EL ORIGEN DE LA DIVERSIDAD CULTURAL HUMANA.

Por Plinio el Insurrecto (Septiembre 2002)

En estos tiempos de globalización, sigue siendo un hecho que la especie humana es muy diversa culturalmente. El termino antropológico de cultura se define como el conjunto de elementos que caracterizan y diferencian a unas sociedades o comunidades humanas respecto de otras. Estos elementos se podrían resumir en la lengua, conocimientos, técnicas, artes, costumbres y usos, valores y pautas de comportamiento. ¿Por qué tal diversidad de culturas?. La respuesta nos la puede dar, como no, la aproximación evolutiva.

Los humanos somos una de las especies animales que habitan casi todos los ambientes y regiones geográficas de la tierra. Es obvio que cada vez que un grupo de humanos colonizaba por primera vez un determinado hábitat, las personas se enfrentaban con los problemas de satisfacer las necesidades básicas. Se enfrentaban con la necesidad de producir alimentos, cobijo, herramientas y máquinas, y de reproducir las poblaciones humanas dentro de unos límites establecidos por la biología y el medio ambiente. Estos límites naturales, son los que determinaron que forma de vida eran más apropiados a cada entorno. Del conjunto de posibles formas de satisfacer necesidades básicas, cada entorno seleccionaba cual eran más beneficiosas en ese determinado hábitat. Esta selección natural actuaba a través de la acumulación gradual de rasgos útiles por medio de un proceso de observación y de prueba y error.

La forma de procurarse el alimento nunca es igual en unos ambientes que en otros. Exactamente, y de la misma forma, el medio ambiente natural condicionaba el tipo de vivienda o vestimenta. Es obvio que no se necesita lo mismo si se vive en los trópicos que si se vive en las zonas templadas frías; igual que no es lo mismo vivir en un valle de los Alpes que en el desierto del Sahara. Así, todavía hoy en día, podemos ver que las poblaciones que habitan ecosistemas muy estables, como son las selvas ecuatoriales, son en su mayoría sociedades nómadas o seminómadas de cazadores-recolectores. Estos grupos humanos no han desarrollado un sedentarismo ni una verdadera agricultura, y además, apenas han cambiado culturalmente desde hace miles de años. Por el contrario, aquellas poblaciones que habitaban los ecosistemas más cambiantes e inestables en recursos del planeta son aquellas que dieron lugar al sedentarismo, la agricultura, la ganadería, las ciudades, y en definitiva, a las grandes civilizaciones. La forma en que las necesidades básicas eran satisfechas en función del hábitat ocupado, condicionó la estructura social del grupo, los comportamientos, las costumbres, las ideas, las creencias, y por supuesto los conocimientos adquiridos a través del proceso de ensayo-error.

Como además poseemos un lenguaje articulado, los conocimientos adquiridos eran transmitidos rápidamente de una generación a otra y de un grupo a otro. Los humanos somos animales con una alta movilidad, por lo que los conocimientos generados en un medio ambiente particular rápidamente eran transmitidos, por medio de la emigración, a otros grupos que vivían en hábitats diferentes. No todos los conocimientos que venían de fuera eran útiles; algunos eran desechados directamente puesto que no tenían aplicabilidad en un determinado entorno, otros eran modificados a las necesidades impuestas por el entorno natural y algunos pasaban a englobar la sopa de conocimientos que una determinada comunidad ya manejaba. Exactamente lo mismo ocurriría con las ideas, las creencias, los valores, las costumbres, etc.

Este proceso resultó en una elevada diversidad de formas de vivir, las cuales no son estáticas o inamovibles sino que evolucionan a lo largo del tiempo en función de los cambios en el entorno. Entorno que ya no es sólo el medio ambiente natural, como en origen, sino que es también un entorno social e ideológico. Este entorno social tuvo su germen en las adaptaciones al medio ambiente y en los conocimientos obtenidos del mismo. Además, debido a que los humanos tenemos la capacidad de crear tecnología, podemos modificar el medio ambiente que nos rodea, siendo por tanto un agente de cambio en los ecosistemas. Si ha esto le añadimos que la base social, consecuencia en un primer momento de las presiones selectivas impuestas por el hábitat, ha evolucionado hasta lo que llamamos cultura de un pueblo y esta cultura evoluciona con el paso del tiempo, tenemos que las presiones selectivas que afectan al individuo humano se encuentran fundamentalmente en nuestro entorno social y cultural, y no en el medio ambiente.

En resumen, podemos decir que el origen de la diversidad cultural humana es el resultado de las diferentes adaptaciones a los diferentes ambientes que ocupamos. Las particularidades culturales no surgieron de las ideas y otros aspectos mentales o espirituales de la vida humana, como los valores, la religión y el arte. Al contrario, las causas más probables de variación en los aspectos mentales o espirituales de la vida humana fueron las variaciones en las presiones naturales que afectaban a la forma en que las personas se enfrentaban con los problemas de satisfacer las necesidades básicas de un hábitat particular.

Opina sobre este artículo