nro. 11
Biografía, misterio creador

Eduardo Pavlovsky

EN LOS ÚLTIMOS dos años había leído las biografías de Camus por Lottman, la de Nietzsche por Ross. Me informaron sobre muchos aspectos de la vida personal de ambos que desconocía. Me suministraron mejor información para comprender la obra de los dos. Me siento intelectualmente preparado. Pero el estudio de Paco Taibo II sobre la vida del Che no es solamente una extraordinaria información de los momentos fundamentales de su vida sino la posibilidad de poder cabalgar sobre los ritmos y disritmias del Che. De recuperar las velocidades y vertiginosidades de esta siempre su fundamental impredecibilidad.

Algo parecido me pasó cuando leí el San Genet de Sartre.

Sería ingenuo hacer comentarios sobre la historia del Che en estos 62 capítulos. Casi todo está dicho. Che hijo. Che viajero. Che asmático. Che médico. Che fotógrafo. Che lector. Che guerrillero. Che comandante. Che Castro. Che economista. Che director de banco. Che Congo. Che Bolivia. Che Muerte. Che estético. Che ético.

Es curioso porque a partir de este magnífico relato de Taibo II es que percibimos también que ninguno de los datos sobre su historia pueden explicar la multiplicidad de su vida.

Porque su vida -su singularidad- es su misma inapresabilidad.

Su imposibilidad de captura. El Che es puro devenir y acontecimiento.

Porque la captura o comprensión de aspectos de su vida no terminarán de explicar cada una de sus intensidades, devenires y agenciamientos.

Si los datos biográficos y social-históricos intentan aportar la compresión de los aconteceres de un hombre, en el caso del Che siempre caemos en una zona de misterio.

Hay condiciones históricas que pueden favorecer el surgimiento de esta leyenda.

Eduardo Pavlovsky es sicoanalista, actor y director de teatro argentino

Enviar noticia