nro. 18
La propuesta del EZLN

Intervención de Marcelino Guerra

Quisiéramos, antes de abordar la temática que nos han pedido los compañeros coordinadores de este seminario, hacer dos o tres precisiones en torno a nuestra presencia en este Seminario. En primer lugar, explicar que hubiésemos querido estar desde el principio de los trabajos del Seminario, que a lo largo de estos días se expresaron. En segundo lugar, cuando amablemente nos invitaron, les dijimos que íbamos a participar pero no oficialmente como FZLN, por dos o tres razones. En primer lugar, porque hasta ahora el tener una postura común respecto al problema del socialismo, no es una cuestión que hayamos abordado ni discutido suficientemente en el FZLN. Por lo tanto, sería más o menos complicado expresar una postura que expresara la diversidad de opiniones que existen en nuestra organización. Además queríamos escuchar y aprender antes que dar nuestro enfoque y punto de vista, por estas razones. Y en tercer lugar, hay una serie de razones de carácter político interno, como es el que durante los últimos meses nuestros hermanos zapatistas -recordamos que quienes somos miembros del FZLN somos la organización hermana de un ejército armado, el EZLN, que nosotros somos el zapatismo civil no armado, pero compartimos posturas, programa e identidad absoluta en la lucha con los compañeros del EZLN- a lo largo de los últimos ocho meses el EZLN había optado por no hacer absolutamente explícita ninguna de sus posturas ni intervenir en ningún debate, ni explicitar una posición en torno a distintos asuntos de carácter nacional e internacional, dado que estaba la posibilidad de que se profundizara la guerra en nuestro país a partir de los resultados que electoralmente pudieran existir en México. No ha sido sino hasta tres o cuatro días, que después de varios meses, el EZLN, nuestros hermanos, han vuelto a hacer explícitas y públicas sus posturas.

Pensábamos escuchar y no traer una ponencia. Sin embargo, los compañeros nos dijeron que sería interesante que pudiéramos informar y conversar algunas de las cuestiones que pasan en la situación política del país. Lo cual hacemos con mucho gusto. Y vamos a dar la opinión de estos dos compañeros, que somos parte del FZLN; pero comprendiendo que son opiniones personales que forman parte de un debate que estamos dando en el seno de nuestra propia organización.

Seguramente, por las informaciones periodísticas que han corrido sobre los últimos meses en México, hay una serie de opiniones diversas acerca de los tránsitos políticos que se han dado en nuestro país en fechas recientes. En el propio país nuestro, la manera en que se observan estos cambios y este tránsito político, también es muy diversa. Y nos hemos encontrado, en el continente latinoamericano, que quien menos entiende lo que está pasando en nuestro país, desafortunadamente, es la propia izquierda latinoamericana. Eso es algo que quisiera señalar. Porque algunas de esas fuerzas de izquierda latinoamericana, de uno y otro signo, durante mucho tiempo creyeron que en México existía un régimen democrático, un régimen derivado de la revolución mexicana, que pudo mantener incluso en el término de la política exterior una apariencia con principios sustentados en la vieja revolución mexicana.

Nosotros queremos decirles que estamos profundamente contentos de que el pueblo de México haya derrotado al PRI. Estamos profundamente conscientes de que hemos pasado una negra noche de inmovilidad política, de represión, de oscurantismo y de antidemocracia, sustentado en una ideología, en un principio aparentemente de seguridad nacional, en un movimiento que en la práctica deformó, degradó, los principios de aquella revolución mexicana de 1910 y 1920.

El régimen político que el pueblo mexicano está a punto de enterrar, que tuvo la capacidad de presentarse como un régimen democrático durante muchos años, fue un régimen político que a la vuelta de 70 años de gobierno prácticamente trastocó los principios que pretendía representar y sustentar en aquel movimiento de 1910. El proceso de corporativización y de anulación de la vida interna de los sindicatos, de las agrupaciones campesinas y en general de las luchas sociales, impidió durante décadas que en la sociedad mexicana, los obreros y los campesinos pudieran manifestarse libremente. Tuvimos, durante cerca de 70 años, un régimen que sustentó sus triunfos electorales en el fraude electoral. Tuvimos un régimen político que sobre la base del discurso de la seguridad nacional, entregó el país como nunca. Un país que desnacionalizó todas aquellas luchas y todos aquellos sectores de la economía que habían sido nacionalizados en otros momentos al impulso de la lucha popular. Un régimen que desapareció mexicanos, que reprimió absolutamente todos los movimientos sociales de los últimos 30 y 40 años. Ninguna huelga, ningún movimiento estudiantil, ninguna lucha campesina, fue solucionada en función de los intereses populares, sino en función de los intereses de la gran oligarquía, del capital transnacional y de la política del estado y la represión.

