nro. 10
Restablecer la solidaridad
José Rigani

En nombre de los compañeros de Luz y Fuerza de Mar del Plata quiero agradecer a la revista América Libre esta invitación y posibilidad de poder intercambiar opiniones y modestamente contar parte de nuestra experiencia sindical que está escrita seguramente como parte de la experiencia del movimiento obrero argentino en la década del ‘80.

Para nosotros somos una organización de primer grado, tenemos afiliados y trabajadores y estamos ubicados geográficamente en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Como sindicato de Luz y Fuerza hemos pertenecido a la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza, que es una organización que en el año ‘89 tenía 65.000 trabajadores, agrupaba 41 sindicatos del país. En la provincia de Buenos Aires existen 14 organizaciones sindicales de Luz y Fuerza en total. Esto da idea de la atomización de la organización que solamente en un estado existan tantas organizaciones sobre un total de 41.

Permanentemente nosotros desde que llegamos a la conducción hace aproximadamente 10 años éramos conscientes de que en virtud de nuestro lineamiento sindical y político más tarde o más temprano iba a terminar siendo una confrontación con la burocracia sindical, con el sindicalismo que de alguna manera ha estado permanentemente basándose en el apoyo gubernamental cualquiera sea este para en definitiva resolver los problemas e intereses sectoriales y personales pero no ocuparse de los problemas de los trabajadores y menos aun de sus necesidades y reivindicaciones. La crisis con nuestra organización sindical y el enfrentamiento más duro comienza en 1991 en virtud de que nuestra organización sindical se opone a la transformación de la Federación de Luz y Fuerza en un holding empresario y por ser cofundadores del Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA), la Federación de manera ilegal, de manera ilegítima decide expulsar, y a partir de allí comienza una desigual lucha que continúa hasta la fecha que se desarrolla por un lado enfrentando por un lado a la Federación de Luz y Fuerza, al gobierno de la provincia de Buenos Aires y al directorio de la empresa Segba. Pero nosotros estamos decididos y mantenemos la decisión de que lo que vale en los trabajadores en primer lugar es la autonomía; y la segunda cuestión era necesario que nos demostráramos a nosotros mismos que ¡se podía!, que a pesar que era el peor momento para los luchadores porque era el momento de que el modelo florecía, que las privatizaciones crecían, era el momento del fin del historia, el fin de la ideología, del «no te metás», del «no se puede», de que no hay otro camino, este el camino, el camino neoliberal, conservador. A pesar de esa situación nosotros entendimos que era imprescindible romper, era imprescindible mantener nuestro posicionamiento y que el camino no era convertirse en un sindicato empresarial, ni tampoco ser furgón de cola de este proceso que excluye a los argentinos. Y como consecuencia de esa decisión tras la expulsión comienza nuestra persecución, discriminación y a partir de allí la serie de atropellos que solamente ha sido posible que la sostuviéramos, que la enfrentáramos, porque ha habido una solidaridad. Esa solidaridad con la cual nosotros creemos que hay que recuperar cada día más, que hay que restablecer cada día más entre los trabajadores y entre los trabajadores y el conjunto de la comunidad y sociedad. Esa solidaridad que se hace imprescindible a diferencia de la década del ‘70 entre los trabajadores y el conjunto de la sociedad. No hay posibilidad de un éxito de los trabajadores a diferencia de la década del ‘70 si luchamos como trabajadores solamente. Hay posibilidades de éxito en la medida que nuestra reivindicaciones pasan a ser parte de la reivindicaciones del conjunto de la comunidad, y conjuntamente con las demás organizaciones sociales, políticas y sindicales podemos enfrentar al único enemigo. Y esta posibilidad nos ha permitido a nosotros sobrexistir hasta aquí, mantenernos como organización sindical.

