“Somos socialistas con Allende”

Claudia Korol

30 años después, no fueron las grandes alamedas las que se abrieron para dejar pasar a los hombres y mujeres libres de Chile. No fue la nueva sociedad la que nos recibió a quienes llegamos desde lejanos rincones. No es el Chile socialista que soñaron y honraron de diferentes modos Salvador Allende, Pablo Neruda, Víctor Jara, Miguel Enríquez... el que viste la tierra ensangrentada. 30 años después, sin embargo, Chile amaneció poblada de emoción y de utopías. Chile se multiplicó en Allendes guevariando el presente y el futuro, con su voz clara repitiéndose como un eco imborrable en las poblaciones, universidades, liceos, plazas, y calles.

Chile despertó este septiembre frío, encendiendo resistencias; fertilizada la memoria en los nuevos gestos de los hijos y nietos del tiempo de la siembra.

Los vimos en la huelga de hambre Luciano Carrasco. “Cabros chicos”, les decían los militantes veteranos de la resistencia a esos hijos e hijas de desaparecidos, y ejecutados políticos, presos y exiliados que hicieron una huelga de hambre de 20 días, para manifestar su decisión de no aceptar vivir en un mundo de impunidad.

Vimos el gesto rebelde en los presos políticos que visitamos en la Cárcel de Alta Seguridad. Con más de 11 años de prisión, ellos conjugan con dignidad la batalla de la libertad.

Vimos el gesto de la rabia apretado en los rostros del ayuno de los familiares de detenidos desaparecidos. Esposas, hijas, madres, con sus fotos en el pecho, y la decisión de no ceder ante la invitación al olvido realizada por el Presidente Lagos, muy poco tiempo después de que pusiera su firma en el Tratado de Libre Comercio.

Salvador Allende pronunció sus últimas palabras, y realizó su última acción vital, disparando contra la “cobardía, la felonía y la traición”. La misma que vuelve a repetirse en algunos llamados socialistas, que por la mañana recordaron a Salvador Allende, acompañados por demócrata cristianos, sin deslindar siquiera responsabilidades, invitando a reconciliarse, y por la noche reprimieron a los jóvenes y a los pobladores que en las calles rendían su homenaje al Compañero Presidente, atacándolos con gases lacrimógenos, con carros hidrantes, llevándose más de 300 hombres y mujeres presos. Cobardía, felonía y traición al socialismo, a las utopías libertarias, realizada por los mismos que pactan con EE.UU. apurando los trámites del ALCA. Los mismos que intentaron impedir el ingreso a Chile de la delegación cubana, negándole hasta último momento sus visas.

Pero el allendismo rompió de mil maneras las barreras de lo permitido. Las de la prensa del sistema, que pretendió contar un relato distorsionado de lo que sucedía, mostrando y ocultando simultáneamente las calles, de acuerdo con la “historia oficial”. Ocupando por primera vez en treinta años la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de la Moneda, en la concentración convocada por el Comité 30 años y el Seminario Internacional “Las alternativas populares y la perspectiva socialista en América Latina”. Allí se reunieron alrededor de 20.000 personas en un acto histórico en el que intervinieron Humberto Martones, ex ministro de Salvador Allende, presidente del Comité 30 años Allende Vive, Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Fernando Martínez Heredia, integrante cubano de la revista América Libre, Elemar Cezimbra, dirigente del Movimiento Sin Tierra del Brasil, Gladys Marín, presidenta del Partido Comunista de Chile, Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo –quien fue ovacionada cuando propuso renombrar la Plaza de la Constitución como Plaza de la Revolución- y Daniel Ortega, Secretario General del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Fue una tarde de reflexión pero sobre todo de emoción. Aquel Silvio que circuló en cintas clandestinas alentando la resistencia juvenil a la dictadura, se hizo presente de cuerpo y alma, expresando su homenaje a Salvador Allende a quien recuerda en su cita con los ángeles. Isabel Aldunate y Carmen Prieto hicieron vibrar a los presentes y ausentes con “Yo te nombro, Libertad”. Francisco Torrealba y Tiempo Nuevo revivieron el canto de la resistencia. Y Vicente Feliú se despojó hasta su guitarra, cuando cantó a pura garganta multiplicada: “Créeme”.

En el público se mezclaban los asistentes al Seminario Internacional convocado por el ICAL, América Libre, el CEPIS de Brasil y el Centro Martín Luther King Jr. de Cuba. Entre ellos se encontraban 40 delegados de Vía Campesina de Brasil, otra delegación numerosa de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, y de los jóvenes de la Izquierda Unida de Argentina. Estaban Emir Sader (director de América Libre), Gloria Muñoz (de la Revista Rebeldía, expresión del pensamiento zapatista), José Arbezú (del Partido Comunista de Cuba), Orieta Caponi, de la Fuerza Bolivariana de Venezuela, Jaime Caicedo, secretario general del PC de Colombia y luchadores de Bolivia, Puerto Rico, Nicaragua, Portugal, Alemania, Francia, España y EE.UU. En el Seminario participaron también destacados intelectuales y dirigentes políticos como Atilio Borón (Argentina), Marcos Roitman (Chile), Valter Pomar (Brasil), Gilberto López y Rivas (México), Hans Modrow (Alemania), Edwin Castro (Nicaragua), Pedro Lemebel (Chile), entre otros.

Fueron días intensos para quienes llegamos a Chile, y para quienes nos recibieron. No faltó el debate reflexivo, como el protagonizado por Oscar Azócar, dirigente del PC chileno y Pascal Allende, ex dirigente del MIR, sobre aquel período tan rico en lecciones para todos los latinoamericanos como fueron los 1000 días de gobierno de Salvador Allende. No faltó la memoria de la experiencia de los cristianos en su opción por el socialismo. No faltó el debate sobre las minorías sexuales y la izquierda. No faltó una reflexión sobre el papel de los trabajadores y de los campesinos en el momento actual de América Latina.

En el cierre del Seminario, expresaba Emir Sader: “Creo que aquellos que dieron su vida el 11 de septiembre y los días siguientes, estarían contentos del seminario, y de los eventos que están aconteciendo acá. Estaría contento nuestro querido Salvador Allende.... Orgullosamente somos de izquierda. No escondemos nuestra cara. Somos de izquierda con Allende y con el Che. Estamos con Recabarren, con Mella, con Mariátegui. Nosotros seguimos manteniendo el capital histórico, el más generoso que la humanidad ha construido que es el socialismo. Somos socialistas porque somos anticapitalistas. No usamos el nombre socialista simplemente para juntar votos o algún tipo de solidaridad o simpatía. Es la conciencia profunda de que sólo la eliminación de la explotación, de la dominación, de la discriminación y la alineación que caracteriza al capitalismo, llevará a la emancipación de la humanidad. Por eso somos socialistas con Allende. Porque Allende fue anticapitalista, porque luchó por la unidad de la izquierda. Porque él luchó por la solidaridad internacional... Hoy estuve en el Palacio de la Moneda en una ceremonia emocionante, de homenaje a Salvador Allende. Pero me quedé pensando que me gustaría mucho volver a Chile un día no muy lejano, más temprano que tarde, en que podamos ir al Palacio de la Moneda y no sólo poner una placa a Allende, sino rebautizar ese edificio como el Palacio Presidencial Salvador Allende y rebautizar este edificio (Diego Portales), como Gabriela Mistral, como lo quiso Salvador Allende. Allende se lo merece, Chile se lo merece, Viva Chile mierda.”

Claudia Korol para ADITAL

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