De mujeres, prensa liberal e historias no contadas

 Reconstruyendo la historia de las mujeres periodistas en Costa Rica

Por Fanny Cordero Jiménez y Maribelle Quirós Jara, periodistas

 - 62 textos firmados por mujeres en los periódicos publicados entre 1870 y 1900; tal fue el hallazgo de la investigación para optar por la Licenciatura en Periodismo, de la Universidad de Costa Rica, que reseñamos a continuación.
-  Mediante sus escritos y la formación de ciudadanos, como madres y educadoras, las mujeres contribuyeron con la consolidación del Estado liberal.
-  Esposas y madres, dedicadas a los oficios domésticos y la docencia, las costarricenses escribieron en la prensa, entre 1870 y 1900, para defender espacios e ideales sociales, no para reivindicar sus propios derechos.
-  Los artículos publicados por las mujeres reflejan lo que para ellas y sus congéneres era importante: el rol tradicional femenino, la prensa, la educación de la mujer, la Iglesia y el Liberalismo.
-  La presencia femenina fue mayor en los impresos ya consolidados como diarios entre 1890-1900 (El Heraldo de Costa Rica, El Ferrocarril, La República, Diario de Costa Rica, La Prensa Libre).

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 "La Patria vale, en mucho, por el trabajo silencioso y constante de las mujeres. Pusieron en él, desde los albores, lo mejor de ellas mismas... Dieron alma, vida y ternura. Sintieron orgullo de ofrecerle, a la República naciente, las primicias rudimentarias de sus conocimientos, pero con espontaneidad casi sublime".
Ese aporte del que escribió la autora nacional Angela Acuña Braun, en su libro “La mujer costarricense a través de cuatro siglos”, ha caracterizado el desempeño femenino en diversos campos del acontecer nacional; la prensa no ha sido la excepción.
Prueba de ello es que, tras formarnos profesionalmente creyendo que Carmen Lyra, Myriam Francis y la misma Angela, entre otras que publicaron en los albores del siglo XX, fueron las primeras en usar los medios escritos para expresarse, la investigación “La participación de las mujeres en la prensa costarricense entre 1870 y 1900” -presentada en agosto del 2000- ha demostrado que la incursión femenina en este campo inició mucho antes de lo formalmente registrado.
 Un total de 62 textos firmados por mujeres -solo con su nombre de pila o acompañado este por su apellido o el de sus cónyuges- fueron ubicados tras revisar, en las principales bibliotecas del país, 10.800 ejemplares correspondientes a 403 periódicos que circularon en el período estudiado.
Tras la discriminación de los nombres otrora usados tanto en hombres como en mujeres, se logró conformar un listado final de 41 escritoras, quienes publicaron 47 textos de la siguiente manera: 6 entre 1870 y 1879; 9 de 1880 a 1889, 32 entre 1890 y 1900; la presencia femenina fue mayor en los impresos ya consolidados como diarios en la última década (El Heraldo de Costa Rica, El Ferrocarril, La República, Diario de Costa Rica, La Prensa Libre).
Estos escritos y la consulta de una gran diversidad de fuentes, primarias y secundarias, permitieron elaborar 32 resúmenes con datos personales de las autoras, base del perfil general que de ellas incluye la investigación, analizado en el marco de la Costa Rica de la época.
La transcripción -hasta donde el estado del periódico lo permitió- y estudio de los artículos publicados permitió determinar las temáticas que abordaron, al tiempo que el fichaje de los periódicos consultados y la lectura de los manuscritos de Adolfo Blen, entre otras fuentes bibliográficas, también posibilitaron la caracterización de la prensa local durante el período liberal, tiempo en que se definieron muchos de los rasgos que caracterizan al Estado costarricense y en el que ellas hicieron aportes importantes, tanto como lectoras y colaboradoras de los periódicos como por su tarea de criar, formar y educar a los “ciudadanos del futuro”.

¿Quiénes fueron ellas?

