El software libre: otra herramienta de lucha ideológica

Vladimir Sebriano

Ponencia presentada en el Seminario Internacional de la Revista América Libre. Santiago de Chile. Septiembre 2003

Me quiero referir en este breve informe a una de las contradicciones internas en el sistema mundo dominado por el capitalismo globalizado.
La contradicción es entre el software libre y el software propietario, entre programadores libres y el grupo de empresas monopólicas representadas por Microsoft, IBM, Oracle, SCO y otras, que cobran suculentos "derechos de uso", por la utilización de programas que se usan en las computadoras de escritorio y servidores.


La encarnizada batalla que se despliega ante nuestra vista es en todo el mundo y a toda hora y va mucho más allá que la lucha por el software, en realidad es la batalla por el control del conocimiento.

El movimiento internacional a favor del software libre cada vez más extendido y de carácter antimonopólico, creo que no está siendo comprendido ni aprovechado por los partidos de izquierda ni las fuerzas progresistas, porque su origen está entrelazado con un problema aparentemente técnico que esconde su importancia política.

El tema técnico es el código fuente de los programas que debe ser accesible para todos. Se llama código fuente al conjunto de instrucciones entendible por el ser humano para que funcione un programa y esto es lo que los monopolios mantienen en secreto y nunca lo entregan.

Este movimiento nació hace unos 20 años en los EE.UU por generación espontánea, pero como producto de la airada reacción de Richard Stallman y otros contra las empresas privadas que habían patentado el software y pretendían cobrar los programas con los que ellos trabajaban. Unos años después se sumó desde Finlandia Linus Torvalds y otros desarrolladores, que decidieron crear y programar los sistemas operativos de las computadoras, con códigos abiertos y libres para todo el mundo, es decir sin costo de licencia propietaria. Es casi de manual, que al mismo tiempo que nacían las poderosas industrias del software propietario, naciera también su contrario: el software libre. Gracias a Internet cientos de miles de programadores de todo el mundo se sumaron a la idea de luchar contra la propiedad capitalista del conocimiento y se oponen además al patentamiento de los logros de la ciencia, porque éstos a su vez se basan en conocimientos que son patrimonio universal. (Esto es lo mismo que luchar contra las patentes de los medicamentos o del genoma humano).

Esta idea, que parece muy simple, ataca el sustento filosófico y ético de la propiedad capitalista del conocimiento y no solo en la idea sino en la práctica, porque los programas diseñados en software libre o código abierto están a disposición de todo el mundo, sin costo de licencia porque no pertenecen a ninguna empresa y tienen la misma o mejor calidad funcional que los programas propietarios. No pertenecen a ninguna empresa porque estos programas con sus códigos libres y abiertos para todo el mundo son generados por cientos de miles de programadores voluntarios, que trabajan en casi todos los países y coordinan su tarea a través de la red Internet. El movimiento es una red internacional de programadores libres que no tiene un centro rector, está en todas partes, tiene gurúes y especialistas, pero no tiene jefes. El sistema de trabajo es totalmente voluntario y cooperativo, los líderes de cada proyecto son elegidos democráticamente, de acuerdo a sus méritos, por los propios integrantes. Este modelo de trabajo elimina la clásica alienación del trabajador en el sistema capitalista, porque todos están directamente interesados en el producto final, el trabajo es voluntario y no forzado, el producto les pertenece y además lo donan para toda la humanidad. Habría que destacar la actitud altruista y humanista de estos programadores libres que priorizan el reconocimiento moral e intelectual de su trabajo antes que el económico, porque nunca recibirá una renta en concepto de licencia, aunque si recibe como es justo retribuciones por su trabajo. En realidad, se parece a una gran cooperativa mundial, en la cual todos "ponen a disposición" sus conocimientos en forma de programas en un gran repositorio y retiran lo que necesitan para ellos mismos o para dar servicios a sus clientes.

Decimos que este movimiento cuestiona el concepto de propiedad privada del conocimiento, primero porque el autor es colectivo, segundo porque la obra se perfecciona continuamente en todas partes por medio de otros desarrolladores y tercero, como el aire, está disposición de todos. Se podría decir que el "gen egoísta" se expresa en este caso como "gen solidario".

Las cuatro libertades en las que se basa la filosofía del GNU/Linux de Richard Stallman son las siguientes:

La 1ª libertad es la de usar el programa.

