nro. 13
Marulanda

Entrevista al Comandante Manuel Marulanda Vélez

Patricio Echegaray

Durante el mes de diciembre de 1997, un grupo de dirigentes políticos de la izquierda latinoamericana se entrevistaron en las montañas de Colombia con el lider histórico de las FARC-EP, Comandante Manuel Marulanda Vélez. Atravesando la geografía despiadada de la montaña colombiana, la selva tropical, las bandas de paramilitares que campean por los poblados, lograron acceder a este encuentro; que es parte de la ofensiva política y diplomática asumida por el movimiento guerrillero colombiano, destinada a hacer conocer a los pueblos del mundo, a sus organizaciones populares, a las fuerzas revolucionarias, los motivos de su lucha, la legitimidad de su resistencia, y las propuestas que realizan para la pacificación de la sociedad colombiana, sobre la base de la justicia social y de una auténtica democracia.

Este encuentro es expresión del alto nivel de desafío al poder que logró acumular el pueblo colombiano, y como parte del mismo, uno de sus principales destacamentos guerrilleros. Indica también la voluntad política de sectores de la izquierda latinoamericana, decididos a establecer lazos de solidaridad militante y efectiva que permitan hacer de cada una de las luchas de liberación, un grito de los oprimidos de todos los continentes.

Al término del encuentro, Patricio Echegaray dialogó especialmente con Marulanda, produciendo esta entrevista para la revista América Libre. Con su publicación expresamos una vez más el absoluto compromiso con las diferentes formas de resistencia popular que se desarrollan en América Latina, y su solidaridad con las mismas. Estamos convencidos que los conceptos que aquí vierte el legendario Tiro Fijo, serán de gran utilidad para quienes quieran aclarar las numerosas confusiones que la prensa amarilla ha venido difundiendo sobre Colombia; como es el mentiroso informe sobre las vinculaciones de la guerrilla con el narcotráfico. Tendrán también mayor claridad sobre el nivel de confrontación que se está produciendo en el país hermano.

El Comandante Manuel Marulanda Vélez, quien integra el Consejo de Redacción de América Libre, se explaya en esta entrevista sobre las posiciones políticas de las FARC y las propuestas que realiza al pueblo de Colombia y a los pueblos de América Latina. Es un documento que servirá seguramente, para ampliar la solidaridad latinoamericana con esta lucha.

 

Nos encontramos en plena montaña colombiana. Allí, junto a nosotros, está Manuel Marulanda Vélez, legendario personaje de la lucha revolucionaria latinoamericana y comandante de las FARC-EP. Le transmitimos un saludo muy especial de los integrantes de la revista América Libre, y a continuación, sin más trámite, le pedimos sus reflexiones sobre el momento que atraviesa su país y la estrategia que despliegan las FARC.

P.E.:En noviembre, desarrollaron ustedes el Pleno del Estado Mayor de las FARC-EP, ¿Cuáles son sus reflexiones al respecto, cómo evalúa la coyuntura política en Colombia?

M.M.V.:Primero quiero agradecer altamente la presencia de ustedes. Considero que este encuentro será de gran provecho para nuestra lucha y para que los pueblos conozcan esta realidad. Efectivamente, en la montaña realizamos nuestro Pleno para analizar todo el fenómeno político, económico, social y cultural de nuestro país. Debatimos también sobre el estado del pueblo colombiano y su ánimo en la lucha revolucionaria. Nos reunimos seis días sin apremios y con plena libertad pese a los operativos «Destructor II» que se desplegaron en esas horas. Allí aprobamos una declaración política para el pueblo colombiano con un contenido totalmente revolucionario. Hicimos un llamamiento para que las gentes vayan a ocupar sus puestos de lucha desde sus frentes de trabajo, porque no solamente llamamos frente de lucha a los sitios donde se libra la pelea armada, sino que hay distintos frentes en el accionar revolucionario. Ahora bien, me preguntan, cuál es la coyuntura, y cómo evaluamos la situación. Pues bien, como dice la declaración del Pleno del Estado Mayor Central, el panorama para el pueblo colombiano no puede ser más oscuro. El terror del Estado se incrementa, la motosierra que arrasa con la naturaleza se ha convertido en arma de la guerra sucia oficial. El paramilitarismo corta cabezas de miles de compatriotas con la complacencia y el aval gubernamental y les usurpa sus tierras lanzando a millones de campesinos al desplazamiento forzoso. Padece Colombia la gestión arrodillada de un presidente que entregó, aún más a los EE.UU. nuestra soberanía, mientras el Congreso, corrupto y desprestigiado, legisla exclusivamente en función de la guerra contra el pueblo y en defensa de los intereses foráneos. Estamos pues ante un Estado corrupto y descompuesto que se articuló con el narcotráfico y que ha llevado a Colombia a la crisis que padecemos.

Una crisis que se ve en las calles y que se verifica en las altísimas tasas de abstención electoral…

