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No
es necesario conquistar el mundo. Basta con que lo hagamos de nuevo Nosotros
hoy |
Ana Esther Ceceña, Raúl Ornelas y Adriana
Ornelas
En realidad lo único que nos hemos propuesto es cambiar el mundo,
lo demás lo hemos ido improvisando.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena,
Comandancia General del EZLN
Sería conveniente que no incurriéramos hoy en el mismo error
del pasado, esto es: soslayar la necesaria discusión sobre los problemas
que suscitaban el diagnóstico, la estrategia y la táctica de las
luchas populares parisinas después que la Comuna hubo sido derrotada.
Silenciar nuestras dudas sería hoy mucho más imperdonable que
en el pasado.
Atilio Borón
Atilio Borón, uno de los más destacados pensadores latinoamericanos de nuestros
tiempos, nos lanza un complicado desafío: así como el zapatismo fue capaz de
subvertir los principios consagrados del pensamiento y práctica revolucionarios
introduciendo «...una innovación radical en las concepciones teóricas
de la izquierda, trayendo un soplo de frescura sobre dogmas acartonados o pragmáticos
consignismos...» ¿podremos «...evitar que (...) un movimiento emblemático
que resume en sí mismo las universales aspiraciones de la humanidad sea sacralizado,
sus dirigentes convertidos en profetas, y sus palabras transformadas en dogmas
inapelables e indiscutibles»? (Borón)
Desnudando los que, evidentemente, son los puntos centrales de la discusión
sobre los caminos, maneras y horizontes de la construcción de los nuevos mundos
que la historia y las utopías nos llevan a inventar, Borón hace una contribución
sustancial al debate emancipador y al pensamiento libertario de diversas procedencias.
Sus cuestionamientos, dudas y provocaciones son una tentación que no puede ser
rechazada; son una invitación al juego de los espejos y a la imaginación; a
la rebeldía, como podría quizá decir el Subcomandante Marcos. Estas discusiones,
como es de esperarse, se reproducen de muchas maneras en los movimientos sociales,
en la academia e incluso, entre los «profesionales» de la política. Las ideas
fuerza del pensamiento revolucionario tradicional (clase, toma del poder, hegemonía,
etc.) resurgen y se confrontan con las búsquedas y descubrimientos de nuestras
luchas cotidianas, de suerte que tenemos el privilegio de vivir el nacimiento
de nuevas categorías de análisis y la resignificación de algunas que en el pasado
se revelaron insuficientes. En esta batalla, la resistencia de las comunidades
indígenas de Chiapas y el proyecto político encarnado por el EZLN re-presentan
un laboratorio del futuro.
Más que una respuesta propia1 , nos proponemos aquí contribuir al debate intentando
sistematizar algunos de los planteamientos centrales del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional en torno a las líneas avanzadas por Borón. En esta medida,
a pesar de la inevitable interpretación que supone la recuperación de los textos,
trataremos de ceñirnos a la palabra zapatista, que no siempre es recogida en
toda su complejidad por el alegato de Boron2 . Esperamos que estas respuestas
que son preguntas abran camino a nuevos interrogantes ya que, como dicen los
zapatistas, preguntando caminamos.
Rebeldía, revolución y los horizontes de la utopía
Las discusiones planteadas por Borón convergen hacia la distinción explicitada
por el Subcomandante Insurgente Marcos entre «rebeldes y revolucionarios». Esta
distinción resume la tensión que se desprende, por una parte, de los pilares
del pensamiento revolucionario tradicional (clase, toma del poder, dictadura
del proletariado), y por otra, del pensamiento y práctica zapatistas (sociedad
civil, un mundo nuevo, mandar obedeciendo, una revolución que haga posible la
revolución). Según se sitúen los actores respecto de esas coordenadas políticas
generales, en principio, podrían caracterizarse como revolucionarios o como
rebeldes. Borón, criticando la distinción propuesta, retoma una parte de la
entrevista del Subcomandante Insurgente Marcos con Scherer para iniciar la discusión
en este punto central y pregunta: ¿Cómo tratar de construir un nuevo mundo
sin que esta empresa se transforme, objetivamente y con independencia de la
voluntad de sus protagonistas, en un proyecto revolucionario? (Borón).
Pero ¿qué es lo que realmente dice el Subcomandante Insurgente Marcos en esa
entrevista?
Scherer: -¿Es usted un rebelde que exige cambios profundos o un revolucionario
que lucha por transformaciones radicales, otra manera de hacer patria?
Marcos: -Nosotros nos ubicamos más como un rebelde que quiere cambios sociales.
Es decir, la definición como el revolucionario clásico no nos queda. En el contexto
en el que surgimos, en las comunidades indígenas, no existía esa expectativa.
Porque el sujeto colectivo lo es también en el proceso revolucionario, y es
el que marca las pautas.
Scherer -¿Si fracasara usted como rebelde, optaría por la vía revolucionaria?
Marcos: -El destino es diferente. El revolucionario tiende a convertirse
en un político y el rebelde social no deja de ser un rebelde social. En el momento
en que Marcos o el zapatismo se conviertan en un proyecto revolucionario, es
decir, en algo que devenga en un actor político dentro de la clase política,
el zapatismo va a fracasar como propuesta alternativa. (Scherer, 2001)
Ya en 1996 los zapatistas habían elaborado «Tres señalamientos...»
El primero se refiere al carácter del cambio revolucionario, de este cambio
revolucionario. Se trata de un carácter que incorp-ra métodos diferentes, frentes
diversos, formas variadas y distintos grados de compromiso y de participación.
Esto significa que todos los métodos tienen su lugar, que todos los frentes
de lucha son necesarios, y que todos los grados de participación son importantes.
Se trata, pues, de una concepción incluyente, antivanguardista y colectiva.
El problema de la revolución (ojo con las minúsculas) pasa de ser un problema
de LA organización, de EL método, y de EL caudillo (ojo con las mayúsculas),
a convertirse en un problema que atañe a todos los que ven esa revolución como
necesaria y posible, y en cuya realización todos son importantes. El segundo
se refiere al objetivo y al resultado de esa revolución. No se trata de la conquista
del Poder o de la implantación (por vías pacíficas o violentas) de un nuevo
sistema social, sino de algo anterior a una y a otra. Se trata de lograr construir
la antesala del mundo nuevo, un espacio donde, con igualdad de derechos y obligaciones,
las distintas fuerzas políticas se «disputen» el apoyo de la mayoría de la sociedad.