Determinar quiénes fueron algunas de las escritoras que publicaron en la prensa entre 1870 y 1900, a la luz de las características de la sociedad de entonces, es el principal hallazgo de la investigación reseñada, pues además de conocerlas permitió concluir que, pese a la predominancia de los hombres en la prensa nacional de la época, también hubo una presencia menor pero no menos importante de mujeres, quienes aprovecharon las variadas secciones existentes para dar a conocer sus ideas, pensamientos, sentimientos y opiniones.
Hubo tanto escritoras nacionales -por nacimiento o residencia- (43.90%) como extranjeras (34.15%) - el restante 21% permaneció entre las no ubicadas-. En el caso de las escritoras nacionales ubicadas -en quienes se centró el análisis por considerarse de superior interés-, la mayoría residió en los alrededores del  Valle Central, principalmente de la denominada "área del café" - especialmente en Alajuela (38.88%) -, lo cual puede relacionarse con las mejoras en infraestructura, en medios de comunicación y transporte resultado de la producción y exportación del café.
 odas eran mayores de edad, supuestamente nacidas en los años de la consolidación de la República Liberal con las transformaciones que esta conllevó. Buena parte de ellas estaba casada (66.66%) y tenía hijos, como debía ser según los cánones sociales vigentes.
La mayoría se ubicó entre las clases medias y bajas de la sociedad, pues no se les conoció bienes personales o familiares importantes ni a ellas ni a sus esposos, hombres empleados de poca o ninguna fortuna quienes dependían de su salario para mantener a sus familias.
En algunos casos el ingreso paterno o de su cónyuge era probablemente insuficiente, por lo que algunas tuvieron que desempeñar actividades remuneradas socialmente aceptadas, destacando las maestras o directoras (66.65%) de centros de educación primaria estatales en diversas localidades del país; otras se dedicaron a actividades artísticas y a las obras de beneficencia.
Estos nos hace suponer que la mayoría recibió por lo menos la instrucción básica para acceder al mercado laboral y, además, utilizar la prensa del período como medio para expresarse. Las docentes probablemente tuvieron, además, la oportunidad de recibir algún tipo de entrenamiento o formación especializada para desempeñarse como tales, sin que esto significara que recibieron formación universitaria.
No se encontró evidencia de que las escritoras costarricenses participaran en forma activa o reconocida en la vida política del país; tampoco hay indicios de que lo hicieran en movimientos, agrupaciones o publicaciones de corte feminista o contestatarios.
Estos y otros datos permitieron concluir que las escritoras nacionales identificadas, que publicaron en la prensa costarricense de 1870 a 1900, fueron esposas y madres, dedicadas a los oficios domésticos y a algún tipo de labor docente, por la que recibieron escasa remuneración. Algunas incluso enfrentaron situaciones económicas difíciles y quebrantos importantes en su salud debido a sus condiciones de vida y trabajo; no tuvieron una actividad política o contestataria evidente.
Aunque sea brevemente, cabe mencionar que la investigación también permitió establecer que, por el contrario, las escritoras extranjeras identificadas vivieron en mejores condiciones económicas, pues pertenecían a familias acomodadas o estaban casadas con hombres económicamente solventes. Esta condición, les permitió dedicarse prácticamente por entero a la literatura y sus creaciones les valieron el reconocimiento general de los grupos sociales en que se desenvolvieron.
También pudieron ocuparse de manera más activa en los campos educativo, público, gubernamental, político y hasta participaron en la prensa y movimientos feministas de la época. Sin embargo, nada de lo anterior les dio “carta blanca” para dejar de lado el "rol histórico" para ellas definido por la sociedad de desempeñarse como esposas y madres.

Sus temas

Agradecimientos, denuncias, solicitudes, ofrecimientos, desagravios, respuestas, reflexiones, quejas, discursos, cartas, reportes, ensayos, cuentos, entre otros, formaron parte del grupo de artículos publicados por mujeres entre 1870 y 1900 en la prensa nacional.
Los temas que abordaron fueron varios y desde diversas perspectivas contribuyeron, de una u otra forma, con la evolución económica, política, social y cultural que conllevó la formación y consolidación del Estado liberal. Las escritoras reprodujeron el sistema ideológico requerido por la sociedad y sus artículos reflejaron lo que para ellas, sus congéneres y, fundamentalmente, para el sistema era importante, al desarrollar temas como:

