EL SEÑOR X SE BAJÓ AL MORO

Por Aristarco el Bolchevique (mayo 2002)

Lógicamente, si menciono al Señor X no me estoy refiriendo a un integrante de la Patrulla X, un grupo de mutantes de cómic que usan sus superpoderes para combatir el mal. El Señor X también cuenta con superpoderes, pero son de otra índole. Entre ellos observamos la capacidad de desintegrar derechos laborales con su mirada o la facultad para teletransportar las empresas importantes: un día estaban en el patrimonio del estado y al siguiente en la bolsa de los capitalistas más indeseables.

Tampoco estoy hablando de Malcom X, quien fue uno de los más importantes líderes negros de Estados Unidos y luchó contra las humillaciones sufridas por su raza. La única minoría por la que ha luchado y luchará el Señor X es aquella compuesta por grandes empresarios, banqueros y demás calaña de explotadores.

Ni mucho menos me refiero a algún mecenas del Cine X. El Señor X dirigió numerosas películas, financiadas con su productora Filesa, pero eran de otros géneros. Consiguió sonados bombazos de taquilla, y sus principales éxitos fueron “El hombre que mentía demasiado”, “Pactando con Lobos”, “Salvar al Soldado Reagan”, y esa obra de culto para muchos titulada “Star Gals”

En realidad, hay que hacer memoria y recordar que se llamó Señor X al hombre supuestamente no identificado que organizó el GAL desde la sombra. Por tanto, ese apelativo sólo podía caer sobre alguien muy concreto, sobre aquel de quien se dijo: “por acción u omisión ha sido el principal responsable del GAL”. Evidentemente, el individuo en cuestión es el amigo Felipe González, el mayor cáncer que hemos sufrido por aquí desde la muerte de Franco.

Felipe González se fue a Marruecos de fin de semana a principios de marzo, y en este dibujito del mapamundi llamado España se montó la de Dios. Los grandes medios de manipulación afilaron sus cuchillos, los políticos se rasgaron las vestiduras y la actualidad se atestó con el tema durante varios días. Ya estaba servida la función y era una excusa tan válida como cualquier otra para desviar la atención de los verdaderos problemas con el reino africano.

Ese traidor a la izquierda, ese vendido al capital, ese impulsor de banda armada, no necesitó cruzar el estrecho en patera en ninguna de las dos direcciones. No obstante, ocupó más espacio en los medios que el drama humano cotidiano sufrido por miles de ciudadanos, que se juegan la vida viniendo a Europa en busca de una vida digna. Por desgracia sólo consiguen la expulsión o la explotación, cuando no mueren en el anonimato y ante la indiferencia generalizada.

Los gobernantes dictatoriales de Marruecos son amigos personales de González, y sus últimos reyes han sido llamados hermanos por el esperpento que hace de Jefe de Estado a este lado del estrecho. Sin embargo, tanto Felipe como Juan Carlos se llenan la boca continuamente con las palabras “Democracia”, “Libertad” y “Derechos humanos”, haciéndolas perder fuerza y significado cada vez que las mencionan

No sé si el pueblo español tiene lo que se merece al contar entre sus personajes representativos con elementos del calibre de Felipe, Aznar o el Rey Juan Carlos. Pero seguro que el pueblo marroquí no se merece seguir sufriendo con el beneplácito de dichos sujetos.

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