LOS KURDOS: HISTORIA DE UN PUEBLO OLVIDADO.

Por Plinio el Insurrecto (Septiembre 2002)

Casi todo el mundo ha oído alguna vez hablar del Kurdistán y del conflicto kurdo. Sin embargo es muy poca la información que la opinión pública recibe sobre cual es la problemática y los procesos históricos de otros pueblos, como los kurdos, que sufren muchas de las desigualdades que conducen a muchos de los conflictos actuales.

Cuando se hace referencia al pueblo kurdo es importante tener en cuenta dos cuestiones fundamentales: en primer lugar que representan la más numerosa minoría étnica sin estado del mundo (aproximadamente 22 millones); y en segundo lugar que, como pueblo, llevan décadas sobreviviendo a políticas de exterminio, lo cual hace que la historia de este ancestral pueblo sea la historia de una resistencia.

Los kurdos (parte de la gran familia de pueblos indoeuropeos) se asentaron en el espacio que actualmente ocupan hacia el 2500 A.C. El antiguo Kurdistán, es una región del suroeste de Asia que engloba territorios de distintas naciones: Irak, Irán, Turquía, Armenia, Siria (actualmente a esta región se llama “el gran Kurdistán”); espacio definido por las zonas montañosas formadas especialmente por los montes Taurus (sur de Turquía), Zagros y Elburz (suroeste y noroeste de Irán). La población actual asentada en el Kurdistán sería de unos 20 millones como pueblo kurdo. La mayor población se encuentra en Turquía (unos 15 millones de habitantes), país que, por cierto, es uno de los más férreos a la hora de actuar contra este pueblo.

En lo esencial, la estructura social de los kurdos está basada en clanes; tipo de organización social que actuó de freno para las revoluciones nacionalistas. Estos pilares de la estructura social llevaron a que la sociedad kurda fuera económicamente autosuficiente y que se mantuviese aislada (y cerrada) a todas las transformaciones que en el Oriente Medio se iban produciendo a lo largo de la historia. Se podría decir que al mundo moderno de la construcción de los Estados-Nación, el pueblo Kurdo llegó con una estructura social que no le permitió desarrollar o, mejor dicho, cumplir un proyecto nacionalista.

Las raíces de las actuales políticas represivas del pueblo kurdo se remontan a después de la Primera Guerra Mundial, de 19l5 a 1925, cuando se da un proceso de lucha por el reparto del Kurdistán. En 1925 se produce ampliación kurda del estado de Irak, se crea la Irak Petroleum Company con participación de EEUU, Gran Bretaña y Francia para el negocio petrolero. Los distintos estados fueron maniobrando con el pueblo kurdo según sus intereses, haciendo y deshaciendo sobre sus territorios, sobre sus riquezas, sin que estos fueran consultados. Las políticas represivas produjeron una gran cantidad de exiliados, refugiados y una fuerte emigración hacia Europa, sobre todo a Alemania (que cuenta con casi 1.000.000 de habitantes de etnia kurda) también a Italia, Francia, Suecia, EE.UU y Australia.

Pero, ¿por qué históricamente el pueblo kurdo ha sido perseguido? En el plano económico, el territorio del Kurdistán es una zona rica en recursos naturales, como el agua y el petróleo, así como también en grandes extensiones de robles, zonas de pastoreo y es una de las mayores zonas cerealistas de “oriente medio”, además de ser una zona de encuentro entre tres continentes y sus rutas comerciales. El subsuelo kurdo está considerado como una de las mayores reservas petrolíferas de Oriente Próximo: del territorio kurdo de Turquía se extrae la totalidad del petróleo de este país; en la zona de Irak, las reservas representan el 40% del total de la nación y en Irán son sólo el 10 %, pero en esta misma zona se ha localizado una de las principales bolsas de gas natural del país; de la zona kurda de Siria se extrae la totalidad del petróleo nacional.

En el plano político, es la consecuencia de estas riquezas, la que da origen a los conflictos y puja de intereses regionales y mundiales. Entonces, la respuesta a la pregunta inicial es sencilla: los kurdos están ocupando un territorio en una zona codiciada históricamente por diversas potencias, primero regionales y luego, en el siglo XX y XXI, mundiales.

