Mesa: La Educación y la Cultura bajo el Gobierno Popular”

COORDINADOR: Benjamín Larenas
EXPOSITORES: Silvia Vivanco, chilena, académica de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez
Raúl Reyes, Izquierda Cristiana, conocedor de la experiencia Quimantú
Fernando Quilodrán, presidente de la SECH

FERNANDO QUILODRAN: Gracias compañeros, buenos días amigas y amigos. Durante mucho tiempo, desde la reinstauración de la democracia, cada uno le pone las comillas que guste a esta palabra, se discutió acerca de las políticas culturales del Estado. Los trabajadores de la cultura - cuando hablo de cultura aquí hablo de cultura artística, sin duda hay otros sectores de la cultura como la educación, la ciencia, que también, ocupan lugares destacados, pero hablo ahora de actores, gente de música, danza, fotógrafos - jugaron un papel importantísimo en la lucha contra la dictadura.

A partir de esa lucha, de sus organizaciones, se comenzó a diseñar una propuesta, una serie de demandas, que al encontrarse con un cuadro mas bien de indiferencia por parte de las autoridades que sucedieron a Pinochet en La Moneda, provocaron que la gente de la cultura comenzara a decir que no hay política cultural de la Concertación y a reclamar que el gobierno de la concertación tiene que tener una política cultural. Porque miren ustedes lo que ocurre: terminó la editorial del Estado, en materia de libros no hay una política que aliente la creación literaria, la televisión y la radio no abren espacios para las expresiones de cultura nacional, existe un alto impuesto, el IVA, a la cultura en general. En fin, toda una serie de carencias.

Y surgieron otras voces que decían, pero compañeros eso que ustedes están diseñando, esa caracterización que ustedes hacen del quehacer cultural del gobierno de la concertación, eso es justamente su política cultural. Y comenzamos a avanzar en esto para establecer qué política cultural responde al modelo operante, porque la política cultural del Gobierno de la Unidad Popular se basaba, fundamentalmente, en la participación. Junto con los convenios de la CUT con la Universidad Técnica que abrieron las puertas de la Universidad a los Trabajadores, junto con la editorial Quimantú, hubo otra gran cantidad de iniciativas por parte del gobierno y de las organizaciones. Hay que recordar que la Central Única de Trabajadores, como se llamaba en ese tiempo la CUT, tenia un departamento cultural, un departamento juvenil, que sus federaciones tenían sus departamentos culturales. Yo recuerdo como cualquiera de aquella época los trenes de la cultura. A mí me toco ir en uno de ellos al sur de Chile, hasta Chiloé, y quienes constituían el tren de la cultura eran los conjuntos de teatro, de danza, eran los escritores de los sindicatos, estaba el conjunto de baile de Yarur, estaban los compañeros de los sindicatos de la construcción, etc, etc. Se llevó teatro, música, literatura, danza a todo Chile. Porque era un tren hacia al sur y otro hacia el norte. Hubo mas de un tren, en realidad.

Entonces, una política basada en la participación exige que los participantes estén organizados. Cuando la dictadura comienza a destruir toda la organización, destruye la base de la política cultural en la UP y crea esto que se llamó apagón cultural, aunque yo creo que no es una palabra muy feliz porque apagón cultural no hubo nunca, una cosa es que apagaran las luces de la cultura, pero los compañeros hacían cultura aunque fuera a la luz de un fósforo. De hecho, la cantidad de revistas y de otras iniciativas clandestinas o semi legales, durante los años de la dictadura, fueron infinitas, y se han hecho exposiciones en varios lugares de Santiago y en todo Chile de las revistas culturales.

