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"La
Patria vale, en mucho, por el trabajo silencioso y constante de las
mujeres. Pusieron en él, desde los albores, lo mejor de ellas
mismas... Dieron alma, vida y ternura. Sintieron orgullo de ofrecerle,
a la República naciente, las primicias rudimentarias de sus
conocimientos, pero con espontaneidad casi sublime".
Ese aporte del que escribió
la autora nacional Angela Acuña Braun, en su libro “La mujer
costarricense a través de cuatro siglos”, ha caracterizado
el desempeño femenino en diversos campos del acontecer nacional;
la prensa no ha sido la excepción.
Prueba de ello es que,
tras formarnos profesionalmente creyendo que Carmen Lyra, Myriam Francis
y la misma Angela, entre otras que publicaron en los albores del siglo
XX, fueron las primeras en usar los medios escritos para expresarse,
la investigación “La participación de las mujeres en
la prensa costarricense entre 1870 y 1900” -presentada en agosto del
2000- ha demostrado que la incursión femenina en este campo
inició mucho antes de lo formalmente registrado.
Un total de 62 textos
firmados por mujeres -solo con su nombre de pila o acompañado
este por su apellido o el de sus cónyuges- fueron ubicados
tras revisar, en las principales bibliotecas del país, 10.800
ejemplares correspondientes a 403 periódicos que circularon
en el período estudiado.
Tras la discriminación
de los nombres otrora usados tanto en hombres como en mujeres, se
logró conformar un listado final de 41 escritoras, quienes
publicaron 47 textos de la siguiente manera: 6 entre 1870 y 1879;
9 de 1880 a 1889, 32 entre 1890 y 1900; la presencia femenina fue
mayor en los impresos ya consolidados como diarios en la última
década (El Heraldo de Costa Rica, El Ferrocarril, La República,
Diario de Costa Rica, La Prensa Libre).
Estos escritos y la consulta
de una gran diversidad de fuentes, primarias y secundarias, permitieron
elaborar 32 resúmenes con datos personales de las autoras,
base del perfil general que de ellas incluye la investigación,
analizado en el marco de la Costa Rica de la época.
La transcripción
-hasta donde el estado del periódico lo permitió- y
estudio de los artículos publicados permitió determinar
las temáticas que abordaron, al tiempo que el fichaje de los
periódicos consultados y la lectura de los manuscritos de Adolfo
Blen, entre otras fuentes bibliográficas, también posibilitaron
la caracterización de la prensa local durante el período
liberal, tiempo en que se definieron muchos de los rasgos que caracterizan
al Estado costarricense y en el que ellas hicieron aportes importantes,
tanto como lectoras y colaboradoras de los periódicos como
por su tarea de criar, formar y educar a los “ciudadanos del futuro”.
¿Quiénes
fueron ellas?
Determinar
quiénes fueron algunas de las escritoras que publicaron en
la prensa entre 1870 y 1900, a la luz de las características
de la sociedad de entonces, es el principal hallazgo de la investigación
reseñada, pues además de conocerlas permitió
concluir que, pese a la predominancia de los hombres en la prensa
nacional de la época, también hubo una presencia menor
pero no menos importante de mujeres, quienes aprovecharon las variadas
secciones existentes para dar a conocer sus ideas, pensamientos, sentimientos
y opiniones.
Hubo tanto escritoras nacionales
-por nacimiento o residencia- (43.90%) como extranjeras (34.15%) -
el restante 21% permaneció entre las no ubicadas-. En el caso
de las escritoras nacionales ubicadas -en quienes se centró
el análisis por considerarse de superior interés-, la
mayoría residió en los alrededores del Valle Central,
principalmente de la denominada "área del café" - especialmente
en Alajuela (38.88%) -, lo cual puede relacionarse con las mejoras
en infraestructura, en medios de comunicación y transporte
resultado de la producción y exportación del café.
odas eran mayores
de edad, supuestamente nacidas en los años de la consolidación
de la República Liberal con las transformaciones que esta conllevó.
Buena parte de ellas estaba casada (66.66%) y tenía hijos,
como debía ser según los cánones sociales vigentes.
