Los momentos actuales, políticamente
hablando, parece que están llegando a un punto de inflexión
en Euskadi. El ataque del gobierno a Batasuna y todo el entorno del M.L.N.V.,
la propuesta de estado libre asociado de Ibarretxe y el posible, esperemos
que no, enfrentamiento civil de la sociedad vasca, nos hacen tener que
reflexionar en muchos aspectos.
No voy a centrarme en las inexplicables
acciones del gobierno ilegalizando una organización política,
sino en porqué se ha llegado a esta situación, en donde
el que más y el que menos todos tienen culpa. Tengo la suerte de
visitar habitualmente el País Vasco, además de tener algunas
de mis mejores amistades allá, y siempre me sorprenderá
lo poco que se parece la vida allí a la impresión que se
tiene aquí, con sólo ver y escuchar las noticias de la tele
o la radio. La gente es de lo más agradable y sincera que me he
encontrado en mi vida y sin embargo dentro de esta sociedad hay un tumor
maligno. Creo sin duda que el gran culpable de este embrollo es el Nacionalismo,
tanto el vasco como este neoespañolismo constitucional que nos
quieren inculcar.
Es deprimente ver un conjunto de
asociaciones de todo tipo, culturales, políticas, sociales, que
están representadas en el llamado mundo abertzale (que recordemos
significa patriota), y que se supone deberían
luchar por esa revolución socialista que a veces, cada vez menos,
proclaman en sus manifestaciones de todo tipo. Sin embargo, la principal
ideología de este movimiento es la independencia de los dos estados
que, según ellos, invadieron hace tiempo sus tierras.
Es aquí en donde me gustaría
hacer mi principal crítica al nacionalismo vasco. Uno de los elementos
que más fácil es manipular es la Historia, y es aquí
en donde más decepción me causa este movimiento. Escuchando
a cualquier nacionalista vasco (sea de izquierda o derecha) parece como
si los “españoles” hubieran conquistado al estado vasco,
un estado idílico en donde los pastores sacaban sus ovejitas al
campo y vivían felices. Cierto es que la cultura vasca tiene grandes
singularidades, en especial el idioma, pero no hay que leer mucho para
darse cuenta que realmente han tenido tanta relación con el resto
de la península como cualquier otro pueblo. Haciendo un estudio
de la Historia Moderna (ir más atrás me parece absurdo)
sólo hay que ver que el Señorío de Vizcaya estuvo
siempre dentro de Castilla (con Fueros), mientras que el débil
reino de Navarra terminó absorbido por Aragón y Castilla,
más por problemas dinásticos que por otra cosa. A este respecto
siempre me ha hecho gracia las pocas referencias en el mundo nacionalista
vasco a la gran cantidad de conquistadores, soldados e intereses económicos
vascos que fueron a probar fortuna en América. Recordemos que hasta
el S. XVIII los ciudadanos de la Corona de Aragón nunca pudieron
ir, pues era exclusivo del Reino de Castilla.
Las contradicciones aumentan cuando
ya en el S. XIX surgen las Guerras Carlistas como reacción al modelo
Liberal que se estaba imponiendo en España y Europa. Realmente
lo que defendían los Carlistas era volver a los modelos medievales
de la dinastía de los Habsburgo, ni mucho menos defendían
valores que ahora llamaríamos nacionalistas, sino que precisamente
su lema Fueros, Patria y Religión era el defendido por todos los
reaccionarios conservadores del resto de España.
Especial mención se merece
el fundador del P.N.V., el señor Sabino Arana,
realmente es vergonzoso que varios partidos llamados democráticos
en Euskadi le consideren su ideólogo fundador, y que todavía
hoy se le hagan homenajes. Pues bien este vizcaíno simplemente
fue un auténtico racista e integrista católico, digno de
ser el ideólogo de cualquier régimen fascista y que casi
deja como un santo a Hitler, simplemente repugnante.
Otra de las apreciaciones de los
nacionalistas que más gracia me hace, sobre todo de los de izquierda,
es la alusión a los heroicos “Gudaris” que defendieron
a Euskadi de los españoles. Pues bien no sólo muchísimos
vascos y navarros lucharon con Franco sino que cuando el ejército
del P.N.V. vio que ya no podían defender territorio vasco, decidieron
rendirse en Santoña a los fascistas italianos de Mussolini (entre
otras cosas porque eran católicos), traicionando además
las posiciones de las milicias republicanas que defendían Santander.
Habría que recordar que aquí en Madrid resistimos durante
tres años a los fascistas con el frente en el borde de la ciudad,
sufriendo mucho más que en muchos sitios del País Vasco.
Se ha hablado mucho de la represión a los vascos por Franco, pues
bien, si exceptuamos la represión cultural (la cual es cierta)
y que también se fusilaron curas vascos (ya ves tú que problema),
Euskadi sufrió igual que el resto el franquismo. Me enerva cuando
parece que el resto del estado somos franquistas (Fatxas) y ellos los
grandes sufridores de los 40 años de dictadura. Pues no señores,
fue duro para todos.
Con este rollo histórico sólo
quería dejar claro que tampoco los nacionalistas pueden lucirse
de su pasado. El P.P. representa un estilo de gobierno autoritario y contrapone
al nacionalismo vasco el nacionalismo español. El P.S.O.E. tardará
lustros en limpiar la imagen de los G.A.L, que dicho sea de paso me parece
el peor terrorismo que puede haber, el de estado. Hasta incluso la posición
de I.U.-E.B. es a veces desconcertante.
Sinceramente creo que la única
solución a este problema es la creación de un Estado Federal
en donde cupieran tanto las inquietudes nacionalistas de autogobierno
como la del 50% de la población que prefiere tener una relación
con el resto del estado español. No hay porqué tener miedo
a la palabra “autodeterminación” si es eso lo que quisiera
la gran mayoría, pero tampoco los nacionalistas pueden imponer
un nuevo estado para ver la Ikurriña (que por cierto es la bandera
del PNV en el S. XIX) en la sede de la O.N.U. y justificado por un pasado
que realmente nunca existió. Tantos unos como otros deberían
dejar sus intereses políticos y particulares y plantearse por fin
un modelo que conjugue todas las sensibilidades de todos sus habitantes.
Sin duda es difícil pero no queda otra solución.

Así lo vi, así os lo
cuento.