Entonces, a nosotros nos complace profundamente el que hayamos logrado terminar con esta larga noche de 71 años, donde nuestros abuelos, nuestros padres y nuestros hijos nacieron bajo un régimen político dominado por un solo partido, que tuvo la capacidad de secuestrar la voluntad política de los mexicanos. Los movimientos de huelga, la lucha del 68, la insurrección zapatista, y en general los grandes movimientos sociales, casi todos reprimidos, surgieron contra este régimen político que se termina hoy. Luego, nosotros no nos hemos damnificado de la derrota del 2 de junio. Sabíamos que teníamos que eliminar del panorama nacional a ese viejo partido, el PRI. Sabíamos que poder transitar hacia nuevos caminos de democracia pasaba por la eliminación de esta fuerza política que se expresó como representante de la sociedad mexicana.

En efecto, triunfó un partido hoy, con un candidato representado por un partido de derecha. Pero nosotros nos preguntamos dónde ha estado la derecha mexicana hasta hoy. La derecha mexicana, fundamentalmente, ha estado en el PRI. Los grandes empresarios, la relación fundamental que se estableció con el gobierno norteamericano, los procesos de regresión social, los procesos de regresión de la educación, la expropiación de la tierra, el retroceso de la revolución y de la constitución de 1917 se dieron a partir del gobierno del PRI. Y los grandes sectores oligárquicos, los grandes capitales transnacionales no estaban en el partido de la derecha, estaban en el PRI.

En efecto, hoy hay un gobierno en el que ha triunfado un partido de la derecha tradicional, pero curiosamente con un candidato que tradicionalmente no forma parte del partido de la derecha. ¿Esto quiere decir que se abre un proceso de democracia en el país, automáticamente, y por tanto el zapatismo civil y el EZLN apoyan este régimen? De ninguna manera. Pero de lo que estamos concientes es de que el hundimiento del PRI significa, en primer término, liberar un potencial, desencadenar, acabar con los obstáculos que impedían que buena parte de ese movimiento social, de los obreros, de los campesinos y en general de todas las organizaciones sociales hoy controladas de manera corporativa por el PRI comiencen a ser liberadas. Y nosotros nos planteamos en este momento que la tarea del zapatismo civil, del EZLN y de otras fuerzas de la izquierda mexicana, es ayudar a enterrar ese cadáver insepulto que son las secuelas de ese viejo régimen político.

Un asunto que venimos debatiendo, es cómo destruir las viejas organizaciones sociales en las que se fundó el PRI. Hablo de las grandes centrales obreras, y de las grandes centrales campesinas que durante cerca de 70 años anularon la posibilidad de una sola huelga legal en el país, que anularon básicamente la libertad de asociación sindical -en México no hay libertad de asociación sindical-, que anularon la posibilidad de que los obreros contaran en la vida del país. Y hablo de la posibilidad de que el movimiento campesino, el movimiento indígena, hasta hoy controlado por este partido y por el régimen político, pueda ser un factor que juegue en el desafío democrático por venir.

Hoy estamos pasando este largo período de antidemocracia que resultó el PRI durante 70 años, pero se abren nuevos desafíos y tenemos que enfrentar esta vertiente a la derecha, pero sobre la base de que será en función de la capacidad que tenga la sociedad civil, las fuerzas organizadas y democráticas para, una vez liberado este potencial, poder enfrentar a este partido, a este gobierno y a los que puedan venir.

