nro. 10
No podemos traicionar...
Luis Eduardo Greenhalgh

El proceso nuestro, el del Partido de los Trabajadores, el proceso de participación de la izquierda brasilera en el plano institucional de la política, no es fácil. No tiene reglas predefinidas, y en cierta forma la gente va haciendo el camino, caminando.

Aquí se habló en estos días de las recientes victorias electorales que nuestro partido tuvo en el Brasil. Los compañeros saben que hace pocos días se realizaron las elecciones para prefectos y concejales en todo el país. Pasamos de 40 prefecturas a 120 como titulares, más 90 como vice-prefectos. De 400 concejales en el país, a 1200. Aquí se celebró el éxito, la victoria del PT. Y se explicó el proceso del presupuesto participativo.

Cuando fundamos el PT, 15 años atrás en el Brasil, teníamos tres vertientes: la que nosotros llamamos de los sobrevivientes; sobrevivientes de la lucha armada, de la izquierda, de la dictadura militar. Nos juntamos con los católicos, la teología de la liberación,y nos juntamos con los sindicalistas y los trabajadores más combativos liderados por Lula.

Nos unimos con un compromiso y un acuerdo interno: que por primera vez en el Brasil un partido de trabajadores iba a ser dirigido por trabajadores. Ahí empezamos la trayectoria.

Nuestra carta de principios tenía una propuesta de consejos populares. Por supuesto no fue colocado por los trabajadores ni por la teología de la liberación, sino por nosotros que éramos los sobrevivientes. Y lo colocamos un poco a imagen y semejanza de lo que nosotros creíamos que cuando llegásemos al poder serían una especie de soviets.

En el 98 llegamos al poder en la prefectura de San Pablo. Ahí empezó una discusión interminable sobre la construcción de los consejos populares. ¿ Quién construye los consejos populares?¿ La prefectura? No, porque si fuese la prefectura, mañana se pierde la prefectura, y los consejos desaparecen.

Bien: ¿quién construye el consejo popular?¿ El partido? No. Porque si el partido lo construye, va a hegemonizar ese instrumento, va a dificultar la alianza con otros partidos, y vamos a tener problemas.

¿Quién construye el consejo popular? Otros decían: los sindicatos. Pero tienen que haber una cierta independencia de los sindicatos del poder local, autonomía. Bien, es el movimiento popular. Pero el movimiento popular no puede quedar subordinado a la prefectura del partido. Fue un rollo y se pasó 6 a 8 meses de discusión y discusión, hasta que abandonamos la idea original del consejo popular, de nuestro soñado soviet, y fuimos a la realidad. Dijimos lo siguiente: vamos a hacerlo todos juntos. La prefectura dice cuánto dinero tiene. La población, los sindicatos, el movimiento popular dicen qué quieren que haga la prefectura con el dinero y la fiscalizan.

A partir de ahí dividimos la ciudad en varias regiones, haciendo asambleas populares. Y decíamos: "en esta zona tenemos un millón de dólares. ¿Qué falta aquí? Falta un hospital, una policlínica, escuelas, asfalto..." Así fuimos llevando las cosas para realizar el presupuesto.

En algunas ciudades como San Pablo, este tipo de movilización es anárquica, caótica. Plenarios de 3.000, 4.000 personas diciendo: "queremos esto, queremos lo otro".

Es un ejercicio insuperable de paciencia histórica. En otros lugares como Porto Alegre, no sólo fue posible dividir la ciudad, sino montar comisiones de acompañamiento y fiscalización de la prefectura.

Hoy, 17 años después de la fundación del PT, cuando la gente mira la situación actual, es muy diferente de aquello que nosotros planeamos con nuestras propuestas. Por eso yo quiero resaltar que el camino lo vamos haciendo caminando.

Hablo de Lula. Lula es el dirigente político más importante de la izquierda, de la clase obrera, de los últimos años. Es verdad. El pueblo brasilero tiene hoy en la figura de Lula un referente histórico para transformar el sueño en realidad. Yo estaba aquí recordando como conocí a Lula, diecisiete años atrás, y voy a compartirlo con ustedes.

