Por Aristarco el Bolchevique (julio 2002)
Lo
que sólo los más pesimistas temían ha ocurrido, los miedos
del pasado han retornado, lo que creíamos extinguido nos gobierna a todos.
Inocentemente pensábamos que en España se habían sofocado
los poderes oscuros de la vieja derecha real, esa derecha que acabó con
la última república mediante las armas y mantuvo un reinado de
terror durante 40 años. Sólo ahora, cuando ya es tarde, lo comprendemos
todo: José María Aznar es en realidad el Lord de los Siths, también
conocido como Darth Aznar.
La supuesta democracia española permanecía adormecida. Los muchos años de gobierno de unos falsos socialistas, corruptos y vendidos al capital, provocaron que el pueblo español dejara de distinguir el bien del mal. En este depravado escenario, el Señor Oscuro no tuvo problema para manipular el sistema y ascender al poder ocultando sus verdaderas intenciones. Fue fácil, el sufrido ciudadano español pensó, con cierta razón, que peor que con el PSOE no podían ir las cosas.
Desgraciadamente Lord Aznar tenía sus propios planes. Hábilmente ha estado seis años dando una imagen de moderado centrista mientras muchos defendíamos que, a pesar de la tradición ideológica de su partido, no estaba llevando a cabo ninguna barbaridad mayor que las que perpetró el PSOE. Ciertamente, no era fácil superar a Felipe González, un hombre sin escrúpulos que no dudó para nada en coquetear con la banca, en montar el GAL ni en inventar las Empresas de Trabajo Temporal.
Sin
embargo, en su tenebroso despacho de Moncloa, Lord Aznar esperaba su momento
mientras profundizaba en sus estudios del lado oscuro de La Fuerza, los cuales
le llevaron a la pavorosa conclusión de que él sería capaz
de aunar en una sola ideología la trasnochada derechona tradicional con
el no menos trasnochado ultraliberalismo. Ese era el momento de salir a relucir,
él iba a ser más derechista que nadie y más neoliberal
que nadie. Él era Darth Aznar y su carrera no iba a pasar inadvertida.
Lord Aznar ya muestra su verdadero cariz, llamando vagos a los parados y calificando de criminales a los inmigrantes. Inventa decretazos laborales, modifica la educación de un plumazo y elabora leyes para prohibir partidos políticos. El Señor Oscuro utiliza la apisonadora de su mayoría absoluta para crear una nueva España Grande y Libre, en la que los trabajadores han de doblegarse a la sombría voluntad de los espantosos asociados del Lord: los empresarios. Ha comprendido que todo ataque contra sus ideas es en realidad una agresión contra España, porque él es España, esa España inquebrantable y separada del resto del mundo que en realidad sólo existe en la mente de este temible caudillo.
Darth
Aznar no deja las cosas al azar y ya piensa en su sucesión. Entre sus
múltiples aprendices todavía no se sabe quien será el encargado
de continuar su magna labor. Su partido no tiene ni voz ni voto, él se
reserva el derecho de designar cuándo y como crea conveniente a su heredero.
Los peores agoreros consideran que Darth Aznar se sucederá a sí
mismo, pero otras voces no descartan que tal vez tenga la vista puesta en algo
más elevado, es posible que con la ayuda de sus aliados Blair y Berlusconi
se encuentre trazando planes para escalar en la Unión Europea.
Lord Aznar es peligroso y hay que pararle los pies cuanto antes.