Operación Dignidad Nacional

Estamos dando los últimos toques al Manifiesto de la Operación Restitución de la Dignidad Nacional," decía el Teniente Coronel Wilmar Castro Soteldo.

"En pocos minutos lo daremos a conocer a través de la radio." Eran las 17:45 horas de Venezuela del sábado 13 de abril, en el cuartel de la 42. Brigada de Infantería Paracaidistas, convertido en corazón de la resistencia bolivariana. Ahí, desde la austera oficina del Comandante, adornada con los tres utensilios habituales de la oficialidad latinoamericana ---la foto familiar, el crucifijo y las condecoraciones militares--- el General de Brigada Raúl Baduel había logrado el consenso de 14 generales, para desconocer a los golpistas de Caracas.

Entre esos oficiales se encontraban el patriótico general del ejército, Jesús García Montoya; los generales de la Fuerza Aérea, Luis Acevedo y Pedro Torres; el general del ejército Baduel con su madurez política y el carismático Teniente Coronel Wilmar Castro, cumpliendo la función de mediador entre los sectores militares, políticos y sociales.

El Manifiesto de la Operación Restitución de la Dignidad Nacional, invocando la Constitución y las leyes de la República Bolivariana de Venezuela, contenía cinco mensajes inconfundibles: 1. poner fin, de inmediato, al terror desatado por la Policía Metropolitana (PM) del alcalde mayor Alfredo Peña y demás grupos utilizados en la matanza; 2. restituir inmediatamente el orden constitucional; 3. evitar el enfrentamiento militar y, 4. renunciar al dictador y usurpador del poder, Pedro Carmona. El quinto mensaje, no explícito, pero probablemente el más convincente, fue: comandamos una fuerza de 20 batallones, equivalentes a 20 mil hombres con equipo pesado y aviones de guerra, que, si es necesario, serán utilizados para imponer la constitucionalidad. El Manifiesto fue firmado por el Comandante Naval de Logística, el Inspector General de Aviación, el Comandante de Operaciones Aéreas, el Secretario de la SECONASEDE y el Comandante Raúl Baduel.

Parte integral de la operación fue una acción de comandos para liberar al Presidente , porque un coronel de la marina tenía la misión de asesinarlo en cautiverio en la Isla de Orchila, en el momento que fracasara el golpe. Tres helicópteros "Super Puma" despegaron con 45 comandos de la Armada y de los Paracaidistas para realizar el operativo, llevando además a un fiscal militar, un representante de los Derechos Humanos, un médico y el Teniente Coronel Castro. El Cardenal Ignacio Velazco viajaba en otro avión para acompañar a la misión. Al llegar a la Orchila se entablaron platicas con los militares que guardaban al Presidente secuestrado y se logró liberarlo por la vía de la convicción, sin derramamiento de sangre. Compartiendo un helicóptero con las fuerzas especiales, el Presidente Hugo Chávez, el Teniente Coronel Wilmar Castro y el Cardenal Velazco abandonaron el designado lugar del magnicidio y el Presidente regresó en helicóptero al Palacio de Miraflores, ya tomado por los Guardias Presidenciales y una multitudinaria movilización de civiles. Triunfó la Operación Restitución de la Dignidad Nacional.