Es que para recomponer su régimen político cada cuatro años realizan elecciones; es una farsa de elecciones donde está garantizada la participación sólo a los comprometidos con su opinión e intereses, pues a la oposición revolucionaria la siguen matando a tiros, razón por la cual nunca superan la participación del 40% del potencial electoral, porcentaje alcanzado con trampas y con engaños, lo que deslegitima sus resultados. Y para mantener esta situación, el régimen, sus gobiernos de turno, han prolongado cruelmente una situación de violencia y confrontación, desplegando con sevicia e ineficacia su fuerza militar por todo el país, como un verdadero ejército de ocupación. Pero junto a todo esto, uno de los rasgos relevantes es también el despertar del movimiento popular manifestado en miles de combates y movilizaciones que desafían el terror del Estado. En esta dirección, se hace necesario la convergencia de la rebeldía e insubordinación popular. Nosotros lanzamos por eso el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia para contribuir a la organización y lucha de los colombianos por una patria democrática. Este nuevo Manifiesto Bolivariano que aprobamos en el Pleno pretende reemplazar al movimiento llamado en su momento Unión Patriótica, cuyo proceso ustedes conocen y que desapareció por el accionar del enemigo que ha matado a sus cuadros y militantes y no ha contado con garantías del poder político para desarrollar su proselitismo porque consideraron que este movimiento político se convirtió en herramienta peligrosa para el régimen. En la primer campaña electoral donde participó, logró convertirse en la tercera fuerza y con su caudal ganó 14 parlamentarios, bastantes alcaldes y concejales. Eso, por supuesto, asustó bastante a la oligarquía, porque ellos están enseñados a vivir solos en este país, a que nadie les hiciera oposición. Por lo tanto, el gobierno lanzó su política de exterminio. Ahora, el Movimiento Bolivariano deberá actuar clandestinamente hasta tanto se den las nuevas condiciones. Porque hay que evitar que los maten como se mató a los de la Unión Patriótica. Tiene entonces este Movimiento la característica de trabajar clandestino en la empresa, en el taller, en la vereda, en la fábrica, en la carretera, en fin, dondequiera que están los frentes de trabajo. Y allí estarán los bolivarianos, para lo cual se van a crear todas las estructuras necesarias hacia una dirección correcta hasta que logre el objetivo. Ese objetivo es realizar cambios en este país a través del debate político y a través de la lucha.

¿Qué tipo de gobierno quieren las FARC-EP?

Queremos un gobierno pluralista, que estén representados todos los partidos y sectores sociales, un gobierno verdaderamente democrático y patriótico, como lo proponemos en los 10 puntos de la «Plataforma para un gobierno de reconstrucción y Reconciliación Nacional». Es una plataforma no acabada, porque debe ser enriquecida aun más por el propio pueblo…

¿Cuál es la posición de las FARC-EP respecto a un diálogo para arribar a la paz?

Como dice el documento del Pleno, en la paz está comprometida toda nuestra voluntad. Persistimos en nuestra posición favorable a realizar encuentros de las FARC-EP con representantes de la sociedad que conduzcan a los diálogos con los poderes del Estado, para lo cual es necesario tener las garantías imprescindibles materializadas en el despeje de los municipios de La Uribe, Mesetas, Vista Hermosa, La Macarena y San Vicente de Caguán, por parte del gobierno. Ahora bien, cualquier proceso que se inicie debe tener como tarea la concreción de una Asamblea Nacional Constituyente que le cambie a Colombia sus relaciones de poder a favor de los sectores populares. Pero tengamos en claro que el señor presidente Samper no quiso hacer la paz con nosotros. Cuando él se posesionó e hizo un planteamiento de paz, nosotros inmediatamente le escribimos una carta planteándole que para sentarnos a hablar y encontrarle salida al conflicto social armado, había que despejar totalmente de fuerzas públicas un área. El señor comisionado y el presidente le empezaron a dar vueltas y vueltas a todo, y finalmente concluyeron de que era anticonstitucional el despeje de un municipio para hacer la paz. En las idas y devenires, nos propusieron reunirnos en una vereda, por allí. Pero para negociar necesitamos que sea un municipio donde todos los interesados en hablar con nosotros puedan encontrar alojamiento, alimentación, medios de transporte, bueno, comodidades diferentes a las que propuso el señor emisario. A nuestras propuestas, el señor presidente siempre nos respondió negativamente, aunque siempre habló de paz con demagogia. Y siempre que le planteamos una realidad política, se nos declaró la guerra. Con este gobierno se nos ha declarado la guerra en cuatro oportunidades. Mientras se decía que se estaba dispuesto a escuchar para conversar de paz, se preparaba una ofensiva militar a gran escala, que ha sido la llamada «Destructor II». Quiere decir que se nos quiso jugar con un arma de doble filo: por un lado se hablaba de paz, por el otro se estaba organizando la ofensiva de guerra. Y con el «Destructor II» se frustraron las posibilidades de una conversación. Es una situación que se repite cada vez que hablamos de paz.

Podríamos decir que el presidente Samper representa a un gobierno que tiene una lengua de seda pero un puño de hierro.

Si, él ha dicho eso. Él ha dicho muchas veces que no se confunda la voluntad de paz con la defensa de la Constitución. Son meras palabras. En esencia, para nosotros representa un gobierno totalmente represivo, un gobierno que tiene un lenguaje de paz encarnado en principios de guerra. Por eso dice «en mi gobierno tengo una política de paz, pero me toca incrementar un poderío militar, crear una brigada móvil, conseguirme cien aviones más para surcar los aires, incrementar el presupuesto bélico…» Es difícil entender que se trata de la paz. Eso es lo que ha hecho el señor presidente en todo este período. Este es el fenómeno que tenemos. Ahora hemos resuelto plantearle que despeje los cuatro municipios que les señalé, para poder sentarnos a hablar con los tres poderes, con la sociedad civil y con todos los que estén interesados en que se produzca un cambio en este país y logremos unos verdaderos acuerdos de paz. Para eso nosotros tenemos un marco que ya lo señalamos en nuestra plataforma de los 10 puntos. Ese es el marco para hablar y el planteamiento de una asamblea nacional constituyente para modificar la Carta, en donde estemos nosotros presentes. Nosotros consideramos que con el despeje de esos municipios, en un municipio podremos conversar con la sociedad civil, en otro podremos conversar con los ganaderos, en otro podremos conversar con personalidades que tengan problemas de cualquier índole, donde podamos destacar una comisión para que atienda las inquietudes de la gente. Entonces, cada municipio tendrá su finalidad. Planteamos el despeje de cuatro o cinco municipios, para nosotros eso es posible. Ya existen 70 u 80 municipios despejados por la acción militar, pero cuando se piden sólo 4 para dialogar, entonces dicen «no». En este país tenemos mil ciento y pico de municipios, pero cuando se trata de encontrar una solución política, no se desocupa ninguno. Creo que existen 20 ó 30 municipios que no tienen ni siquiera un policía porque han tenido que abandonar el territorio por la acción militar nuestra. Pero nosotros le pedimos uno al gobierno para dialogar, y ese no se despeja. Eso no lo entiende nadie, ¿no es cierto ?

