EL ERROR NACIONALISTA

Por Heródoto “El Rojo" (Noviembre 2002)

Los momentos actuales, políticamente hablando, parece que están llegando a un punto de inflexión en Euskadi. El ataque del gobierno a Batasuna y todo el entorno del M.L.N.V., la propuesta de estado libre asociado de Ibarretxe y el posible, esperemos que no, enfrentamiento civil de la sociedad vasca, nos hacen tener que reflexionar en muchos aspectos.

No voy a centrarme en las inexplicables acciones del gobierno ilegalizando una organización política, sino en porqué se ha llegado a esta situación, en donde el que más y el que menos todos tienen culpa. Tengo la suerte de visitar habitualmente el País Vasco, además de tener algunas de mis mejores amistades allá, y siempre me sorprenderá lo poco que se parece la vida allí a la impresión que se tiene aquí, con sólo ver y escuchar las noticias de la tele o la radio. La gente es de lo más agradable y sincera que me he encontrado en mi vida y sin embargo dentro de esta sociedad hay un tumor maligno. Creo sin duda que el gran culpable de este embrollo es el Nacionalismo, tanto el vasco como este neoespañolismo constitucional que nos quieren inculcar.

Es deprimente ver un conjunto de asociaciones de todo tipo, culturales, políticas, sociales, que están representadas en el llamado mundo abertzale (que recordemos significa patriota), y que se supone deberían luchar por esa revolución socialista que a veces, cada vez menos, proclaman en sus manifestaciones de todo tipo. Sin embargo, la principal ideología de este movimiento es la independencia de los dos estados que, según ellos, invadieron hace tiempo sus tierras.

Es aquí en donde me gustaría hacer mi principal crítica al nacionalismo vasco. Uno de los elementos que más fácil es manipular es la Historia, y es aquí en donde más decepción me causa este movimiento. Escuchando a cualquier nacionalista vasco (sea de izquierda o derecha) parece como si los “españoles” hubieran conquistado al estado vasco, un estado idílico en donde los pastores sacaban sus ovejitas al campo y vivían felices. Cierto es que la cultura vasca tiene grandes singularidades, en especial el idioma, pero no hay que leer mucho para darse cuenta que realmente han tenido tanta relación con el resto de la península como cualquier otro pueblo. Haciendo un estudio de la Historia Moderna (ir más atrás me parece absurdo) sólo hay que ver que el Señorío de Vizcaya estuvo siempre dentro de Castilla (con Fueros), mientras que el débil reino de Navarra terminó absorbido por Aragón y Castilla, más por problemas dinásticos que por otra cosa. A este respecto siempre me ha hecho gracia las pocas referencias en el mundo nacionalista vasco a la gran cantidad de conquistadores, soldados e intereses económicos vascos que fueron a probar fortuna en América. Recordemos que hasta el S. XVIII los ciudadanos de la Corona de Aragón nunca pudieron ir, pues era exclusivo del Reino de Castilla.

Las contradicciones aumentan cuando ya en el S. XIX surgen las Guerras Carlistas como reacción al modelo Liberal que se estaba imponiendo en España y Europa. Realmente lo que defendían los Carlistas era volver a los modelos medievales de la dinastía de los Habsburgo, ni mucho menos defendían valores que ahora llamaríamos nacionalistas, sino que precisamente su lema Fueros, Patria y Religión era el defendido por todos los reaccionarios conservadores del resto de España.

Especial mención se merece el fundador del P.N.V., el señor Sabino Arana, realmente es vergonzoso que varios partidos llamados democráticos en Euskadi le consideren su ideólogo fundador, y que todavía hoy se le hagan homenajes. Pues bien este vizcaíno simplemente fue un auténtico racista e integrista católico, digno de ser el ideólogo de cualquier régimen fascista y que casi deja como un santo a Hitler, simplemente repugnante.

Otra de las apreciaciones de los nacionalistas que más gracia me hace, sobre todo de los de izquierda, es la alusión a los heroicos “Gudaris” que defendieron a Euskadi de los españoles. Pues bien no sólo muchísimos vascos y navarros lucharon con Franco sino que cuando el ejército del P.N.V. vio que ya no podían defender territorio vasco, decidieron rendirse en Santoña a los fascistas italianos de Mussolini (entre otras cosas porque eran católicos), traicionando además las posiciones de las milicias republicanas que defendían Santander. Habría que recordar que aquí en Madrid resistimos durante tres años a los fascistas con el frente en el borde de la ciudad, sufriendo mucho más que en muchos sitios del País Vasco. Se ha hablado mucho de la represión a los vascos por Franco, pues bien, si exceptuamos la represión cultural (la cual es cierta) y que también se fusilaron curas vascos (ya ves tú que problema), Euskadi sufrió igual que el resto el franquismo. Me enerva cuando parece que el resto del estado somos franquistas (Fatxas) y ellos los grandes sufridores de los 40 años de dictadura. Pues no señores, fue duro para todos.

Con este rollo histórico sólo quería dejar claro que tampoco los nacionalistas pueden lucirse de su pasado. El P.P. representa un estilo de gobierno autoritario y contrapone al nacionalismo vasco el nacionalismo español. El P.S.O.E. tardará lustros en limpiar la imagen de los G.A.L, que dicho sea de paso me parece el peor terrorismo que puede haber, el de estado. Hasta incluso la posición de I.U.-E.B. es a veces desconcertante.

Sinceramente creo que la única solución a este problema es la creación de un Estado Federal en donde cupieran tanto las inquietudes nacionalistas de autogobierno como la del 50% de la población que prefiere tener una relación con el resto del estado español. No hay porqué tener miedo a la palabra “autodeterminación” si es eso lo que quisiera la gran mayoría, pero tampoco los nacionalistas pueden imponer un nuevo estado para ver la Ikurriña (que por cierto es la bandera del PNV en el S. XIX) en la sede de la O.N.U. y justificado por un pasado que realmente nunca existió. Tantos unos como otros deberían dejar sus intereses políticos y particulares y plantearse por fin un modelo que conjugue todas las sensibilidades de todos sus habitantes. Sin duda es difícil pero no queda otra solución.


Así lo vi, así os lo cuento.

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