Pero sigo con la idea central. Qué es una política cultural. Una política cultural no es sino, permítanme que lo trate de enunciar, la expresión del campo de la cultura artística, de la lucha ideológica, que es uno de los componentes, como bien lo decían los clásicos, de la lucha de clases. Es decir, lucha política, lucha sindical y lucha ideológica. La lucha ideológica, que pareciera no tener un domicilio fijo porque para la lucha política lo tienen los partidos y la sindical en las organizaciones sindicales, la lucha por las mejores condiciones de vida, etc, de la clase obrera, este componente ideológico no tiene otro domicilio que la manifestación permanente, diaria de la lucha de clases, es decir, no hay nada que no esté impregnado de la lucha de clases, no existe el vacío ideológico. Cada medida de un ministerio tiene una fuerte carga ideológica. Yo creo que hace mas lucha ideológica el ministerio del trabajo que el ministerio de educación.

Entonces, cuando hablábamos de una política cultural de la concertación y yo no niego que ha habido cambios positivos y que hay cosas en el Chile de hoy que ni siquiera teníamos en el Chile de la UP, como algunos fondos de la cultura, etc., pero ese es un capitulo al que habría que entrar con más profundidad, lo que quiero decir sobre política cultural no se puede concebir como una suerte de subsistema, es decir, como algo independiente y autónomo. Porque nosotros nos podemos preguntar qué política cultural, por ejemplo con un ministro de la cultura, ahora hay un semi ministro de la cultura, bien, qué política cultural progresista, democrática puede desarrollar el ministro de la cultura que está sentado en el gabinete junto con el ministro que aplica el plan laboral que sigue vigente o las medidas económicas a través el ministerio de Hacienda, de economía, de los tratados de libre comercio, por ejemplo. Que política cultural progresista se puede adoptar en el marco de un sistema neoliberal, esa es la pregunta de fondo. Y, por lo tanto, la lucha desde el campo de la cultura no puede hacerse a partir solo de los agentes, así llamados, culturales, sean estos individuales o grupos como al que yo pertenezco, la Sociedad de Escritores de Chile o el Sindicato de Actores de Teatro, etc., si no hay una acción conjunta con las organizaciones populares.

Hace algunos días, en este mismo edificio, se inauguró y se realizó el Congreso Refundacional de la Central Unitaria de Trabajadores. Tuvimos la felicidad de estar presentes. Habíamos entrevistado a un grupo, Cultura en Movimiento, previamente con la directiva de la CUT, una parte de su directiva nos invitaron a participar, tuvimos un foro y tuvimos la suerte, además, de escuchar al presidente de la Central Unitaria, al compañero Arturo Martínez, comenzando su discurso con una referencia a la iniciación de la CUT. Entonces, nosotros decimos para que haya una política cultural ésta debe ser emprendida por todos. Es una responsabilidad de todos porque, además, quienes somos los así llamados profesionales de la cultura, en el caso de la SECH, no postulamos política cultural para nosotros sino para el pueblo. Y, por lo tanto, hacemos todo lo que esté a nuestro alcance para tener una estrecha vinculación y trabajo común, planificado responsablemente con los sindicatos, con los centros vecinales, con lo que se va a llamar la base, donde hay una infinita capacidad de creación. Gracias.

LUIS REYES: Quiero aclarar que no fuí funcionario de Quimantú y todo este interés que tengo porque se sepa de Quimantú, nace por ser un lector fanático y porque trabajo como librero.

En diversas exposiciones y ferias que hay yo le pregunto a la gente de edad: se acuerda usted de Quimantú, no se acuerda nadie, se olvidaron. A los lolos ni hablar. Muchas veces discuto con dirigentes políticos actuales, de la Concertación y les digo qué pasó con Quimantú. Algo tan importante como difundir la cultura está olvidado. Por eso yo creo, realmente, que una gran tarea que tenemos es recuperar nuestra memoria. Chile es un país de mitos, leyendas y mentiras. Ya está bueno que empecemos a escribir la historia verdadera. Por eso les voy a hablar algo ahora sobre Quimantú.

A comienzos de la década del 70, inmersa en la política social de la UP, se perfila una cultura nueva, cultura que es el espacio natural de la libertad y en él caben la imaginación, la creatividad y la participación de todos. Es el espacio que engrandece la personalidad humana y en donde la sociedad puede articular un proyecto propio de desarrollo. Inmerso en el proceso de transformador de la UP, ideado por Allende, se perfila una cultura nueva que asume las manifestaciones culturales populares como parte de la identidad de Chile. Se potencia así el concepto de cultura popular valorizándolo al mismo nivel que la alta cultura tradicional.

