nro. 18
Por la sangre guaraní

Osmar Martínez

Voy a tratar de responder a la pregunta que se ha formulado en este Seminario. Me toca la gran responsabilidad de representar a mi país, y por sobre todo a nuestro Movimiento, y el gran desafío es hablar frente a un público muy exigente y detrás de gente que ya ha tenido canas. Pero tengo la estrategia que han presentado los primeros compañeros. Como Leonardo Boff presentó su ponencia en portugués y respondió a las preguntas en castellano; yo presentaré la ponencia en castellano y voy a responder en guaraní.

Ustedes seguramente han escuchado la comentada y divulgada corrupción que hay en nuestro país, y del golpista que tenemos. Tenemos también una experiencia revolucionaria histórica, muy importante en nuestro país. Paraguay, en el siglo pasado, fue la primer nación que conquistó su verdadera independencia. Y esta verdadera independencia se conquistó en 1813, encabezada por un desconocido revolucionario -desconocido por los historiadores burgueses- el doctor José Gaspar Rodríguez de Franklin. Fue la primer nación que ha llevado una práctica de estado popular revolucionario. Esa conquista de estado popular revolucionario se concretó en una conquista política. Conquista en donde participaron campesinos y artesanos en el poder. Una conquista económica. Fue la época en que la tierra volvió a ser de los paraguayos. Se conquistó la tierra hasta de la propia Iglesia Católica para repartir a los nativos guaraníes que trabajaban en las ruinas con los esclavos. Fue la primera experiencia de cooperativismo. Se creó la estancia de la patria, la chacra de la patria. Se abolió el analfabetismo, se repartió tierras a campesinos. Esa única experiencia de nuestro país tuvo su continuidad con Carlos Antonio López y Francisco Solano López, con algunos cambios políticos, con las aperturas de fronteras y con algunos intercambios internacionales. Esa primera conquista política, económica, popular, revolucionaria, fue justamente la que convocó a la guerra más sangrienta de nuestra historia, la guerra de la Triple Alianza. Como dice Eduardo Galeano, fue firmada en secreto por tres Judas, en aquel tiempo: Argentina, Brasil y Uruguay. Y me refiero a los gobiernos traidores, no al pueblo.

Pensaron que iba a durar tres meses. La guerra de la Triple Alianza duró cinco años. Ningún pueblo guaraní quería despojarse de aquellas conquistas. Querían defender hasta lo último su independencia, su libertad y su progreso económico. De un millón de paraguayos, al término de la guerra de la Triple Alianza, sólo quedaron en todo el país 300.000 habitantes, y hombres menores de 14 años de edad. Ésta es nuestra triste experiencia del por qué el Paraguay está hoy como está.

Nuestra nación, en aquella época, fue la más desarrollada en América Latina. Más que cualquier otro de los países hermanos. Al término de la guerra se entregó a los países vencedores más de la tercera parte de nuestras tierras. Desde aquella época se fundaron los partidos liberales que entregaron nuestras tierras a los imperialistas, a los capitalistas extranjeros. Pero en esa época empezaron también a instalarse en el poder los partidos liberales y los militares. En toda esa trayectoria de lucha de nuestro pueblo, siempre estuvieron presentes los diferentes sectores populares. Campesinos, obreros, estudiantes, cristianos comprometidos con la Teología de la Liberación, intentaron llevar adelante una organización propia, que pueda ser una alternativa para nuestra sociedad. Pero después nos vino otra dictadura de 35 años, que se derrocó en el 89. Y el proceso actual de lucha de nuestro pueblo, en Paraguay, es el de la lucha por las tierras. Es la lucha por defender los patrimonios naturales, los patrimonios estatales, contra la privatización de los entes estatales. Y es una lucha de conformación de una organización política, que realmente pueda canalizar las diferentes movilizaciones populares. En nuestro país existen organizaciones obreras en un número muy reducido. La más fuerte es una organización política campesina, pero la mayoría son reivindicaciones coyunturales, sociales, sin una perspectiva política. Por lo tanto, los compañeros me pidieron solicitar a este Seminario, hacer una denuncia internacional sobre el actual hecho en nuestro país. La venta de más de 300.000 hectáreas a la secta Moon, con 10.000 pobladores dentro. Se vendió toda una población, con una extensión de 300.000 hectáreas de tierra.

En las actuales condiciones de lucha, enfrentada a los políticos neoliberales y los partidos tradicionales, sostenemos que es fundamental enfilar hacia una decidida lucha por un poder democrático, popular, revolucionario y antimperialista. En las actuales condiciones de nuestro país, en la lucha por la tierra, por la salud, por la educación, por la autonomía, nuestro país aparte del imperialismo internacional yanqui, sufre la intervención del subimperialismo de Brasil y de Argentina. Nuestro territorio, más de 50 Km de la frontera es ocupado por pobladores brasileños. No estamos diciendo que somos nacionalistas. Estamos diciendo que nuestro gobierno está entregando nuestra tierra. No como quisiéramos nosotros, los revolucionarios, como una patria grande, sino a empresarios o a terratenientes capitalistas, que explotan, destruyen y sacan toda la riqueza para intereses personales, y no para el desarrollo de nuestro país. Por eso es que para nosotros estar hoy frente a ustedes, es una gran responsabilidad, de decir por qué el socialismo. Porque para nosotros es la única alternativa de volver a lo que fuimos. La única alternativa de conseguir la libertad. La única alternativa de lograr el progreso que nos enseño el Doctor Gaspar Rodríguez de Francia. Porque por nuestra sangre corre la sangre guaraní. Y por sobre todas las cosas, somos revolucionarios. Y de esa manera nosotros podemos decir el por qué el socialismo para nosotros en Paraguay es la única forma de decir que podemos vivir en una sociedad diferente. Muchas gracias, compañeros.

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