Tengo la necesidad, la obligación, para quizá se pueda entender, relatar mínimamente algunas de las cuestiones que se descargaron sobre nosotros para hacernos desaparecer como organización sindical. Lo primero que se realizó después de la expulsión, fue quitarnos la obra social, sacarnos la administración de la obra social. De esta manera comenzaron a digitarnos, discriminarnos con la obra social, a no prestarnos los servicios. El trabajador que quería tener los servicios del sindicato en Mar del Plata primero se tenía que desafiliar y después se le daba el servicio. Y junto con quitarnos el servicio y toda la tramitación previsional (nadie se podía jubilar en nuestro sindicato si no lo hacía la Federación), vino la organización paralela. La Federación con cuatro sindicatos y apoyados por la empresa Segba y por el gobierno de la provincia armó un sindicato paralelo y ese sindicato paralelo apoyado por la empresa tiene gente que no necesita ir a trabajar, trabaja para ese sindicato paralelo y le pagan para el sueldo que denominamos permiso gremial, una práctica en general absoluta, un enfrentamiento absoluto. Pero como los compañeros, no los dirigentes, decidieron este camino, a pesar de las consecuencias que se sufre en los primeros meses del año ‘92 y continúa en el ‘93 y se mantienen firmes y junto a la organización. Y como con la organización paralela no se puede y como nosotros comenzamos a denunciar la corrupción y el negociado de la empresa Segba que produjo un vaciamiento de esta empresa en el año ‘93 y ‘94 por 250 millones de dólares comprobado en los balances hoy en día, con tres denuncias penales en la ciudad de La Plata que están todavía en curso y como nos atrevimos a mantener esta denuncia en alto mientras la Federación formaba parte del directorio de la empresa, eran socios en el directorio de la empresa, conjugaban juntos los negocios, formaban parte del vaciamiento de la empresa, de la tercerización de la empresa, de la anarquización del sistema; pero eso no era todo, junto con eso decidieron también firmar siendo parte del directorio y representando a los trabajadores un convenio colectivo de trabajo a la baja entregando el 50% del convenio colectivo, entregando 50% del derecho a los trabajadores. Nosotros mantuvimos nuestra postura y en esa postura tuvimos los primeros trabajadores cesanteados, 23, para dominar nuestra postura. A eso respondimos con movilizaciones, con denuncias, con ayunos, con una carpa instalada en el centro de Mar del Plata por siete meses y quince días las 24 horas, con propaganda, con panfletos, con asambleas en los barrios, conjuntamente con la comunidad recorrimos la provincia, pero junto defendimos el convenio, no entregamos el convenio, fuimos a la secretaría de trabajo, al ministerio, a la justicia y ahí ganamos el convenio, somos, de los 14 sindicatos, los únicos que mantenemos el convenio colectivo de trabajo. Insisto, este no es un éxito de los trabajadores de Luz y Fuerza de Mar del Plata, es un éxito de la comunidad, del conjunto de las fuerzas sociales, que nos han acompañado y nos acompañan permanentemente.

En ese marco, como con los cesantes no fue posible doblegarnos y logramos reincorporarlos, entonces vino otra etapa de la lucha, vino la etapa más perversa de la lucha, de amonestación, de persecución, de discriminación y de baja de categorías, pero como con esto no alcanzaba vino la discriminación salarial. Al trabajador que se desafiliaba del sindicato de Mar del Plata le pagaban 120$ por mes. Así estuvimos 20 meses, discriminados, nosotros los que pertenecíamos a Mar del Plata cobrábamos 120$ por mes. En junio de este año logramos reequiparan el salario y ahora cobramos todos 120$ como correspondería del primer día. Sin embargo la empresa acompañada siempre en sociedad con la Federación nos apretaba de esa manera. Pero como con esto lograron doblegar la Federación entonces fue necesario hacer otra política y fue la política de la cesantía masiva y el primero de junio del año ‘95 nos dejaron de buenas a primeras en la calle 89 compañeros, toda la comisión directiva, todo el cuerpo de delegados, más de 150 compañeros que durante tres meses no pudieron ingresar a sus lugares de trabajo. De todo ese conjunto de trabajadores hoy todavía tenemos 65 cesantes en la casa. Pero a pesar de eso mantuvimos la pelea y seguimos con iniciativas movilizadoras de ayuno, de marcha con antorchas, y de todas las iniciativas que a los compañeros se les fueron ocurriendo y creímos importante ponerlas en vigencia, así como en algún momento hicimos el recorrido de la marcha provincial de 2.500 kilómetros. Pero como esto no alcanzó y seguimos peleando, seguimos denunciando y seguimos enfrentando la Federación y el gobierno de la provincia de Buenos Aires vino otra etapa que fue más dura, la de comprarnos con mucho dinero. Se compraron miembros de la comisión directiva y doce delegados que significó una traición para nosotros. Así llegamos a diciembre del ‘95, y quiero decirles compañeros que pareciera que nuestra palabra, nuestra actitud, nuestra lucha y nuestra trayectoria en ese momento no valía absolutamente nada porque la empresa había logrado con la corrupción y con distintos mecanismo acorralando de tal manera que parecía que finalmente cualquiera terminaba pasándose del otro lado.