A falta de una instancia institucional como un ministerio de cultura, este enorme esfuerzo fue canalizado a través del sistema nacional de cultura y una extensa red de centros locales de cultura popular cuyo objetivo era la creación de un instituto del arte y de la cultura que democratizara el acceso de la mayoría a los bienes artísticos del país.

Dentro de los acontecimientos que marcaron este proceso fue determinante el quehacer de la Editorial Nacional Quimantú. Ella nace luego de un movimiento de reivindicaciones laborales que llevó a una huelga a los casi 1000 trabajadores de la empresa Zigzag, inmediatamente después de asumir el gobierno de la UP, a mediados de diciembre de 1970.

En el contexto de este movimiento y con una presión por parte de los operarios por pasar al área estatal, se produce, a comienzos del 71, una negociación entre el Estado y el sector privado. A través de ella, el sector privado se queda con la marca y un paquete de revistas más comerciales, mientras el Estado pasa a ser dueño de la infraestructura y todo el aparato impresor. De este modo es que Zigzag, la industria mas grande y de mayor tradición en el rubro, se convierte en Quimantú el 12 de febrero de 1971.

Quimantú inicio sus actividades, según contaba en el acta de compra, imprimiendo para Zigzag el paquete de revistas que venían editando y aun cuando parte de ellas eran revistas políticas de oposición, como Ercilla.

Zigzag tenia grandes déficit económicos y por ende el 71 se imprimieron revistas para terceros. Es a partir del 72, siendo ya Quimantú, que se convierte en un importante reproductor cultural, cuyo principal objetivo era educar al pueblo que había hecho posible o que quería hacer posible “la vía chilena al socialismo”.

Quimantú juega un papel fundamental cuando se trata de masificar la cultura impresa, abordando distintos temas de los Cuadernos de Educación Popular, que era educación ideológica, social y económica, Camino abierto, grandes obras de la literatura universal, revistas como Ramona, Cabros Chicos, Paloma, La Quinta Rueda y Nosotros los Chilenos, entre otras, con tirajes de hasta 50.000 ejemplares que pretendían abarcar los mas variados ámbitos de la cultura.

Quimantú llegó a distintos y remotos lugares, hasta entonces carentes de toda comunicación y formación y que estaban totalmente excluidos de las políticas estatales. Estas publicaciones se encontraban en el mercado a bajo precio, siendo capaces de competir con publicaciones de otras editoriales. Contaban, además, con un volumen importante de publicaciones distribuidas gratuitamente en sindicatos, agrupaciones campesinas, de mujeres, jóvenes, etc.

Otra característica fundamental de Quimantú, fue la posición de los intelectuales dentro del proceso vertiginoso del gobierno popular. Los intelectuales que participaron de la creación de la línea editorial de Quimantú, cumplieron una doble función; por un lado su trabajo en la editorial nacional obedecía a su compromiso con el gobierno de Salvador Allende y por otro el compromiso férreo de educar a la inmensa mayoría de los chilenos. La práctica de Quimantú aseguraba a los trabajadores, en general, a todos los ciudadanos, la posibilidad de educarse en los distintos ámbitos para la nueva patria que nacía con modelo socialista chileno. Una patria que necesitaba cimentar una identidad y proponer un concepto de cultura como resultado de toda actividad humana, lo que implica una valorización distinta del ser humano, que incluye los sectores populares tradicionalmente despojados del ámbito culto y que también tienen manifestaciones propias que compartir con otros sectores de la sociedad.

La posición ideológica de Quimantú estuvo ligada íntimamente al proceso de la Unidad Popular. Pero también apunta a la creación de nuevas formas de conocimiento al alcance de las masas, teniendo como punto de partida la diversidad que era característica de este país, los distintos ejes que conformaban nuestra identidad y proponiendo algunas coyunturas para la reflexión en el marco del nacimiento de un nuevo Chile.

