Mujeres que informan sobre la guerra

Ana María Portugal - Fuentes: Iblnews, El Mercurio, MujeresHoy - 09.04.2003

La presencia de mujeres como corresponsales de guerra no es un fenómeno reciente. A lo largo del tiempo, esta presencia se ha incrementado a tal punto que, muchas veces, la cobertura sobre los conflictos bélicos queda en manos de mujeres reporteras de las grandes cadenas informativas

En las últimas semanas, algunos medios de prensa han destacado la presencia de mujeres periodistas que cubren las incidencias de la guerra en Irak, tal como lo hicieron en Afganistán en 2001, donde el episodio más crítico fue el que protagonizó Ivonne Ridley, corresponsal del Sunday Express de Inglaterra, quien pasó diez días detenida por los talibanes. El caso de Ridley motivó un cierto debate sobre los deberes de la maternidad, un viejo y doloroso dilema que tiene atrapadas a miles de mujeres en el mundo.

Luego de ser liberada, Ridley fue objeto de críticas por parte de algunos de sus colegas, mujeres y hombres, por haber dejado sola a su hija. Pero como dijo Natasha Walter, periodista de The Independent y compatriota de Ridley, ella no fue la única madre o padre que trabajó para los medios que cubrieron el conflicto en Afganistán. Dijo, también, que hubiera sido bueno saber si la hija de Ridley la extrañaba cuando ella iba a trabajar, y al mismo tiempo, averiguar cuántos periodistas hombres que están en el frente de batalla, han dejado hijas e hijos en casa, y qué sienten ellas y ellos al respecto.

Competente y arriesgada

Ésta parece ser la premisa que los grandes medios de información manejan para enviar a las mujeres a cubrir las guerras. RTL, una de las cadenas más importantes de la televisión alemana, advierte que cuando elige a alguna de sus reporteras para este tipo de misión, no lo hace porque sea mujer, y pone como ejemplo a Antonia Rados, una periodista austríaca de 49 años que es directora de la oficina de RTL en París y quien ahora está en Bagdad. “Lo que la diferencia no es que sea mujer, sino que es una competente periodista de pura cepa”, dicen los ejecutivos de esta emisora.

Los años noventa del siglo XX, abrieron nuevas oportunidades para las periodistas como ser parte de los equipos de prensa en los escenarios de guerra. Christianne Amanpour de la CNN no desaprovechó esta coyuntura. Fue reportera estrella durante la guerra del Golfo, además de estar en Bosnia y Somalia. Actualmente, como corresponsal jefa internacional de esta cadena, transmite desde Irak.

Televisiones como la RAI, Televisión Española, Al Yazira y la NTV de Turquía, son algunas de las cadenas que tienen reporteras de guerra en Bagdad. Otros medios: periódicos y emisoras de radio de Grecia, Turquía y Bulgaria, por ejemplo, también cuentan con mujeres en sus filas. Un caso excepcional es la búlgara Elena Joncheva, reportera de la televisión estatal que se la juega por enviar información que haga contrapeso con la línea oficial de su gobierno. Ella tiene una larga experiencia cubriendo los conflictos de Chechenia, Kosovo y Macedonia.

Recientemente, se supo que la autora de una pieza teatral de gran éxito titulada The Guys, y que está basada en los sucesos del 11 de septiembre, Anne Nelson, es una periodista norteamericana que ha trabajado toda su vida como reportera. Nelson, quien es también profesora de la Universidad de Columbia, cubrió las guerras de El Salvador y Guatemala en los años ochenta y habla un perfecto español.

Refiriéndose a su obra, dijo que el mensaje no es distinto a lo que aprendió en Centroamérica. “La esencia es algo que descubrí en mi trabajo en las zonas de guerra en América Latina. Cuando las personas sufren experiencias devastadoras, encuentran fuerza, apoyándose mutuamente, y eso es algo a lo que hay que aferrarse.”

Latinoamericanas audaces

Medios como La Nación de Argentina, Televisa de México, Canal 13 de Chile, entre otros, dependen en gran parte del material informativo que les envían sus corresponsales femeninas. Una de ellas es la chilena Mónica Pérez, considerada como el rostro de Canal 13 durante las dos primeras semanas de la guerra de Irak (volvió a Chile hace poco, esperando volver a Bagdad en las próximas semanas). Aunque no estuvo en el foco del conflicto, sino a 800 kilómetros, enviaba despachos desde Ammán. Pérez de 36 años, tiene doce como corresponsal y ha cubierto además los conflictos de Palestina y Afganistán.

Hablando en una reciente entrevista, Mónica Pérez, evitó dramatizar su trabajo. “No creo que valga la pena morirse en una guerra, ni por una cobertura de ninguna naturaleza. Un periodista muerto o herido no le sirve a nadie”.