¿Confirma esto la hipótesis de que los zapatistas son «reformistas armados»?
Pensamos que no. Nosotros sólo señalamos que una revolución «impuesta», sin
el aval de las mayorías, termina por volverse contra sí misma. Ya sé que esto
da para páginas, pero como ésta es sólo una carta, sólo estoy haciendo señalamientos
para desarrollar en otras ocasiones o para provocar el debate y la discusión
(que parece ser la «especialidad de la casa» de los zapatistas). El tercero
trata de las características no ya de la revolución, sino de su resultado. El
espacio resultante, las nuevas relaciones políticas, deberán cumplir con tres
condiciones: la democracia, la libertad y la justicia. En suma, no estamos proponiendo
una revolución ortodoxa, sino algo mucho más difícil: una revolución que haga
posible la revolución... (Durito, 05/95)
...para las clases dominantes no hay «demandas razonables» procedentes desde
abajo, y mucho menos en Chiapas. Así como la extorsión de las grandes empresas
y sus amenazas de «golpe de mercado» son embellecidas por la ideología dominante
como un sensato llamado de las fuerzas del mercado para que los gobiernos se
reconcilien con la realidad, las más elementales peticiones de los oprimidos
son automáticamente condenadas como insensatas, irracionales e irresponsables,
y por eso mismo merecedoras de castigos ejemplarizadores. (Borón).
Y nosotros (....) no pedimos limosnas o caridades, nosotros pedimos justicia:
un salario justo, un pedazo de buena tierra, una casa digna, una escuela de
verdades, medicina que cure, pan en nuestras mesas, respeto a lo nuestro, libertad
de decir lo que llega en nuestro pensamiento y abre las puertas de la boca para
que las palabras nos unan a otros en paz y sin muerte. Eso pedimos siempre,
niños y niñas de Jalisco, y no escucharon lo que nuestra voz clamaba. Y entonces
tomamos un arma en las manos, entonces hicimos que las herramientas de trabajo
se hicieran herramientas de lucha, y entonces la guerra que nos hacían, la guerra
que nos mataba a nosotros sin que ustedes supieran nada, niños y niñas
de Jalisco, la volvimos contra de ellos, los grandes, los poderosos, los que
todo tienen y merecen nada (8/02/94).
Nos hermana un orden mundial que destruye naciones y culturas. El gran criminal
internacional, el dinero, hoy tiene un nombre que refleja la incapacidad del
poder para crear cosas nuevas. Una nueva guerra mundial se sufre hoy. Es una
guerra en contra de todos los pueblos, del ser humano, de la cultura, de la
historia. Es una guerra encabezada por un puñado de centros financieros sin
patria y sin vergüenza, una guerra internacional: el dinero versus la humanidad.
«Neoliberalismo» llaman ahora a esta internacional del terror. El nuevo orden
económico internacional ha provocado ya más muerte y destrucción que las grandes
guerras mundiales. Más pobres y más muertos nos hicimos hermanos.
Nos hermana la insatisfacción, la rebeldía, las ganas de hacer algo, la inconformidad.
La historia que escribe el Poder nos enseñó que habíamos perdido, que el cinismo
y la ganancia eran virtudes, que la honestidad y el sacrificio eran estúpidos,
que el individualismo era el nuevo dios, que la esperanza era devaluada moneda,
sin cotización en los mercados internacionales, sin poder de compra, sin esperanza.
No aprendimos la lección, fuimos malos alumnos. No creímos lo que el Poder enseñaba.
Nos fuimos de pinta cuando en clase enseñaban conformismo e idiotez. Reprobamos
en modernidad. Condiscípulos en rebelión, nos encontramos y nos descubrimos
hermanos. (04/09/95) Hace treinta años el Che preparaba la transformación
de La Realidad americana y el poder preparaba su destrucción. Hace veintinueve
años, el poder nos dijo que la historia había terminado en la quebrada del Yuro.
Dijeron que la posibilidad de una realidad diferente, mejor, fue destruida.
Dijeron que la rebeldía terminó. ¿Terminó? (4/04/96)
A los que nos están amenazando con la cárcel y la muerte les decimos: nosotros
ya estamos presos, por eso nos alzamos por libertad; nosotros ya estamos muertos,
por eso luchamos por la vida. (EZLN, 2001a: 21/03/01).
Los poderosos y sus grandes dineros no entienden por qué Votán-Zapata no
muere, no entienden por qué se vuelve y levanta su muerte hecha vida en la palabra
de los hombres y mujeres verdaderos. No entienden, hermanos, nuestra
lucha. El poder del dinero y la soberbia no pueden entender a Votán-Zapata.
Y no pueden porque hay una palabra que no camina en el entendimiento de los
grandes sabios que venden su inteligencia al rico y poderoso. Y esta palabra
se llama Dignidad y es la dignidad algo que no camina en las cabezas.
(10/04/95) .
...quien se plantea transformar las cosas desde arriba confiesa que la revolución
ya se ha frustrado. Entonces: ¿por qué tomar como paradigma de "la revolución"
lo que es a todas luces su fracaso? (Borón)
Nosotros pensamos que el cambio revolucionario en México no será producto
de la acción en un solo sentido. Es decir, no será, en sentido estricto, una
revolución armada o una revolución pacífica. Será primordialmente, una revolución
que resulte de la lucha en variados frentes sociales, con muchos métodos, bajo
diferentes formas sociales, con grados diversos de compromiso y participación.
Y su resultado será, no el de un partido, organización o alianza de organizaciones
triunfante con su propuesta social específica, sino una suerte de espacio democrático
de resolución de la confrontación entre diversas propuestas políticas. Este
espacio democrático de re- solución tendrá tres premisas fundamentales que son
inseparables, ya, históricamente, la democracia para decidir la propuesta social
dominante, la libertad para suscribir una u otra propuesta y la justicia a la
que todas las propuestas deberán ceñirse. (25/01/94).
La resistencia civil no es llevar adelante a un gobernante o a un
gobierno (...) La resistencia civil es la legítima defensa de la voluntad popular
frente al autoritarismo gubernamental (...) la defensa del voto es sólo un momento
de la defensa de la voluntad popular. La insurgencia civil es la movilización
en torno a un programa popular y revolucionario que re- basa a un programa de
gobierno. El problema de la insurgencia civil no es quién está en el gobierno,
sino cómo garantizar que el que mande, mande obedeciendo. (08/10/94)
...no deja de llamar la atención una cierta idealización de los «rebeldes
sociales». La historia latinoamericana está repleta de líderes sociales que
pese a su inmensa y bien ganada legitimidad de origen fueron presa de los sutiles
mecanismos de cooptación, asimilación e integración en los cuales es pródiga
la sociedad burguesa. (Borón).
