Buenas prácticas
de comunicación en el Mundo: Códigos de ética
Compilado
por Dahfne Sabanes, APC Argentina, Women Action y Anita Anand
¿Aceptarán
los medios la adopción de un código de ética
y de conducta que se refiera específicamente a la información
balanceada en materia de género? Encontramos que los medios
tienen códigos y lineamientos generales que se refieren a cuestiones
de moral, buen gusto y decencia — conceptos que, según
señalan las mujeres activistas y las profesionales de los medios,
están sujetos a una interpretación subjetiva.
No obstante, en años recientes han habido iniciativas por parte
de grupos de mujeres y de profesionales de los medios para referirse
a esta falta de lineamientos respecto a la cobertura de las acciones
de las mujeres y de su temática. Mientras que estos esfuerzos
todavía no han producidos códigos firmados como corresponde
y con las adhesiones de las entidades de los medios, sin duda que
han abierto el camino para una discusión abierta y franca sobre
el tema del reportaje con sensibilidad de género, en particular
en cuestiones como la violencia contra la mujer.
Existe un reconocimiento creciente de que estos códigos no
sólo ayudarían a elevar la condición de la mujer
sino también la calidad del periodismo en general. Es necesario
que los medios aprendan que lograr que un tema llegue a ser público
es parte de un proceso y que la perspectiva de género puede
ser una herramienta clave o una intervención estratégica
para producir cambios en la organización, especialmente en
las voces y las perspectivas que se brindan a través de la
cobertura editorial.
Internacional
Desde su creación en 1964, InterPress Service (IPS) se ha convertido
en uno de los principales proveedores de información, promoviendo
los derechos humanos, la democracia y el gobierno justo a través
de un sistema innovador de comunicación entre las diferentes
culturas. El proyecto "Fortalecimiento de la Perspectiva de Género
en la Cobertura de las Noticias en IPS" brindó a la agencia
la oportunidad de incorporar el tema de género con un enfoque
más sistemático y planeado que dio comienzo en 1995.
IPS comenzó un proceso de examen de los roles y de las responsabilidades
de género dentro de la organización, y la creación
de una política editorial y de empleo a favor del balance de
género que guiara la labor de la agencia hacia prácticas
mejores. Al mismo tiempo, comenzó una tarea de capacitación
para sus periodistas, a través de seminarios y en línea
electrónica a cargo de los editores, sobre temas y conceptos
de desarrollo y género. En 1995 y 1996, se implementaron mecanismos
para aumentar el número de mujeres que participan en las actividades
de IPS en todos los niveles. En 1996, la agencia comenzó a
desarrollar una política de género, y en 1997 diseñó
estrategias y capacitación para asegurarse que esta política
fuera implementada.
Puso atención en que los periodistas mejoraran la presencia
de la perspectiva de género y las voces de las mujeres en todos
los temas. Se diseñaron programas de capacitación específicos
(por ejemplo, la región de Africa organizó capacitaciones
sobre género y derechos humanos; el Caribe organizó
una capacitación general para introducir conceptos y temas
sobre género y desarrollo). Se desarrollaron lineamientos generales
sobre cómo informar, qué fuentes buscar y el uso de
datos, además de un glosario sobre género, que fue producido
en inglés y en castellano. También se confeccionó
un lineamiento de género para los periodistas y se establecieron
equipos regionales de género para continuar el diálogo
sobre estas políticas y asesorar para que sean implementadas.
La experiencia de IPS en poner los temas de género en su política
general ha significado un nuevo tipo de colaboración con las
organizaciones que trabajan a favor de los derechos de las mujeres
como derechos humanos y en temas de género y desarrollo. Estas
organizaciones se han convertido en fuentes claves de información
para los periodistas de IPS y también han colaborado en el
desarrollo de los seminarios y de los programas de capacitación
para los corresponsales y los editores.
Asia y el Pacífico
Isis Internacional es una organización que fue establecida
en 1974 con el fin de proveer a las mujeres con canales alternativos
de comunicación. Cinco años después de la formulación
de la Plataforma de Acción de Beijing, Isis Internacional-Manila
organizó talleres nacionales y regionales sobre mujeres y medios
de comunicación para revisar los desarrollos en este campo
desde la vigencia de la Plataforma de Acción. Encontró
que existían algunos códigos de ética para los
medios que tenían en cuenta el tema de género. No obstante,
la mayoría de ellos contenía indicaciones respecto al
buen gusto, la decencia y la moralidad o bien reforzaban los roles
tradicionales asignados a las mujeres. Ninguno identificaba como problema
el hecho de referirse a las mujeres con estereotipos, ni enfatizaba
la necesidad de proyectar una imagen diversa y que fortaleciera a
las mujeres. Los participantes en el taller enfatizaron la necesidad
de que se produzcan lineamientos éticos regionales mínimos
con relación a las mujeres y los medios.