Quimantú significó un gran desafío de reproducción cultural, alejándose de las condiciones y prácticas burguesas dominantes, para abarcar a la mayor cantidad de ámbitos en el que el pueblo se desenvuelve cada día. Una nueva noción de cultura que implicaba al hombre nuevo y a la nueva patria. Un proceso que no se detiene, que rescata la historia tradicional y que permite integrar sectores tradicionalmente marginados. Lo que está íntimamente relacionado con los procesos históricos de la sociedad y su aporte para el futuro.

Quisiera dar ahora algunos datos respecto de Quimantú. Quimantú es una palabra quechua que etimológicamente se refiere a la idea del conocimiento y en general al acceso de la mayoría a la cultura. Quim, significa saber, y antú, sol. El acta de acuerdo con la venta de Zigzag al Estado fue firmada por el presidente de la empresa editorial, Sergio Mujica, y por el ejecutivo firmaron los compañeros Pedro Vuscovic, Ministro de Economía y Comercio, y Jorge Arrate, director del Instituto de Economía de la Universidad de Chile. La primera proposición del gobierno fue que la nueva empresa se denominara Camilo Henriquez, pero despues el Consejo de Trabajadores lo cambió por Quimantú.

Como algo curioso quisiera hablar de la revista Quinta Rueda, que recogía las diversas inquietudes de creadores e intelectuales de tener una revista especifica de la cultura. Su nombre obedece a un dicho: ser la quinta rueda del coche era equivalente a decir que era la ultima cosa de que preocuparse. Como la cultura fue un tema olvidado durante la campaña de Allende y en su programa no aparecia por ninguna parte, decidieron ponerle ese nombre a la revista.

En Quimantú llegaron a trabajar 1.400 trabajadores, todos participaban en el único sindicato que los agrupaba sin distinción. Quimantú empezó en abril de 1971 y tenia al 12 de septiembre del 73 editados un total de 470 titulos que sumaban 6 millones de volumenes. Cada edición era de 30 a 50 mil libros por titulo. Piensen ustedes que solamente México, que tiene más habitantes, tiene 80 mil, despues Argentina de 20 a 30 mil, o sea, un país de 10 u 11 millones de habitantes que éramos en el 73, éramos el 2° país en editar libros de toda especie.

El 11 de septiembre de 1973, los trabajadores llegaron a la empresa, la decision fue dejar algún resguardo y cubiertos todos los instrumentos de trabajo, pensando volver al día siguiente. Algunos se quedaron de guardia. La vuelta el 12 fue trágica, los talleres destrozados, las publicaciones destruidas mediante las guillotinas de los talleres, la edición entera de obras de autores de izquierda y también libros antifascitas. Tambien se encontraron con un compañero “vestido de militar”. El dia 26 fueron despedidas 50 personas no chilenas que integraban el personal de la editorial. Dos dias antes fue despedida la totalidad de la direccion del sindicato. Los compañeros, al momento que salieron de la editorial Quimantú despedidos, coloquémonos en la historia en septiembre del 73, cuando todo era asesinato, desapariciones, presiones, tortura, el primer acto de estos compañeros fue visitar al compañero Pablo Neruda que agonizaba en una clínica de Santiago. También cabe destacar que el presidente del sindicato fue orador en el Cementerio General ante la tumba en la cual enterraron al gran poeta, en un acto rodeado de soldados fuertemente armados.

A fines del 73 la empresa editora Quimantú fue vendida, en parte, por la Corfo. De esta venta a precio irrisorio surge la editorial nacional Gabriela Mistral, que prontamente, a los pocos años, desapareció. Tambien quisiera contarles que Quimantú cuenta con trabajadores que luego de ser arrestados figuran en los listados de detenidos desaparecidos en nuestro pais. Ellos son: Diana Aron, periodista egresada de la Universidad Catolica, hizo su practica profesional en Canal 13, integró el equipo de redaccion de El Rebelde, vocero del Mir, del cual era militante; llegó a Quimantú a los 21 años iniciándose como reportera en la revista juvenil Onda, fue arrestada en Santiago el 18 de noviembre del 73.

