I) ANTECEDENTES

     A) La Olimpiada Popular.

     Ya en Julio de 1936 se notaba en Barcelona una mayor abundancia de rostros extranjeros. Por muchos rincones de la ciudad se podían ver numerosos carteles que anuncian un curioso evento deportivo al que se llamará "Olimpiada Popular", "Semana Popular de Deportes y de Folklore", "Olimpiada Roja " e incluso la "Espartaquiada".

      Los deportistas que van a intervenir en ella no son atletas normales, a su llegada a la estación o al puerto saludan con el puño en alto. Éstos son los atletas populares, que venidos de todas las partes del mundo, van a tomar parte en una especie de "contra-juegos", que tratarán de oscurecer ante el mundo los Juegos Olímpicos que van a celebrarse en el Berlín de Adolf Hitler.

     Este simple acontecimiento "deportivo" no tendría la mínima importancia si no fuera porque estos primeros atletas, que fueron sorprendidos por los acontecimientos del 18 de Julio, formarán los primeros voluntarios extranjeros en los ejércitos republicanos.

      Destacaban sobretodo alemanes, italianos y polacos antifascistas exilados o escondidos de los regímenes autoritarios de sus países. Para comprender el ambiente de estos días en la ciudad condal creo que es de reseñar el titular de La Vanguardia del 24 de Julio: "Es tal el entusiasmo que la causa republicana ha despertado en estos atletas, que muchos de ellos se han alistado en las milicias populares, saliendo para Zaragoza y otros puntos". Como anécdota destacar a Jaccod, austriaco que  fue el primer extranjero muerto en nuestra guerra el mismo 19 de Julio en la toma de algún cuartel militar sublevado.

     Así pues, la inauguración de La Olimpiada popular, que debía haber tenido lugar precisamente en ese día, era sustituida por una lucha callejera. La competición fue suspendida, sin embargo cumpliría el fin para el que fue organizada pues tenía como misión ser un saco de pólvora para la situación política española del momento. En este sentido está claro que nadie pensaba en una guerra de tres años pero si en una posible Revolución, lo que nos da a pensar en que posiblemente no fueran todos "auténticos atletas".

    Por eso no es extraño cuanto después ocurrió: El que si bien muchos se marcharon inmediatamente a sus puntos de origen, otros se quedaron aquí, bien en la retaguardia, bien en dirección al frente.

B) Los Primeros Contingentes Extranjeros.

"Las Centurias"

     A estos últimos se fueron uniendo pequeños grupos, que al calor del eco mundial de los acontecimientos españoles, se decidieran a cruzar la frontera. Solían salir desde la estación parisina de Austerlitz hasta la frontera catalana; ya desde Puigcerdá y en contacto con guardias anarquistas y sindicalistas de la F.A.I. y la C.N.T. se dirigían a Barcelona. Se puede decir que estos fueron los primeros auténticos internacionales.

     Estos grupos se les podría diferenciar según entrasen por la frontera catalana o por la vasca y que ante la división geográfica del territorio gubernamental lucharán en el frente cantábrico o en el aragonés.

     Parece segura la formación de dos contingentes germanos, los dos puestos a la sombra del revolucionario alemán perseguido por Hitler, Ernest THAELMANN. El primero, muy exiguo, parte hacia el frente el 23 de Julio; el otro, más numeroso, es dirigido por HANS BEIMLER, antiguo diputado del Reichstag. Más tarde ambas se fundirán en la Centuria Thaelmann, a la que se incorporará el novelista Arnold Vieth von Golssenau, más conocido por "Luiding Renn".

     En Barcelona se formarán tres grupos italianos. Uno, reducido sale hacia el frente con una de las primeras columnas catalanas. Los otros dos formarán las centurias Giustizia e Libertà, psicológicamente anarquista, aunque mandada por el socialista Carlo Rosselli. Ya en septiembre la centuria Gastone Sozzi, con Gotardo Rinaldi y el capitán Francesco Leone.

     Los franceses y belgas se agrupan alrededor del nombre simbólico de Commune de Paris, o simplemente Paris.

     Los húngaros estarán bajo la sombra evocadora del revolucionario Rakosi, los ingleses bajo la de Thomas Mann mientras que un conjunto de eslavos y magiares estarán bajo la antorcha del extremista polaco Dombrowski.

     Militarmente estos grupos carecían de verdadera eficiencia para la guerra en campo abierto, a excepción de la Thaelmann que se caracterizó por su disciplina. Al acabar el verano pululaban a todo lo largo del frente aragonés, y en las más diversas columnas; pero quizás fuesen las formadas por los socialcomunistas de las J.S.U.C ( Juventud socialista unificada de Cataluña) y el P.O.U.M.(reducto Trotskista) las que reunían más extranjeros aunque de una forma un poco eficiente.

     Otros grupos extranjeros, menos conocidos quizás por su significación política anarquista, fueron el Batallón Malatesta o Batallón de la Muerte, formado por italianos refugiados en Francia y que, al desfilar por Barcelona causó una fuerte impresión por su magnífica uniformidad. Sin embargo el batallón quedó aniquilado en Huesca.

     Pero no todos los primeros internacionales estuvieron en el frente de Aragón. Así, cuando las primitivas y diminutas columnas navarras tratan de llegar a San Sebastián y cortar la frontera, chocaron con algunas gentes extrañas. Dolores Ibárruri habla de "un pequeño grupo de comunistas franceses, belgas e italianos, abanderados de la solidaridad internacional", cifrándolos en unos 208, lo que parece un poco exagerado. Estudios más recientes estiman el número de hombres en un centenar como máximo, destacando el jefe militar "Papá" Allemand.

     También quedó registrada la presencia de los internacionales en el desembarco de capitán Bayo en Mallorca, a través de la centuria Tchapaiev, al frente de la cual aparecían los nombres de los comunistas Rösle y Brugères, que habían cruzado la frontera en los primeros días del alzamiento.

     En el centro la figura extranjera más destacada en el verano del 36 es la del italiano Fernando de Rosa, jefe del batallón socialista Octubre, donde figuraban de asesores los extranjeros Mirko Turkovic(yugoslavo) y Bianchi(italiano). En septiembre se localizarían las centurias Gastone Sozzi y Commune de Paris, que ya conocemos por tierras de la actual Castilla y la Mancha. Destacaron en el frente de Talavera, Toledo y San Vicente.

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     Estos grupos entendían la guerra como una revolución más o como una lucha callejera, caracterizados por unos perfiles imprecisos pronto quisieron los altos mandos incorporarlas en las primeras brigadas internacionales que se organizaron.

     Sin embargo tan sólo la Thaelmann y la Gastones Sozzi fueron incorporadas a la disciplina brigadista; la inmensa mayoría de los primeros extranjeros prefirió guerrear por su cuenta, resistiéndose a inscribirse seguramente por poseer una mentalidad rebelde a todo encuadramiento.

     El 19 de Junio de 1937 el Jefe del Estado Mayor Central, Vicente Rojo, dispuso que todos los extranjeros deberían quedar inscritos en la Brigadas Internacionales a excepción "de alguna unidad no internacional que forme un núcleo grande de extranjeros, en cuyo caso podrá el jefe de aquélla solicitar su continuación".

     Esta orden no debió ser muy obedecida pues la cifra de internacionales incontrolables en retaguardia era "sensiblemente igual que la de combatientes".

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