...el EZLN es una organización a la que se ingresa y de la que se sale libre
y voluntariamente. No existe remuneración alguna, ni en dinero ni en especie,
por el honor de formar filas en el EZLN. Nunca se prometió paga alguna por militar
en nuestras filas. Desde los más altos niveles de dirección, este CCRI-CG, hasta
el más pequeño de los simpatizantes de nuestra justa causa, ningún miembro del
EZLN recibe pago alguno en dinero o especie. Nuestra única paga es la satisfacción
del deber cumplido y la esperanza de un mundo mejor, más justo y más humano
para nuestros hijos. (27/02/95)
Queremos decir (...) que no nos atraen los cantos de sirenas y ángeles para
darnos acceso a un mundo que nos mira con desprecio y desconfianza, que escatima
el valor de nuestra sangre y ofrece fama a cambio de dignidad. No nos interesa
vivir como ahora se vive. (8/06/94)
[Los del gobierno actual] deben desaparecer, no sólo por representar una
aberración histórica, una negación humana y una crueldad cínica; deben desaparecer
también porque representan un insulto a la inteligencia. Ustedes nos hicieron
posibles, nos hicieron crecer. Somos su otro, su contrario siamés. Para desaparecernos,
deben desaparecer ustedes. Es muy difícil intentar escucharlos a ustedes. Uno
supone que habla con seres racionales y resulta que no, que acostumbrados a
comprar, corromper, imponer, romper y asesinar todo lo que se les pone enfrente,
asumen, frente a la dignidad, la pose del comerciante taimado que busca el mejor
precio de lo que quiere obtener. (07/12/94)
Hay quien se conforma con ser un número más en la gigantesca bolsa del Poder.
Hay quien se conforma con ser esclavo. Con cinismo camina la escala horizontal
del esclavo que es también amo de otros esclavos. A cambio de malvivir y de
las migajas que el Poder le otorgue, hay quien se vende, se confoma, se rinde.
En cualquier parte del mundo hay esclavos que se dicen felices de serlo. En
cualquier parte del mundo hay hombres y mujeres que dejan de ser humanos y ocupan
su lugar en el gigantesco mercado de dignidades. Pero hay quien no se conforma,
hay quien decide ser incómodo, hay quien no se vende, quien no se rinde. Hay,
en todo el mundo, quien se resiste a ser aniquilado en esta guerra. Hay quien
decide pelear. (3/08/96)
(Es un)...peligro (...) postergar (...) el debate sobre las cuestiones cruciales
de la estrategia y la táctica de los movimientos insurgentes, evitando someter
a discusión esa «guía para la acción» que es la teoría (Borón).
El zapatismo no es una nueva ideología política o un refrito de viejas ideologías.
El zapatismo no es, no existe. Sólo sirve, como sirven los puentes, para cruzar
de un lado a otro. Por tanto, en el zapatismo caben todos, todos los que quieran
cruzar de un lado a otro. Cada quien tiene su uno y otro lado. No hay recetas,
líneas, estrategias, tácticas, leyes, reglamentos o consignas universales. Sólo
hay un anhelo: construir un mundo mejor, es decir, nuevo (10/06/96).
Uno de los mayores aportes del zapatismo es justamente el haber provocado una
profunda revisión de la iconografía revolucionaria a partir de una práctica
política nueva. El pensamiento, que en los zapatistas es un resultado de la
expresión colectiva, intersubjetiva, cotidiana y viva de su lucha, ha sido uno
de los terrenos más subversivos de su quehacer. Es un pensamiento (o una praxis)
que no se detiene, que incorpora, que resignifica, que crea, propone y confronta
para recoger, para enriquecerse y caminar; que se repiensa a cada paso.
Sociedad civil
Tal como señala Meiksins Wood, la categoría de «sociedad civil» cumple una
muy precisa función en la batalla ideológica de nuestros días: obstaculizar
la percepción de la sociedad de clases y la explotación que le es inherente,
e invisibilizar al capitalismo que, de este modo, queda completamente «naturalizado»
y, por eso mismo, al margen de toda crítica (Borón).
Nos quitan las tierras y en ellas, con ellos de patrones, levantamos aeropuertos
y nunca viajaremos en avión, construimos autopistas y nunca tendremos automóvil,
erigimos centros de diversión y nunca tendremos acceso a ellos, levantamos centros
comerciales y nunca tendremos dinero para comprar en ellos, construimos zonas
urbanas con todos los servicios y sólo las veremos de lejos, erigimos modernos
hoteles y nunca nos hospedaremos en ellos. En suma, levantamos un mundo que
nos excluye, uno que nunca nos aceptará y que, sin embargo, no existiría sin
nosotros.
Y nosotros somos tú. Hiciste la casa, pusiste la luz, el agua, el drenaje. Pavimentaste
la calle. Sembraste el jardín. Construiste los muebles. Pintaste las paredes.
Adornaste las mesas. Conseguiste los alimentos. Preparaste la comida. Y quedaste
fuera. Otro vino a ocupar la casa. Otro es el que ilumina su vida. Otro el que
se asea. Otro el que va en el vehículo. Otro el que usa los muebles. Otro el
que disfruta. Otro el que se alimenta. Para tí quedó, como casa, un rincón sucio
y oscuro. (16/03/01)
Así, la sociedad civil con la que dialoga el zapatismo pone en evidencia
los mecanismos múltiples y polifacéticos que hacen posibles las relaciones de
dominación existentes, cuya percepción es insoslayable si se quiere realmente
construir un mundo nuevo, sin clases y sin relaciones de poder. Por eso...hacemos
un llamado a obreros, campesinos pobres, maestros, estudiantes, intelectuales
progresistas y honestos, amas de casa y profesionistas, y a todas las organizaciones
políticas y económicas independientes para que se unan a nuestra lucha en su
medio y en todas las formas posibles hasta lograr la justicia y la libertad
que todos los mexicanos anhelamos. (11/01/94)
...el futuro al que aspiramos. Un futuro en que la sociedad civil, con su
fuerza de justicia verdadera, haga innecesarias no sólo las guerras sino también
los ejércitos, y un futuro en el que los gobiernos, cualesquiera que sea su
tendencia política, tengan por encima de ellos la vigilancia constante y severa
de una sociedad civil libre y democrática. (20/02/94).
