La revista
feminista más antigua: Ms.
Por
Lydia Cacho (periodista mexicana) - Fuente:
A Primera Plana, Año 1, No. 2, febrero 2002

Ms. cumplió 28 años. Es la única
revista feminista en el mundo que ha logrado posicionarse en el mercado
vendiendo 120 mil ejemplares en un año. Hay quienes dicen que
se convirtió en una publicación de feminismo "light"
y hay quienes, como Gloria Steinem, fundadora de la revista, defienden
su trayectoria y argumentan que ha pasado por un proceso evolutivo
indispensable para sobrevivir: "De cierta forma, Ms. refleja
los altibajos y la lucha de las mujeres. Hemos negociado la supervivencia
de Ms. durante 25 años. Ahora su futuro está en manos
de un grupo plural de mujeres", aseguran sus fundadoras.
Gloria Jacobs y el equipo editorial de la revista
hablan sobre su trayectoria y su visión del movimiento feminista
contemporáneo con Lydia Cacho.
Lydia Cacho: A partir
de 1972, cuando salió el primer número de Ms., ¿cómo
ha sido el proceso para mantener la publicación en pie?
Gloria Jacobs: Hemos vivido una evolución
perenne; a partir de su fundación en 1972 aceptamos publicidad
durante 17 años, pero tuvimos pérdidas constantes. Fue
vendida en 1987 a un editor australiano, porque era imposible mantenerla;
no había nadie interesado en inyectarle dinero y quienes deseaban
mantenerla ya lo habían invertido todo. Ellos la mantuvieron
durante dos años pero descubrieron que el feminismo no paga,
cuesta, así que decidieron venderlo en un paquete de varias
revistas. El nuevo dueño no estaba interesado en Ms. pero la
adquirió porque venía incluida en la transacción.
El nuevo propietario quería cerrarla, así que Gloria
Steinem habló con él y le dijo, "No desaparezcan
la revista, vamos a sacarla como una publicación periódica
académica (Newsletter)". Él aceptó intentarlo
y el primer número se vendió completo -1991 vendió
más de 100 mil ejemplares- y le hizo ganar dinero al propietario.
Fue así que se decidió aumentar el tiraje y eliminar
a los anunciantes. La revista académica era capaz de mantenerse
por sus propias ventas, un hecho insólito en este ramo editorial.
LC: Pero hubo otro
cambio radical, que incluso se reflejó en el contenido. ¿Qué
pasó?
GJ: El problema surgió cuando el dueño
comenzó a recibir fuertes ganancias de Ms. y reinvirtió
ese dinero en otras publicaciones de su grupo; entró en crisis
económica y vendió a Ms. en un paquete editorial. El
nuevo dueño no estaba interesado en una revista feminista.
Llevábamos cinco años sin que nadie nos hiciera mucho
caso; con un gran desgaste, media década sobreviviendo económicamente,
buscando una salida, tratando de no alejarnos del propósito
inicial de llegar a cuantas mujeres pudiésemos. Fue en 1998
que Gloria Steinem y Marcia Gillespie, dos de las fundadoras, decidieron
comprar la revista y conseguir un grupo grande de mujeres que invirtiese
en ella. Fue la primera vez, hace apenas tres años, que las
dueñas, el dinero invertido y el contenido editorial no estaban
reñidos. Fue un momento emocionante para todas, pues el proyecto
inicial volvió a las manos de las mujeres. Es la única
revista nacional feminista en los Estados Unidos. Vendemos hasta 50
mil ejemplares mensuales en diversos países del mundo y no
estamos sujetas a la publicidad, ni a los intereses de anunciantes,
pues no los tenemos.
LC: Como editora de
la revista, ¿cómo definirías el feminismo?
GJ: Creo que todas las mujeres vamos de lo personal
a lo político en el momento en que estamos conscientes de nuestra
calidad de ciudadanas y hablamos sobre los derechos de las mujeres.
El feminismo no me parece solamente un asunto interno y personal,
tiene que ver con la cultura que nos rodea y los hechos sociopolíticos.
Está la definición del diccionario Webster: "Feminismo
es la teoría de la equidad política, social y económica
entre los sexos".
LC: En el mundo entero
los medios están controlados por intereses muy específicos.
