nro. 13
Mensaje de Frei Betto

Queridos Fidel Castro,

Marta Harnecker y Camila,

José Arbesú y compañeros del Departamento de América.

Supe esta madrugada que nuestro querido Manuel Piñeiro fue víctima de un accidente de tránsito. Me hieren la indignación y la perplejidad, en el reverso orante del salmista que protesta ante su incapacidad de aprender los designios de Dios. ¿Por qué? Todas las respuestas racionales y todas las lógicas consoladoras son fugaces antes este dolor implacable que abate a todos los que conocimos a Piñeiro.

Guardo de Piñeiro la imagen de un revolucionario dedicado, convicto, humilde, hermano de sus compañeros. Gracias a su trabajo al frente del Departamento de América, amplios sectores de América Latina, se aproximaron a Cuba y asumieron el apoyo y la solidaridad con la Revolución. Quedará para siempre en nosotros, el rostro diáfano de Piñeiro que, como pocos, sabía hacer política con humor, conspirar con ironías, volver suaves las situaciones que otros consideraban trágicas. Era él, ante todo, un militante consagrado a la causa libertaria de Martí.

Ante el sufrimiento de ustedes, sobre todo de Marta y Camila, quiero extenderles las manos y el corazón, en profundo silencio. Al nacer, lloramos y los otros ríen. Al morir, los otros lloran y nosotros reímos, porque todas las cosas se consuman en el Amor. Sólo nos resta agradecer al Creador, el don maravilloso que fue la vida de Piñeiro. Y rogar para que nuestras vidas sean dignas del testimonio que él dejó.

En fraternura.

Frei Betto

San Pablo, 12 de marzo de 1998

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