La aproximación evolutiva como herramienta para entender la naturaleza humana.
por Plinio el Insurrecto
La biología es una extensa disciplina que abarca desde las moléculas a toda la biosfera pasando por las células, los tejidos, el conjunto de un organismo, grupos de organismos, poblaciones, especies y ecosistemas. Pero además, la biología es un tema popular, un tema que interesa a todo el mundo de una manera u otra. ¿Por qué? Porque tiene que ver con nuestro origen y con el significado de nuestra existencia.
La teoría de la selección natural de Darwin para explicar la evolución de las especies, es la única teoría unificada que tenemos hasta el momento para entender la vida. En efecto, se ha dicho que nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución. Sin embargo, la aproximación evolutiva para dar respuesta a las cuestiones biológicas es relativamente moderna y ha supuesto una de las principales revoluciones en biología durante los últimos 50 años. Hasta la aplicación de la teoría de la selección natural, las aproximaciones al estudio de la biología se quedaban en la respuesta al ¿cómo? Pero faltaba responder al ¿por qué?. Gracias a esta teoría ya podemos responder al ¿por qué?.
1.- Teoría neodarwinista de la evolución por medio de
la selección natural.
El término evolución en biología significa cambio, cambio en la forma y comportamiento de los organismos a medida que se suceden las generaciones. Además, el concepto actual de evolución implica que dicha evolución se ha producido a partir de un origen común, de modo que la actual diversidad de especies se ha generado por sucesivas divisiones de las "ramas" del árbol de la vida hasta llegar a un único y remoto antepasado común de todas las formas vivas actuales. La evolución no tiene un fin en si misma, si no que es la selección natural el mecanismo por el cual se llevan a cabo estos cambios. Por tanto selección natural y evolución no son sinónimos.
Por un fenómeno al azar que se conoce como mutación, continuamente nacen individuos con variantes nuevas, pero de ninguna manera los hábitos o necesidades de estos individuos determinan en que dirección se producirán las mutaciones. Sin embargo, las mutaciones son una inagotable fuente de novedades sobre las que la selección natural actúa impulsando la evolución. Las mutaciones por si solas no producen nuevas especies. Se puede decir que la selección natural es el agente de cambio más importante simplemente porque del total de variaciones posibles en un organismo se seleccionan aquellas que son más favorables en un determinado entorno. La selección natural tampoco persigue un objetivo. Es más, no hay variantes mejores que otras en sentido absoluto, sino que todo depende de las circunstancias del entorno. Lo que es favorable en un momento dado, puede no serlo en otro.
Sin embargo, el concepto de selección natural es mal interpretado muchas veces. Una persistente mal interpretación es que la selección natural actúa a través de diferencias en la tasa de mortalidad de los organismos o diferencias en la supervivencia. Esto es consecuencia de frases como “la supervivencia de los más adaptados” o “la supervivencia del más fuerte”. Sin embargo, la selección natural actúa de una forma mucho más sutil y menos llamativa. Mientras un organismo deje exitosamente más descendientes a la siguiente generación, con el tiempo sus genes serán mas frecuentes en la población, y cuantos menos descendientes dejen, sus genes con el tiempo llegaran a desaparecer. En resumen, la selección natural opera únicamente a través de diferencias en el éxito reproductivo o fitness individual; dicho de otro modo: en la habilidad para perpetuarse a si mismo. A fin de cuentas de lo que se trata es de vivir para reproducirse. Pensar en la selección natural únicamente en términos de lucha por la supervivencia conlleva, por ejemplo, a que generalmente se considere que aquellos individuos más rápidos o más fuertes tienen una ventaja evolutiva sobre aquellos más lentos o débiles. Si este fuera el caso todas las especies tenderían a aumentar su fuerza y rapidez, lo cual evidentemente no ocurre. Además, ser más fuerte puede provocar una reducción en la energía que se dedica a la reproducción para así poder aumentar la fortaleza. Mediante el mecanismo de la selección natural se pueden explicar determinadas características de los individuos que no se pueden entender desde el punto de vista de la simple competencia por los recursos del medio y la lucha por la supervivencia.
