nro. 18

Madre Cristina: mujer, monja, psicóloga, militante política

Hermana Laura

Rendimos este homenaje de todo corazón, pero antes quiero decir que el mayor homenaje a la Madre es la realización de este seminario aquí en SEDES: ese es el homenaje que todos ustedes le están rindiendo junto a nosotros. Voy a presentar a la Madre Cristina sobre todo para beneficio de los participantes en este seminario que han venido de otros estados o del exterior, y que no tuvieron la oportunidad de convivir con ella. Voy a presentar a la mujer Célia Dória, la religiosa de la Congregación de las Canonesas de San Agustín, la psicóloga y profesora de la Pontifica Universidad Católica de Sao Paulo, la fundadora de este Instituto. Personalidad singular de mujer, monja, psicóloga y militante política, luchadora valiente y perseverante por la libertad y la dignidad de la persona humana en múltiples frente de batalla.

La tarea no es fácil, pero es irrecusable. Para emprenderla me avala medio siglo de convivencia con la Madre Cristiana como su ex-alumna, como hermana de congregación religiosa desde el noviciado, como convivientes en la misma comunidad durante diez años, incluidos los primeros de la dictadura militar. Como colega de magisterio en la Facultad de Filosofía, Ciencia y Letras Sedes Sapientiae de la PUC de Sao Paulo durante veinte años seguidos; y por invitación suya, como colegas en este Instituto desde 1977 hasta los últimos días de su vida, que entregó a Dios el 26 de noviembre de 1997.

¿Quién fue esa mujer, la Madre Cristina? Célia Dória, o CD, como cariñosamente la llamaba su familia, nació en Jaboticabal, en el interior del estado de Sao Paulo, el 7 de octubre de 1916. Creció, como solía contarnos, en medio de las discusiones políticas animadas por el padre abogado y del aprendizaje del respeto y la disposición a servir al prójimo. Cursó la Escuela Normal en su ciudad natal y fue a la capital, donde se licenció en Filosofía y Pedagogía en la Facultad Sedes Sapientiae que mantenía la Congregación de las Canonesas de San Agustín. Alumna brillante y aplicada, encontró en la Madre que dirigía la facultad una amiga y orientadora que terminó por integrarla al cuadro de profesores y a-coger su deseo de ingresar a esa Congregación de religiosas, dedicadas a la actividad educativa y que mantenía en Brasil, desde 1907, colegios y escuelas gratuitos, además de la Facultad fundada en 1933. Célia Dória tomó el hábito religioso, ocasión en la cual recibió el nombre de Hermana Cristina María, e inició su noviciado en 1942, en el primer colegio abierto por la Congregación en nuestro país, ubicado en Sao Paulo. Entre las hermanas se destacó siempre por su inteligencia y preparación profesional, así como por su fidelidad a la práctica de la vida de oración y dedicación al trabajo apostólico, al seguimiento de Jesucristo y su Evangelio, en una vida consagrada a Dios y al servicio del pueblo.

En su labor docente en la carrera de Pedagogía de la Facultad Sedes Sapientiae fue especialmente apreciada y querida por los alumnos debido a su competencia, a su manera vivaz de animar las clases y, sobre todo, a su espíritu abierto, reacio a cualquier prejuicio. Se especializó cada vez más en el área de la Psicología. Gracias a sus esfuerzos, junto al de otros colegas, el Ministerio de Educación creó en Brasil, en los años 60, la carrera de Psicología, y reconoció la profesión de psicólogo.

En 1940 la Madre Cristina inauguró la clínica psicológica adjunta a la facultad, donde se daba formación práctica a los alumnos acompañados por el cuerpo de profesores. En esa clínica la Madre atendía personalmente a numerosos pacientes pobres. En 1954 se presentó a concurso para una cátedra en la PUC de Sao Paulo, ejercicio por el cual recibió también el título de doctora en Psicología. Durante los años siguientes publicó diversos artículos y los siguientes libros: Psicopatología (1958), Psicología Científica General (1960), Psicología Educacional (1961), Educando a nuestros hijos (1968) y Psicología del ajuste neurótico (1975). Por invitación de universidades y entidades estudiantiles, impartió conferencias en varios estados de Brasil. Con el apoyo de la Congregación siguió estudios en el extranjero y realizó estancias de trabajo en hospitales psiquiátricos de Europa. En sus clases, conferencias y publicaciones la Madre Cristina transmitía siempre un mensaje, para ella primordial, cuyo fin era alertar a oyentes y lectores acerca de su responsabilidad ética, social y política, y formar ciudadanos y ciudadanas concientes y participativos, militantes, inicialmente en la acción católica y más tarde, durante la dictadura militar, en los diversos movimientos y organizaciones de la izquierda brasileña.

En los años 70, cuando la Congregación de las Canonesas de San Agustín decidió integrar la facultad Sedes Sapientiae a la PUC de Sao Paulo, la Madre Cristina optó por la creación de un Instituto autónomo, mantenido por la misma Congregación, donde podría proseguir y ampliar, sin injerencia del MEC, el trabajo de formación de profesionales y militantes políticos comprometidos con la lucha contra la dictadura, contra la tortura y todas las formas de opresión, y a favor de los derechos humanos, las libertades democráticas y el respeto integral a la dignidad de la persona humana. Así, en este Instituto se llevó a cabo, en 1978, el Primer Congreso por la Amnistía. Aquí, a pedido del Cardenal Don Evaristo Arns, se realizó la mayoría de las investigaciones sobre los procesos políticos que llevó a cabo la justicia militar entre 1964 y 1979. Esas investigaciones se reunieron, como se sabe, en el volumen Brasil, nunca mais, publicado en 1985, al que siguió en 1987 el libro Perfil dos Atingidos. Durante muchos años, el Instituto SEDES acogió a diversos movimientos como el MST, la Pastoral de la Tierra, la Unión de Naciones Indígenas y la Comisión Pro-indio de Sao Paulo. Así nació y creció este Instituto Sedes Sapientiae, que con sus cursos en las áreas de la Psicología, el Psicoanálisis, la Filosofía y la Educación, con su clínica psicológica, con sus centros y departamentos, fue desde un inicio y sigue siendo hoy un espacio abierto a todos aquellos que se dispongan a asumir un compromiso de participación en el estudio, la reflexión y la acción para la construcción de una sociedad justa y solidaria. Una sociedad conforme a la voluntad de Dios, como decía la Madre Cristina. Y ayer oímos y recordamos con Don Tomás Balduino que para llevar a cabo el proyecto de Dios, revelado en la Biblia, esa sociedad sólo podrá y deberá ser socialista. Muchas gracias.

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