  •  La mujer y su rol social: más que reivindicar los derechos femeninos, las escritoras apoyaron el que ella desempeñara solo los roles socialmente aceptados como femeninos, permaneciendo subordinada al hombre y dedicada a las labores “propias de su sexo” (docencia, beneficencia, arte). Su misión quedaba circunscrita al cuidado y formación de los “ciudadanos del futuro” y la ya discutida “igualdad” era considerada enemigo suyo y de la familia, por lo que hacían un llamado a los valores tradicionalmente aceptados para la mujer.
  • La prensa: concientes de la trascendencia de los medios escritos, las escritoras llamaron a sus congéneres participar en ellos, demandaron espacios para “asuntos femeninos” y denunciaron públicamente los abusos políticos o eclesiales. Su participación fue esporádica y más motivada por la necesidad de expresarse que por la de reinvindicar sus propios derechos.
  • La educación femenina: defendieron el derecho de las mujeres a acceder a la educación básica, no desde una perspectiva reivindicativa sino como soporte del papel tradicional femenino y del modelo ideológico. Visualizaron en forma negativa la incursión femenina en otros campos considerados masculinos.
  • La Iglesia: discutieron sobre la pugna de intereses entre el Estado y la Iglesia propia del período liberal, manifestándose en contra de la presencia eclesial en ciertos quehaceres sociales y favoreciendo la delimitación de los ámbitos de influencia políticos y religiosos.
  • El Liberalismo: apoyaron las reformas legales como pilar del modelo y defendieron las leyes, valores, principios e instituciones que los liberales instauraron, al tiempo que criticaron las tácticas políticas y se opusieron rotundamente a la pena de muerte.


 Es evidente: las mujeres costarricenses empezaron a participar en la prensa costarricense desde el último tercio del siglo XIX, no solo con el fin de compartir con sus ideas, pensamientos, sentimientos y reclamos con sus congéneres, sino también con la sociedad que seguía a la prensa de la época. Aunque no llegaron a usar la prensa en la reivindicación de sus propios derechos, con sus escritos contribuyeron con la construcción de una conciencia nacional al sentar las bases para el intercambio público de ideas entre hombres y mujeres que, poco a poco, conformó la llamada sociedad liberal de finales del siglo XIX.
 Esperamos que el resultado de esta investigación sirva de acicate para el desarrollo de nuevos estudios en el marco de la historia, el género y la comunicación, primero, y otras disciplinas del acontecer costarricense que permitan visibilizar aún más los verdaderos aportes femeninos en el desarrollo del país.

Nota: Este proyecto de tesis fue aprobado con distinción y recomendación de publicación el 18 de agosto del 2000, por lo que actualmente las autoras buscan la forma de hacer del conocimiento general tan importantes contenidos.

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Sobre las investigadoras

* Fanny Cordero Jiménez: su experiencia de nueve años como periodista incluye haber trabajado para el Semanario Universidad y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agrigultura. Desde 1992 trabaja en la Oficina de Prensa del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
* Maribelle Quirós Jara: en sus doce años como periodista ha laborado en diferentes entidades públicas y privadas: periódico La Nación, Semanario Universidad, Radio Universidad de Costa Rica, Instituto Tecnológico de Costa Rica, Instituto Costarricense de Electricidad, entre otras. Desde 1998 trabaja para las revistas del Grupo Nación.  

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Características de la prensa entre 1870 y 1900

* Aumentaron las publicaciones periodísticas: de los 403 periódicos consultados, 7.4% aparecieron de 1870 a 1879; 31.2% entre 1880 y 1889, y el restante 61% en el último decenio.
* Desarrollo en infraestructura y tecnología: motivado por la producción y comercialización del café.
* Más imprentas locales: pasaron de 2 al llegar 1850, a 70 entre 1870 y 1900.
* Creció el número de lectores: tanto por el aumento poblacional (incremento del 2% anual entre 1860 a 1950), como por la mayor alfabetización de hombres y mujeres y el surgimiento de impresos en las provincias.
* Mayor periodicidad de los impresos: las mejoras en comunicación dentro del país y con otras naciones aumentó la cantidad de información local y foránea para publicar.
* Prensa más madura: más cercana al diarismo y al enfoque actual de la actividad periodística.
* Inclusión de secciones y aparición de publicaciones gremiales: había más disponibilidad de espacios para llenar y complacer al creciente público (literatura, moda, educación, entre otros).
 