La sociedad civil se conforma, en la lucha y la interlocución, desde todos los
explotados, excluidos, oprimidos, discriminados, esclavizados; desde todas las
minorías inferiorizadas que constituyen la mayoría de la humanidad.
Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano
en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles
de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania, ombudsman
en la Sedena, feminista en la partidos políticos, comunista en la postguerra
fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro
en la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la
noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero
en el México de fin del siglo XX, huelguista en la CTM, reportero de nota de
relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el
metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra,
editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme,
disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro,
zapatista en el sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano, cualquiera
en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo,
explotando, diciendo «¡Ya basta!». Todas las minorías a la hora de hablar y
mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una
palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados,
nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso en Marcos.
(28/05/94).
Sociedad civil desde el 1° de enero de 1994 es una categoría resignificada
que a través de una práctica intersubjetiva de relacionamiento entre los insurgentes
zapatistas, las comunidades de base y el resto de la sociedad, nacional y mundial,
se ha convertido en un espacio de construcción de la nueva cultura política
de la que reiteradamente hablan los zapatistas. Y ¿qué es un espacio de construcción
de semejantes características sino el lugar de formación y reconocimiento de
la clase? ¿Cuál es el momento de constitución/disolución de la clase
si no el de la lucha, el de la relación conflictiva y antagónica a través de
la cual la dominación se abre paso, pero también la emancipación?
Democracia
..."democracia universal" ¿una en donde opresores y oprimidos convivan pacíficamente?
(Borón)
Si vemos el común de todos y todas, veremos que no tienen nada en común,
que todos y todas son «diferentes», son «otros». Y esto es precisamente lo que
tenemos en común, que somos «otros» y «diferentes». No sólo eso, también tenemos
en común que luchamos por seguir siendo «otros» y «diferentes» y por eso resistimos.
Y somos «otros» y «diferentes» para los poderosos, o sea que no somos como ellos
quieren que seamos, sino como de por sí somos. ... O sea que cuando los
zapatistas dicen «queremos un mundo donde quepan muchos mundos» no están descubriendo
nada nuevo, simplemente están diciendo lo que ya dicen los «otros» y «diferentes»
que caminan los mundos de abajo. Los zapatistas decimos «yo soy como soy y tú
eres como eres, construyamos un mundo donde yo pueda ser sin dejar de ser yo,
donde tú puedas ser sin dejar de ser tú, y donde ni yo ni tú obliguemos al otro
a ser como yo o como tú. (26/10/99)
El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La patria que construimos
es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la
caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos. (1/01/96)
La resignificación de la sociedad civil operada por la praxis del zapatismo
conlleva la resignificación misma de la democracia.
Queremos encontrar una política que vaya de abajo hacia arriba, una en la
que el «mandar obedeciendo» sea más que una consigna; una en el que el poder
no sea el objetivo, una en la que el «referéndum» y «plebiscito» sean más que
palabras de difícil ortografía; una en la que un funcionario pueda ser removido
de su cargo por elección popular. En la idea zapatista, la democracia es algo
que se construye desde abajo y con todos, incluso con aquellos que piensan diferente
a nosotros. La democracia es el ejercicio del poder por la gente todo el tiempo
y en todos los lugares. (19/06/00)
La democracia es sustento de esa nueva cultura política que se construye cotidianamente
(y no sin contradicciones) en el tejido de las intersubjetividades y diálogos
que van abriendo paso al nuevo mundo.
Nuestra guerra fue y es para que la memoria recupere su lugar en la historia.
No habrá paz mientras el olvido siga siendo el único futuro. Nuestra guerra
fue y es para que la dignidad sea respetada por todos los que son. No habrá
paz, mientras el des-precio al diferente siga siendo la única relación posible.
Nuestra guerra fue y es para que la verdad de los distintos sea escuchada y
entendida, para que todos los mundos tengan su lugar en el mundo. (2/01/97).
...por momentos no parece haber una clara conciencia de que la democracia
es una forma estatal, y que en el capitalismo (...) la más evolucionada de las
democracias no será otra cosa que la cristalización de un pacto por el cual
las clases subalternas abdican de su derecho a la revolución y negocian (...)
las condiciones de su propia explotación. (Borón).
Fue nuestro camino siempre que la voluntad de los más se hiciera común en
el corazón de hombres y mujeres de mando. Era esa voluntad mayoritaria el camino
en el que debía andar el paso del que mandaba. Si se apartaba su andar de lo
que era razón de la gente, el corazón que mandaba debía cambiar por otro que
obedeciera. Así nació nuestra fuerza en la montaña, el que manda obedece si
es verdadero, el que obedece manda por el corazón común de los hombres y mujeres
verdaderos. Otra palabra vino de lejos para que este gobierno se nombrara y
esa palabra nombró 'democracia' este camino nuestro que andaba desde antes que
caminaran las palabras ... Es razón y voluntad de los hombres y mujeres
buenos buscar y encontrar la manera mejor de gobernar y gobernarse, lo que es
bueno para los más para todos es bueno. Pero que no se acallen las voces de
los menos sino que sigan en su lugar, esperando que el pensamiento y el corazón
se hagan común en lo que es voluntad de los más y parecer de los menos, así
los pueblos de los hombres y mujeres verdaderos crecen hacia dentro y se hacen
grandes y no hay fuerza de fuera que los rompa o lleve sus pasos a otros caminos.
(26/02/94)
No queremos que otros, más o menos de derecha, más o menos de centro, o más
o menos de izquierda, decidan por nosotros. Nosotros queremos participar directamente
en las decisiones que nos atañen, controlar a nuestros gobernantes, sin importar
su filiación política, y obligarlos a «mandar obedeciendo». Nosotros no luchamos
por tomar el poder; luchamos por democracia, libertad y justicia. Nuestra propuesta
política es la más radical que hay en México (y tal vez en el mundo, pero es
pronto para decirlo). Es tan radical que todo el espectro político tradicional
(derecha, centro, izquierda y los otros de uno y otros extremos) nos critican
y se deslindan de nuestro delirio. (03/09/96)
El mundo que tratamos de construir es un mundo donde todos quepamos sin necesidad
de dominar a los otros. (1/01/96)
La democracia de la que hablan los zapatistas no consiste en negociar -mejor
o peor- las condiciones de la propia situación de explotación; en realidad no
consiste en negociar sino en dialogar y decidir entre todos. La democracia
de la que hablan los zapatistas no supone aceptación de las actuales relaciones
de dominación sino su disolución.
