Mary Ann Shadd:
mujer, negra y editora de prensa
Pionera del periodismo,
militante antiesclavista, abogada, dirigente del movimiento en pro
de la emigración al Canadá y reclutadora de soldados
negros durante la Guerra de Secesión, Mary Ann Shadd prestó
una gran contribución a la causa del abolicionismo. Una descendiente
de la familia Shadd relata la historia de su tía abuela.
En 1850, el Congreso de los EE.UU. votó
la Ley sobre Esclavos Fugitivos, autorizando a cualquier blanco
a detener y conservar cautivo a todo negro del que sospechase que
era un esclavo huido. Así, incluso los negros nacidos libres
corrían el riesgo de ser capturados y reducidos a la esclavitud
por falta de pruebas. Miles de ellos huyeron hacia los estados del
Norte y otros muchos se refugiaron en Canadá. Esa espectacular
emigración se llamó el “ferrocarril clandestino”.
Se estima que entre 1820 y 1860, unos 20.000 negros hallaron asilo
en Canadá.
Cuando se votó esa ley, Mary Ann Shadd era
maestra en el nordeste de los EE.UU.. Había nacido libre
en 1823 en el estado de Delaware, en el seno de una familia de militantes
abolicionistas. Más tarde, Henry y Mary Bibb, fundadores
del primer “periódico negro” del Canadá,
La voz del fugitivo, la invitaron a que se uniera a ellos. Entonces,
se instaló en Windsor (Provincia de Ontario), donde creó
una escuela para hijos de esclavos huidos en 1851. Al mismo tiempo,
llegó a ser uno de los dirigentes del movimiento en pro de
la emigración y escondió en su hogar a muchos fugitivos.
En 1852, publicó el Alegato en pro de la
emigración – Notas del Oeste del Canadá, en
el que se presentaba a Canadá como un país de asilo
para los esclavos fugitivos y los afroamericanos libres a los que
se imponían cada vez más restricciones en los estados
del Norte. Logró atraerse rápidamente un sinnúmero
de adeptos con sus dotes de oradora, pero su franqueza le acarreó
pronto problemas, perdiendo su puesto de maestra por una polémica
con los Bibb acerca de las escuelas reservadas a los negros, de
la que se hizo eco La voz del fugitivo.
Mary Ann decidió entonces crear su propio
semanario para propagar ella misma sus ideas. Después de
haber sido una de las primeras periodistas del Canadá, fue
la primera mujer de América del Norte fundadora de un órgano
de prensa. El Provincial Freeman vio la luz el 24 de marzo de 1853,
en Toronto. Debido al papel estrictamente definido que la sociedad
del siglo XIX asignaba a cada sexo, Mary Ann era consciente de que
los futuros lectores se mostrarían reticentes si ella figuraba
como redactora jefe. Por eso, pidió a Samuel Ringgold Ward,
un abolicionista negro de la Sociedad Antiesclavista del Canadá,
que se prestase a asumir ese cargo. Entretanto, ella se puso a recorrer
el país pronunciando conferencias y promoviendo el semanario,
que un año más tarde se convertiría en diario.
El Provincial Freeman fue un diario abolicionista
defensor de la autonomía de los negros y de su integración
en la sociedad canadiense. Denunció el begging –esto
es, la práctica consistente en recaudar fondos en beneficio
de los “pobres fugitivos”, presentando su situación
de forma miserabilista– y se erigió en adalid de los
derechos de la mujer, brindando una tribuna a feministas como Lucy
Stone Blackwell o Lucretia Mott.
Pese a su éxito, el Provincial Freeman no
consiguió mantenerse, ya que sólo lo leía una
minoría culta. En 1860, dejó de publicarse. Sin embargo,
sus siete años de existencia representaron de por sí
un logro considerable y lo hicieron figurar entre el escaso número
de publicaciones pertenecientes a editores de prensa negros, junto
a los periódicos de Frederick Douglas. Hoy, es un valioso
documento para los investigadores.
Tras la muerte de su marido, Thomas F. Cary, un
negociante de Toronto con el que se casó en 1856, Mary Ann
dejó el Canadá con sus dos hijos para ir a Estados
Unidos. Martin Delany la contrató para que reclutara soldados
negros durante la Guerra de Secesión. Fue sin duda la primera
mujer que ejerció este oficio. Luego, cursó estudios
de derecho y llegó a ser una de las primeras abogadas afroamericanas
de Washington. Al final de su vida se dedicó a dar conferencias,
participando cada vez más en la lucha por la igualdad y el
derecho de voto de la mujer.
Mary Ann murió el 5 de junio de 1893. Fue
una mujer que supo rebasar límites, liberándose de
los que se imponían a su raza y a su sexo. Canadá
le ha rendido un homenaje póstumo, confiriéndole la
distinción de “personaje histórico de importancia
nacional”.
Sus descendientes están hoy diseminados
por todos los Estados Unidos y el Canadá. Yo soy una de ellos
y me he asignado por tarea hacer perdurar su memoria, así
como la de los miles de personas que emigraron a Canadá por
aquel entonces.
Foto © Adrienne Shadd: Publicado
por vez primera en 1853 en Toronto (Canadá), el Provincial
Freeman fue el primer diario de América del Norte fundado
por una mujer negra.