En otros contextos y fechas, como la invasión norteamericana a Panamá, la guerra en El Salvador, y el conflicto de Chiapas, fueron mujeres audaces las que cubrieron ampliamente estos escenarios bélicos. Rita Gam de Televisa, fue destacada para informar sobre la invasión a Panamá. Gam recibió en 1980 el Premio Nacional de Periodismo de México. En esta lista de audaces figuran, Carmen Lira, y Maritza López, fotógrafa, que cubrieron en el decenio del setenta, la guerra en El Salvador para Unomásuno. Carmen Lira es actualmente directora del diario La Jornada.

Más adelante, en 1994, desde el frente del conflicto en Chiapas, las noticias fueron enviadas mayoritariamente por mujeres, como Blanche Petrich, Rosa Rojas, Matilde Pérez y Frida Hartz, todas reporteras de La Jornada. Esta última, fotógrafa de renombre, sobrevivió milagrosamente a una lluvia de balas, hecha un ovillo dentro de su pequeño auto.

Merecidos premios

Aunque es importante destacar el profesionalismo y la valentía de las mujeres corresponsales de guerra, es fundamental llamar la atención sobre aquellas reporteras que han entendido que estar en los frentes de batalla no significa sólo la oportunidad para disputar la primicia o ser la mejor, sino mirar con otros ojos lo que acontece.

En este grupo, figuran algunas que han recibido premios y distinciones por su compromiso con la causa de los derechos humanos, y de las mujeres, como la española Carmen Sarmiento, una de las periodistas con mayor trayectoria en el campo del reportaje. Durante algunos años fue corresponsal de guerra para Televisión Española.

Realizadora de importantes documentales, uno de ellos fue sobre la vida de las mujeres latinoamericanas. Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Derechos Humanos y una distinción de Unicef por su documental dedicado a los niños.

En 2002, la International Women’s Foundation (IWMF), otorgó el Premio a la Valentía en el Periodismo 2002. Kathy Gannon, de Canadá, Ana Politkovskaya, de Rusia y Sandra Nyaira, de Zimbabue, fueron las nominadas. De las tres, Gannon y Politkovskaya, son corresponsales de guerra. La primera es jefa de la oficina de Associated Press en Pakistán y Afganistán. Sus audaces reportajes sobre la guerra en Afganistán fueron considerados únicos por ofrecer una mirada diferente sobre el conflicto.

En cuanto a Politkovkaya, como reportera del periódico independiente Novaya Gazeta de Moscú, cubrió la guerra de Chechenia recibiendo amenazas de muerte, tanto de parte del gobierno como de los rebeldes chechenos.

Otra periodista, esta vez española, reconocida por su compromiso por realizar un periodismo diferente, y que tiene mucha experiencia como reportera de guerra es Nuria Varela. Como ninguna otra periodista, Varela conoce los escenarios de Bosnia, Sarajevo, los campos de refugiados de Croacia, y ha vivido momentos dramáticos reporteando el golpe de estado en Rusia, la matanza de Acteal en Chiapas, los campamentos de refugiados saharauis y la situación de Afganistán luego de la llegada de los talibanes, así como los campos de refugiados afganos en Pakistán.

Activa participante en organizaciones de derechos humanos y feminista militante, forma parte de la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (Chiapas) y de la coordinadora estatal de la Marcha de las Mujeres 2002. Trabajó en el semanario Panorama, en la agencia de noticias OTR y actualmente es redactora del semanario Interviú.

¿Una mirada diferente?

El balance que hizo en su oportunidad Natasha Walter, sobre el papel de las reporteras que estuvieron en Afganistán, apunta a destacar algo que para ella fue muy importante: Si no hubiera sido por las periodistas que estuvieron en este frente de guerra, se podría pensar, al hojear los diarios, que “la guerra es algo de lo que sólo los hombres pueden hablar porque únicamente les afecta a ellos”.

Pero ¿se puede hablar de que las periodistas tienen una mirada diferente de la guerra? “No voy a sostener, dice Walter, que las periodistas mujeres siempre aportarán un particular punto de vista femenino a sus informes. Esto sería una estupidez. A algunas que cubren guerras les gusta más reportear sobre movimientos de tropas que de los refugiados, así como algunas comentaristas mujeres prefieren del lenguaje del halcón y no el de la paloma”

Walter cree que muchos periodistas hombres privilegian información basada en la óptica de los civiles, blancos inocentes de las guerras, o se refieren a las consecuencias de las maniobras militares sobre la población. “Pero si el periodismo de guerra ha cambiado durante la última generación (y yo creo que sí ha cambiado), hasta el punto en que ahora incluye, más que nunca, las experiencias de civiles, de refugiados y de gente común afectada por la acción militar, no es coincidencia que este cambio haya ocurrido exactamente en el momento en que más mujeres toman parte en la producción de información”.

 

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