¿Qué es para las FARC -EP hacer de la paz una política de estado?

Significa primero, que la política de Paz no estará sometida a los caprichos de los gobernantes de turno, sino que tendrá una continuidad.

Segundo, que la Paz, como política de Estado, debe estar encaminada a erradicar todos los factores objetivos que hicieron que un considerable número de patriotas se levantaran en armas.

Tercero, que estos factores objetivos, entre otros, son: ausencia de una verdadera reforma agraria, que le dé la tierra a quien la trabaja; falta de salud, vivienda, educación, trabajo, etc. Todo como consecuencia de la desigual distribución de las riquezas. A esto se le suma la violencia institucionalizada del Estado, ejercida por medio de sus órganos represivos, para mantener sin alteración el orden social así establecido, en beneficio de la clase dominante.

Algunos pretenden que se dialogue con los paramilitares del Estado...

Nosotros no dialogaremos con los paramilitares, por ser estos hijos legítimos del Estado. Fue el mismo Estado quien los creó, organizó y dirige con la directa participación y asesoría de algunos generales de la República. Como fue el Estado quien los creó, debe ser el mismo Estado quien los disuelva, condenando previamente a los autores materiales e intelectuales de tantas masacres que han enlutado al país. Además, conversar significaría liberar al Estado de la responsabilidad que le asiste en la organización de estos grupos. Bueno, esa es la situación. Este señor presidente termina el cuarto año de gobierno en un estado de guerra, no ha querido buscarle una salida a la situación. Porque el gobierno lo que quiere es llevarnos a la mesa vencidos, o sea, está aplicando la política del Dr. López que dice que al enemigo hay que acosarlo y obligarlo a ir a la mesa, a que se comprometa a su política oficial de gobierno. Con nosotros, es totalmente difícil eso, nosotros no aceptamos. En ese caso, decimos, no nos vamos a someter, nosotros no somos de ese concepto.

Negociación no es lo mismo que claudicación.

No, no es lo mismo, y nosotros no claudicamos. Bueno, esa es parte de la situación que examinamos dentro del pleno. Ese es el cuerpo de conclusiones. Y unas conclusiones militares, reajustando todos los planes que hemos acordado en anteriores congresos, produciendo un reajuste bastante general de todo, o sea, poniéndolo acorde a la realidad de la situación. Un plan militar es totalmente secreto y hay que tenerlo en reserva. Entonces nos dio ese pleno varios cuerpos de conclusiones y nos dio también una conclusión disciplinaria contra un comandante que desertó llevándose 70 millones de pesos y tres o cuatros armas. También en materia de finanzas quedó otro cuerpo de conclusiones que es muy amplio, donde se exige la contribución de la ciudadanía, de los amigos simpatizantes, bonificaciones como manera de financiar al movimiento, aportes voluntarios de ganaderos, comerciantes, transportistas, a través de colectas de todo tipo. Es todo lo que les puedo señalar en relación a lo que fue el Pleno.

Y finalmente, para conocimiento de ustedes, hemos desarrollado en esta etapa una cantidad de tareas que se han cumplido y otras que faltan por cumplir, y en el balance se señala que hemos acertado todo el proceso que venimos desarrollando, los tropiezos en relación con los éxitos son menores; quiero decir que hemos tenido tropiezos pero en el desarrollo político militar y en todas las tareas han sido favorables, comenzando por que en la 8º Conferencia se hizo un llamado a todos los mandos a que mejoraran sus conocimientos, sus capacidad cultural y contribuyeran al desarrollo en otros. Esa etapa está superada bastante. Hemos logrado resultados buenos en las acciones contra el enemigo. Por eso el ejército aquí se está disfrazando de civil para cometer fechorías, crímenes y asesinatos a nombre del paramilitarismo. Los paramilitares los encuentra uno en los cuarteles, en los batallones, en las brigadas, ahí están, trabajan en forma combinada con ellos y tienen el ropaje de paramilitares. Son tropas disfrazadas de civil para cometer crímenes contra la población civil. Aquí están descargando todo el peso y la furia contra la población civil y de nuevo dicen que fue el guerrillero. Pero la verdad es que con la guerrilla se ha combatido muy poco, ellos no los hicieron para combatir a la guerrilla, sino para matar a la población civil. Esto lo tienen que tener en conocimiento los pueblos del continente, que no es para pelear contra nosotros, sino contra los desarmados. Dicen que llevan 10, 15, ó 20 cadáveres de guerrilleros. Sin embargo la pelea no se ha dado contra nosotros, es contra la población civil, a la que ellos consideran que puede ser el apoyo a las FARC-EP. Eso es lo que están haciendo. Esta orientación está saliendo de las brigadas, las divisiones. Las contraguerrillas se desplazan en distintas áreas.