En un taller que se realizó en Malasia en el 2001 para discutir
este tema, se identificaron dos objetivos principales. El primero
fue examinar, y compartir experiencias sobre la manera en que la equidad
de género puede ser incorporada en los códigos éticos
de los medios y asegurarse su cumplimiento. La segunda, desarrollar
estrategias para establecer, incorporar e implementar un mínimo
de lineamientos para códigos de conducta de los medios en el
nivel regional, dadas las diferencias y diversidades culturales dentro
de la región. También se discutió si los códigos
de conducta compatibles con la equidad de género no serían
contrarios a la libertad de expresión, y si estos códigos
debieran ser auto-regulatorios o impuestos por el Estado.
Uno de los resultados claves de este diálogo fue la identificación
de principios de género para los medios en el nivel regional,
que pueden ser adaptados a cada país. Los participantes estuvieron
de acuerdo en que si los gobiernos intentaran imponer sus propias
versiones de moralidad a través de códigos patrocinados
por el estado, esto llevaría a que se reforzaran los estereotipos
de género. Señalaron que los mecanismos autoregulatorios
internos serían más efectivos.
El Proyecto Mujeres en la Televisión, de Australia, comenzó
en 1997, con actividades en las capitales de los estados de New South
Wales, Victoria, South Australia y Queensland.
La Comisión Australiana del Cine (AFC, en inglés) realizó
una investigación en 1996, en la cual 52 mujeres profesionales
senior de la televisión australiana fueron entrevistadas por
teléfono para conocer qué fue lo que las ayudó
en su carrera profesional, qué tipo de barreras tuvieron que
superar, y las estrategias que pensaban que podrían asistir
a otras mujeres en la televisión para progresar en sus carreras.
También se realizaron discusiones en "focus groups"
con mujeres de nivel medio en la televisión, en las ciudades
de Melbourne y de Sydney para responder a la información obtenida
en las entrevistas telefónicas.
Casi todas las mujeres entrevistadas (90%) señalaron que las
mujeres tenían una representación baja en los puestos
altos de toda la televisión australiana, y dijeron que la creación
de redes informales entre las mujeres podría ayudar a que se
revirtiera la situación. Otras sugirieron que se precisaban
programas de desarrollo de habilidades específicas, (en particular
habilidades para tomar decisiones y negociar), el establecimiento
de un programa de mentores, y la promoción de estrategias para
balancear el trabajo y la familia. Los resultados de la investigación
fueron discutidos con las principales redes de televisión australiana
y todas acordaron cooperar con AFC.
Como resultado de este proyecto, unas 200 mujeres por año han
tenido la oportunidad de contactarse en red con otras mujeres que
trabajan en áreas similares de la televisión. El proyecto
cubrió diversas etapas como las funciones de una red, talleres
para el desarrollo de habilidades, la publicación del libro
Visiones compartidas, mujeres en la televisión, y una publicación
con estudios de casos sobre estrategias para balancear el ejercicio
de la profesión y la familia mientras se trabaja en la televisión.
Un programa de mentores fue financiado por la AFC, y será llevado
adelante por una ONG nacional: Mujeres en el Cine y la Televisión
(WIFT).
Países árabes
La TV Educativa Al-Quds, del Instituto de Medios Modernos de la Universidad
de Al-Quds, en Ramalá, Franja Oeste, Palestina, desarrolló
dos proyectos para promover una imagen balanceada y sin estereotipos
de la mujer en los medios palestinos y árabes.
El primero consistió en una serie de seis documentales de 15
minutos de duración relacionados con temas de género
y desarrollo. Seis personajes (hombres, mujeres, educados y sin educación,
y no del pueblo) fueron elegidos como modelos. Cada documental muestra
un perfil de estas mujeres y hombres desarrollando su vida normalmente.
Se discuten tópicos que promueven conceptos de género
en la comunidad palestina local, el derecho de la mujer a la educación,
los préstamos y las micro empresas para que las mujeres puedan
sostenerse, la historia política oral y el papel de las mujeres
palestinas entre 1930 y 1950, y relatos sobre mujeres activistas políticas.
Estos documentales se mostraron en la televisión y son utilizados
en talleres en distintas localidades, en especial en villas y campamentos.
Las organizaciones de mujeres los utilizan para promover la participación
de las mujeres en la vida social y política y para que se las
reconozca como protagonistas de importancia en la vida del país.
El segundo consistió en talleres de capacitación con
periodistas palestinas sobre temas como género y derechos humanos,
género y medios de comunicación, género y producción
televisiva, en el marco de la Convención para la Eliminación
de Toda Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Los talleres
dieron como resultado la producción de un "talk-show"
para televisión titulado "Las mujeres palestinas y la
cobertura de los medios". Incluyó cuatro reportajes en
campo sobre la imagen de las mujeres palestinas en la publicidad,
las series de televisión, los programas locales de televisión
y el rol de las periodistas mujeres en la cobertura de información.
Fueron distribuidos a los siete canales de televisión en la
Franja Oeste y en Gaza, incluyendo al canal que es propiedad del estado,
tanto el de aire como el satelital.