No entienden que no queremos cargos o posiciones en el gobierno. No entienden
que nosotros luchamos no porque las escaleras se barran de arriba para abajo,
sino para que no haya escaleras, para que no haya reino alguno. No entienden
que no queremos una paz que sólo significa renombrar la esclavitud y la miseria,
otra forma menos fuerte de decir 'muerte'. No entienden que la paz que pregonan,
la paz de los de arriba, es sólo garantía para el poderoso y condena para los
de abajo. (8/08/97)
La «ilusión estatal»
... por más que algunos teóricos hablen de la «desestatización» o el «descentramiento»
del estado éste seguirá siendo por bastante tiempo un componente fundamental
de nuestras sociedades. Y más nos vale contar con diagnósticos precisos acerca
de su estructura y funcionamiento, y con estrategias adecuadas para enfrentarlo
(Borón).
Importa la bandera nacional, la que declara el fundamento indígena de una
nación hasta ahora condenada a la desesperanza. Importa el escudo nacional,
el que advierte a la serpiente del poder su destino. Importa el suelo que nos
sostiene en la historia y evita que caigamos en el olvido de nosotros mismos.
...Importan los mexicanos y no aquellos que nos venden tocando la puerta extranjera.
(12/10/95)
resulta que eso de «Liberación Nacional», apellidos del EZLN, los zapatistas
nos lo tomamos muy a pecho y espada y, anacrónicos como somos, creemos todavía
en conceptos «caducos» como el de «soberanía nacional» e «independencia nacional».(19/07/99)
Pero... La patria, no es esa idea que está entre letras y libros, la patria
que queremos todos, tiene que nacer otra vez. En nuestros despojos, en nuestros
cuerpos rotos, en nuestros muertos y en nuestra esperanza tendrá que levantarse
otra vez esta bandera. (23/02/94)
¿O es que en un proyecto histórico de creación de una nueva sociedad se puede
prescindir de un dispositivo estratégico tan importante como el estado? Y si
así fuera: ¿por qué es que el EZLN está aún esperando la sanción de una legislación
que le otorgue plena autonomía a las comunidades indígenas, siendo que la estrategia
de transformación «desde abajo» de los zapatistas cuenta con un impresionante
grado de legitimidad? (Borón)
Nuestra lucha se apega a derecho constitucional y es a-banderada por la justicia
y la igualdad. (1/01/94)
La actual legislación mexicana es demasiado estrecha para estas nuevas relaciones
políticas entre gobernantes y gobernados. Es necesaria una CONVENCIÓN NACIONAL
DEMOCRÁTICA de la que emane un GOBIERNO PROVISIONAL o de TRANSICIÓN, sea mediante
la renuncia del Ejecutivo federal o mediante la vía electoral. CONVENCIÓN NACIONAL
DEMOCRÁTICA y GOBIERNO DE TRANSICIÓN deben desembocar en una nueva Carta Magna
en cuyo marco se convoque a nuevas elecciones. (12/06/94)
Muy poco tiempo después del levantamiento zapatista comienza la construcción
de los municipios autónomos que se gobiernan mediante Concejos representativos
de las comunidades incluidas en cada municipio y que practican el mandar obedeciendo,
la revocabilidad y rotatividad. Actualmente hay en Chiapas 32 municipios autónomos
apegados a los principios establecidos por la sociedad y el gobierno mexicanos
en San Andrés pero, a pesar de ser una realidad, no están reconocidos en la
Carta Magna. No obstante, el proceso de construcción de las autonomías no se
detiene.
Cuando se da el fenómeno de los municipios autónomos, el EZLN está tan imbricado
en las comunidades que, de una u otra forma, permean también su toma de decisiones.
A la hora de que las comunidades se empiezan a organizar como gobierno y a tomar
decisiones, el EZLN todavía empieza a rozar con esto. Entonces nos damos cuenta
de que las comunidades han aprendido más rápido que nosotros, no sólo a vivir
en resistencia frente a un poder que estaban desafiando, sino que van construyendo
una alternativa, tú estás pensando en los que estamos, ellos están pensando
en los que vienen. (Marcos con Scherer, 2001).
¿No es éste un reconocimiento práctico de que pese a la retórica antiestatista
el estado nación sigue siendo un componente crucial de los capitalismos contemporáneos?
(Borón)
En este mundo que el Poder globaliza para evitarse obstáculos en su guerra
de conquista, los gobiernos nacionales se convierten en suboficiales militares
de una nueva guerra mundial en contra de la humanidad... Más o menos rápidamente,
las sociedades nacionales se militarizan y los ejércitos supuestamente creados
para guardar fronteras de un enemigo externo, voltean los cañones de sus fusiles
y los dirigen hacia dentro. No es posible que el neoliberalismo se haga realidad
en el mundo sin el argumento de muerte que ofrecen los ejércitos institucionales
y privados, sin la mordaza que ofrecen las cárceles, sin los golpes y asesinatos
que ofertan militares y policías. Represión nacional es la premisa necesaria
para la globalización que el neoliberalismo impone. (3/08/96)
Si una estructura como la capitalista acentúa cada vez más el papel del estado
en la perpetuación de sus condiciones de dominación, no parece demasiado razonable
que sus adversarios hagan caso omiso de este rasgo para concentrar sus esfuerzos
-tanto en el plano teórico como en el de la lucha práctica- en otras direcciones.
(Borón).
El diálogo debe ser entre nosotros, de este enfrentarnos con nosotros mismos
puede salir una nueva propuesta de Nación. Un proyecto histórico para el país,
el rescate y la reconstrucción de la Patria. Ya no más la que ellos quieran
ofrecernos, o imponernos, ahora, la que queremos, la que necesitamos, la única
posible, la única digna. La Patria donde democracia, libertad y justicia sean
comunes y equitativas. (1/10/95)
¿Cómo se construyen esas «formas alternativas» de organización social...?
(Borón).