Yo era abogado de presos políticos en Brasil. Fundamos el Comité Brasilero por la Amnistía. Familiares de desaparecidos, de muertos, de presos. Los parientes de los presos, de los exiliados. Estudiantes, intelectuales. Comenzamos a andar con este movimiento. Pero le faltaba pueblo a este movimiento, simplemente le faltaba pueblo.

Una compañera nuestra, en una reunión dijo: "hay en San Bernardo un nuevo dirigente sindical que se llama Lula, que no es un amarillo como ustedes dicen. Me parece que es una persona combativa. Vamos a conversar con él". Fuimos una delegación de tres personas al Sindicato de los Metalúrgicos de San Bernardo.

Nos recibieron en una mesa, nos ofrecieron café y agua. Me tocó a mí explicar lo que era la amnistía, el comité, el aporte de los sindicatos. Hablé de cuántos presos políticos tenía Brasil, cuántos exiliados, cuántos muertos, cuántos desaparecidos. La necesidad de que la clase trabajadora se involucrara en esta lucha.

Lula terminó diciendo: "Esas son cosas de la burguesía. Nosotros acá en San Bernardo estamos interesados en el estómago de la clase obrera." Fue duro. Yo pensé, ¿quién diablos es el nuevo tipo de dirigente sindical del que hablaba la compañera?

Dije a él: "Lula, los presos políticos, los exiliados, los compañeros que cayeron, también estaban interesados en la amnistía del estómago de los trabajadores cuando luchaban por el socialismo, por la revolución."

Dijo: "Está bien, pero es un cosa de ustedes. Nosotros vamos a continuar nuestra vida acá."

Terminamos la conversación que no fue buena, y a la salida le di mi tarjeta y le dije: "Mira, Lula, si cambia de idea, búsqueme."

Tres o cuatro días después la dictadura militar brasileña hizo una intervención del sindicato metalúrgico de San Bernardo. Apartó a la dirección del sindicato, nombró una junta directiva. A las 2.30 hs de la mañana suena el teléfono en mi casa: "Hola Greenhalgh, es Lula. El gobierno intervino el sindicato, el sindicato está cercado por el ejército. Hay una junta directiva. Nosotros pasamos a ser perseguidos políticos. Y nosotros queremos invitar al Comité por la Amnistía para discutir con la dirección del sindicato que fue apartada."

Quedamos en encotnrarnos, ya no en la sede del Sindicato. Era en una pequeña casa de un compañero de ellos. Toda la dirección del sindicato, los efectivos y los suplentes, y una delegación del Comité por la Amnistía que orgullosamente fue allí y habló de los presos políticos, los exiliados, los muertos, los desaparecidos, los torturados y los perseguidos políticos.

Era a mediados del mes de abril de 1978. Nosotros resolvimos hacer un 1º de mayo fuerte, de solidaridad con Lula, con su comisión directiva. Y Lula le dijo a toda su Comisión Directiva, y a las comisiones de fábrica: "Este 1º de Mayo vamos a hacer un acto por la Amnistía Amplia, General e Irrestricta." Era la consigna del Comité Por la Amnistía.

La vida enseña cosas. Las cosas van cambiando y nadie imaginaba estar juntos luego en la fundación del PT.

Quería decir dos cosas más.

En la participación institucional, tenemos que tener cuidado. Porque en nuestra participación en las asambleas, en las cámaras, en los gobiernos, no podemos olvidar quiénes somos, cuál es nuestra trayectoria, porque recordando siempre esto es que vamos a seguir el rumbo correcto.

Porque a veces, en el PT también ocurre , la cabeza pasa a pensar de acuerdo a donde pisan los pies. A veces tenemos compañeros que pasan de un día a otro a ser diputados federales, concejales, diputados estatales, prefectos, viceprefectos. Pasan a tener una parte del poder, pasan a ser autoridad, y pasan a pisar las alfombras de los palacios, y cambian.

Tenemos una preocupación muy grande por este tipo de seducción del poder, por este tipo de cooptación y adaptación progresiva y sucesiva. De tal forma que usted entra diciendo "no", al tiempo dice "tal vez", al tiempo dice "sí", y luego "sí señor". Por eso nosotros tenemos que tener una cierta vigilancia con los atractivos de la política institucional.