SILVIA VIVANCO: Buenos dias compañeros. Soy portadora de un saludo revolucionario y solidario de la Republica Bolivariana de Venezuela. Soy chilena-venezolana. Actualmente me desempeño como directora de una sede de la Universidad Nacional Experimental Simon Rodriguez. Es para mi un honor compartir esta mesa, compartir estas reflexiones con ustedes, y como entenderán mi corazon está dividido en dos. Mi corazon está en Chile, fui parte del proceso, era profesora de la Universidad de Concepcion, de la Escuela de Trabajo Social, una escuela comprometida con el quehacer comunitario, solidario, participativo y democratico, revolucionario por sobre todas las cosas. Esa experiencia me la llevé por dos años a Honduras, a la Universidad Nacional Autonoma de Honduras en Tegucigalpa, donde un nuevo golpe nos sacó a todos los chilenos que estábamos ahí y por azares de la vida llegué a Venezuela, donde estaba el compañero Pedro Hidalgo, que fue Ministro de Agricultura de Salvador Allende.

Así iniciamos una nueva vida en un republica hermana que nos tendió la mano en el momento oportuno y nos abrió su corazon hacia la verdadera integracion latinoamericana. Hoy me ha tocado con gran satisfaccion, orgullo y dedicación, pertenecer al proceso revolucionario del Comandante Hugo Chavez Frias. La educacion superior es la institucion cultlural que acoge, que distribuye, que es la cuna, que es la productora del saber, que debe ser repartido en forma equitativa y con identidad en cada uno de nosotros. Ese saber debe proponer unas formas alternativas de actuar y de enfrentarse con los procesos de transformaciones que vive America Latina y cada uno de nuestros paises. Soy una convencida de que la Universidad juega un papel fundamental cuando hablamos de un proceso revolucionario. Alli está la cuna de la formacion, de la concientizacion social, comprometida con la equidad, con la justicia, con la solidaridad, con la etica colectiva porque nosotros estamos formados en un sistema neoliberal, donde la etica es eminentemente individualista, egoista. Nosotros tenemos que, a traves de la universidad, responder con ejemplos del hacer, donde la dialectica entre el saber y el hacer debe jugar un papel fundamental. El polo fundamental siempre ha estado en el saber, debe estar la dialectica integrada con el hacer. El hacer es el que nos va a dar el verdadero compromiso, la verdadera justicia social, el verdadero sentir.

En Venezuela, por ejemplo, todos ustedes saben que fuimos objeto de un saboteo del petroleo, pero un saboteo hecho por parte de un gran grupo de profesionales universitarios. Entonces, surge la pregunta de cual es la etica de esos profesionales universitarios, dónde fueron formados. Ellos son producto de una universidad, entonces, esa universidad les permitio tener una conciencia colectiva, o les desarrolló una conciencia egoista, individualista, donde lo unico que interesa son sus prebendas economicas. Eso demostró al interior de Venezuela que las universidades hemos fallado en la formacion etica, en la formacion moral, en la formacion axiologica de los profesionales. A lo mejor, son profesionales eficaces y eficientes para el sistema neoliberal, pero ni son profesionales comprometidos socialmente, ni son profesionales con una etica colectiva, ni son profesionales, lo mas grave, con identidad de país, porque la educacion superior al igual que las politicas culturales deben estar insertas en un proyecto y en una politica de país. Las universidades deben tener claro cual es el proyecto de país en el cual ellas estan insertas y deben colaborar desde su formación académica, desde su trabajo de extensión y desde su trabajo de investigación, a la construcción de ese proyecto de país.