No son las armas las que nos dan radicalidad; es la nueva práctica política
que proponemos y en la que estamos empeñados con miles de hombres y mujeres
en México y en el mundo: la construcción de una práctica política que no busque
la toma del poder sino la organización de la sociedad. (3/09/96)
¿Será posible que la revolución requerida para fundar esas formas alternativas
«avance preguntando»? (Borón).
Hemos aprendido a hablar y a escuchar, a caminar sin exclusiones, a respetar
los distintos niveles y pensamientos, a no imponer nuestras ideas y a no decretarle
obediencia a la historia, pero sobre todo a reconocer y corregir nuestros yerros.
(27/08/95) ¿Basta sólo con preguntar, con imaginar, con soñar? (Borón)
En nuestros sueños hemos visto otro mundo. Un mundo verdadero, un mundo definitivamente
más justo que en el que ahora andamos. Vimos que en este mundo no eran necesarios
los ejércitos, que en él eran la paz, la justicia y la libertad tan comunes
que no se hablaba de ellas como cosas lejanas, como quien nombra pan, pájaro,
aire, agua, como quien dice libro y voz, así eran nombradas las cosas buenas
en este mundo. Y en este mundo era razón y voluntad el gobierno de los más y
eran los que mandaban gente de bien pensar; mandaban obedeciendo, no era ese
mundo verdadero un sueño del pasado, no era algo que venía de nuestros antepasados.
Era de adelante que venía, era del siguiente paso que dábamos. Así fue que nos
echamos a andar para lograr que ese sueño se sentara a nuestra mesa, iluminara
nuestra casa, creciera en nuestras milpas, llenara el corazón de nuestros hijos,
limpiara nuestro sudor, sanara nuestra historia y para todos fuera. Esto queremos.
Nada más, pero nada menos. (3/03/94)
Si es así, y reconociendo la extraordinaria creatividad del zapatismo en
estos terrenos, ¿cómo es que la revolución ya no se ha consumado? (Borón)
Sabemos que, en estos tiempos frenéticos de política realista, de banderas
caídas, de encuestas que suplen a la democracia, de criminales neoliberales
que llaman a cruzadas contra lo que esconden y los alimenta, de camaleónicas
transformaciones; en estos tiempos decir que queremos sembrar el árbol del mañana
suena tonto y loco, que, en todo caso, no pasa de ser una frase efectista o
una utopía trasnochada. Lo sabemos y, sin embargo, eso queremos. No sólo eso,
eso hacemos. ¿Cuántas personas en los mundos que el mundo habitan pueden decir
lo mismo que nosotros, es decir, que están haciendo lo que quieren hacer? Nosotros
pensamos que son muchas, que están los mundos del mundo llenos de locos y tontos
que siembran sus respectivos árboles de sus respectivos mañanas, y que llegará
el día en que esta ladera del universo que algunos llaman «planeta Tierra» se
llenará de árboles de todos los colores y habrá tantos pájaros y alivios que
sí, es probable, nadie se acuerde de los primeros, porque todo el ayer que hoy
nos acongoja no será más que una página vieja en el viejo libro de la vieja
historia. Es ese árbol del mañana un espacio donde están los todos, donde el
otro sabe y res-peta a los otros otros, y donde la falsa luz pierde su última
batalla. Si me apuran a ser preciso, les diré que es un lugar con democracia,
libertad y justicia: ése es el árbol del mañana. (08/99)
La revolución (con minúsculas) es un proceso. Lo importante no es la meta sino
el camino y es en ese camino, modesta pero incansablemente, donde se va transformando
el mañana, porque, de acuerdo con la propuesta zapatista:
...a unos les toca empezar pero terminar es labor de todos. (EZLN, 2001:
144)
¿Cómo hacer para obligar a los detentadores del poder para que de ahora en
más «manden obedeciendo»? (Borón).
La lucha por la libertad, la democracia y la justicia no es sólo tarea del
EZLN, es trabajo de todos los mexicanos y organizaciones honestas, independientes
y progresistas. Cada quién en su terreno, cada quién con su forma de lucha,
cada quién con su organización y su idea. Los pasos de todos los que caminan
con la verdad deberán unirse en un solo paso... (22/10/95)
Para los zapatistas, la política es una cuestión de principios. No sólo de
principios, pero también de principios. Quienes tienen como principios el cambio
social y la lucha civil y pacífica para lograrlo, deben obrar en consecuencia,
sin importar las adversidades o coyunturas, si quieren tener legitimidad en
el México de abajo. (19/06/00).
...las resonancias (...) de la Comuna de París se sienten con fuerza en las
montañas del Sureste mexicano, todo lo cual realza aún más el significado histórico-universal
de la epopeya de los insurgentes chiapanecos. (Borón).
La ilusión del poder
...la «ilusión del poder» (...) ¿No son esas «formas alternativas» de organización
social, de poder y de estado sino otros nombres para referirse a una revolución
social que destruye el orden capitalista e instaura otro nuevo? ¿No estará acaso
esta revolución también ella oculta, como los rostros de los zapatistas, detrás
de un discurso bellamente poético? (Borón).
La guerra iniciada el 1° de enero de 1994 fue y es una guerra para hacernos
escuchar, una guerra por la palabra, una guerra en contra del olvido, una guerra
por la memoria. No animó nuestro paso armado el ansia de poder o de riquezas,
la muerte indígena como único futuro fue lo que nos obligó a caminar con violencia.
(26/12/95)
Pero entonces...
...pensamos que había que replantear el problema del poder, no repetir la
fórmula de que para cambiar al mundo es necesario tomar el poder, y ya en el
poder, entonces sí lo vamos a organizar como mejor le conviene al mundo, es
decir, como mejor me conviene a mí que estoy en el poder. Hemos pensado que
si concebíamos un cambio de premisa al ver el poder, el problema del poder,
planteando que no queríamos tomarlo, éste iba a producir otra forma de hacer
política y otro tipo de político, otros seres humanos que hicieran política
diferente a la de los políticos que padecemos hoy en todo el espectro político.
(30/07/96)
El problema del poder no será quién es el titular, sino quién lo ejerce.
Si el poder lo ejerce la mayoría, los partidos políticos se verán obligados
a confrontarse a esa mayoría y no entre sí. Replantear el problema del poder
en este marco (...) obligará a una nueva cultura política dentro de los partidos.
(12/06/94)
El gobierno que tenemos ahora nos ha querido matar, comprar y callar. Ha
fallado. Nos hemos negado a ser cómplices de un gobierno que combate a sus gobernados.