La mayoría se ubicó
entre las clases medias y bajas de la sociedad, pues no se les conoció
bienes personales o familiares importantes ni a ellas ni a sus esposos,
hombres empleados de poca o ninguna fortuna quienes dependían
de su salario para mantener a sus familias.
En algunos casos el ingreso
paterno o de su cónyuge era probablemente insuficiente, por
lo que algunas tuvieron que desempeñar actividades remuneradas
socialmente aceptadas, destacando las maestras o directoras (66.65%)
de centros de educación primaria estatales en diversas localidades
del país; otras se dedicaron a actividades artísticas
y a las obras de beneficencia.
Estos nos hace suponer
que la mayoría recibió por lo menos la instrucción
básica para acceder al mercado laboral y, además, utilizar
la prensa del período como medio para expresarse. Las docentes
probablemente tuvieron, además, la oportunidad de recibir algún
tipo de entrenamiento o formación especializada para desempeñarse
como tales, sin que esto significara que recibieron formación
universitaria.
No se encontró evidencia
de que las escritoras costarricenses participaran en forma activa
o reconocida en la vida política del país; tampoco hay
indicios de que lo hicieran en movimientos, agrupaciones o publicaciones
de corte feminista o contestatarios.
Estos y otros datos permitieron
concluir que las escritoras nacionales identificadas, que publicaron
en la prensa costarricense de 1870 a 1900, fueron esposas y madres,
dedicadas a los oficios domésticos y a algún tipo de
labor docente, por la que recibieron escasa remuneración. Algunas
incluso enfrentaron situaciones económicas difíciles
y quebrantos importantes en su salud debido a sus condiciones de vida
y trabajo; no tuvieron una actividad política o contestataria
evidente.
Aunque sea brevemente,
cabe mencionar que la investigación también permitió
establecer que, por el contrario, las escritoras extranjeras identificadas
vivieron en mejores condiciones económicas, pues pertenecían
a familias acomodadas o estaban casadas con hombres económicamente
solventes. Esta condición, les permitió dedicarse prácticamente
por entero a la literatura y sus creaciones les valieron el reconocimiento
general de los grupos sociales en que se desenvolvieron.
También pudieron
ocuparse de manera más activa en los campos educativo, público,
gubernamental, político y hasta participaron en la prensa y
movimientos feministas de la época. Sin embargo, nada de lo
anterior les dio “carta blanca” para dejar de lado el "rol histórico"
para ellas definido por la sociedad de desempeñarse como esposas
y madres.
Sus
temas
Agradecimientos,
denuncias, solicitudes, ofrecimientos, desagravios, respuestas, reflexiones,
quejas, discursos, cartas, reportes, ensayos, cuentos, entre otros,
formaron parte del grupo de artículos publicados por mujeres
entre 1870 y 1900 en la prensa nacional.
Los temas que abordaron
fueron varios y desde diversas perspectivas contribuyeron, de una
u otra forma, con la evolución económica, política,
social y cultural que conllevó la formación y consolidación
del Estado liberal. Las escritoras reprodujeron el sistema ideológico
requerido por la sociedad y sus artículos reflejaron lo que
para ellas, sus congéneres y, fundamentalmente, para el sistema
era importante, al desarrollar temas como:
- La mujer y
su rol social: más que reivindicar los derechos femeninos,
las escritoras apoyaron el que ella desempeñara solo los
roles socialmente aceptados como femeninos, permaneciendo subordinada
al hombre y dedicada a las labores “propias de su sexo” (docencia,
beneficencia, arte). Su misión quedaba circunscrita al
cuidado y formación de los “ciudadanos del futuro” y la
ya discutida “igualdad” era considerada enemigo suyo y de la familia,
por lo que hacían un llamado a los valores tradicionalmente
aceptados para la mujer.
- La prensa: concientes
de la trascendencia de los medios escritos, las escritoras llamaron
a sus congéneres participar en ellos, demandaron espacios
para “asuntos femeninos” y denunciaron públicamente los
abusos políticos o eclesiales. Su participación
fue esporádica y más motivada por la necesidad de
expresarse que por la de reinvindicar sus propios derechos.