Entonces, algunas ideas fundamentales son que la universidad debe ser una universidad comprometida socialmente, comprometida con el proyecto de país, una universidad donde se desarrolle una etica y una moral colectiva, una universidad donde no exista la exclusión social, y para eso y sobre la base del grave problema de exclusion social que existe a nivel del sector de los bachilleres, es que el presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela ha creado la denominada Universidad Bolivariana. Esa Universidad Bolivariana es una universidad que va a depender directamente del Estado y tiene por objetivo luchar contra la exclusión a la que es sometido un gran numero de bachilleres. Yo creo que para ninguno de nosotros es una novedad decir que nuestros bachilleres de los colegios publicos no tienen las mismas condiciones que los bachilleres de los colegios privados, por lo tanto, las pruebas de aptitud académica y despues las pruebas que cada una de las instituciones de educación superior realizan al interior de sus universidades, tiene una doble exclusión, porque tambien se está penalizando toda una trayectoria de esa persona que a veces ha llegado a ser bachiller con mucho esfuerzo, porque viene de hogares de trabajadores que hacen un gran esfuerzo, o son bachilleres que, para culminar sus estudios, tienen que trabajar. Entonces, el esfuerzo, la capacidad, en general que tienen para dedicarle, a lo mejor, a su progreso del conocimiento teórico no es valorado en las mismas condiciones que pudiera ser valorado su conocimiento práctico.

Sobre la base de eso la Universidad Nacional Experimental Simon Rodriguez, donde yo trabajo, es una universidad pedagógica, es decir, está orientada al sector adulto y tiene algunas politicas muy interesantes de participación y de autogestión, y sobre todo, una politica muy interesante de reconocer el trabajo realizado por las personas y de valorarlo a la hora de ingresar a la universidad y de reconocerles como crédito academico los trabajos realizados en su mundo laboral. Esos son logros interesantes, logros valiosos que debemos considerar. Y otra cosa que la política actual universitaria está realizando y que pudiera ser considerada, son las redes academicas, que tienen por objetivo organizarse sobre la base de regiones, la region oriental, la region occidental, la region central y cual es su objetivo, integrar los esfuerzos de todas las instituciones de educacion superior pública y privada con los entes públicos y privados que hacen vida en esos sectores. Entonces, se forma una agenda académica, una red institucional donde se integran los esfuerzos en pro del logro de ese proyecto de país en que todos debemos ir tras él.

Quisiera terminar con unas palabras del presidente Chavez que son muy aleccionadoras y muy hermosas: las batallas políticas pasan, las batallas históricas las damos los pueblos cuando procuramos nuestro futuro. Gracias.


Preguntas:

- Al compañero Quilodrán, cuál es la diferencia, porque yo veo una diferencia bastante grande entre lo que significa politica de gobierno de Lagos en el tema de cultura a una politica de Estado y eso es una deficiencia que nosotros tenemos. Lo segundo es para Raúl Reyes, que diferencia o qué similitud existe entre la propuesta o la implementacion del sistema nacional de cultura del gobierno de la UP con lo que hoy se plantea a traves del parlamento y del gobierno con el Consejo Nacional de Cultura. Y la tercera pregunta es para la señora Silvia y es cómo creamos profesionales que aporten al proyecto de desarrollo del país, cuando la educacion y, especificamente, la educación superior es un bien transado en el mercado como un producto mas.

- Una cuestion que me parece ausente y que no se ha señalado es lo referido a la ENU, quisiera entregar alguna experiencia porque participe en ella. La ENU era la Escuela Nacional Unificada que venia dentro de las 40 medidas del gobierno del compañero Allende. Como todas las cosas quedó a medio camino pero alcanzó a aplicarse en algunos establecimientos. La escuela nacional unificada produjo, como todas las medidas, una pronta reacción de los partidos de derecha, de la Iglesia, de la Democracia Cristiana, especialmente del parlamento. De manera que se frustró, obviamente, pero alcanzó a avanzar un buen poco como todas las medidas porque ninguna de ellas quedo sin intencion de aplicarse, sin el esfuerzo por aplicarse.

En el año 67 entrábamos a la Universidad de Chile, a la Facultad de Filosofia y Educación, un grupo de 40 trabajadores postulando a la carrera de Pedagogia en Historia, bajo el gobierno todavia de Eduardo Frei Montalva. Por el 72, a punto de egresar, se abrió la posibilidad de que por primera vez en Chile, los estudiantes que estudiaban jornadas vespertinas en el turno hicieran su práctica pedagógica en jornadas vespertinas y nocturnas. Es asi como en el Instituto Nacional ingresamos varios compañeros a hacer la práctica y en el mismo año 72 nos incorporábamos como profesores, una vez aprobada la practica y a punto de titularnos.

