nro. 12
La autoestima necesaria

Intervención de Helio Gallardo

El tema en esta mesa es: "La estrategia del Che en la transformación de las condiciones sociales y personales." Voy a hacer algunas indicaciones, no argumentos completos, respecto de tres imágenes:

. la autoconstrucción del sujeto

. el sistema no tiene exterior

. los nuevos actores y movimientos sociales y la vigencia de Ernesto Che Guevara.

La primera imagen quiero recogerla de algo que decía Julio Carranza. Decía que Guevara no era economista y se hizo economista. Guevara dijo que era médico y se hizo crítico de la economía política y economista político. Guevara no nació guerrillero y se hizo guerrillero. Y aprendiendo a ser guerrillero, porque no se es guerrillero sino que se aprende a ser guerrillero se hizo revolucionario. Y haciéndose revolucionario todo el tiempo, se hizo un gran ser humano, que es al que conmemoramos esta tarde, y toda esta semana, y este año, y ojalá con nuestras vidas todo el tiempo.

El segundo punto que quiero tocar sobre la autoconstrucción del sujeto, es la destacada voluntad de Guevara para soñarse a sí mismo como ser humano, desde médico, desde economista político, desde guerrillero, desde revolucionario. Citando de memoria y libremente un texto muy conocido de Guevara en el que dice: no importa donde nos sorprenda la muerte. Algunos torpes han creído que Guevara es un seductor de la muerte. Ayer decía alguien muy bien que Guevara es un exaltador de la vida y del crecimiento para todos, con todos. Guevara subraya que no importa donde le sorprenda la muerte, si hay otras manos que tomen su arma caída y otros gritos de guerra se hacen en la lucha contra el enemigo. Estos "otros" son signos de que Guevara veía su propia vida individual como un proceso y un trayecto, un testimonio social.

La autoconstitución del sujeto no es sólo hacerse médico, hacerse guerrillero, hacerse revolucionario, hacerse economista político, hacerse ser humano, alcanzar la estatura de ser humano que es una estatura que nunca termina de hacerse. Sino que la autoconstitución del sujeto es también hacerse social con otros, desde las raíces para otros, prolongarse con otros, ser capaces de conmover a otros para que otros levanten el arma que ha caído y renueven el grito que ha cesado, que es el mismo arma y el mismo grito.

Guevara estimó siempre que la vida individual es desde otros, con otros, para otros. Ese testimonio, ese proceso, de médico a economista político, a gran ser humano, ese trayecto es el gran tema de la autoconstitución del sujeto en Ernesto Che Guevara. Y esa autoconstitución del sujeto es un proceso de búsqueda de identidad, de construcción de identidad, de producción de identidad. Guevara se produjo médico, guerrillero, revolucionario social, hasta el último segundo de su vida.

La segunda imagen que quiero compartir con ustedes, tiene que ver con la expresión: el sistema no tiene exterior. Ayer se dijo que la violencia revolucionaria y la lucha armada se orientaban, por los sentimientos que la nutren, contra las estructuras y no contra las personas. Yo difiero profundamente de esa reflexión. Considerar que se puede golpear a las estructuras sin tocar a las personas es hacer una concepción de la sociedad fragmentaria o estanca. Allá están las estructuras malas y yo bueno, las golpeo. Estoy carica-turizando. El luchador bueno golpea las estructuras malas. Un guión hecho en Hollywood.

Las estructuras soy yo, no es sólo mi enemigo en la lucha, el soldado enemigo, sino que la estructura soy yo cuando no resisto, cuando no me opongo. Cuando no lucho y cambio la estructura, la estructura soy yo. Y por lo tanto la violencia reaccionaria, voy a llamar así a la fuerza del sistema, a su ejército, a su policía, y la violencia del sistema, a sus paramilitares, como en Colombia. Y voy a referirme también a la fuerza del sistema, a sus iglesias jerárquicas, por ejemplo. A su segmentación del mercado cultural, al dominio vertical y arbitrario de los padres sobre los jóvenes, etc. Todo eso lo voy a englobar en la fuerza y a la violencia del sistema. Voy a darle el nombre cómodo de guerra reaccionaria. Es un nombre cómodo. No intenta ser una categoría para pensar.

Las estructuras, y las instituciones y la lógica de las sociedades latinoamericanas, que es a las que quiero referirme, expresan en la vida cotidiana una guerra. Y expresan en las situaciones de excepción de la lucha popular, una guerra reaccionaria. Y cuando yo no siento esa guerra en la cotidianeidad, cuando no veo la guerra en la relación de pareja, cuando no siento la guerra en la relación con mis padres, cuando no siento la guerra anunciada por el obispo, por el cura, cuando no siento la guerra en la grosería en las calles, cuando no siento la guerra en mi afán de consumismo, en mi insolidaridad, en mi ceguera, en mi mudez, en mi callado asentimiento de lo que nos mata a todos, entonces la guerra reaccionaria soy yo también. Yo soy la guerra reaccionaria.