- La educación
femenina: defendieron el derecho de las mujeres a acceder a la
educación básica, no desde una perspectiva reivindicativa
sino como soporte del papel tradicional femenino y del modelo
ideológico. Visualizaron en forma negativa la incursión
femenina en otros campos considerados masculinos.
- La Iglesia: discutieron
sobre la pugna de intereses entre el Estado y la Iglesia propia
del período liberal, manifestándose en contra de
la presencia eclesial en ciertos quehaceres sociales y favoreciendo
la delimitación de los ámbitos de influencia políticos
y religiosos.
- El Liberalismo:
apoyaron las reformas legales como pilar del modelo y defendieron
las leyes, valores, principios e instituciones que los liberales
instauraron, al tiempo que criticaron las tácticas políticas
y se opusieron rotundamente a la pena de muerte.
Es evidente: las
mujeres costarricenses empezaron a participar en la prensa costarricense
desde el último tercio del siglo XIX, no solo con el fin de
compartir con sus ideas, pensamientos, sentimientos y reclamos con
sus congéneres, sino también con la sociedad que seguía
a la prensa de la época. Aunque no llegaron a usar la prensa
en la reivindicación de sus propios derechos, con sus escritos
contribuyeron con la construcción de una conciencia nacional
al sentar las bases para el intercambio público de ideas entre
hombres y mujeres que, poco a poco, conformó la llamada sociedad
liberal de finales del siglo XIX.
Esperamos que el
resultado de esta investigación sirva de acicate para el desarrollo
de nuevos estudios en el marco de la historia, el género y
la comunicación, primero, y otras disciplinas del acontecer
costarricense que permitan visibilizar aún más los verdaderos
aportes femeninos en el desarrollo del país.
Nota:
Este proyecto de tesis fue aprobado con distinción y recomendación
de publicación el 18 de agosto del 2000, por lo que actualmente
las autoras buscan la forma de hacer del conocimiento general tan
importantes contenidos.
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Sobre
las investigadoras
* Fanny
Cordero Jiménez: su experiencia de nueve años como
periodista incluye haber trabajado para el Semanario Universidad y
el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agrigultura.
Desde 1992 trabaja en la Oficina de Prensa del Patronato Nacional
de la Infancia (PANI).
* Maribelle Quirós
Jara: en sus doce años como periodista ha laborado en diferentes
entidades públicas y privadas: periódico La Nación,
Semanario Universidad, Radio Universidad de Costa Rica, Instituto
Tecnológico de Costa Rica, Instituto Costarricense de Electricidad,
entre otras. Desde 1998 trabaja para las revistas del Grupo Nación.
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Características
de la prensa entre 1870 y 1900
* Aumentaron
las publicaciones periodísticas: de los 403 periódicos
consultados, 7.4% aparecieron de 1870 a 1879; 31.2% entre 1880 y 1889,
y el restante 61% en el último decenio.
* Desarrollo en infraestructura
y tecnología: motivado por la producción y comercialización
del café.
* Más imprentas
locales: pasaron de 2 al llegar 1850, a 70 entre 1870 y 1900.
* Creció el número
de lectores: tanto por el aumento poblacional (incremento del 2% anual
entre 1860 a 1950), como por la mayor alfabetización de hombres
y mujeres y el surgimiento de impresos en las provincias.
* Mayor periodicidad de
los impresos: las mejoras en comunicación dentro del país
y con otras naciones aumentó la cantidad de información
local y foránea para publicar.
* Prensa más madura:
más cercana al diarismo y al enfoque actual de la actividad
periodística.
* Inclusión de secciones
y aparición de publicaciones gremiales: había más
disponibilidad de espacios para llenar y complacer al creciente público
(literatura, moda, educación, entre otros).