En el caso de publicaciones con un fuerte contenido ideológico,
como es el de Ms., que además tiene una carga política,
¿cómo han logrado balancear el trepidar entre lo individual
y lo político para llegar a las lectoras que se encuentran
en diversas etapas dentro del feminismo, y cómo miden la balanza
entre el feminismo politizado y maduro y el de las nuevas generaciones?
GJ: En la revista recibimos constantemente comentarios
que reflejan la diversidad de las mujeres como humanas. Nos escriben
quienes no quieren que hablemos de criar hijos e hijas porque no son
madres; las que sí lo son quieren saber más sobre la
educación libre de estigmas de género. Las hay que se
quejan de que hablemos de parejas gay, y las lesbianas que quieren
más artículos de fondo sobre sexualidad no heterosexual.
Hay quienes opinan que fue un insulto hablar sobre
cirugía plástica de senos, y las que se molestaron con
quienes las juzgan por operarse y ejercer su derecho a verse y sentirse
bien. Hay quienes no quieren que hablemos sobre hombres en la revista,
pero la mayoría de mujeres tenemos relaciones de una u otra
forma con hombres y no podemos ser excluyentes de una realidad. La
diferencia con otras revistas es que la nuestra tiene perspectiva
de género, describe y escribe a un movimiento verdaderamente
amplio de mujeres. Nuestro interés esencial es reflejar lo
que somos todas las mujeres.
Jennifer Block es asistente del departamento de
noticias, tiene 23 años y se declara feminista. Siente que
la brecha generacional dentro del movimiento de mujeres es cada vez
menos real. Ella considera que el problema consiste en que cada vez
más mujeres se integran al movimiento y se ha convertido en
algo tan plural como la humanidad misma: "Si las mujeres no somos
capaces de practicar la tolerancia, entonces habrá divisionismos
que debilitarán nuestras posibilidades para avanzar en lo político",
declaró.
LC: ¿Qué
debilidades encuentras en las feministas de la generación X
(21-26 años)?
JB: Bueno, me preocupa un poco que los logros anteriores
en lo que se refiere a la libertad sexual de la mujer se han llevado
más allá de lo necesario. Hay una gran cantidad de mujeres
jóvenes pro-porno, sienten que la equidad con los hombres les
permite hablar y expresar abiertamente de manera misógina su
pasión por el sexo y la pornografía. Me parece que hay
que hablar sobre regular este asunto.
GJ: La pornografía adulta que no tiene como
fin que la mujer se encuentre y disfrute de su sexualidad me disgusta;
pero me parece que querer regular la sexualidad es un gran error y
no creo que sea un asunto generacional. Existen feministas de mi generación
(Gloria tiene 47 años) que han encontrado su liberación
a través o gracias al erotismo explícito, a los juguetes
sexuales, y eso es respetable. La pornografía que abusa de
la mujer me desagrada, pero es un terreno peligroso querer controlarla.
¿Quién dice hasta dónde es permisible la censura?
LC: Durante el encuentro
feminista de América Latina y el Caribe en República
Dominicana, uno de los puntos más álgidos de la discusión
fue cómo definir al movimiento de mujeres y cuál es
su destino. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
GJ: Al principio de la segunda ola del movimiento
había feministas radicales y otras con una filosofía
más abierta, las "mainstreamers", que deseaban ampliar
y permear el movimiento a todas las esferas sociales e intelectuales.
Pero había ciertos aspectos urgentes y obvios, como el de que
las mujeres necesitaban empleos, salarios equitativos, debíamos
hablar de violación y acoso sexual; es por ello que los desacuerdos
estaban más enfocados a las tácticas y estrategias para
superar esos retos, que a la filosofía del movimiento mismo.
Ahora me parece que estamos en una etapa en la que
discutimos cómo incorporar el movimiento a nuestra vida y filosofía
personales. Es como llegar al corazón después de ir
investigando la piel. Fuimos de lo privado a lo público, nos
hicimos oír y ahora debemos volver a lo privado integrando
los logros de lo social a lo individual; ése me parece que
es el reto más difícil. Es difícil porque cada
una de nosotras marca una línea hasta donde quiere integrarse
al movimiento, y el problema a resolver será averiguar si estamos
dispuestas a respetar las fronteras de cada una y seguir trabajando
en grandes equipos.