Nosotros alcanzamos a aplicar la ENU en algunas de las medidas. Por ejemplo, incorporando a los Consejos de Profesores a los alumnos, a los representantes del Centro de Alumnos, a los representantes de apoderados, de manera que gracias a los esfuerzos que hizo la directora nacional de educacion, la compañera Aida Migone, y la compañera Olga Poblete, profesora nuestra en la Universidad, por primera vez los estudiantes nocturnos llenábamos el Instituto Nacional de noche, todavia en construccion, en medio de los andamios haciamos clases. De manera que esa fue una experiencia, luego viene la reaccion y eso quedó todo detenido.

LUIS REYES: Mira, yo te digo la firme. Yo todo esto lo hago porque quiero recuperar la memoria historica. Yo no he leido el programa de gobierno del señor Lagos, pero tenemos antecedentes de otros proyectos.

En los tiempos de la Unidad Popular un proyecto laboral lo discutian los trabajadores, despues llegaba al gobierno que lo perfeccionaba o lo dejaba asi y lo mandaba de nuevo para que los trabajadores vieran las rectificaciones que habia hecho el gobierno. Ahora, veamos qué pasa aquí en Chile. Se hace una estatua a los pueblos originarios de nuestra patria y no se consulta a ningun indígena de Chile y sale ese adefesio que está en la Plaza de Armas.

Y yo creo que en este proyecto cultural que tiene el gobierno debe ser lo mismo. Me gustaria que me dijera Quilodrán si a él lo han consultado, le han preguntado alguna vez qué es lo que queremos realmente como cultura. Yo te digo, por ejemplo, yo llamaría a Gonzalez de Los Prisioneros, que tambien opinara y que le dijera qué significa la television en este país, esa cajita cuadrada que mete cualquier idea. El otro dia en Cerro Navia un poblador me decia: oye Raúl, qué significa la palabra lobby, que Insulza tuvo un lobby con los empresarios. Por qué empleamos palabras extranjeras. Que sencillo hablar en chileno, pero ellos hablan para ellos. Yo te digo tambien una falla de nosotros. Durante la Unidad Popular una vez a mi me preguntaron qué significaba fascismo, un campesino, porque estaban todos los postes llenos de “a parar el fascismo”, y el campesino no sabia lo que era fascismo. Entonces, es un problema quizás endemico del país. Aquí las cosas las hacemos para la clase alta. La cultura es para la clase alta. La cultura es una mercancia. Aquí se dice, los chilenos no leemos, entonces, yo estaria muerto de hambre. Yo no tengo ninguna entrada, nada mas que la venta de libros. No tengo un local, porque no tengo plata, y sin embargo, vivo no digamos bien, pero vivo y muchos viven. Lo que la gente quiere es una cultura que llegue a todos, un libro que llegue a todos.


Por suerte que han salido algunas editoriales, está LOM, está Riel, ahora está saliendo Quimantú de nuevo que esperamos que cumpla con todas las metas y propositos que tenia la anterior Quimantú. Les deseo el mejor de los exitos a los compañeros de Quimantú. Yo no conozco el proyecto del gobierno pero creo que debe ser como todo lo que hace la concertacion. Eso no mas compañeros.

FERNANDO QUILODRAN: Sostenemos muchos que el atentado principal del neoliberalismo en el campo de la cultura, es el que comete en contra de la identidad. Yo quisiera proponer una definicion de identidad, mas o menos con palabras como esta, que ella consiste en la forma de ejercer la condicion humana en las particulares condiciones de espacio, tiempo y clase. Condiciones de espacio, tiempo y clase válidas para una persona, porque hay identidad individual, o para un grupo social, identidad colectiva, comarca, nacion, continente. Esta trilogía que yo quisiera proponer: espacio, tiempo y clase tiene su correspondiente, su paralelo en la ideologia neoliberal.