Todos tenemos un enemigo común, que se autodenomina gobierno, que es el que
trata de asesinarnos. La religión que nos acusa de pecado mortal se llama neoliberalismo.
Tenemos que resistir el paso de muerte que camina el poderoso. Pero también
tenemos que construir otro mundo y en este nuevo mundo debe haber lugar para
todos los pueblos y todas las lenguas. No podemos combatir al racismo que practica
el poderoso con un espejo que presenta lo mismo pero al revés: la misma sinrazón
y la misma intolerancia, pero ahora contra los mestizos. No podemos combatir
el racismo contra los indígenas practicando el racismo contra los mestizos.
(4/01/96)
No son pocas las veces que hemos definido nuestra guerra como una guerra
por la palabra, no por la destrucción del enemigo y su suplantación en el triste
y pobre papel de gobernante. Nuestra única intención ha sido destruir la sordera
crónica e histórica del gobierno. Sabemos que es algo inédito, nuevo, que requiere
de nuevas formas de relación política. (20/05/96)
...flota en el argumento de los zapatistas una cierta satanización de la
política y lo estatal... (Borón)
Al contrario de la interpretación de Borón, nosotros pensamos que la apuesta
zapatista por el rescate y la resignificación de la política no tiene precedente.
Pero la política como discurso de la libertad, no como institucionalización
de los juegos del poder.
La política
La «antipolítica» del zapatismo es peligrosa (...) sobre todo para un movimiento
empeñado nada menos que en construir un mundo nuevo... (Borón)
El político profesional suele enfrentar la vida como si fuera un lápiz de
esos que casi nadie usa ya, de los de grafito en una punta y goma de borrar
en la otra. Hacer política viene siendo, así, como un continuo escribir y borrar,
tratando siempre de mejorar el trazo de la letra y su complejo hilarse para
hacerse palabras, que así también llaman a los mundos. Con la goma de borrar,
tratan de enmendar errores, de recomenzar cada plana, de embellecer la letra,
de afinar la palabra, de decorar el mundo. El político se esfuerza por mejorar
siempre su caligrafía, y hace del poder un magnífico sacapuntas con el que afila
sus letras y las vuelve elegantes y seductoras. No a pocos asombra y algunos
le aplauden. Pero el sacapuntas, como todo estudiante sabe, además de afilar
el lápiz, lo desgasta y reduce. Pronto se hace tan pequeño que se torna inservible
y termina, como todo lo que el poder afila, en la basura. La historia de quienes
son poder en la política no hace sino repetirse, las palabras son las mismas,
sólo cambian los trazos de las letras, su inclinación, sus garigoleos, su dimensión,
pero las palabras no cambian y, ergo, tampoco los mundos. (Durito, 20/03/01)
Nuestro camino de fuego se abrió ante la imposibilidad de luchar pacíficamente
por derechos elementales del ser humano. El más valioso de ellos es el derecho
a decidir, con libertad y democracia, la forma de gobierno. (12/06/94)
...nosotros pensamos que es necesario construir una nueva relación política,
que esa nueva relación no será producto de una sola fuente (el neozapatismo
en este caso), que esa nueva relación producirá efectos en sí misma. Tan nueva
que definirá no sólo la nueva política: también a los nuevos políticos. Una
nueva forma de definir el ámbito de la política y de los que en ella se desenvuelven.
(14/1/96)
Una nueva cultura política está emergiendo en México, no proviene del gobierno
ni de los partidos políticos, pero tampoco del ELZN. Un gran movimiento popular,
con una variada composición social ha nacido. Este amplio movimiento es la cuna
de esta nueva cultura. Nosotros no estamos inventando nada, estamos sumándonos
a esta cultura. La consulta nacional es una muestra de nuestra disposición a
aprender. (25/08/95)
¿Cómo hace un rebelde social para organizar a las masas e ir transformando
la realidad desde abajo sin suscitar la violenta réplica de los de arriba?
(Borón)
La mesa de abajo permanece desordenada y desatendida. Son pocos todavía los
que acuden a ella para alimentarse y encontrarse. Los posibles comensales están
regados en otros lados, en la Sociedad Civil, en las Organizaciones No Gubernamentales,
en las Organizaciones Políticas y Político-Militares, en los Partidos Políticos,
en las Iglesias, en los Medios de Comunicación, incluso en el Ejército. Por
ahora cada cual está buscando saciar su propia hambre. Su colectividad está,
aún, sólo en la desesperación. Son, somos, una esperanza fragmentada, un arcoiris
de luz por hacerse todavía. Tal vez no somos «nuevos» actores políticos en la
moderna escena nacional, tal vez somos los mismos actores de siempre, los que
siempre deben callar mientras los «importantes» declaman sus parlamentos y reciben
flores, aplausos y chiflidos. (02/98)
Las fuerzas democráticas en México son muchas y permanecen divididas, aisladas
y, en no pocas ocasiones, enfrentadas entre sí. Los zapatistas pensamos que
tenemos que unir todas esas fuerzas. Unirnos sin desaparecer nuestras diferencias,
hacer homogéneo nuestro afán democratizador y no una sigla partidaria. Unirnos
sin subordinarnos unos a los otros. (03/02/95)
...transición a la democracia como el proyecto de reconstrucción del país;
la defensa de la soberanía nacional; la justicia y la esperanza como anhelos;
la verdad y el mandar obedeciendo como guía de jefatura; la estabilidad y la
seguridad que dan la democracia y la libertad; el diálogo, la tolerancia y la
inclusión como nueva forma de hacer política. Este proyecto está por hacerse
y corresponderá no a una fuerza política hegemónica o a la genialidad de un
individuo, sino a un amplio movimiento opositor que recoja los sentimientos
de la nación. Una nueva sociedad plural, tolerante, incluyente, democrática,
justa y libre, sólo es posible, hoy, en una patria nueva. No será el poder el
constructor. El poder hoy es sólo el agente de ventas de los escombros de un
país destruido por los verdaderos subversivos y desestabilizadores: los gobernantes.
Los proyectos de oposición independiente tenemos una carencia que, hoy, se hace
más decisiva: nos oponemos a un proyecto de país que implica su destrucción,
pero carecemos de una propuesta de nueva nación, una propuesta de reconstrucción.
(02/01/96)
¿Qué sigue?
Una red de voces que resisten a la guerra que el Poder les hace.
Una red de voces que no sólo hablen, también que luchen y resistan por la humanidad
y contra el neoliberalismo.
