PRESIDENCIA DE JAIME LUSINCHI
(1984-1989)

El 4 de Diciembre de 1983 se realizaron los comicios que darían como vencedor al Dr. Jaime Lusinchi, candidato postulado por el partido Acción Democrática (AD), Triunfó con 3.775.341 votos. Su principal contrincante, el candidato del partido social cristiano COPEI, el Dr. Rafael Caldera, obtuvo un segundo lugar con una diferencia de casi un millón y medio de sufragios (1.478.010 menos) y de igual forma el electorado favoreció al partido AD al concederle la mayoría de diputados y senadores representantes en el Congreso Nacional.

El día de la toma de posesión, Jaime Lusinchi anuncia su intención de cumplir con la promesa electoral de ser el presidente que siempre habla con la verdad y de ejercer una política de austeridad. Para ello implementaría una política de reordenación del sistema financiero, reducción del gasto publico, eliminación del déficit fiscal y estabilización del mercado de cambios. Al referirse a la deuda externa Lusinchi afirmó que “Venezuela pagara todo lo que debe, hasta el ultimo centavo”.

El panorama no era para nada alentador, hace apenas un año que la moneda había sido devaluada, Hereda Lusinchi una grave situación económica con una deuda externa que, luego de meses de análisis y gracias a la gestión de los bancos internacionales acreedores de la deuda Venezolana, se pudo cuantificar en mas de 30 mil millones de dólares.

Lusinchi debe gobernar en tiempos difíciles Los signos monetarios, fiscales y económicos eran negativos y existían contradicciones radicales entre las autoridades fiscales sobre los métodos para resolver la crisis, lo que producía incertidumbre. Las fallas en los servicios públicos y la corrupción administrativa hecha pública contribuían a obscurecer mas el panorama. A todo esto se le agregaba el problema de la deuda interna y externa

En junio de 1984 el congreso nacional aprueba la llamada ley habilitaste, la cual faculta al presidente a tomar las medidas que considere necesarias para sortear la crisis.

El 24 de febrero, el presidente Lusinchi precisa su política económica. En materia monetaria varía el esquema impuesto por el gobierno precedente. Se establecen cuatro tipos diferenciales de cambio: a) el de Bs. 4,30 por US$ (fijado por la administración de Herrera Campins) se prorroga hasta diciembre de 1985, otorgado para el pago de cuotas de capital de las deudas externas, para los estudiantes en el exterior y para medicinas y alimentos especificados en resolución del Ministerio de Hacienda; b) el de Bs. 6 por US$ para la venta de divisas de los sectores petrolero y del hierro; c) el de 7,50 para las transacciones comerciales y financieras, privadas o públicas; y d) el dólar fluctuante”, cuyo tipo de cambio será fijado por el libre juego de la oferta y la demanda. Anuncia una drástica baja de las tasas de interés; fija una política laboral compensatoria del bajo nivel de vida.

Durante el período presidencial la imagen moral del presidente estuvo particularmente empañada por la relación extramarital del presidente con la Colombiana Blanca Ibañez que a la vez ejercía como su secretaria privada, destacando el afán protagónico de la señora Ibañez quien obtuvo a lo largo del periodo una creciente injerencia en la acción de gobierno, llegando a ser catalogada como “la mujer con más poder político en el siglo XX venezolano”.

Otro hecho relevante lo constituye el que en varias oportunidades se elevaron quejas a la Sociedad Interamericana de Prensa y los periodistas hicieron marchas de protesta, ya que a lo largo del período presidencial resulto muy difícil para los medios impresos, mantener una posición independiente del gobierno o criticarlo modestamente, pues éste era muy “sensible” manejaba según sus conveniencias, entre otros recursos, las cuotas de dólares preferenciales a Bs. 7,50 para la compra de papel importado, necesario para la supervivencia de los impresos. Las columnas de periodistas de oposición como Jose Vicente Rangel o Alfredo Tarre Murzi (Sanin) dejaron de salir “provisionalmente” en los diarios.

La combinación de la represión, junto con una eficaz política de propaganda de gobierno dirigida desde la Oficina Central de Información, impidió que la mayor parte de las irregularidades administrativas y los abusos de poder salieran a la luz pública. Sería sólo posteriormente, al iniciarse el gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando se reveló lo que puede calificarse como el peor hecho de corrupción hasta ese momento: el escándalo del trafico de influencias en el otorgamiento de dólares preferenciales a través del Régimen de Cambios Diferenciales (RECADI), lo que no había trascendido más allá de los rumores durante el quinquenio, comenzó a investigarse más libremente una vez que Lusinchi dejó la presidencia. En marzo de 1989 el diario El Nacional publicó una serie titulada la “Agenda Secreta de RECADI”, donde daba los pormenores de los resultados en las investigaciones de las autoridades en el caso.

Ya a mediados de 1989, se denuncio la malversación de fondos de la partida secreta del Ministerio de Relaciones Interiores por parte del ex presidente Lusinchi y su ministro José Ángel Ciliberto, para la compra de un conjunto de jeeps que, lejos de destinarse a actividades vinculadas con la seguridad del Estado, sirvieron primero para la campaña interna en AD del precandidato Octavio Lepage, para luego ser utilizados en la campaña electoral de 1988 y quedando posteriormente en manos de algunos militares y allegados al partido Acción Democrática (AD). Esta denuncia desemboca en agosto de 1993, en la decisión de la Corte Suprema de Justicia de encontrar méritos para enjuiciar al ex presidente y la aprobación del Congreso del levantamiento de su inmunidad parlamentaria.

Lusinchi, suspendió el pago de la deuda externa, pasándole a su sucesor el problema, como en un momento, también le fue pasado a él por el gobierno de Herrera Campins.

La situación social permanece igual a la de periodos anteriores pero la crisis económica se avecina.

Su partido Acción Democrática logra de nuevo triunfar en las elecciones con la candidatura de Carlos Andrés Pérez, para conducir otra vez los destinos de Venezuela.