Me parece muy importante esta última reflexión suya, Comandante, respecto a los paramilitares. Sin duda, la experiencia de Centro América, particularmente la guerra de El Salvador, es contundente en cuanto a la afirmación de que los paramilitares en aquella situación trabajaban como una sección especial de la acción del ejercito. En nuestro país la famosa «triple A» fue formada, orientada, dirigida logísticamente, preparada y alimentada desde el punto de vista de sus cuadros, también desde las fuerzas represivas oficiales. Creo que es muy útil esta reflexión para llevar esclarecimiento en relación a este tema de los paramilitares en Colombia, a la opinión publica democrática y revolucionaria del continente. Pero en América Latina tenemos una impresión que obliga a una pregunta. En el último período se vino trabajando insistentemente desde las usinas propagandísticas del enemigo el concepto de narco-guerrilla y hubo una acción de los principales medios de comunicación tendiente a hacer una simbiosis, entre la guerrilla y el narcotráfico. En los últimos meses, esa política de los medios de comunicación ha cesado y nos llama la atención. ¿Podría usted hacer algunos comentarios respecto a por qué el imperialismo y este gobierno empujaron la idea de narco-guerrilla y por qué ahora parecen haberla abandonado?

Creo que podemos tener en cuenta un par de elementos. La primer cosa que tiene que quedar claro para la opinión internacional y nacional es que aquí no hay agrupaciones armadas de narcotráfico. No hay un cartel que tenga 200, 300 hombres alzados en armas, el cartel del norte del valle, el cartel de la costa, el cartel..., ninguno de esos carteles tiene grandes cuerpos armados, no los tienen, no los hay. Mientras tanto, sí se hace la argumentación a través de los medios de prensa, la TV y a través de los Ministros y otros personajes que piden las ayudas que hacen los países europeos para combatir al narcotráfico. Pero los aviones, las armas y el dinero que llegan de allá son para sostener la guerra contra los movimientos guerrilleros, que no tienen nada que ver con el narcotráfico ni con el comercio de drogas, absolutamente nada. Entonces son invenciones del enemigo para tratar de ganar opinión y decir que nosotros somos narcotraficantes, narcobandoleros etc. Esas son invenciones de los servicios de inteligencia para ganar opinión y recibir aportes financieros internacionales, armamentos y apoyo logístico; eso es lo que quieren ellos. Pero aquí, en este país, nadie puede probar que las FARC-EP comercian, que consumen, que cultivan. Aquí nadie puede afirmar eso. Aquí no hay justicia, ni gobierno, ni persona que se respete en política, que lo pueda decir, porque no es así, todo el mundo sabe que no es así. Es una invención de los generales y del gobierno que dice que somos narcotraficantes para conseguir apoyo internacional e incluso aquí mismo, en este país. Ellos no están enfrentados con el narcotráfico; a un narcotraficante simplemente lo puede capturar un policía, lo puede capturar un agente del DAS de cualquier entidad, porque ellos no tienen ejército. Ejército tenemos nosotros. Pero ese armamento lo están utilizando contra nosotros, estafando al pueblo norteamericano a nombre de un narcotráfico que no existe. Existen comerciantes y traficantes, pero no como grupos armados. Están estafando al pueblo norteamericano, le están sacando la plata de su erario público para invertirlo en un fantasma que no existe. Lo que sí hay es un movimiento guerrillero alzado en armas que aspira a la toma de poder, que es una cosa muy distinta.

Mientras tanto los narcotraficantes toman whisky en los despachos de los funcionarios del gobierno.

Sí, claro. ¡Y cuántos hay comprometidos en el narcotráfico entre los funcionarios: bueno, para ellos han destinado millones y millones. Pero tenemos que esclarecer, hacer una campaña en el campo internacional desenmascarando esa política infame que se está dando contra el movimiento guerrillero acusándolo de lo que no ha hecho, de lo que no hace, ni de lo que no piensa hacer. Es al contrario: usted se pone a ver los documentos nuestros y va a encontrar cómo para nosotros está prohibido el consumo, el tráfico y todo comercio, entonces no cabe. Estamos ante un invento para tratar de combatirnos, porque no encuentra otra manera. Pero cuando eso se desplome definitivamente, ¿a quiénes les van a pedir?

Pareciera que es un momento oportuno para esta campaña de esclarecimiento, porque evidentemente ellos mismos están vacilando, y expresan alguna contradicción en relación a esa política. Después de la entrega de los prisioneros de Las Delicias, he podido leer algunas declaraciones de miembros prominentes del ejército muy preocupados sobre la necesidad de una correcta caracterización de las FARC-EP como una fuerza política en armas disputando el poder. Creo recordar, también, que este general llamaba a terminar con el cuento de la narco-guerrilla. ¿Usted opina que se está en condiciones de alcanzar una victoria en relación a ese tema, a liquidar esa campaña propagandística?

Yo pienso que sí porque todos aquellos calificativos que se han venido dando contra las FARC-EP, inclusive contra el ELN, se desploman. Consideramos que ha llegado el momento en que no pueden seguir ocultando más la realidad de una lucha revolucionaria con el cuento del narcotráfico. Ellos no pueden. Creo que estamos dando los pasos fundamentales para lograr un éxito contra ese tipo de hechos y creo que los EE.UU. y los estados europeos que están recaudando una cantidad de fondos para combatir el narcotráfico, se darán cuenta que ese dinero que están dando para combatir el narcotráfico, lo están utilizando aquí, en este país, contra la guerrilla y no contra el narcotráfico. Porque el narcotráfico está parapetado en los mismos estamentos del estado. Distinto es que nosotros transitemos en áreas donde se cultiva la coca y, si estamos por allí, instalemos un campamento. Por ahí hay una casa de un campesino que cultiva coca, y los aviones ametrallan... Pero eso es una cosa muy diferente, eso no prueba que somos traficantes, comerciantes o que consumimos, eso no prueba nada. Como nosotros vivimos en zonas de coca, entonces es natural que se presenten de vez en cuando dotaciones de la DEA, con los antinarcóticos. Porque acá está interviniendo la DEA directamente y además vienen helicópteros y soldados norteamericanos que les han tocado ya situaciones difíciles. Acá están interviniendo directamente con el cuento del narcotráfico, pero los que cultivan la coca son otros, son los campesinos, no es la guerrilla. La guerrilla no tiene nada que ver con eso.