Una red de voces que nace resistiendo, reproduciendo su resistencia en otras
voces todavía mudas o solitarias.
Una red que cubra los cinco continentes y ayude a resistir la muerte que nos
promete el Poder.
Sigue la reproducción de resistencias, el no estoy conforme, el soy rebelde.
Sigue el mundo con muchos mundos que el mundo necesita
Sigue la humanidad reconociéndose plural, diferente, incluyente, tolerante consigo
misma, con esperanza.
Sigue la voz humana y rebelde consultada en los cinco continentes para hacerse
red de voces y de resistencias. (3/08/96)
La excepcional trascendencia del zapatismo
El heroísmo, la abnegación y los sufrimientos de las comunidades indígenas
y campesinas zapatistas, así como la entrega que hacen sus dirigentes en pos
de un proyecto de redención universal no deberían traducirse en una actitud
de religiosa aceptación de todo lo proveniente del EZLN. (Borón)
...es preciso tener la audacia necesaria como para incurrir en el más profundo
revisionismo. (Borón)
Nuestra forma de lucha no es la única, tal vez para muchos ni siquiera sea
la adecuada. Existen y tienen gran valor otras formas de lucha. Nuestra organización
no es la única, tal vez para muchos ni siquiera sea la deseable. Existen y tienen
gran valor otras organizaciones honestas, progresistas e independientes. El
Ejército Zapatista de Liberación Nacional nunca ha pretendido que su forma de
lucha sea la única legítima. De hecho, para nosotros es la única que nos han
dejado. El EZLN saluda el desarrollo honesto y consecuente de todas las formas
de lucha que sigan la ruta que nos lleve, a todos, a la libertad, la democracia
y la justicia. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional nunca ha pretendido
que su organización sea la única verdadera, honesta y revolucionaria en México
o en Chiapas. (20/01/94)
No tomaremos al país como rehén. No queremos ni podemos imponerle a la sociedad
civil mexicana nuestra idea por la fuerza de nuestras armas, como sí hace el
actual gobierno que impone con la fuerza de sus armas su proyecto de país.
(20/01/94)
Esa audacia de la que habla Borón, ese espíritu crítico, es lo que reclaman
los zapatistas cuando se presentan como rebeldes; rebeldes subvirtiendo el orden
establecido pero, sobre todo, subvirtiéndose a sí mismos. Eso es el zapatismo.
Ese puente que permite pasar de un lado al otro. Y a este afán emancipador,
descolonizador y rebelde contribuye, enormemente, un debate como el que ha incitado
Borón y una práctica de lucha consecuente.
...el zapatismo ha tenido, en el plano de las ciencias sociales, un mérito
enorme: el de haber reintroducido en la enrarecida atmósfera académica de los
noventa -envuelta en los nada inocentes vapores embriagantes del posmodernismo
(...)- la problemática de los sujetos y del conflicto social que en su extravío
teórico había sido abandonada por los intelectuales... (Borón)
Sueña Antonio con que la tierra que trabaja le pertenece, sueña que su sudor
es pagado con justicia y verdad, sueña que hay escuela para curar la ignorancia
y medicina para espantar la muerte, sueña que su casa se ilumina y su mesa se
llena, sueña que su tierra es libre y que es razón de su gente gobernar y gobernarse,
sueña que está en paz consigo mismo y con el mundo. Sueña que debe luchar para
tener ese sueño, sueña que debe haber muerto para que haya vida. Sueña Antonio
y despierta... ahora sabe qué hacer y ve a su mujer en cuclillas atizar el fogón,
oye a su hijo llorar, mira el sol saludando al oriente, y afila su machete mientras
sonríe. Un viento se levanta y todo lo revuelve, él se levanta y camina a encontrarse
con otros. Algo le ha dicho que su deseo es deseo de muchos y va a buscarlos.
(08/94)
Bibliografía citada
Borón, Atilio (2001), «La selva y la polis. Interrogantes en torno a la
teoría política del zapatismo», en Chiapas 12, México, IIEc-UNAM-ERA.
Ceceña, Ana Esther (1995), «Universalidad de la lucha zapatista. Algunas hipótesis»
en Chiapas 2, Instituto de Investigaciones Económicas-Ediciones ERA,
México.
http://www.multimania.com/revistachiapas
Ceceña, Ana Esther (1997), «Neoliberalismo e insubordinación» en Chiapas
4, México, IIEc-UNAM-ERA.
Ceceña, Ana Esther (1998), «De cómo se construye la esperanza» en Chiapas
6, México, IIEc-UNAM-ERA.
Ceceña, Ana Esther (1999), «La resistencia como espacio de construcción del
nuevo mundo» en Chiapas 7, México, IIEc-UNAM-ERA.
Ceceña, Ana Esther (2001), «La marcha de la dignidad indígena» en OSAL 4,
Buenos Aires, CLACSO.
Ceceña, Ana Esther (2001), «Por la humanidad y contra el neoliberalismo. Líneas
centrales del discurso zapatista» en Seoane y Taddei (comps), Resistencias
mundiales [de Seattle a Porto Alegre], México, Buenos Aires, CLACSO.
EZLN (1994), Documentos y comunicados, México, Ediciones ERA.
EZLN (1995), Documentos y comunicados, tomo 2, México, Ediciones ERA.
EZLN (1997), Documentos y comunicados, tomo 3, México, Ediciones ERA.
EZLN (2001) en «Comienza la Marcha de la Dignidad Indígena, la marcha del color
de la tierra», Chiapas 11, Instituto de Investigaciones Económicas-Ediciones
ERA, México.
EZLN (2001a), La marcha del color de la tierra, Rizoma, México.
Scherer García, Julio (2001), «Una entrevista insólita» en Proceso 1271,
México, 11 de marzo.
Subcomandante Marcos (1999), Don Durito de la Lacandona, CIACH, México.
Notas
1 Incluimos en la bibliografía algunas referencias de trabajos nuestros que abordan los puntos centrales de este debate.
2 Estaremos citando repetidamente el artículo de Atilio Borón. (en este caso se publica en la misma revista. NR). En el caso de las citas de los comunicados zapatistas hemos usado principalmente la edición de tres tomos de editorial ERA en cuyo caso anotaremos solamente la fecha de los comunicados. Las citas del libro del Subcomandante Marcos, Don Durito de la Lacandona, serán referidas como Durito, con la fecha únicamente. En caso de utilizar otra fuente será señalada explícitamente.