Premio Lola Mora a Liliana Daunes y a La Rosa de los Vientos, programa de radio producido por la revista América Libre

El 8 de octubre, Liliana Daunes recibió el premio Lola Mora “al mejor programa o comercial de radio o televisión que promueva los derechos de la mujer, incentiva la cooperación y solidaridad entre los sexos, contribuya a la superación de los estereotipos negativos para la mujer, reivindique en general los derechos igualitarios, su cumplimiento en todos los ámbitos y la no discriminación contra la mujer.” El premio fue otorgado por unanimidad por las representantes de organizaciones sociales dedicadas a la temática de la mujer; de la Universidad de Buenos Aires, de los bloques de legisladores, de la Dirección General de la Mujer y la Defensora adjunta de la Ciudad de Buenos Aires especializada en temas de género. Se concedió la distinción al programa "La Rosa de los Vientos", producido por la revista América Libre, y por la trayectoria de Liliana comprometida con el desarrollo de una comunicación con perspectiva de género, y como militante en la defensa de los derechos humanos. El acto contó con la presencia de muchas militantes feministas, de organizaciones de derechos humanos, de amigas de Liliana. Asistió también Aníbal Ibarra, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien hizo entrega de la distinción, y otras autoridades del gobierno porteño. Antes de iniciarse el acto, pretendió ingresar al salón Elena Cruz, legisladora de la Ciudad, pero fue echada por las militantes feministas que recordaron su reivindicación pública de la dictadura militar, y entonaron consignas reclamando “que se vaya”, y recordando que “como a los nazis les va a pasar / a dónde vayan los iremos a buscar”.

Al recibir el premio, Liliana pronunció estas palabras, en las que reivindicó las luchas múltiples de las excluidas, discriminadas y ofendidas por el sistema capitalista y el patriarcado. “Quiero agradecer este premio, en nombre de las muchas mujeres cuyas voces hablan en La Rosa de los vientos. Las niñas que descubren el mundo, las sin razones de la vida, las lógicas terribles que ordenan guerras, invasiones, opresiones... y al mismo tiempo aprenden a reconocer colores y olores, ensayan la ternura, ejercen el deseo. Quiero agradecer, en nombre de las madres y abuelas que enseñan su lección de coraje y rebeldía. De las machis, que guardan el secreto del fuego. De las mujeres que sufren la opresión de género, la violencia cotidiana del patriarcado, y que empiezan a reconocer que hay otra manera de vivir, y empiezan a vivir de otra manera. De las piqueteras, que abren caminos para quienes no aceptan la condena de la exclusión. De las trabajadoras que recuperan sus fábricas y las echan a andar, con o sin permiso .... De aquellas obreras que aún acampan a la intemperie, esperando justicia... De las feministas sin fronteras, tejedoras de sueños inconclusos. De las travestis sin personería todavía, pero con gran personalidad. De las lesbianas que cuidan el derecho a vivir con orgullo su opción sexual. De la mujeres sin tierra, de las zapatistas, de las Tanias tantas veces multiplicadas en la rebelión boliviana. Ojalá que las voces de las mujeres de la resistencia tengan cada vez más espacio en los medios de comunicación masivos, frente a tanta contaminación. Ojalá que el país del 19 y 20 de diciembre que emergió con su ya basta, siga haciendo escuchar sus múltiples voces, diversas, rebeldes. Quiero agradecer a mis amigas queridas, las que están en la calle codo a codo, y hasta se animan y me animan a entrar a este recinto tan dorado. En ellas rindo mi homenaje sencillito a la amistad. En este 8 de octubre, un día necesariamente guevariano, comparto el deseo de que se multiplique el sueño de un mundo nuevo, con hombres nuevos y nuevas mujeres, creando, construyendo y gozando en libertad, en todas las direcciones de la Rosa de los Vientos.

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