Quiénes,
cccuándo y dónde
Estos
son los nombres, fechas de publicación y periódicos
donde escribieron las escritoras seleccionadas en los impresos costarricenses
(1870-1900)
1. Albertina
25/05/1877 El Costarricense
2. Dora
31/01/1896 La Patria
3. Elisa
07/08/1899 La Nueva Prensa
4. Enriqueta
15/10/1895 La Patria
5. Ernestina
09/06/1886 Diario Costa Rica
6. Julia
18/10/1895 La Patria
7. Margot
15/05/1895 El Heraldo de Costa Rica
8. Emilia de S.
24/08/1890 Prensa Libre
9. Mercedes Alvarez Flores
07/03/1891 El Partido Constitucional
10. Virginia Barboza
25/12/1889 El Republicano
11. Carolina Barrionuevo
31/10/1893 El Independiente Demócrata
12. Sara Bernhardt
24/03/1886 Otro Diario
13. Paula Briceño
B. 29/07/1897 La República
05/05/1900 La Revista
14. Mercedes Cabello de
Carbonera 07/07/1891 El Partido Constitucional
15. Josefina Cordero García
25/12/1897 El Heraldo de CR.
16. Manuela de Brenes
05/09/1895 El Heraldo de CR.
17. Laura M. de Cuenca
04/09/1896 La República
18. Fidelina de Guzmán
01/03/1898 El Heraldo de CR.
19. Rafaela R. de Naranjo
10/05/1896 Prensa Libre
20. Emma de Quesada
31/07/1890 Prensa Libre
21. Franca de Riva,
24/06/1896 El Occidental
22. Fanny de Tessier
02/07/1885 El Heraldo de CR.
23. Amalia Domingo y Soler
04/04/1886 Grano de Arena
16/05/1896 Grano de Arena
24. Inocencia García
14/08/1890 Prensa Libre
25. Gertrudis Gómez
de Avellaneda 26/05/1899 La Revista
26. Cesárea Gutiérrez
Cantón 26/01/1897 El Heraldo de CR.
27. Susana D. Harwood
15/07/1885 Diario de CR.
28. Ana María Herrera
**/02/1896 La República
29. Juana Manzo
04/01/1873 El Ferrocarril
30. Ramona Molina
01/03/1898 El Heraldo de CR.
31. Adela Navarro
01/03/1898 El Heraldo de CR.
32. Angelina Navarro
01/03/1898 El Heraldo de CR.
33. María Ortiz
de Olivas 27/12/1878 El Ferrocarril
34. Emilia Pardo Bazán
01/11/1895 El Heraldo de CR.
03/02/1900 El Látigo
03/06/1900 El Pacífico
35. María R. Pérez,
**/12/1875 El Costa Rica
31/05/1895 Prensa Libre
06/12/1895 La Patria
14/05/1900 El Pacífico
36. Luisa A. Quirós
27/07/1888 La República
37. Teresa Riguero de Prieto
15/07/1885 Diario de Costa Rica
38. Ma. del Pilar Sinues
de Marco 25/01/1873 El Ferrocarril
11/05/1877 El Costa Rica
39. Jeannete Thilda
18/02/1886 Otro Diario
40. Delfina Ugalde
**/**/1893 Independiente Demócrata
41. Ernestina Vega
01/03/1898 El Heraldo de CR
(**): Datos no legibles
por deterioro del periódico original.
Fuentes: artículos
encontrados en periódicos nacionales Archivo Eclesiástico
de la Curia Metropolitana; Bibliotecas Nacional Miguel Obregón
Lizano, Alvaro Castro Jenkins, Dr. Víctor Manuel Sanabria Martínez
Paula
y su historia
Esta es
Paula Briceño Baltodano, una de las 41 mujeres que escribieron
en la prensa costarricense entre 1870 y 1900.
Maestra
de origen guanacasteco, Paula Briceño B. fue una de las mujeres
que en las tres últimas décadas del siglo XIX vieron
en la prensa nacional un medio para expresarse, para pasar del ámbito
privado socialmente definido como femenino al público.
Varios documentos consultados
permitieron identificarla en forma certera como Paula Briceño
Baltodano, nombre con el que fue inscrita su muerte en el Registro
Civil el 21 de octubre de 1948. Esta certificación indica
que esta mujer de setenta y ocho años de edad, vecina de Catedral
(San José), costarricense, soltera, había muerto de
paraplejía y arteriosclerosis en su hogar, a las 3 a.m. de
ese día. Fue sepultada en el Cementerio General.