El más claro ejemplo de represión contra este pueblo se encuentra en la política del estado Turco, la cual antes de la lucha armada ha consistido en despoblar las zonas del Kurdistán. Esta estrategia que utiliza a la tierra como instrumento de guerra junto con la guerra propiamente dicha, fomenta la inmigración kurda hacia las metrópolis turcas y europeas, después de años de sistemática destrucción de casas y aldeas enteras. Se calcula en 30000 las personas asesinadas desde 1984 a la actualidad, en millones los habitantes que emigraron y en cerca de 3000 las aldeas y pueblos destruidos, por lo cual se puede hablar de un etnocidio vigente en el tiempo.

Frente a esta represión, los kurdos se han organizado en una serie de partidos y organizaciones que luchan, tanto políticamente como militarmente, por sus derechos como pueblo.

El partido mas fuerte es el P.K.K. (partido de los trabajadores del Kurdistán) en Turquía, fundado en 1978 y que en 1984 impulsó la organización de guerrillas. Mantiene posiciones de izquierda revolucionaria, aunque respeta escrupulosamente las tradiciones culturales y religiosas del pueblo kurdo. Propugna un estado federal compuesto por turcos y kurdos, y desde 1995 organiza un parlamento kurdo en el exilio: el P.K.E., proclamado en dicho año en La Haya.
Es la única representación internacional del pueblo kurdo y según su texto fundacional representa a la diáspora kurda de Europa occidental, de la ex URSS, de EEUU y de Australia. Esta compuesto por miembros del FLNK (Frente de liberación nacional del kurdistán y brazo político del PKK), del H.A.D.E.P. (representantes del movimiento islámico no fundamentalista), intelectuales, mujeres y personalidades independientes. Su inmensa mayoría procede del Kurdistán turco y se auto afirma solidario con el PKK. El P.K.E. tiene como objetivo conseguir, con el apoyo internacional, el cese del fuego en Turquía y negociar una solución política del conflicto.

En el caso de Irak, la situación de los kurdos es parecida aunque, con algunos matices propios de la historia de lucha kurda en este país, su relación con el estado es diferente. El régimen iraquí reconoce la existencia, a diferencia de Turquía, de un pueblo kurdo y puede admitir incluso un sistema autonómico siempre que quede supeditado al gobierno nacional. Las principales fuerzas kurdas en Irak son: el P.D.K. (partido democrático del kurdistán) de centro izquierda, y el UPK (unión patriótica del Kurdistán).

La política Siria fue siempre más abierta al diálogo y al entendimiento con los kurdos. Incluso en 1998 el Pte. Assad llegó a ceder a algunas demandas. Al ver
la postura Siria, Turquía firmó con ella un acuerdo económico: pero Siria debía dejar de apoyar al PKK.

En los últimos años los gobiernos de Siria, Turquía, Irak e Irán están cada vez más unidos en su política de persecución y represión contra los kurdos. Negociaciones como estas están siendo alentadas por los aliados occidentales para evitar la “Balcanización” de los países de Oriente Próximo. De cara a la opinión pública los gobiernos occidentales actúan con un doble lenguaje: por un lado instan a una solución política y, por otro, abastecen de todo tipo de armamento para frenar al movimiento. Un ejemplo de ello son los EEUU, que a través de su secretaría de defensa declara que "EEUU apoya los esfuerzos hechos en territorio de Turquía para reducir los efectos de este conflicto sobre la población civil” y, por otro lado, provee actualmente el 85 % de importaciones de armas de Turquía, gran parte de las cuales se utiliza para reprimir las revueltas. Por lo tanto, la ayuda que los kurdos pueden esperar ya no va a provenir de alianzas coyunturales. El miedo a la alteración del equilibrio actual de la zona, a una reconstitución de las fronteras posteriores a la 1ª Guerra Mundial, y los intereses estratégicos y petrolíferos han tenido mucho que ver con la situación actual del pueblo kurdo.

El caso del pueblo kurdo es extrapolable a muchos de los conflictos actuales, que tienen su origen en la política represiva sobre ciertas etnias o pueblos. En el caso de los kurdos, la política represiva se manifiesta principalmente sobre la cultura. Se los niega como pueblo, es decir se los niega en la lengua, en las costumbres, en la vida política e intelectual, se censuran sus producciones literarias, artísticas, y su prensa.

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