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UN INEPTO LLAMADO
BUSH Por
Aristarco el Bolchevique (Septiembre 2002)
Todos recordamos
la manera en que George Walker Bush ganó las elecciones en su país.
Dejando al margen las sospechosas irregularidades del recuento de votos
en Florida, la estrategia de Bush se basó en sacar partido de su
imagen de tipo campechano. Entre el pueblo norteamericano vende más
alguien con cara de tonto y argumentos simplones que un intelectual como
era Al Gore, quien intentaba disimular su cultura en los últimos
días de campaña. Creo que esto define de sobra tanto al
ciudadano medio estadounidense como a los políticos que le han
llevado a ese estado de necedad.
Para algunos no estaba
claro si era una estrategia de marketing o si realmente Bush no daba más
de sí. El tiempo nos ha dado la razón a los que pensábamos
que el hombre era tan inepto como realmente parecía, y que los
capitalistas habían dado con el hombre llamado a ser totalmente
manipulado, de modo que la política iba a dejar de ser definitivamente
el motor de la toma de decisiones, para pasar a ser los poderes económicos
los exclusivos dueños de los EE.UU.
Su última
lindeza ha consistido en proponer talar los bosques para evitar los incendios
forestales. No voy a malgastar ni una línea en rebatir ese incoherente
argumento, pero voy a aprovechar la ocasión para recordar algunas
otras de las genialidades que ha llevado a cabo hasta ahora este personaje
en cuyas manos ha caído el gobierno de la que desgraciadamente
es única superpotencia mundial.

Bush tiene la intención
de dirigir el mundo desde la Casa Blanca apoyado en un inmenso ejército
y con el deseo de usarlo. Las credenciales que presenta para acometer
tal labor con solvencia y conocimiento de la realidad internacional se
resumen en su incapacidad hasta hace poco para distinguir Eslovaquia de
Eslovenia. El hombre que dirige el planeta no conoce la geografía
de dicho planeta.
Más sangrante
es su decisión de bombardear al pueblo afgano con la intención
de eliminar a los talibanes del poder. No cabe sino preguntarse en que
se basó esta decisión, cuando es conocida la anécdota
de que en la campaña electoral confundió a los talibanes
con un grupo de rock.
No sólo en
política internacional ha dado pruebas de ignorancia absoluta.
También cuando se embarca en asuntos relacionados con la economía
mundial sus meteduras de pata son antológicas. Tras una reunión
con el primer ministro japonés, comentó en la rueda de prensa
que habían conversado sobre devaluación. Esa expresión
de lo irracional del capitalismo llamada Bolsa vivió momentos de
pánico. Hubo que aclarar de manera urgente que de lo que realmente
se había hablado era de deflación.

Cuando se vivió
la crisis energética en California, provocada por la insolvencia
de las compañías privadas del sector, Bush analizó
la situación diciendo: “El problema en California es el resultado
de la falta de plantas generadoras de energía, y de la insuficiente
energía para alimentar las plantas de energía”. Tal
vez este hombre cree que las plantas energéticas producen electricidad
enchufándolas a la red eléctrica.
Es cierto que algunos
de estos ejemplos pueden no ser más que errores al expresarse,
en los que puede caer cualquier ser humano, hasta los más brillantes.
Sin embargo Bush ha caído en tantos que no queda más que
achacarlos a su incompetencia cerebral. Algunos más que he encontrado
por ahí: "Mi gobierno ha estado llamando a todos los líderes
en Oriente Medio para pedirles que hagan todo lo que puedan para parar
la violencia, para decir a todas las partes involucradas que la paz nunca
llegará”; “África es un país que sufre
terribles padecimientos”; “Le diré al país lo
que pienso acerca de él, como ser humano y como persona”;
“Claramente es un presupuesto porque está lleno de números”,
y así un largo etcétera.
Quizá George
W. Bush se definió a sí mismo cuando dijo: "Un montón
de gente no cree que yo pueda hilar una frase. Así es que cuando
fui capaz de hacerlo, las expectativas eran tan bajas, que todo lo que
tuve que hacer fue decir 'Hola, soy George W. Bush”

El peligro real de
todo esto es que si ya Clinton, siendo un hombre inteligente, tuvo las
manos atadas por el capital, y los grupos de presión que operan
en el Congreso y el Senado norteamericanos le impidieron sacar adelante
ninguna iniciativa importante, tales como la sanidad pública o
la reducción de armas entre la población, lo de Bush está
siendo digno de una comedia absurda de Hollywood.
Desgraciadamente
la situación a donde nos puede llevar este individuo no es precisamente
para soltar carcajadas. Los capitalistas pueden campar a sus anchas en
Norteamérica y como consecuencia en el mundo, y no hace falta ser
muy avispado para comprender que un planeta gobernado por las multinacionales
nos lleva a la explotación salvaje del ser humano, a la ruina de
la biosfera y, en definitiva, a la barbarie.
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