Luego, nosotros no estamos tristes ni nos preocupa ni nos quita el sueño que el PAN haya ganado el proceso electoral. En primer término, nos abre importantes fuerzas la derrota del PRI en nuestro país. Creo que es una visión con la que debemos, en el porvenir inmediato, ver la posibilidad de un trabajo político. Esto implicaría la posibilidad de alianzas en el movimiento social, en la lucha concreta, con la izquierda electoral. El Frente Zapatista y el EZLN, como ustedes saben, no participamos en esto, no somos antielectorales, pero creemos que hay un papel que tiene que jugar la izquierda electoral en nuestro país, sobre la base más que de la búsqueda de posiciones parlamentarias o la búsqueda de un poder, tendríamos que avanzar en la construcción de un movimiento social que permita avanzar en términos de la democracia en todos los ámbitos de la vida del país para transitar a mejores condiciones de vida en los salarios, en las condiciones económicas y en general en la vida democrática de toda la sociedad mexicana. Esa es muy esquematizada la postura que tenemos sobre la derrota del PRI.

Para nosotros, la derecha ha estado en el gobierno. La verdadera derecha ha estado en el gobierno, no la que viene. Y si ustedes escarban, van a encontrar que la derecha que viene en general son medianos y pequeños empresarios, muy conservadores. Pero el gran capital, las grandes trasnacionales, los intereses más contrarios a la nación mexicana, se ocultaron en un partido que se decía revolucionario, que era el PRI. Nosotros esperamos que ese partido desaparezca, que se desintegre, y me parece que el destino de ese partido es desintegrarse. Se parece mucho al PCUS y creo que tendrá el mismo fin, que estallará en miles de movimientos, y a eso le apostamos, a eso contribuiremos, sobre la base de enfrentar este nuevo reto que tenemos de la derrota del PRI, de esta vieja historia del pasado. El EZLN está en una guerra no declarada. Hay un impasse desde hace meses. Y no obstante que haya habido un acuerdo para llegar a arreglos de tipo político para solucionar las demandas del movimiento indígena, el gobierno mexicano del PRI rechazó llevar a cabo el reconocimiento de las demandas indígenas a través del diálogo que se inició en los Acuerdos de San Andrés donde dialogaron el EZLN y el gobierno.

Dado que el gobierno mexicano se echó hacia atrás para llegar a ese acuerdo, el diálogo estuvo suspendido tres años. En la campaña electoral, el actual Presidente de la República planteó que estaba dispuesto, a llegar a acuerdos con el EZLN. Hace apenas 4 días el EZLN citó a una conferencia de prensa en la selva chiapaneca, y dio a conocer la postura frente al nuevo gobierno. Esta postura, en síntesis, podemos decir que se expresa en la disposición al diálogo con el nuevo gobierno de Fox. Bajo qué condiciones y qué premisas, será parte de lo que explique el compañero Marcelino Guerra.

Es un honor poder platicarles acerca de cuáles son los planteos actuales que hace el EZLN a través del subcomandante Marcos en 4 comunicados que salieron el sábado y domingo de esta semana que está transcurriendo. En el contexto que marcaba el compañero César Navarro, podremos ir viendo cómo estos comunicados tienen un sentido muy concreto de fijar esta postura del EZLN frente al gobierno actual. Partiendo del hecho, en un primer momento, de hacer una crítica ardua, fuerte, hacia el gobierno que tuvimos durante 70 años y en su última expresión con el más inepto de todos los presidentes, el doctor construido y creado en universidades extranjeras, que tuvo a bien llegar a la presidencia de nuestro país en los últimos 6 años, el cual traicionó muchos de los momentos posibles de paz que pudieron existir en nuestro país después del 1º de enero de 1994.