Pasando a otro tema, Ud. hizo referencia a que el marco propuesto por las FARC para la negociación de paz con el gobierno, implica la convocatoria a una asamblea constituyente con presencia de las FARC. En América Latina tenemos la información de que el gobierno colombiano del Dr. Gaviria, hizo una propuesta para conseguir la participación de las FARC en el proceso de reforma de la Constitución que se instrumentó. ¿Qué comentario podría hacer respecto a esa información?

El señor presidente Gaviria a través de unos emisarios del Partido Comunista nos mandó proponer a cambio de la desmovilización, la entrega de armas y la incorporación a la vida civil, una silla en la Asamblea Nacional Constituyente por decreto. Entonces consideramos que no era justo, que teníamos derecho a un número mayor del que se nos está planteando, y tampoco aceptamos que fuera por decreto. Nosotros nos opusimos a ese tipo de planteamientos porque no era lo que estabamos planteando. La nuestra no es una lucha por ir allá, por ir a echar un discurso en medio de las eminentes personalidades. No se trata de eso, se trata de una propuesta que modifique la Carta en todas las estructuras y permita el libre ejercicio de todos los partidos con suficientes garantías. Entonces, no se logró ese objetivo porque era un planteamiento condicional y los planteamientos para buscar una salida de paz en este país, con nosotros, no pueden ser condicionados. Lo correcto es sentarse y hablar qué nos conviene a unos y qué nos conviene a otros, hasta que lleguemos a acuerdos concretos, y de esos acuerdos tiene que salir la asamblea nacional constituyente y que esa asamblea nacional constituyente se convierta en una realidad que reforma la Carta totalmente. Entonces comenzamos a ver otras series de cosas. Pensamos que la Asamblea Nacional Constituyente tiene que comenzar por reformar o cambiar todas las estructuras del estado para que en este país pueda reinar la paz , porque con las actuales estructuras que hay, que figuran en la Carta, se genera la injusticia y la violencia. Entonces hay que reformarla totalmente y dentro de esa reforma total tiene que incluirse lo de la soberanía que tiene que ver con el petróleo, con el comercio, con las relaciones internacionales, tiene que ver con todo eso. Tiene que estudiarse en la mesa cómo debe ser el ejército que nosotros necesitamos y tienen que elaborarse en la mesa nuevas líneas de cómo van a ser los procedimientos para el desarrollo del nuevo ejército que tiene que crearse en este país. También hay que abordar cómo va a ser la tenencia de la tierra, cómo van a ser las relaciones entre partidos y qué mecanismo habrá para atender los reclamos del pueblo. Si ello se lleva a cabo será una parte de la solución al problema, porque una Carta tiene que encargarse de asegurar toda esta situación, porque precisamente por esa Carta está pasando lo que pasa, porque no hay espacios para nadie, entonces todo el mundo dice que hay que aplicar la Constitución y la ley, pero la ley y la Constitución es para defender el capitalismo, para defender los intereses de la gran oligarquía en contra de los intereses de las masas populares. Esto es lo que hay que modificar, no podemos seguir así.

En nuestros países de América Latina está en boga la aplicación por parte de prácticamente todos los gobiernos de lo que se llama programas o políticas neoliberales. ¿Podría usted hacernos algunos comentarios de si en Colombia también se lleva adelante este plan y qué resultados ha dado para el pueblo colombiano?

Lo hemos analizado de distintas maneras, y la conclusión a la que hemos llegado, incluso en este Pleno, es que los estragos causados por la política neoliberal aplicada por el gobierno son desastrosos para la economía nacional y para todo el pueblo colombiano, en eso puede uno resumir la política neoliberal. Porque anteriormente nosotros teníamos una cantidad de empresas de carácter estatal que hoy han desaparecido totalmente, han sido privatizadas. Y eran empresas que tenían responsabilidad con los trabajadores, con los sindicatos para cumplir; hoy se las pasaron al capital privado. Entonces empezaron a abrir juego con los contratos para todos los trabajadores, contratos de un año, de seis meses, ya no hay garantías, ya no hay nada. Entonces aquí se ha acabado con todo lo estatal en detrimento de los trabajadores, del pueblo colombiano. Y fuera de eso aquí viene afectando a la pequeña industria, afectando a los arroceros, a los algodoneros, a los cultivadores de maíz, a los cultivadores de tabaco, a los productores agrícolas. Viene afectando porque hay fronteras abiertas para la introducción de mercancías de otros países en mejores condiciones, porque tienen mejores medios de producción más rentables que los nuestros, entonces eso va todo en detrimento del pueblo colombiano. Los daños que nos ha causado y nos va a seguir causando el neoliberalismo es el atraso. Nosotros nos vamos a oponer y vamos a llamar al pueblo colombiano para que nos opongamos a eso, que nos alcemos a la lucha por lograr conquistar nuevamente lo que hemos perdido, porque es una pérdida que hemos tenido. Por ejemplo, ahora las clínicas ya no son estatales, eso ya es capital privado; por ejemplo, los puertos marítimos ya son privados, ya no hay bonificaciones arancelarias en esa barrera que ponían para impedir el paso a los productos de otros países pagando más o menos cuotas considerables al estado; hoy pasan libremente y pagan por eso cuotas muy mínimas. Todo ha ido en detrimento de los trabajadores y el pueblo colombiano. Esa es la política que ahora tenemos con el neoliberalismo, esos son los efectos y son muy graves, son serios. Y entiendo que, según estadísticas que he estado mirando en algunos libros, parece que en casi toda América Latina se está llevando adelante esta política. Pero en algunas partes está haciendo crisis el neoliberalismo. Aquí está en pleno poder y en otros comenzando a hacer crisis, entonces esto tiene que combatirse. Podemos combatir en diversos foros, levantarnos todo el mundo en contra del neoliberalismo que nos está perjudicando no solamente al pueblo colombiano sino a todo el mundo.