Agrega que ella fue
hija del hogar formado por Inés Baltodano Ruíz, de oficios
domésticos, y Ciriaco Briceño García, agricultor,
"vecinos de Nicoya y costarricenses ambos". No indica su lugar de
nacimiento y por la edad reportada a la fecha de muerte se deduce
que nació en 1870.
Los documentos encontrados
durante la investigación indican que tenía dos hermanos:
Leonidas y Napoleón. Además, Paula Briceño fue
maestra: estudió en el Colegio Superior de Señoritas,
pues el Congreso le concedió una beca vacante el 16 de febrero
de 1891. El título de maestra normal que obtuvo en esta institución,
el 30 de mayo de 1899 (tenía 29 años), fue convalidado
por el Congreso de la República el 13 de agosto de 1908, por
considerar que era "merecedora del título de maestra normal
por la documentación de estudios que ostenta”.
Trabajó como
maestra entre 1895 y 1899 en Escuela Elemental de Niñas de
Santo Domingo centro, Escuela de Niñas No. 2 de San José,
Escuela de Varones No. 1, Escuela Superior de Niñas, último
cargo que desempeña y al que renuncia en julio 22 de 1899.
Ascendencia
guanacasteca
Su familia
gozaba de gran respeto en Nicoya y en las esferas intelectuales josefinas
por la labor como diputado de su hermano Leonidas, así como
por ser su abuelo Cupertino Briceño, "alma y vida del movimiento
que produjo la anexión del Guanacaste al territorio costarricense
en los albores del siglo pasado...".
Leonidas Briceño
murió repentinamente siendo diputado por la provincia de Guanacaste.
Un documento dirigido al Congreso Constitucional por Carlos M. Jiménez,
Cleto González Víquez, Ricardo Fernández Guardia,
y otro lo calificaba como una persona noble, jovial, de mente privilegiada,
patriota, de autóctona condición indígena, quien
se desempeñó como maestro, periodista (el subrayado
es nuestro), subsecretario de Estado en el despacho de Fomento, representante
diplomático en Nicaragua, quien murió "...pobre, dejando
a sus tres seres queridos enfermos y desvalidos...".
Esta y otras razones motivaron
que el Congreso otorgara una pensión vitalicia de trescientos
colones mensuales a su madre para ayudar a toda la familia, en respuesta
a la solicitud de un grupo de vecinos de Nicoya, San José y
varias personalidades intelectuales del país.
Durante su aprobación
fue corroborada la precaria situación económica de la
familia Briceño Baltodano tras la muerte del padre y del hermano
mayor: dos médicos certificaron que la octogenaria madre estaba
paralizada por una fractura de fémur izquierdo; que Napoleón
sufría de enajenación mental y que Paula padecía
desgaste físico y emocional por el cuido de ambos enfermos
y las secuelas de varias operaciones.
Los tres estaban incapacitados
para trabajar, requerían cuidados médicos constantes,
y no contaban con bienes inscritos en el Registro Público,
ni procedimientos judiciales pendientes en el Registro Judicial de
Delincuentes.
Como la pensión
aprobada por el Congreso debería beneficiar a la hija, Paula
Briceño, cuando la madre muriera y mientras permaneciera soltera,
se supone que ella gozó de tal ingreso hasta su muerte, pues
nunca se casó.
Fuentes:
Artículos publicados en la prensa nacional entre 1870 y 1900;
Archivo Nacional (Series Congreso, Jurídico, Relaciones Exteriores,
Educación y Mortuales); Curia Metropolitana, Registro Civil.
Artículos
publicados
- "Algo
sobre la crianza", La República, 29 de julio de 1897. Reflexión
sobre la importancia de la educación de la mujer y del papel
del maestro.
- "Cronologías",
La Revista, 5 de mayo de 1900. Homenaje póstumo a su "amiga
y hermana del alma" Mariana Gagini.