Y contra esa guerra reaccionaria actuó el Che, y para no ser él también guerra reaccionaria, resistió, se convirtió, se transformó, el médico en guerrillero, en reformador social, en educador social, en economista político, en luchador internacional, en ser humano. A eso nos convoca, y a eso nos invita. Este tema, resistir la guerra reaccionaria que está en cada espacio de existencia en cada uno de nosotros, es el tema de "el sistema no tiene exterior". Y Guevara lo sabía.

Si el sistema no tiene exterior, el cambio, el cambio revolucionario, el cambio que tiene raíces populares, fuentes populares, memorias de lucha, resistencias, sueños y utopías de transformación, aspiraciones; ese cambio debe venir desde dentro. Y eso es lo que estima también el marxismo, y con el marxismo, Guevara.

El cambio no viene de algo que vemos afuera, sino que el cambio tiene que venir de dentro. Y este cambio que viene de dentro, es desde luego, la lucha social. Armada o institucional. Local o regional. Regional o hemisférica. Hemisférica o mundial. Lucha social. Lucha de transformación, discernimiento, compromiso, testimonio, trayecto.

Pero que el cambio deba venir desde dentro, quiere decir también que en ese proceso de transformación social tiene que darse implacablemente como vivió Guevara, implacablemente, una conversión personal permanente. Conversión personal que tiene que expresarse en un testimonio diario y que es también lucha, y guerra, y violencia contra la guerra reaccionaria que llevamos en el corazón.

La guerra del conformismo, la guerra de la insolidaridad, la guerra de la mudez, la guerra de la pasividad. Esa es la segunda imagen que quería tocar, y que dice: si el sistema no tiene exterior, el cambio tiene que venir desde dentro. Y el cambio es revolución social, y conversión personal, todos los días hasta que la muerte nos separe. Pero la memoria de lucha nos une siempre.

La última imagen es la vigencia de Guevara y los nuevos actores sociales. Se decía, ayer que probablemente no se pueda reducir el conflicto social al conflicto de clases. Y estimo que en sus diferentes versiones, esa es una apreciación correcta. Se citó el conflicto ecológico, ambiental, de ambiente social, y de ambiente natural. Pero probablemente podría llevarse a discusión si el conflicto ambiental de deterioro de las relaciones entre los seres humanos, y de deterioro quizás irreversible de los ecosistemas que permiten la vida y la potencian en el planeta, a lo mejor sería discutible si ese conflicto, el ambiental, no puede llevarse al modo de producción más que al modo de dominación, y al llevarlo al modo de producción no podemos llevarlo también al eje de la lucha de clases. Se podría discutir.

Sin embargo, hay al menos otro conflicto, y hay probablemente muchos más, que no puede reducirse al conflicto de clases. Que es muy anterior al modo de producción capitalista, aunque adqiuera, bajo la forma de producción capitalista de la existencia, formas renovadas y particularmente aberrantes. Me refiero a la economía libidinal de la sociedad, a la economía sexual de la sociedad, para decirlo reductivamente, y que remite por lo menos a dos tipos de conflictos entre los seres humanos. Dominaciones, vejaciones, discriminaciones, ausencia de plenitud. Esos conflictos son los que enfrentan discriminatoriamente y perversamente para ambos a la pareja, en macho más y hembra menos. Y los que enfrentan en todos los planos de la existencia social a los adultos contra los jóvenes. En ambos casos se trata de temas libidinales, de temas de energía sexual. Y la sociedad los administra contra la mujer y contra los jóvenes.

Hay por lo tanto dos conflictos sociales. El adulto-centrismo y la dominación de género, patriarcal, que no pueden llevarse directamente, ni reducirse al conflicto de clase. Y menciono estos dos planos del conflicto libidinal, porque tanto jóvenes como lucha de mujeres con teoría de género, y esto quiere decir, con autoestima, luchas populares de mujeres con teoría de género, son luchas en las cuales tanto los jóvenes, como las mujeres, producen su identidad, producen su identidad a través de procesos de autoestima. Autoestima que en el lenguaje popular quiere decir, aprender a quererse con otros.

Esa es la vigencia de Guevara. Durante toda su vida Guevara intentó, en un esfuerzo reiterado, repetido, implacable, por soñarse a sí mismo, como alguien que alguna vez podía llegar a quererse, con otros. Por eso Guevara nos convoca, por eso lo amamos, por eso lo estudiamos, por eso lo discutimos.

Tuvo la autoestima que deben tener los pueblos latinoamericanos, nosotros los latinoamericanos; para ponernos de pie y aprender a crecer con otros. Para que demos el testimonio de humanidad que nos hará efectivos seres humanos, en proceso de búsqueda, en el siglo 21.

Helio Gallardo es investigador social chileno, radicado en Costa Rica

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