Con la caída de la Unión Soviética y la desarticulación del sistema socialista del este europeo, el fenómeno de la caída del muro de Berlín, el imperialismo norteamericano y sus socios capitalistas proclamaron la aparición de un nuevo orden mundial que, según ellos, prometía resolver problemas que aquejaban a la humanidad y abrir una etapa de paz y democracia libre de la tensión de la guerra fría. ¿Qué visión podría darnos usted sobre este fenómeno llamado «nuevo orden mundial»?

Nosotros aquí, personalmente y en el Estado Mayor, hemos hechos algunos ajustes y hemos dado algunas opiniones, pero propiamente un enfoque muy generalizado hemos hecho. El incremento del poder capitalista sobre los pueblos, eso es lo que hemos venido viendo, así, a grandes rasgos, ¿cuál nuevo orden? Lo que se ha dado es un nuevo orden de mayor capacidad de explotación y concentración de los capitales en pocas manos, eso es lo que se ve, sin necesidad de ser analista, sin necesidad de ser muy estudioso de los procesos. Se ve el orden que se viene a dar y encabezado por los EE.UU. que se convierte en el policía del orden mundial para imponer su política económica y todos sus dictados a las naciones de América Latina y a otros pueblos. Lo único que podemos decir nosotros es lo que está a la vista: con motivo del nuevo orden capitalista las carencias de los pueblos han aumentado. Entonces aquí no se ha solucionada nada. Por ejemplo, el campo socialista cayó, y con eso, aquí en Colombia no se solucionó nada, no se solucionó el problema de la tierra para el campesinado, por el contrario se agravó. El problema de la salud no se solucionó, el problema de la educación tampoco, la explotación de las empresas capitalistas a los obreros aumentó, el costo de vida aumentó mientras que los salarios permanecen congelados. Bueno, entonces ¿qué hacemos?, se cayó el campo socialista y el mundo quedó en tinieblas y con todas las carencias. Hay que luchar indudablemente, no hay más qué hacer, no importa que se haya caído. Pero cada pueblo tiene derecho a seguir luchando hasta conseguir el bienestar, para que el pueblo viva bien, viva dignamente bajo otro orden que tenemos que imponer todos los revolucionarios en este mundo.

Podría decirse, comandante, que un proceso revolucionario derrotado no exime a los pueblos de la necesidad de las revoluciones.

No, porque cada pueblo tiene sus propias características y tiene que crear sus condiciones para que se dé sus gobiernos como se los requiere y se dé el manejo económico y se resuelva el bienestar general en todo sentido. Lo que nos queda para mejorar es luchar, y eso se lo pedimos nosotros a todo el mundo.

¿Podría hacer algunos comentarios respecto de las relaciones entre los distintos movimientos armados en Colombia? ¿Cómo son estas relaciones, en qué estado están, qué política tienen las FARC en esa dirección?

Esa parte está dentro de las conclusiones que se dio el Pleno, que tiene una política de continuar a corto y largo plazo buscando la unidad con todos los que estén alzados en armas contra el sistema actual y contra el capitalismo. Es uno de los principios y obligaciones: buscar la unidad con todos, entendida la unidad desde distintos puntos de vista. Pero la verdad es que en este país, hasta ahora, las tres fuerzas mayores, que son las FARC-EP, ELN y EPL, cada una tiene una estrategia diferente y en eso no hemos logrado avances significativos, que nos permitan lograr una unidad. No lo hemos logrado. Y nos mantenemos distanciados un poco porque cada estrategia es diferente. Nosotros tenemos como estrategia formar un ejército para la toma del poder, con un despliegue nacional para después del despliegue avanzar hacia los grandes centros urbanos de los poderes establecidos. El ELN tiene, por su lado, la creación de los llamados corredores de la Arauca, Antioquía, Punta Arena...., pues para ellos corredores significa avanzar. El EPL, en cambio, tiene lo que se llama el triangular Bogotá, Cali, Medellín. Y trabajan en toda esa área y con ese criterio y con esa construcción. Cada uno desarrolla una política de masas y busca fortalecer su propia concepción. Entonces no ha sido posible lograr acuerdos. En este país, coincidir en una sola concepción, incluso hasta llegar a formar un sólo movimiento revolucionario ha sido muy difícil. Cada uno tiene su propio programa, su propia plataforma, sus propios estatutos. Estamos pues ante esta situación pero hay que seguir luchando de todas maneras por lograr la unidad en el futuro, así como crear movimientos para ir agrupando a todos los colombianos en torno a un movimiento de masas grande para lograr cambios.

Comandante, nosotros hemos llegado a esta entrevista después de un recorrido de casi un mes por el país y hemos podido observar realmente un desarrollo muy impresionante de las FARC, tanto desde el punto de vista de su estructura militar como desde el punto de vista de su relación con la población, que es lo que permite que las FARC desarrolle una actividad creciente. Pero quisiéramos una opinión suya respecto al proceso de desarrollo de las FARC, las principales etapas que ha tenido históricamente y el estado actual. Si es un estado de desarrollo, si es de estancamiento, si es de ampliación de sus fuerzas o de achicamiento. En fin, ¿cómo es el estado de las FARC hoy y cómo han llegado a esta situación?