Otra mal interpretación de la teoría de la evolución, es que se supone que la evolución se dirige o tiende de forma espontánea hacia formas de vida cada vez más “elevadas” o más complejas. Con lo que se suele suponer que los humanos somos la consecuencia lógica o esperada de la evolución. Sin embargo, esto no es cierto, no somos el resultado necesario de la evolución sino una mera circunstancia.. Como decía Stephen Jay Gould, si la cinta de la vida se rebobinara y volviera a empezar otra vez desde el principio, el planeta tierra estaría ahora poblado por una variedad completamente diferente de formas de vida, entre las que no nos encontraríamos nosotros.
Pero veamos porqué es errónea la idea de que formas progresivamente más complejas se van imponiendo a las demás hasta la llegada del hombre. Si miramos el registro fósil podemos ver que ni la historia evolutiva de los mamíferos, ni la de los hominoideos (grupo de primates entre los que se encuentra el hombre), refleja un patrón de aparición y progresivo dominio sobre las demás criaturas gracias a sus “superiores características”, especialmente su inteligencia. Dicho de otro modo, un biólogo extraterrestre que presenciara la vida en la tierra hace algunos millones de años habría predicho un gran futuro a los dinosaurios y un futuro muy negro a los mamíferos que ya existían, y se habría equivocado. Otro visitante, habría dicho hace diez millones de años que los hominoideos reinarían para siempre en los bosques del viejo mundo, errando por completo, puesto que otro grupo de primates no hominoideos y menos inteligentes (los cercopitecoideos) es en la actualidad mucho más numerosos y variado que ellos. Si la visita se hubiera producido hace seis millones de años, el viajero del espacio estaría convencido de que la ruina total de todo el grupo de hominoideos era inminente, ya que los hominoideos eran habitantes de bosques húmedos que estaban en progresiva regresión frente a ecosistemas más abiertos y secos. Sin embargo, el cambio ecológico que en ese momento estaba perjudicando tanto a los hominoideos iba a proporcionar la aparición de un tipo de hominoideos bípedos que más adelante daría lugar a una especie, la nuestra, que poblaría el mundo y terminaría produciendo, también, biólogos. Incluso hace tan solo 60.000 años, cuando los neandertales se extendían por toda Europa, Asia central y Oriente Próximo ¿quién podría haber pronosticado que los humanos modernos, nuestros antepasados, saldrían del continente africano y serían la causa de la extinción de los neandertales algunos miles de años después? Y ahora que en breve hemos visto como han ocurrido las cosas en el pasado ¿quién se atreverá a vaticinar el futuro de la biosfera?.

Árbol evolutivo de los hominidos
2.- Naturaleza humana.
Como ya hemos visto, si la evolución siguiera tendencias o trayectorias a lo largo del tiempo podríamos, propagándolas hacia el futuro, predecirla. Como la única tendencia que parece seguir la evolución es la de adaptarse de muchas maneras diferentes a las cambiantes circunstancias del entorno, la pregunta de hacia donde evolucionan los humanos quedará necesariamente sin respuesta. Todo es posible.
Los humanos podemos representar la octava gran transición que marcan los momentos estelares de la evolución de la vida. Ésta tuvo lugar hace poco tiempo, y consistió en el paso de sociedades de primates a las sociedades humanas, con la aparición del lenguaje articulado como un sistema único, revolucionario y potentísimo, de transmisión de información o memes (que entre otras cosas me ha hecho posible escribir esta charla). En el aspecto genético se puede decir que somos unos primates muy próximos a los chimpancés y un producto de la evolución, pero constituimos un tipo de organismo radicalmente diferente a todos los demás. Somos los únicos seres que se preguntan por su existencia y que forman sociedades complejas que evolucionan en si mismas. Además, estas sociedades o culturas son el entorno en el que se encuentran las principales presiones selectivas que nos afectan.
Aun así, podemos especular sobre el futuro de la evolución humana. Que nuestra especie está sometida a la selección natural, como todas las demás, es algo fuera de toda duda. Los individuos con grandes taras genéticas, no llegan a adultos y no se reproducen, y muchos mueren en el útero sin llegar a nacer. Pero tal selección normalizadora, que elimina individuos extremos, no modifica la especie. Además, la tecnología nos permite adaptarnos rápidamente a vivir en toda clase de ambientes sin cambiar nuestra morfología. Sin ir mas lejos, gracias a la escritura primero y a la informática ahora, nuestro cerebro ya no tiene que crecer para acumular más información y procesarla. Por otro lado, nuestra especie es ya muy numerosa, con lo que presenta una gran inercia genética o resistencia a los cambios, que se diluyen como gotas de agua en un inmenso océano. Se producirá, eso sí, un fenómeno interesante que contradice la trayectoria de la humanidad en los últimos miles de años; las poblaciones humanas, que se han ido aislando unas de otras y diferenciando en razas, están empezando a mezclarse entre si e intercambiar genes, con lo que es seguro que tendrán lugar nuevas combinaciones genéticas, sin que eso quiera decir que la especie vaya a cambiar sustancialmente en el futuro más próximo.
