MATERIA DE ESTRELLAS
Por Aristarco el Bolchevique
El
ser humano se puede analizar desde muchos puntos de vista, y no han sido pocos
los teóricos que lo han hecho, cada uno desde su perspectiva, ya sea
biológica, psicológica, sociológica, filosófica
o incluso económica. Todos ellos han realizado una labor encomiable en
ese difícil camino que lleva a definirnos como lo que somos. Sin embargo,
yo creo que la mejor explicación de la esencia humana nos llega de la
rama de la ciencia más insospechada para tal menester, nos llega de la
astronomía.
El eminente científico y divulgador Carl Sagan dejó para la posteridad la frase: "Somos materia de estrellas que piensa sobre las estrellas". Es una hermosa definición, casi se podría decir que es inmerecida para unos vulgares primates que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a destruir el planeta Tierra, del cual hemos surgido, del cual dependemos y con el cual compartiremos destino.
Esa definición de Carl Sagan, además de contar con una gran carga poética y de ser estéticamente brillante, tiene una base científica muy sólida. El origen del ser humano se halla en las estrellas, por la simple razón de que todos lo elementos químicos son creados en las mismas.
El universo, entendiendo como tal el conjunto de materia, tiempo y energía
en que vivimos,
nació hace unos quince mil millones de años, a consecuencia de
un fenómeno que todavía se está estudiando y al que se
llama Big Bang o Gran Explosión. A partir de ese acontecimiento, la materia
resultante se fue condensando en formaciones cada vez más complejas.
Al principio sólo había quarks, unos corpúsculos que fueron
uniéndose entre sí para dar lugar a las llamadas partículas
subatómicas, de las cuales los representantes más conocidos son
los protones y los electrones.
Dichas partículas tenían una estructura según la cual estaban llamadas a asociarse. Un electrón y un protón se ensamblan y se convierten en un átomo de hidrógeno. El universo llegó a un punto en que consistía en un conjunto de átomos de hidrógeno que, a causa de la Ley de la Gravedad, se acabaron comprimiendo en grandes grupos dando así lugar a las primeras estrellas. Estas se unieron en inmensas agrupaciones estableciendo las galaxias.
Las estrellas se mantienen brillantes en el firmamento porque el hidrógeno del que están compuestas se fusiona, átomo a átomo, para dar lugar a helio, como resultado de los fuertes campos gravitatorios que operan en su interior. Ese proceso conlleva una liberación de energía considerable. Se podría conseguir el mismo efecto de manera controlada, aplicando la suficiente presión sobre una cantidad significativa de hidrógeno para obtener energía utilizable en nuestra sociedad. La bomba atómica de hidrógeno es un ejemplo viviente, y ya ha habido experimentos que han demostrado que es viable como alternativa a las energías contaminantes que están al orden del día entre nosotros. Por desgracia, los capitalistas no creen que sea el momento de explotarla y los políticos en el poder están vendidos y no opinan sobre el tema.
Llegado un momento en los núcleos estelares, el helio creado a partir
del hidrógeno se fusiona a su vez en carbono, liberando aún más
energía, y este es el principio del fin. Tras la dilatación
provocada por su aumento de temperatura, la estrella vuelve a contraerse, se
va apagando lentamente y deja de brillar. Sin embargo, cuando la acumulación
de hidrógeno tiene el tamaño suficiente, a partir de unas tres
veces la masa de nuestro Sol, las potentes fuerzas gravitatorias de sus entrañas
van más allá, y la materia se sigue condensando en elementos cada
vez más complejos, hasta que llega un instante en que el calor resultante
de las sucesivas fusiones hace estallar las capas exteriores de la estrella,
dando lugar al fascinante fenómeno llamado supernova. A su vez, el núcleo
se colapsa y da lugar a objetos no menos fascinantes, de forma que dependiendo
del tamaño inicial de la estrella surgirá un púlsar o un
agujero negro.
De esta manera, esos campos de cultivo que son las enormes estrellas, explosionan emitiendo más luz durante unos momentos que la de toda una galaxia, y la materia que se ha fraguado en su interior se extiende y origina nuevas estrellas más adelante.
Y llegó un momento en que en alguna parte, no especialmente interesante,
de una galaxia
no
especialmente grande, se formó una estrella no especialmente brillante,
y en ese proceso la materia más pesada acabó en el exterior y
dio lugar a planetas. Uno de ellos resultó ser un paraíso y en
él apareció la vida, la cual evolucionó y se multiplicó
en millones de especies, una de las cuales obtuvo capacidad para pensar sobre
las estrellas. Esa estrella fue llamada Sol por los habitantes de ese planeta,
al que ellos mismos llamaron Tierra
Así pues, a todo esto se refería Carl Sagan cuando dijo: "Somos materia de estrellas que piensa sobre las estrellas". Sagan no se quedó ahí y dijo más. Como consecuencia inevitable llegó a la conclusión de que: "Somos ciudadanos del Cosmos".
Tal vez a los nacionalistas trasnochados y a los patriotas recalcitrantes les vendrían bien unas mínimas nociones de astronomía. Tal vez verían las cosas con un poquito más de perspectiva.