LC: ¿Cuál
es el futuro del feminismo como movimiento?
GJ: No lo sé, es difícil ser tan específica.
Más bien me parece que debemos replantearnos cómo se
ha diversificado el movimiento y cuál es el futuro de las diversas
agendas. Supongo que parte de esta evolución marcará
la creación de partidos políticos o grupos específicos
a los que las mujeres se puedan unir, es decir, movimientos integradores
que respeten la diversidad, no lo sé...
JB: Estamos entrando en la tercera ola y faltan
estrategias para digerir la diversidad. Hay puntos clave que son los
mismos para todas las mujeres; eso sería tal vez lo más
importante. Alejarnos de la discusión superficial y pensar
de forma global en las mujeres. ¿A quién le importa
juzgar a quienes les gusta maquillarse y hacerse una cirugía
plástica, si nuestra energía debería ir contra
los talibanes o la extrema derecha antiaborto?
LC: Durante el encuentro
de Dominicana surgieron mesas de trabajo de las feministas jóvenes
que reflejaban su preocupación sobre el descubrimiento de su
ser metafísico. Se habló de las brujas, de los ángeles,
hubo talleres de meditación. ¿Qué opinan de esta
ola espiritual dentro del movimiento?
GJ: Ser feminista no es únicamente hablar
de la victimización existente de la mujer en ciertos aspectos
sociales; es ser parte del proceso de equidad social, política
y económica entre hombres y mujeres. Es también crear
un espacio para una misma que sea positivo y que celebre a la mujer
en todas sus dimensiones. Si las mujeres jóvenes se enfrentan
a retos diferentes a los que nos enfrentamos las de los setentas y
están buscando su camino a través de lo espiritual,
me parece muy válido; tal vez ésa es su forma de integrarse
a un mundo de violencia y crear nuevas estrategias para que lo social
no consuma lo individual. ¿Es el feminismo sólo un asunto
político, o es más una definición de cómo
podemos las mujeres vivir en el mundo?
LC: Las norteamericanas
han tenido logros y avances espectaculares comparadas con algunos
países de Latinoamérica. ¿Cuáles consideras
los triunfos más importantes y cuáles los puntos débiles?
GJ: Nuestras leyes sobre acoso sexual y persecución
del delito de violación están avanzadas. En aborto también.
Incluso en cuanto a violencia doméstica. (N. de la R.: En el
momento de esta entrevista no había arreciado la campaña
de Bush contra las mujeres, ni sus políticas de cortar fondos
al FNUAP y aliarse a los grupos pro-vida.). Pero en otros aspectos
es más un mito que una realidad: tenemos un 11% de representación
en el Congreso, seguimos luchando y soñando con un 20%. Contamos
con personajes que impulsan a las mujeres en política, pero
necesitamos trabajar en el empoderamiento real. Yo en lo personal
creo que las campañas contra Hillary Clinton [no estuvieron]
enfocadas a su falta de habilidades sino a su condición femenina
y al poder que representa. El movimiento de mujeres en Norteamérica
ha logrado manifestarse, más que a través de la política
formal, con los grupos de ONGs, que han creado un sistema para defender
constantemente las clínicas de aborto, y creando movimientos
y marchas para visibilizar los derechos civiles y las acciones afirmativas.
No permitir el retroceso de los logros es esencial.
Camino por la oficinas de Ms. Allí se produce,
se diseña y se inventa cada dos meses un nuevo número.
Cien páginas que reflejan la diversidad de las lectoras en
las mismas creadoras. En cada oficina hay mujeres de todas las razas
y estilos; las hay elegantes y casuales, las sonrientes, las intelectuales
y las indómitas. De arriba a abajo, frente a las pantallas
de su Mac y en los teléfonos, las mujeres discuten apasionadas
en sus juntas de producción ¿qué decir y cómo
escribir a las mujeres?
Sus cuatro páginas de Cartas a la Editora
responden a la pregunta que todas nos hacemos. Doce mujeres -entre
amas de casa, intelectuales, feministas de hueso colorado y activistas
lesbianas- escriben en contra de algunas opiniones, pero todas coinciden
en una cosa: ellas quieren hacerse oír y ser aceptadas tal
y como han decidido ser y percibir el mundo.