Podemos decir que eso, hemos logrado superarlo, estamos luchando, estamos en la calle, estamos enfrentando al gobierno de la provincia que quiere vender la empresa, estamos convocando a una consulta popular en la provincia de Buenos Aires, la seguimos transitando, seguimos luchando, seguimos organizando, porque ha quedado demostrado que se puede. Es posible pelear contra este sistema, es posible pelear contra este modelo a pesar de las consecuencias que ha generado en el trabajador, pero es imprescindible luchar contra el individualismo, luchar contra el «no te metás», luchar contra el «arreglátelas como puedas», hay que persuadir, hay que convencer y hay que generar expectativas místicas, pero también hay que convencer al compañero de la imprescindible necesidad de organizar sus organizaciones, y esta organización de responder al compañero con lealtad, que el protagonismo del compañero se convierta en acción segura de él, porque se respeta lo que él decide, porque se lleva a cabo lo que él decide, no para que establezcamos una democracia formal como existe en el sistema, o una democradura como es para los trabajadores y que en definitiva se termina haciendo lo que dice la dirigencia. Es imprescindible modificar esto. Para esto necesitamos convencer al compañero, primero que crea en su propia fuerza y después que crea en la fuerza del compañero y juntos, unidos y organizados a eso sí la .......

Por eso creemos compañeros que existe la posibilidad en la medida en que los trabajadores nos decidimos y existe esa posibilidad en la medida en que logramos desarrollar organización. Tenemos un límite los que trabajamos en el ámbito del movimiento obrero. El sindicalismo tiene un techo y el problema que tenemos es político. El sindicalismo tiene un techo porque nosotros podemos resolver reivindicaciones de carácter social, económicas ilimitadamente. El problema de fondo es político, pero sin el protagonismo de los trabajadores, sin presencia de los trabajadores, sin una central que aglutine a los trabajadores como instrumento de transformación y de liberación del país no hay alternativa tampoco, compañeros. Por eso es necesario recuperar ese protagonismo y ponerlo en el lugar que corresponde.

Continúa después del debate.

Hoy aquí el compañero que presentó una ponencia sobre que no hay suficiente integración de los trabajadores en el Mercosur, creo que parto de la base que la golondrina no hace verano, pero quiero comentarles a ustedes porque creo que es importante que se conozca. En el ámbito de los trabajadores de la energía eléctrica hay una integración que está bastante desarrollada y que posiblemente no se conozca lo suficientemente bien porque los medios de comunicación al servicio de los que mandan no brindan los espacios suficientes para estas experiencias se conozcan. Pero, por ejemplo, no sé si será un hecho inédito, pero está planteado como una iniciativa que nosotros calificamos como altamente significativa e importante. Se han realizado numerosos encuentros en los últimos años en el ámbito de los trabajadores de la energía, inclusive incorporando no sólo al sector eléctrico sino también el sector de petróleo, y recientemente en Florianápolis con los compañeros de la Federación Nacional de ......... en Brasil, con los compañeros de ANTE de Brasil, con los compañeros de Sitrán del Paraguay, con la participación inclusive de los compañeros universitarios de San Pablo que pertenecen a la CGT y no a la CUT, con los compañeros que pertenecen a la Federación Argentina de Luz y Fuerza que están representativos del sindicalismo empresario, pero la necesidad que genera esta política en América Latina es imprescindible la unidad internacional y sobretodo en esta región, y se ha resuelto por primera vez realizar el 27 de noviembre un paro de una hora en Brasil, en Uruguay, en Paraguay, en Argentina de todos los trabajadores de la energía eléctrica. Creo que esto es importante como una iniciativa que seguramente otros trabajadores están desarrollando porque conocemos de las iniciativas en el ámbito de los trabajadores neumáticos, de los compañeros de las Federaciones del papel que han establecido en sus organizaciones. Con esto no quiero menoscabar, ni desmentir las aseveraciones del compañero. Lo que digo es que hay un desarrollo de iniciativas de los trabajadores, tenemos presente y nos damos cuenta de su necesidad, pero como decía Bazán, muchas veces este sistema, este modelo ajusta a los trabajadores y los arrincona a defender lo que nosotros denominamos la quinta propia y ahí no nos permite establecer el trabajo por las cuestiones genéricas que seguramente son las que nos van a facilitar resolver las cuestiones particulares. Por eso quería rescatar esto porque hay un trabajo que se está realizando y porque hay iniciativas que se concretan y sobretodo había un objetivo propuesto en el ámbito de los trabajadores de la electricidad y es que dejemos de tener la solidaridad del fax, del telegrama y de la carta, es hora que pasemos a la solidaridad de los hechos concretos, por eso se plantea una hora de paro el mismo día, a la misma hora en los cuatro países.

Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina

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