Ortega y Gasset dice que el hombre es el hombre y su circunstancia. Y nosotros no podemos nunca olvidar nuestras circunstancias. Y son las mismas circunstancias en Chile, en Paraguay, en Brasil, Argentina, América Latina. Son las circunstancias que nos traen hoy aquí en este día y nos van a traer en el 30 aniversario de la muerte física, pero de vigencia y permanencia de las ideas del compañero Che Guevara.

Quiero decirles que este Seminario para nosotros fue muy importante, fue más que bueno. No sólo para ver a todo el mundo, sino para verificar también que cuando nos reunimos en Rosario, cuando tuvimos aquel encuentro, comenzamos a sacar la revista América Libre, la revista como organizadora colectiva nuestra, nuestras cabezas, nuestros corazones, quedaron ligados por las circunstancias históricas.

Somos todos sobrevivientes de las dictaduras militares. Somos todos sobrevivientes, porque compañeros nuestros dieron la vida para que nosotros estuviésemos aquí, en este momento. Nosotros no podemos traicionar el camino, nuestras circunstancias, nuestro pasado, ni en el presente, ni en el futuro. Aunque digan que los tiempos cambiaron, aunque digan que no es posible más el sueño, aunque digan que tenemos que adaptarnos, nosotros somos hijos, herederos, del pensamiento del Che Guevara. Hijos, herederos, del pensamiento de los compañeros que retomaron su lucha.

Y es muy importante, me marcó mucho, la intervención de Daniela. Porque Daniela cuando habla rescata, a su padre, a su madre, la trayectoria de ellos, y empuña la bandera y se va a continuar con dignidad.

En Brasil, y también en el PT, en estas elecciones, el pueblo cobró a quién intentó cambiar de ideas. Raúl Pont fue elegido prefecto de Porto Alegre en el primer turno. Y nunca negó que era socialista, que fue preso político, que tiene una trayectoria de compromiso con la revolución. Muchos de nosotros creíamos que ese discurso era una tontería, que iba a ser derrotado. Porque establecía una polémica ideológica con la población. La mayoría del pueblo no se dejó engañar. La mayor acusación que le hacían era: "si es socialista, es ateo." Un terrorismo tremendo. "¿Usted va a votar a un ateo?"

El respondió: ¿Quién es más cristiano, yo que durante el régimen militar luché para acabar con la tortura, por el respeto a los derechos humanos, o esta señora que durante el régimen militar se juntaba con los militares?"

Dijo Raúl: "Yo estuve en la misma prisión que Frei Betto y continuamos teniendo la misma posición y somos compañeros de lucha."

En compensación, algunos empezaron a querer luchar diciendo: "nosotros no somos más lo que éramos. Cambiamos. Hoy tenemos más disposición. Vamos a gobernar para todos. Vamos a establecer prioridades sociales, como otros hacen. "Y ese tipo de política,incluso en nuestro partido,salió mal.

Por dos motivos. Primero porque la población no cree que nosotros cambiamos. No cambiamos, continuamos siendo. Entonces tenemos que hacer muchos hechos, muchas traiciones, muchos cambios en nuestras posiciones para que ellos crean. Ellos no creen. O creen un momento, se aprovechan, y luego nos juzgan durísimo. En segundo lugar porque el pueblo no es bobo. El pueblo no perdona los cambios de posición en contra de ellos.

El Movimiento Sin Tierra, que vino aquí con varios compañeros, cumplió su diario 15 años. Fui a esa solemnidad, y había ahí una bandera increíble con Marx, Lenin, Mao, Engels, Che Guevara, Fidel, Ho Chi Minh, Mandela.

Y dicen eso abiertamente. Muchos en la izquierda en el Brasil dicen: "Es un suicidio. Eso va a ser aplastado. Eso no tiene base. Eso no va en la vida. Es el pasado." El Movimiento Sin Tierra, como el PT, como la CUT, como nosotros, como todos aquí, estamos demostrando que esto no es el pasado. Es el presente, es el futuro.

Luis Eduardo Greenhalgh es miembro de la dirección nacional del PT de Brasil

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