La posición del EZLN en este sentido es que no bastará con señales implícitas que tienda a dar el nuevo gobierno, sino que tiene que haber demostración con hechos reales, en la práctica misma. En primer lugar, el retiro de tropas que están instaladas en 7 puntos estratégicos de la selva chiapaneca de la zona zapatista, que tiene que ver con los cuatro Aguas Calientes construidos, en donde muchos de nosotros hemos estado, y quizás muchos de ustedes también han tenido la posibilidad de visitar o de seguir a través de las noticias de los distintos medios, cómo es que están conformados. Hace un planteamiento muy concreto en la diferencia que hay entre el retiro de las tropas, el desmantelamiento de los cuarteles militares que están como retenes a las orillas de estas poblaciones, a diferencia de lo que es un reposicionamiento. La primera señal fue el reposicionamiento de estas tropas a partir del 1º de diciembre. Se hicieron un poquito para atrás, pero no se fueron. El subcomandante Marcos, portavoz del EZLN manifiesta que eso no es suficiente Tiene que haber este retiro como una señal en los hechos, para iniciar, con condiciones reales, este proceso de diálogo. Una segunda condición es el reconocimiento de los acuerdos firmados en San Andrés, los cuales tienen que ver con la ley sobre derechos y cultura indígena. El nuevo presidente se ha comprometido en su discurso de toma de posesión, que este martes enviaba al Senado la propuesta que había elaborado con la Cocopa. Otra condición importante iba a ser la liberación de los presos zapatistas que se encontraban en distintos puntos del país, no solamente en el estado de Chiapas sino en todo el territorio nacional. Bajo estas tres condiciones, plantea Marcos que es indispensable hacer una defensa real frente a la cámara de diputados y de senadores, a partir de la presencia de 23 comandantes zapatistas y del subcomandante Marcos, que estarán en febrero en la ciudad de México, defendiendo y argumentando la ley de derechos y cultura indígena.

Así es que se inicia una nueva cruzada, una nueva forma política, que tiene que ver con esta construcción, más allá de los partidos políticos que existen en nuestro país. Y como lo manifiesta en los comunicados, no basta con que el nuevo presidente esté en el gobierno y en el poder para que las cosas cambien en nuestro país. Es necesario no únicamente llenar el vacío que deja el PRI, sino construir esas estrategias que permitan crear un espacio realmente democrático, con justicia y libertad, que permita llevar adelante la posición de la gran mayoría de la sociedad mexicana. Hace un reconocimiento muy grande a que la derrota del PRI resulta de su propia historia de corrupción, violencia, violación de los derechos humanos y desconocimiento de distintas minorías. El desconocimiento de los indígenas, los campesinos, los millones de marginados que tenemos en nuestro país, de comunidades gays, lesbianas, de discapacitados, y demás minorías que por 70 años siempre hemos estado al margen de las decisiones del país. Hoy en día el EZLN hace un llamado a construir una nueva fuerza política, más allá de los partidos existentes en el país, para que pueda ser cada vez más real la expresión de la gran mayoría de los mexicanos.

En este sentido ha fijado la postura con el nuevo gobierno, ha dicho que tiene la gran posibilidad -el gobierno actual- de arribar a la paz, con justicia, libertad y con dignidad. Y que es fundamental reconocer que seguimos siendo contrarios. El gobierno actual, el EZLN y la sociedad civil. Que el que haya llegado al poder no quiere decir que estemos de acuerdo con ellos, sino que es necesario construir esas nuevas formas, distintas a las que piensan que hoy deben estar presentes en México. Que la inmovilidad, desde el gobierno foxista, la falta de participación, la falta de presencia en los distintos espacios desde la sociedad civil, deben estar ausentes. El EZLN dice que hoy en día debemos tener una participación todavía mayor, más profunda, a partir de los distintos grupos que conforman esta gran sociedad.

Finalmente, les diría que también somos miembros académicos de la Universidad Nacional, fuimos dirigentes hasta el mes de agosto de este sindicato, y les manifestamos que los principios del zapatismo nosotros los pudimos expresar y estamos convencidos y seguros de que son viables en la práctica real Porque pertenecemos al sindicato más grande de América Latina, al sindicato nacional de trabajadores de la educación, que agremia a más de 1 millón de trabajadores de la educación, y que ha sufrido una cooptación y corporativismo a lo largo de los 70 años del gobierno anterior, que no permitía ninguna movilización. Nosotros planteamos un gran sentido de autonomía de este sindicato, y logramos imponer a través de un referéndum condiciones laborales y académicas que la misma comunidad académica estaba demandando al sistema educativo nacional. Esto fue gracias a una participación colectiva constante, y una consulta permanente a las bases trabajadoras de académicos. Para nosotros es una muestra de que los principios del zapatismo son factibles. Y lo más importante, es encontrar estos espacios de solidaridad, de compartir experiencias, lo cual a nosotros nos llena de orgullo: ser parte de América Latina y estar conviviendo con ustedes. Muchas gracias.

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