Quiénes, cccuándo y dónde

Estos son los nombres, fechas de publicación y periódicos donde escribieron las escritoras seleccionadas en los impresos costarricenses (1870-1900)
            
1. Albertina    25/05/1877  El Costarricense
2. Dora     31/01/1896 La Patria
3. Elisa     07/08/1899  La Nueva Prensa
4. Enriqueta     15/10/1895 La Patria
5. Ernestina    09/06/1886 Diario Costa Rica
6. Julia    18/10/1895 La Patria
7. Margot    15/05/1895 El Heraldo de Costa Rica
8. Emilia de S.   24/08/1890 Prensa Libre
9. Mercedes Alvarez Flores 07/03/1891 El Partido Constitucional
10. Virginia Barboza  25/12/1889 El Republicano 
11. Carolina Barrionuevo  31/10/1893 El Independiente Demócrata
12. Sara Bernhardt   24/03/1886 Otro Diario 
13. Paula Briceño B.  29/07/1897 La República
     05/05/1900 La Revista
14. Mercedes Cabello de
       Carbonera   07/07/1891 El Partido Constitucional 
15. Josefina Cordero García  25/12/1897 El Heraldo de CR.
16. Manuela de Brenes  05/09/1895 El Heraldo de CR.
17. Laura M. de Cuenca  04/09/1896 La República 
18. Fidelina de Guzmán  01/03/1898 El Heraldo de CR.
19. Rafaela R. de Naranjo 10/05/1896 Prensa Libre
20. Emma de Quesada  31/07/1890 Prensa Libre
21. Franca de Riva,   24/06/1896 El Occidental
22. Fanny de Tessier  02/07/1885 El Heraldo de CR.
23. Amalia Domingo y Soler 04/04/1886 Grano de Arena
     16/05/1896  Grano de Arena
24. Inocencia García  14/08/1890  Prensa Libre
25. Gertrudis Gómez 
       de Avellaneda   26/05/1899  La Revista 
26. Cesárea Gutiérrez Cantón 26/01/1897  El Heraldo de CR.
27. Susana D. Harwood  15/07/1885  Diario de CR.
28. Ana María Herrera  **/02/1896 La República
29. Juana Manzo   04/01/1873 El Ferrocarril
30. Ramona Molina  01/03/1898 El Heraldo de CR.
31. Adela Navarro   01/03/1898 El Heraldo de CR.
32. Angelina Navarro  01/03/1898 El Heraldo de CR.
33. María Ortiz de Olivas  27/12/1878 El Ferrocarril
34. Emilia Pardo Bazán  01/11/1895 El Heraldo de CR.
     03/02/1900 El Látigo
     03/06/1900 El Pacífico
35. María R. Pérez,   **/12/1875 El Costa Rica
     31/05/1895 Prensa Libre
     06/12/1895 La Patria
     14/05/1900 El Pacífico
36. Luisa A. Quirós  27/07/1888 La República
37. Teresa Riguero de Prieto 15/07/1885 Diario de Costa Rica
38. Ma. del Pilar Sinues
       de Marco   25/01/1873 El Ferrocarril
     11/05/1877 El Costa Rica
39. Jeannete Thilda  18/02/1886 Otro Diario
40. Delfina Ugalde   **/**/1893 Independiente Demócrata
41. Ernestina Vega  01/03/1898 El Heraldo de CR
            
(**): Datos no legibles por deterioro del periódico original.
Fuentes: artículos encontrados en periódicos nacionales Archivo Eclesiástico de la Curia Metropolitana; Bibliotecas Nacional Miguel Obregón Lizano, Alvaro Castro Jenkins, Dr. Víctor Manuel Sanabria Martínez
 

Paula y su historia

Esta es Paula Briceño Baltodano, una de las 41 mujeres que escribieron en la prensa costarricense entre 1870 y 1900.