Sin embargo, una reciente hipótesis que ha provocado un arduo debate en biología, la selección de grupo, plantea nuevas perspectivas acerca del camino que ha tomado y puede tomar nuestra evolución.
En el mundo que vivimos, estamos familiarizados con la idea de que la comunicación y la información son la clave del progreso y la base de nuestro actual desarrollo tecnológico. Por eso la posesión de un lenguaje articulado (quizás la característica que más nos diferencia del resto de animales) es una adaptación que nos da muchas ventajas frente a otros animales. Pero a poco que se piense, es fácil entender que la habilidad lingüística no le sirve de nada a un humano en solitario. Es claro que esta característica solo tiene sentido en el interior de un grupo de humanos. El lenguaje pues, no es una propiedad del individuo sino de la colectividad. La capacidad para compartir y transmitir información entre individuos y entre generaciones por la vía del lenguaje confiere una gran ventaja adaptativa al grupo en su conjunto, no al individuo aislado. Así el lenguaje habría sido seleccionado porque los grupos con un mayor nivel de comunicación interna eran más competitivos, más eficaces en la explotación de los recursos del medio y desplazaban a otros grupos.
Pero no sólo la comunicación serviría para dar cohesión y más eficacia a los grupos, sino que los comportamientos de cooperación social dentro del grupo serían importantísimos en la selección entre grupos. La complejidad de la cooperación social se extiende a muchos campos como son: la defensa de los recursos, la adquisición de recursos en grupo, prestar cuidados a crías ajenas, compartir comida, cuidar de los enfermos y ancianos, etc. En base a esto, no es descabellado pensar que unos grupos de humanos sean más exitosos que otros bajo un determinado entorno cultural, simplemente por características que son propias del grupo y no del individuo. Esta selección en el ámbito del grupo parece ser la única explicación viable para el desplazamiento de los neandertales por los humanos modernos. No parece razonable que dicha sustitución se produjera por selección en el ámbito individual. Los neandertales a este nivel eran más fuertes físicamente, su anatomía estaba mejor adaptada al clima europeo, y sus cerebros estaban igual o más desarrollados que los nuestros, por lo que cabe pensar que eran individualmente tan inteligentes y aptos como los humanos modernos (si no más). Casi con toda seguridad, el éxito de nuestros antepasados radicó en alguna propiedad de grupo, pero ¿cual?.

Grupo de hominidos hace 300.000 años.
Esto deja la puerta abierta a que la humanidad actual puede seguir evolucionando en base a características exclusivas de grupos o sociedades que están siendo favorecidos por la selección natural. Estas características serían tanto genéticas como culturales, ya que la evolución genética y cultural están mutuamente interactuando y no pueden ser estudiadas de manera totalmente independiente. La evolución cultural siempre será mucho más rápida que la genética, ya que la unidad análoga al gen, el meme (una unidad de información) se transmite mucho más rápido entre generaciones y individuos gracias al lenguaje y las comunicaciones. Pero también, unos memes se expanden en una determinada población más que otros, y esto solo se explica por el mecanismo de selección natural. Ciertos memes proporcionaran mayor fitness evolutivo que otros al grupo de humanos, por lo que son seleccionados frente a los otros. Esto quiere decir que ciertos grupos de humanos al que determinados memes les dieron una ventaja adaptativa también extenderán más su genes, aunque mucho más lentamente de lo que se continuaran extendiendo los memes seleccionados.
Resumiendo, el mismo principio de selección natural, que Darwin formuló, explica la evolución cultural de los humanos, los cuales son resultado de la coevolución genes-cultura. A diferencia de otros animales, se podría hablar de un fitness genético y un fitness social o cultural, pero ambos forman parte del fitness evolutivo que hace tan singular la biología de la especie humana.
Pero tampoco nos dejemos llevar por un exceso de triunfalismo, pues sólo a partir de Darwin se ha comprendido que no somos la “especie elegida”, sino una especie única entre otras muchas especies únicas, aunque eso sí maravillosamente inteligente.