Bueno, eso requiere mucho tiempo. Lo que puedo decir es que en el reciente Pleno hemos examinado el tema: hemos tenido retrocesos aunque pocos, hemos logrado desarrollar una política de masas que nos permite vincularnos al torrente del pueblo, de las diferentes luchas que se están desarrollando. Ahora, el movimiento guerrillero FARC-EP ha venido creciendo, se ha venido desarrollando, y cada vez tiene mayor incidencia en la vida política, económica y social de este país, por lo que viene haciendo, por su plataforma, por su planteamiento y por sus acciones. Impulsar la creación de un movimiento político amplio de masas para que se produzcan cambios. Quiere decir que se va a convertir en el líder de muchísimas voluntades para tratar de señalar el camino que deben tomar las masas. Para que se produzcan los cambios con el apoyo del movimiento guerrillero y, con el apoyo de las FARC, fortalecer todo el movimiento. En forma dispersa no habrá cambios. Ese es el planteamiento que hacemos nosotros en el orden estratégico. En materia política y en lo militar nos proponemos fortalecernos cada vez más, tomar nuevas posiciones, cada vez ser un poco más capaces en el aspecto militar para ir demostrándole al enemigo que nosotros somos una fuerza alternativa y que podemos mediante un movimiento muy amplio de masas llegar a tomar el poder. Se nos dice que aquí no hay nada que hacer, que aquí no se toma el poder, las empresas, las radios, los politicólogos, los mandos militares y otras gentes nos exponen cómo debería ser la clase de revolución que nosotros tenemos que hacer, como a ellos les gusta, y no como a nosotros nos gusta. Eso es lo que se nos aconsejan por la radio, la prensa , la TV, desde los púlpitos: cómo es la revolución que ellos quieren y no cómo nosotros queremos. La propuesta de ellos está bastante distanciada de la nuestra. Nosotros queremos un revolución en unidad del pueblo para producir cambios, ellos no quieren que se hagan cambios.

Usted habla de constituir a las FARC en la articuladora fuerza dirigente del poderoso movimiento de masas alternativo. ¿Alternativo en qué sentido? ¿De un gobierno distinto, o alternativo de un poder distinto? ¿Transformaciones en qué sentido? ¿En el sentido de reformar, humanizar el capitalismo, o transformaciones en el sentido revolucionario en función de una direccionalidad socialista hacia el fin de la explotación del hombre por el hombre?

Bueno, nosotros desde hace mucho tiempo hemos pensado que no resolvemos los problemas con reformas, porque si no nos convertiríamos en el reformismo. Planteamos cambios fundamentales en todas las estructuras, lo que el pueblo necesita. Entonces nosotros partimos desde el punto de vista de reformar la Carta, decir que las fuerzas armadas que hoy existen en este país hacen esto porque fulano se los ordenó. Tiene que haber una doctrina que diga que las fuerzas armadas no pueden hacer eso contra el pueblo, contra el trabajador, contra el campesino, contra el colombiano. Lo que queremos son cambios fundamentales en la tenencia de la tierra, en el manejo del estado y que haya una distribución equitativa de los bienes materiales que tenemos en nuestro país, que se produzcan cambios con vías al socialismo. Puede que no se den de inmediato, pero nuestra meta es que este país tiene que transitar tarde o temprano por la vía del socialismo, que es la única alternativa que tienen los pueblos. Cambiar el sistema capitalista o someternos al sistema capitalista. Nosotros no queremos al sistema capitalista porque son suficientes 200, 300, 400, 500 años que llevan explotando a los pueblos. ¿Hasta cuándo van a vivir los pueblos sometidos al sistema capitalista? Hay que cambiar el sistema capitalista por algo que beneficie al pueblo. Ésto no puede continuar así.

Algo nuevo que beneficie al pueblo, una buena definición del socialismo que necesitamos. Comandante, mucho se discute, después del triunfo de la contrarrevolución neoliberal-conservadora, sobre la metodología para la estrategia de cambio. En este sentido considero que hay sectores de la izquierda que unilateralizan los métodos de lucha por el lado de la jerarquización de manera extrema de la vías institucionales y, en consecuencia, levantan el tema electoral como herramienta política suprema. Entiendo que esto restringe las posibilidades de la estrategia revolucionaria que, a mi juicio, debe contar con una metodología de lucha más abarcativa para tener una estrategia de poder. ¿Se ha dado este debate o se da este debate en Colombia, y que característica tiene?

Es un tema un poco difícil ¿no? Porque, si tuviéramos en cuenta los enfoques de orden político, para los liberales les resulta la situación de una manera, a los comunistas de otra, al EPL de otra, al M 19 de otra, otras fracciones de izquierda tienen distintos enfoques. La oligarquía piensa de una misma manera, y las izquierdas no piensan de la misma manera. Por lo pronto, en este proceso, ahorita, importante sería que nos pongamos de acuerdo en que es necesario combinar las diversos esfuerzos de acción revolucionaria. Nosotros vamos a seguir aplicando las diversas formas de acción revolucionaria. El movimiento revolucionario en este país que quiere trabajar dentro de la institucionalidad, por referirme a varias corrientes de tendencias de izquierda, quieren tener buenas relaciones con Dios y también con el Diablo, pues eso no es fácil, que eso se entienda. Porque hacer una revolución dentro de los marcos de la burguesía, requiere muchos sacrificios. Eso es lo que se está dando en este país. Hay muchos grupos de izquierda que aspiran al poder pero están dentro del marco constitucional, no lo quieren romper, no se quieren salir de él. Esto es muy difícil. Entonces en eso estamos bastante quedados todavía. No sé cuándo las mismas izquierdas, cuándo los mismos movimientos revolucionarios entenderán que hay que romper ese esquema burgués para luchar contra él. Luchar contra él, estando con él, eso es como quien dice estar con Dios y estar con el Diablo. Eso no es muy fácil, eso no lo entiende ninguno: se está con Dios o con el Diablo.

En muchas de sus opiniones en todos estos días y en los escritos de las FARC aparecen frecuentes referencias de carácter solidario hacia la Revolución Cubana. ¿Podría hacer algunos comentarios reflejando una visión de las FARC sobre la Revolución Cubana y su importancia en el mundo actual?