Maestra de origen guanacasteco, Paula Briceño B. fue una de las mujeres que en las tres últimas décadas del siglo XIX vieron en la prensa nacional un medio para expresarse, para pasar del ámbito privado socialmente definido como femenino al público.
Varios documentos consultados permitieron identificarla en forma certera como Paula Briceño Baltodano, nombre con el que fue inscrita su muerte en el Registro Civil el 21 de octubre de 1948.  Esta certificación indica que esta mujer de setenta y ocho años de edad, vecina de Catedral (San José), costarricense, soltera, había muerto de paraplejía y arteriosclerosis en su hogar, a las 3 a.m. de ese día. Fue sepultada en el Cementerio General.
 Agrega que ella fue hija del hogar formado por Inés Baltodano Ruíz, de oficios domésticos, y Ciriaco Briceño García, agricultor, "vecinos de Nicoya y costarricenses ambos". No indica su lugar de nacimiento y por la edad reportada a la fecha de muerte se deduce que nació en 1870.
 Los documentos encontrados durante la investigación indican que tenía dos hermanos: Leonidas y Napoleón. Además, Paula Briceño fue maestra: estudió en el Colegio Superior de Señoritas, pues el Congreso le concedió una beca vacante el 16 de febrero de 1891. El título de maestra normal que obtuvo en esta institución, el 30 de mayo de 1899 (tenía 29 años), fue convalidado por el Congreso de la República el 13 de agosto de 1908, por considerar que era "merecedora del título de maestra normal por la documentación de estudios que ostenta”.
 Trabajó como maestra entre 1895 y 1899 en Escuela Elemental de Niñas de Santo Domingo centro, Escuela de Niñas No. 2 de San José, Escuela de Varones No. 1, Escuela Superior de Niñas, último cargo que desempeña y al que renuncia en julio 22 de 1899.

Ascendencia guanacasteca

Su familia gozaba de gran respeto en Nicoya y en las esferas intelectuales josefinas por la labor como diputado de su hermano Leonidas, así como por ser su abuelo Cupertino Briceño, "alma y vida del movimiento que produjo la anexión del Guanacaste al territorio costarricense en los albores del siglo pasado...".
Leonidas Briceño murió repentinamente siendo diputado por la provincia de Guanacaste. Un documento dirigido al Congreso Constitucional por Carlos M. Jiménez, Cleto González Víquez, Ricardo Fernández Guardia, y otro lo calificaba como una persona noble, jovial, de mente privilegiada, patriota, de autóctona condición indígena, quien se desempeñó como maestro, periodista (el subrayado es nuestro), subsecretario de Estado en el despacho de Fomento, representante diplomático en Nicaragua, quien murió "...pobre, dejando a sus tres seres queridos enfermos y desvalidos...".
Esta y otras razones motivaron que el Congreso otorgara una pensión vitalicia de trescientos colones mensuales a su madre para ayudar a toda la familia, en respuesta a la solicitud de un grupo de vecinos de Nicoya, San José y varias personalidades intelectuales del país.
Durante su aprobación fue corroborada la precaria situación económica de la familia Briceño Baltodano tras la muerte del padre y del hermano mayor: dos médicos certificaron que la octogenaria madre estaba paralizada por una fractura de fémur izquierdo; que Napoleón sufría de enajenación mental y que Paula padecía desgaste físico y emocional por el cuido de ambos enfermos y las secuelas de varias operaciones.
Los tres estaban incapacitados para trabajar, requerían cuidados médicos constantes, y no contaban con bienes inscritos en el Registro Público, ni procedimientos judiciales pendientes en el Registro Judicial de Delincuentes.
Como la pensión aprobada por el Congreso debería beneficiar a la hija, Paula Briceño, cuando la madre muriera y mientras permaneciera soltera, se supone que ella gozó de tal ingreso hasta su muerte, pues nunca se casó.

Fuentes: Artículos publicados en la prensa nacional entre 1870 y 1900; Archivo Nacional (Series Congreso, Jurídico, Relaciones Exteriores, Educación y Mortuales); Curia Metropolitana, Registro Civil.

Artículos publicados

-  "Algo sobre la crianza", La República, 29 de julio de 1897. Reflexión sobre la importancia de la educación de la mujer y del papel del maestro.
 - "Cronologías", La Revista, 5 de mayo de 1900. Homenaje póstumo a su "amiga y hermana del alma" Mariana Gagini.

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