitos o meteoritos que amenacen con impactarse sobre la Tierra.
SEXTA PROPUESTA
a) Todos los organismos mundiales que tengan que ver con las finanzas, el comercio, la ecología, la salud, etc. serán subordinados a la ONU. Por lo tanto, las instituciones tales como el FMI, el Banco Mundial, la OCDE, la OMC, la OMS, etc. serán reubicadas al territorio autónomo, y será la Asamblea de Representanes quien designe a sus directivos y apruebe sus programas.
b) La Asamblea de Representantes hará lo necesario para que todos los programas espaciales sean coordinados por la ONU, y que la colonización del espacio u otros planetas, si algún día llega a ocurrir, sea en nombre de todas las naciones.
Diciembre del 2007
Esteban Torres A.