El fin de la historia significa, señores el partido está jugado, no hay mas que hablar, hemos llegado al fin de los tiempos, el regimen social ideal. Viejas ideas porque siempre la clase dominante, a traves de la historia, ha estimado que el momento de su apogeo es el momento de la mayor felicidad del género humano, para qué dar otro paso si ya estamos tan bien.

Luego tenemos la idea de aldea global, la globalizacion, que es el correspondiente en esta trilogia de identidad que yo propongo a espacio. Vivimos en un mundo globalizado, consumimos igual que en Nueva York, solo que tenemos una moneda un poquito más devaluada y naturalmente no ganamos los mismos salarios pero en el fondo el dólar en Nueva York es dólar igual que aquí y el dólar en las manos del señor Rockefeller, tambien tiene el mismo valor que el dólar en el bolsillo mio. Esa es la base de igualdad del capitalismo, eso es innegable. Un peso tiene 100 centavos aquí en mi bolsillo como en el bolsillo del señor Yurasick o como se llame ese delincuente común.

Entonces, en esta idea de la aldea global todos somos iguales, disfrutamos de lo mismo y, por lo tanto, si la aldea es global, dónde está la identidad del espacio especifico, particular, en que cada uno habita. Da lo mismo vivir en Huechuraba que en las cercanias del Golden Factory en Nueva York, yo no entiendo sobre eso.

Y el tercer componente de esta propuesta neoliberal es el fin de las ideologias y de los conflictos de clase, es decir, nuestra identidad de clase. Pero señores si da lo mismo, somos colaboradores no somos trabajadores, no se olviden que Pinochet abolió la lucha de clases, la despolitizacion, no hablen de politica en los sindicatos compañeros, seamos gremialistas.

Esta es la trilogia, espacio, tiempo y clase. No me extiendo sobre esto, compañeros, porque seria muy largo y hay mucha bibliografia en apoyo de lo que estoy diciendo.

La diferencia entre una politica de un gobierno cualquiera, en este caso Lagos, de una politica que podriamos llamar de Estado y que yo llamaria mas bien una politica de nacion, porque el Estado finalmente tambien es un constructo, como dicen ahora, de clase. La diferencia consiste justamente en abordar esta totalidad, que yo he tratado de expresar, o en hacer una política sectorizada, que entrega satisfacción a algunos segmentos de la sociedad, particularmente aquellos más vistosos, más visibles, tenemos un Consejo Nacional del Libro que es una maravilla, pero los estudiantes universitarios para poder juntar los libros tienen que empezar por pagar sus aranceles y los profesores por hacer un trabajo de taxi. Nada mas, gracias.

SILVIA VIVANCO: Cuando hablo de comunidad universitaria me refiero a docentes, estudiantes, administrativos y obreros, todos somos la comunidad, todos somos universitarios ¿Qué es lo que tenemos que hacer la universidad sola? La Universidad tiene que mirar hacia fuera, pero también con la vista hacia adentro, factores exógenos y factores endógenos, que están de una u otra manera determinando su visión, su misión, su metodología, sus pasantías, sus políticas de admisión, sus políticas de evaluación, etc. No podemos dejar de evaluar las Universidad en función de un proyecto de país. Indudablemente ha habido muchos factores que momentáneamente lo han oscurecido, pero esa luz nunca se ha apagado.

Entonces, ¿qué debe hacer la Universidad? Autoreflexionarse y hacer un esfuerzo por transformarse internamente, pero la proyección de ese proceso de transformación no puede ser dentro de cuatro paredes, la Universidad hasta ahora ha sido en muchos países, esa torre de marfil aislada de su contexto, aislada de la problemática y eso ya hoy no es posible. Yo tengo un trabajo con un grupo de investigación que se llama “Centro de Investigación Educación y Pobreza”, donde trabajamos directamente con las comunidades, nuestros estudiantes van a hacer sus trabajos de investigación a sus comunidades, y la gente nos dice que por primera vez la Universidad viene a la comunidad y nos escucha lo que nosotros queremos. O sea que la Universidad ya debe levantar su acción y su voz comprometida con los sectores de su entorno.

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