Por Aristarco el Bolchevique
En el mes de agosto explicaba cómo
será el final de nuestro querido planeta Tierra dentro de algunos
miles de millones de años. No obstante, quedaba una puerta abierta:
si sobrevivía a la expansión futura del Sol y no caía
en un agujero negro, podía mantenerse íntegra hasta que
se acabara el propio universo. Porque si algo es seguro es que nada es
eterno, y el universo tal y como lo conocemos no es una excepción.
Trabajo útil, termodinámica
y entropía
La Termodinámica es la disciplina
de la física que trata de de la transformación del calor
en otras formas de energía, y constituye la base para medir la
eficacia de los motores. La primera ley de la termodinámica se
refiere a que la energía no puede ser creada ni destruida, sólo
puede ser transformada.
La segunda ley se puede exponer de
varias maneras, viniendo a decir que en cada transformación de
la energía se pierde parte de su capacidad para crear trabajo útil.
La energía misma no se pierde, puesto que lo prohíbe la
primera ley, se transforma en algo llamado entropía.
Para crear trabajo útil a
partir de un sistema es necesario que este se halle ordenado, y la entropía
mide el desorden de dicho sistema. Un ejemplo muy ilustrativo es el de
la cerilla. La cabeza de una cerilla es un objeto de una naturaleza química
altamente ordenada. Una vez que se enciende se transforma en gases y humos,
algo mucho menos ordenado y de lo que no se puede extraer nada útil.
La entropía ha aumentado considerablemente
al encender la cerilla. Para volver al estado original de la cerilla,
si es que fuera posible, habría que invertir mucho más trabajo
útil del que posteriormente podríamos extraer de su combustión,
y en consecuencia no haríamos sino aumentar la entropía
más aún.

Cada vez que encendemos una
cerilla aumentamos la entropía
del universo y reducimos su capacidad para generar trabajo útil
Por tanto, sucede que en cada proceso
de creación de trabajo útil en cualquier lugar, se produce
un aumento de la entropía del universo y se pierde parte de su
“utilidad”. Algún día toda la energía
del universo se habrá transformado en entropía.
Esto en cuanto a la capacidad del
universo para generar trabajo, crear estructuras y, en definitiva, para
ser útil. En cuanto a su final definitivo como ente hay dos opciones:
Dos posibles escenarios
Como sabemos, la teoría inmensamente
aceptada dice que el universo se originó en una gran explosión,
llamada comúnmente Big Bang. Desde aquel momento,
y como consecuencia del empuje de ese violento nacimiento, se halla en
expansión. Mientras, por otro lado, la materia tiende a atraerse
por la fuerza de la Gravedad, la cual hace que intente contraerse de nuevo.

El universo nació mediante
una gran explosión
La pregunta es si hay bastante materia,
y por tanto suficiente interacción gravitatoria entre todos los
objetos del Cosmos, para frenar la expansión, y la respuesta cada
vez más aceptada es que no la hay. En tal caso viviríamos
en lo que se llama un universo abierto.
Sin embargo, no se descartan sorpresas.
Se sigue buscando materia que haya escapado hasta ahora a nuestros instrumentos
de observación y que podría cambiar las cosas. Es la llamada
materia oscura, y hablaré de ella en otra ocasión.
Si la gravedad vence a la expansión viviríamos en un universo
cerrado
Así las cosas, hay dos posibles
finales según el universo sea cerrado o abierto.
Final de un universo cerrado
Tras una expansión cada vez
más lenta, el universo comenzará una fase de contracción,
pasando por las mismas fases que experimentó en su crecimiento
pero en orden contrario.
Según una curiosa teoría,
llegados a este punto los acontecimientos se sucederán en sentido
inverso a como se vivieron en los tiempos de expansión, es decir,
y por poner algunos ejemplos cercanos: en lugar de nacer saldríamos
de nuestras tumbas y tras una vida antagónica a la normal volveríamos
al útero de nuestras madres; la lluvia sería hacia arriba
y el alimento saldría de nuestro estomago en lugar de ser ingerido;
los goles saldrían de la portería de fútbol en lugar
de entrar.
Esto supondría que la entropía
también funcionaría al revés, de forma que comenzaría
a disminuir, invirtiendo la segunda ley de la termodinámica. Lógicamente,
esta teoría no es fácil de comprobar experimentalmente.
Sea como sea, el universo volverá
a contraerse en un único punto, en un proceso que se suele denominar
Big Crunch, algo así como gran crujido, y se cree
que con posterioridad volvería a renacer en una nueva explosión.
Esto sería lo más parecido a un universo eterno, con sucesivas
“muertes” y “nacimientos”

Un universo cerrado crecería
y volvería a contraerse
Sin embargo, y como ya he dicho,
este escenario parece cada vez más descartado
Final de un universo abierto
Los cálculos más recientes
indican que dentro de aproximadamente un trillón de años
(un 1 seguido de 18 ceros) la materia de las galaxias habrá sido
absorbida en su gran mayoría por gigantescos agujeros negros, por
lo que el cielo estrellado del que disfrutamos ahora en las noches claras
habrá dejado de existir.

La materia acabará en
agujeros negros supermasivos como el de esta representación
La poca materia que escape a esto,
mucho tiempo después, dentro de 100 billones de trillones de años
(un 1 seguido de 32 ceros) habrá ido sufriendo un proceso según
el cual sus principales componentes, los protones, se descompondrán.
Este es un hecho bastante aceptado, aunque todavía no se ha demostrado
de manera experimental que los protones cuenten con una vida finita, pero
se está en ello
Finalmente, según el eminente
físico Stephen Hawking, también los agujeros
negros tienen un final, dado que emiten radiación que les va restando
masa, y llegado un momento ni si quiera quedarán estos cuerpos
súper masivos en el universo. Dentro de 1 000 000 000 000 000 000
000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000
000 000 000 000 000 000 000 000 de años (año arriba, año
abajo) no quedará ninguna estructura actual del universo y sólo
subsistirá una radiación cada vez más dispersa y
desordenada. Será el triunfo final de la entropía.
Y este sí que será
el fin de los tiempos. Pero no hay que estresarse por esta causa, no será
pasado mañana.