Nosotros, no desde ahora, sino desde su inicio, en que se realizó la toma del poder en Cuba, hemos saludado la causa de ese pueblo revolucionario, de esa noble causa por la cual luchó y sigue luchando. Cuba continúa resistiendo los embates del imperialismo en los distintos frentes. Eso para nosotros tiene un valor extraordinario. El hecho de resistir por más de 30 años el bloqueo del imperialismo, de todo género, un bloqueo generalizado, y una campaña permanente a través de los medios de comunicación, y el hecho de que se haya caído el bloque socialista, que se haya caído el muro de Berlín y este pueblo haya continuado luchando heroicamente por defender sus intereses y mantenerse. Es un mérito, los saludos y los aplausos para todos los cubanos.

Comandante, ¿cuál fue su primera experiencia de vinculación con la política?

En el momento cuando uno empieza a levantarse contra el sistema o a defenderse de la represión y la violencia pues comienzas a ser parte de la vida política de este país. En esa época -1949, 1950- comenzamos a ser parte ya de la política defendiendo la vida. Y después fuimos mejorando todo el sistema hasta llegar a madurar en el proceso los pensamientos nuestros para cambiar la situación a través del programa.

¿Su primera militancia política es en el partido liberal?

Es que yo era liberal, toda mi familia pertenecía al partido liberal.

Nacido el movimiento guerrillero, comienza siendo usted militante del Partido Liberal...

Militante del Partido Liberal, claro, o sea empiezo con la guerrilla liberal. Pero en el proceso se van produciendo cambios en la vida política y se van viendo nuevas concesiones a la oligarquía. Entonces me afilio a la parte más importante de la lucha revolucionaria que es donde están los comunistas. Entonces, nosotros somos comunistas, los de las FARC. Porque hemos visto que ahí está la esencia del proceso revolucionario y que hay comunistas con planteamientos muy justos, muy amplios, acordes a los intereses del pueblo. Allí estamos nosotros, sin una actividad permanente o pública, pero por lo menos la hacemos desde la selva.

¿Cuántos años van, Comandante?.

¡Ah no, eso es incontable! Vamos para 34 años, y además está lo que hicimos del ‘49 al ‘57 pero, bueno, esa es la parte liberal. Lo importante es que aquí hay una nueva generación que va a continuar el proceso nuestro, es lo importante.

Eso se ve, porque las FARC paradójicamente es un movimiento muy antiguo, pero su composición es muy joven y vigorosa...

Claro. Estamos en un proceso de renovación de generación. Desaparece una generación que tiene 50 años y surge la otra, y está al frente de la tarea. Y están formando ellos a otros para darle continuidad al proceso revolucionario.

¿Y qué ha pasado con esos que se podría decir fueron los padres de los actuales componentes de las FARC? ¿Es que ya no están en la vida militar combativa, o han pasado a otros aspectos de la actividad política?

No, entre la mayoría de los fundadores de las FARC hay algunos que han desaparecido por muerte natural, hay otros que por discapacidades o incapacidades físicas no pueden estar en las FARC, y hay otros que, por problemas familiares, han resuelto retirarse, pero la continuidad se mantiene. Entonces no ha pasado nada, ni va a pasar nada, porque hay continuidad, se continúa. En este caso nosotros tenemos un proceso. Hay 60 estados mayores, uno por frente. Esos estados mayores están compuestos por personas maduras, otros de otra edad, u otra. Pero su misión es formar a nuevos cuadros para dar continuidad a ese proceso. Son procesos de formación de mandos y de cuadros para que continúen el desarrollo de la fuerza. Por eso es muy difícil vencer a las FARC. Porque las FARC ya han creado propios mecanismos de dirección, de formación política y de formación ideológica y entonces todo el mundo entiende que esa es la causa por la cual debe luchar.

Se cumplen 150 años de la aparición del Manifiesto Comunista. Allí Marx lanza el famoso llamamiento «proletarios del mundo uníos». En ese llamamiento está la raíz de lo que nosotros hemos llamado el internacionalismo proletario, el internacionalismo revolucionario. Yo tengo la impresión de que a veces nuestros enemigos se coordinan, se vinculan se solidarizan entre sí en una proporción, en una dimensión mayor que la que los revolucionarios practicamos en función de la solidaridad y el internacionalismo. ¿Cuál es la posición de las FARC en relación a este gran tema, el internacionalismo revolucionario, el internacionalismo proletario y la necesidad o no de la combinación de esfuerzos entre las fuerzas revolucionarias de nuestro continente y del mundo?

Cuando existió el campo socialista como tal, hubieron algunos aportes, algunos intercambios, especialmente en la formación de hombres, en especialidades, es parte del internacionalismo. Pero propiamente no se ve muy claro que el internacionalismo proletario o revolucionario esté plenamente en práctica. Creo que para eso tenemos que buscar mecanismos y ver cómo vamos a revivirlo como un principio. Es un principio que se ha abandonado. Porque si los capitalistas se mantienen unidos en torno a un programa, en torno a una política de explotar a los pueblos, pues por supuesto también los explotados, los violentados, deben reunirse y estudiar los mecanismos de solidaridad y de internacionalismo proletario, por lo cual tenemos que ver a corto plazo, cómo organizamos el internacionalismo, porque si no va a quedar en el papel. Así lo entiendo yo.

Comandante en nombre de la revista América Libre le agradecemos muchísimo esta entrevista.

Bueno, yo también les agradezco muchísimo, porque es un sacrificio que han hecho ustedes desde tan lejos para tomar contacto con las FARC, en medio de una situación difícil. Gracias.

Diciembre de 1998

Entrevista realizada por Patricio Echegaray, Secretario General del Partido Comunista Argentino

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