La 2ª libertad es la de estudiarlo o ver como funciona y adaptarlo a las necesidades de cada uno (para esto debe ser posible el acceso al código fuente).

La 3ª libertad es la de ayudar a los demás a usarlo regalándole copias del programa.

La 4ª libertad es la de participar en crear la lengua universal del ciberespacio publicando una versión mejorada del programa en beneficio de todos. El capitalismo no quiere nada libre y menos gratis, ni la salud, ni la educación y tampoco el software. (Cuando los capitalistas escuchan la palabra gratuidad se ponen nerviosos y amagan con sacar el revolver).

Las licencias de software libre tienen a la libertad como principio básico y para remarcar la diferencia en lugar de usar el Copyright (derecho de autor) usa el Copyleft (autoría de izquierda), significando que el programa o el material puede ser copiado, reproducido, cedido, prestado, en suma hacer lo que se quiera menos negar los códigos fuentes a nadie. Esto permite su desarrollo libre a medida que cambia de mano.
Impulsar el software libre es luchar a favor de la libertad creadora, de la solidaridad y de la cooperación como método de trabajo porque todos sus productos han sido creados con la cooperación sin ánimo de lucro de millones de personas en todo el mundo.


La Catedral y el Bazar de Eric Raymond, uno de los trabajos fundantes de la filosofía del software libre empieza así:

"Linux es subversivo. ¿Quién hubiera pensado hace apenas cinco años que un sistema operativo de talla mundial surgiría, como por arte de magia, gracias a la actividad hacker desplegada en ratos libres por varios miles de programadores diseminados en todo el planeta, conectados solamente por los tenues hilos de la Internet?"

Lo singular de todo esto, es que el movimiento de software libre no es una utopía o un sueño de iguales, que está más allá del horizonte. Ya existe, es una realidad independiente de sus creadores o seguidores, es el producto del desarrollo de las fuerzas productivas y su filosofía libertaria como parte de la resistencia anticapitalista se extenderá a otros campos del conocimiento contribuyendo a ampliar las grietas abiertas del sistema.


Los partidarios del software libre no son simples consumidores de tecnología, sino que contribuyen activamente en la creación de una nueva sociedad del conocimiento, abierta a todos, incluyendo a todos. Y precisamente el carácter social de la propiedad del software libre, es lo que le da la posibilidad de ganar la batalla: si Linux fuera propietario, hace tiempo que Microsoft u otro monopolio lo hubiera comprado.
El objetivo de esta ponencia es instalar el tema ante todos los partidos y movimientos políticos de la izquierda, que deben apoyar este movimiento en cada país. En todos los países y dentro de cada país en muchas ciudades, existen organizaciones de usuarios de Linux, que funcionan como comunidad específica y que desarrollan una gran actividad intelectual en defensa de la libertad.


Nuestros representantes legislativos, diputados, concejales, deben presentar proyectos de ley para el uso del software libre en la administración pública. El estado y las empresas públicas deben usar el software libre, no solo por un motivo de costo con lo cual evitarían el envío de divisas al exterior, sino por motivos de seguridad, de persistencia y transparencia de los datos que pertenecen a sus ciudadanos.
La renta producida por el cobro de licencias es una sangría para los países dependientes. La utilización de software libre requiere más trabajo que el software propietario empaquetado, pero este trabajo es local, de Pymes o profesionales independientes, que aporta al desarrollo de la comunidad.

Es muy importante impulsar y apoyar el movimiento de software libre, en especial para los países del tercer mundo, porque es la única forma de achicar la brecha digital, que es y será cada vez mayor, si continúa bajo el poder de los monopolios que dominan el campo de la informática y de la ciencia en general.


Bibliografía:

1- Peter Wayner: La ofensiva del software libre
2- El Manifiesto GNU: www.gnu.org/gnu/manifesto.es.html
3- Federico Heinz: Razones por las que el Estado debe usar Software Libre, en: http://proposicion.org.ar/doc/razones.html
4- Eric Raymond: La catedral y el bazar
5- El Manifiesto de Hipatia: http://www.hipatia.info/es/index.html
6- La declaración de Cuzco: 1ra.Conferencia Latinoamericana y del Caribe sobre Desarrollo y uso del Software Libre.
7- Innumerables correos e ideas de la comunidad de software libre, de Hipatia.org y Solar.org.ar

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